Por JAVIER LÓPEZ / Intento olvidar los años ochenta por cosas como esta: en mi primera juventud viajé de madrugada en una furgoneta tan cargada de marihuana que entre el peso de la mercancía y que dentro íbamos nueve se superaba con creces la tara máxima autorizada no ya por la DGT sino por Bob Marley. Cuando, proveniente de una verbena, subí al vehículo desconocía la carga que llevaba, pero como la marihuana es la antisistema de las drogas, supe de ella por el olor.
¿Es posible que Pedro Sánchez no se oliera nada de lo que se cocía en el Peugeot? Puesto que el presidente del Gobierno presume de olfato político será consciente de que los acampados de Sol han nombrado persona non grata al CEO de Heno de Pravia y de que el vehículo con el que reconquistó el PSOE no era el Papamóvil. Por eso, resulta una estrategia política disparatada que tras la detención escalonada de cuatro de los pasajeros el copiloto se haga de nuevas.
Sánchez, el copiloto, no sólo se lo hace, sino que afirma que las personas con las que hizo escala en las agrupaciones socialistas durante la ruta de las primarias no tienen nada que ver con él. Me da a mí que cuando se hacen muchos kilómetros juntos, se cuentan chascarrillos y se paga la gasolina a escote se establecen vínculos con gente que pasa a llamarse José Luis, Santos o Koldo. Sin embargo, este hombre está a punto de decir que recorrió España en blablacar.
Foto: Imagen de autobild en la que aparece el Peugeot 407 con el que Pedro Sánchez y sus acompañantes se recorrieron el país.



