Por JAVIER LÓPEZ /
La invasión de un espacio público programada por la izquierda antisistema so pretexto de frenar el desahucio de Mari Carmen ha convertido la Puerta del Sol en la franquicia madrileña de la playa del Trampolín. Faltan el que pela por dos euros y el del machete, es cierto, pero me da a mí que en la acampada, al igual que en Ceuta, el que más y el que menos merienda chocolate.
La razón por la que protesta se centra una comunidad con cuatro veces menos desahucios que Cataluña es política, pero también tiene ver con la gente bien. Cerca del piso de la octogenaria en la calle de Alcalá habita la crema de la intelectualidad, que elige para vivir barrios residenciales por la misma razón que el cineasta comprometido elige la Guerra Civil: como plan de pensiones.
¿Quiere esto decir que Ana Belén está detrás de la invasión?: en absoluto. Ella es otra víctima de la ideología del resentimiento, que convierte una causa justa, la crítica al precio de la vivienda, en un ataque a la propiedad privada. Todo un riesgo que, como hijos de padres con el piso pagado, deberían sopesar los jóvenes acampados. Más que nada porque la ley antidesahucios convierte su herencia en carne de expropiación si sus progenitores la arriendan para pagarles el máster.
Aunque matar padre es ley de vida está feo que nadie advierta a la muchachada de que Freud no siempre tiene razón. Y también de que la mayor contribución de la izquierda al urbanismo, que es la barricada, no sólo cursa contra los escaparates vía adoquines sino también contra la libre circulación de turistas, que ahora tienen vedado el acceso al kilómetro cero, nuestra torre Eiffel.
Como quiera que urge resolver la situación cuanto antes es preciso nombrar un mando único. Habría que elegir a alguien que sepa lo mismo de propiedad horizontal que de octavillas. Propongo a Wyoming al que respetan tanto el Colegio de Notarios como la CNT. Con sus 19 pisos escriturados y su oratoria revolucionaria Monzón es mitad descamisado mitad fondo buitre.
Foto: Una imagen de la acampada en la Puerta del Sol, (EFE).



