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BUENOS DÍAS. Por ANTONIO GARRIDO / “En el atardecer de la vida, seremos juzgados en el amor” (San Juan de la Cruz). La frase del santo reformador del Carmelo y cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos, nos advierte de que al final de nuestra vida no tenemos que dar cuentas de la riqueza acumulada, ni de la trayectoria profesional de cada uno, etc., pero sí tendremos que hacer “examen” del amor que hayamos sido capaces de dar, si fuimos generosos o mezquinos. San Juan de la Cruz interpreta que estamos en el mundo para amar y que en la medida en que más amemos seremos también más felices. Este es el capital que tenemos que disponer en el ocaso de la vida. El místico carmelita, nacido un día como hoy de 1542, en Fontiveros (Avila) y fallecido en Úbeda en 1591, es un reconocidísimo poeta, basta tener el placer de adentrarse en la lectura de poemas de su Noche oscura del alma o Llama de amor viva. Bellísima y sublime poesía. Estos versos son una muestra: “Descubre tu presencia, y máteme tu vista y tu hermosura; mira que la dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura”, “En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía” o esta: “¡Oh llama de amor viva/que tiernamente hieres/de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva/acaba ya si quieres,/¡rompe la tela de este dulce encuentro!”. La obra sanjuanista la tenemos cerca, está muy presente en Úbeda, donde se puede visitar su museo…Recordamos también a Ernesto Sabato, el novelista y ensayista argentino, una de las grandes plumas de su tiempo, nacido tal día como hoy en 1911. Escribió que “para ser humilde se necesita grandeza” y aún más: “El escritor debe ser un testigo insobornable de su tiempo, con coraje para decir la verdad, y levantarse contra todo oficialismo que, enceguecido por sus intereses, pierde de vista la sacralidad de la persona humana”, “La vida debe ser sostenida y fecundada en la ilusión” y “En la bondad se encierran todos los géneros de sabiduría”…También, un día como hoy, en 1935, fallecía en accidente aéreo el gran Carlos Gardel, un mito. Así lo recordamos: “No basta con tener la voz melodiosa para entonar un tango. No. Hay que sentirlo, además. Hay que vivir su espíritu”…No me olvido como zabaletiano que me siento, profundo admirador de su obra, de que también un 24 de junio, de 1960, murió a los 53 años, el pintor de Quesada, Rafael Zabaleta. Aunque se le ha situado en distintas tendencias artísticas, sobre todo expresionismo, si bien otros lo ven muy picassiano, lo cierto es que fue un grande, que tenía un estilo muy personal y con el tiempo se ha ido agrandando su figura, pues nadie como él ha plasmado en lienzo el paisaje y el paisanaje de su pueblo. Forma parte de la legión de ilustres que ha dado esta hermosa tierra nuestra…Como final una frase sugerente de Paulo Coelho: “A veces insistimos en ver la paja en el ojo ajeno y no vemos las montañas, los campos y los olivares”…Por supuesto, felicidades a la legión de Juanes y Juanas.

CANCIONES DEL ALMA
San Juan de la Cruz

I

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,

a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.

¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

II

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!,
matando muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido
que estaba oscuro y ciego
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras!

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