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El “conseguidor” de los ERE

La jueza Mercedes Alaya situó pronto a Jaén en el mapa geográfico andaluz de la trama de los ERE irregulares que ha sido uno de los casos de corrupción más llamativos que se han dado en los últimos años en el país. Aprovechando un tiempo en el que por lo visto no funcionaron los controles y hubo una connivencia que han demostrado las investigaciones, entre los personajes más notables del escándalo en el que se perdieron ingentes cantidades de dinero, aparece un jienense de Albanchez de Mágina, Juan Lanzas Fernández, más conocido con el sobrenombre de “el conseguidor”, un tipo espabilado que en sus tiempos de militancia sindical en UGT, donde estuvo más de 20 años, olió las posibilidades de negocios fáciles.

Con alguna experiencia en el ámbito local, en una cooperativa de donde salió escaldado por denuncias de malas prácticas, sería en la capital donde iniciaría su “carrera”, aprovechándose de las situaciones de crisis de empresas y trabajadores como las desaparecidas Coosur o Cárnicas Molina, para las que se inyectaría dinero que a la postre acabaron con estos referentes de marcas de la tierra que tuvieron incierto recorrido y que después se ha sabido que su angustia sirvió para llenar algunos bolsillos, sin que las autoridades se percataran, se supone, porque sería más grave aún que estuvieran mirando hacia otro lado.

El caso es que Juan Lanzas, que no debía estar solo en aquella aventura, aprovechando que conocía el sector por haber sido responsable de la Federación de Alimentación del sindicato, emprendió la aventura de convertirse en ideólogo de una trama societaria cuya finalidad era la de mediar para lograr prejubilaciones en empresas con problemas, utilizando métodos fraudulentos y aprovechándose de la situación para colar intrusos, y obtener pingües beneficios y sobres generosos. Las investigaciones de algunos de los casos más sonados han confirmado la estrecha relación de Lanzas con el exdirector general de Trabajo, Javier Guerrero, imputado como uno de los cabecillas de esta red. El caso es que salió de Jaén por la puerta de atrás porque hubo trabajadores que le señalaron con el dedo como el gran aprovechado de las desgracias de compañías emblemáticas que nunca debieron desaparecer.

Lanzas se convirtió en todo un personaje con hilo directo con asesores y directivos de empresas sin escrúpulos. Montó su propio tinglado y según está certificado cobró importantes cantidades por cada expediente resuelto. Sus familiares alardeaban de que tenía dinero para “asar una vaca”, aunque “el conseguidor” no era amigo de ostentaciones, bien es cierto que en su casa de Albanchez de Mágina la Guardia Civil encontró una importante cantidad de dinero en billetes de 500 euros, guardados entre los colchones.
Ahora se encuentra en libertad tras depositar una fianza de 200.000 euros. Ya le quedan pocos amigos, sus compinches de antaño niegan haberse relacionado con el personaje; en el PSOE, en la Junta con la que medió y en el sindicato en el que militó reniegan de él, pero Lanzas que involucró para la causa a todo su núcleo familiar, no ha dicho aún la última palabra. Ahora un juzgado le ha denegado a él y a su mujer el paro que han solicitado. Dicen estar a un paso de la indigencia, pero muy pocos se lo creen.

 

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