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Por ANTONIO GARRIDO / Bueno, llego tarde, porque ya están todos bien informados de lo que se cuece en la vida política jienense, por lo que solo me queda hacer algunas acotaciones, al fin y al cabo este es el título original de esta crónica, ahora caigo en la cuenta de que llego unas cuantas décadas acotando la actualidad de esta tierra y todavía, a pesar de que a veces es tan recurrente, no parece que se me esté acabando la cuerda, aunque eso no solo depende de mí. Empiezo por el PSOE que vivió un sábado complicado pero que se tornó feliz al menos para el alcalde, Julio Millán, y quienes le han apoyado en su cruzada, especialmente su guardia pretoriana, sin la cual posiblemente hubiera sentido la tentación de abandonar hace algún tiempo. En el PSOE y en todos los partidos, miente el que niegue que no todo es de color de rosa, que hay día grises en los que dan ganas de tirar la toalla porque esta actividad es muy ingrata, y más cuando en tantas ocasiones las zancadillas más duras se ponen en la propia casa. Millán ha ganado con claridad, de esto no cabe la menor duda, cuestión diferente es que, como él mismo detectaba, de ahí su propuesta de acudir a primarias, hay un grupo de la militancia descontento, en realidad no son tiempos de unanimidades, lo  mismo que la sociedad está polarizada, los grupos humanos, y también en los partidos, sucede lo propio. Pero además, en el debate que se ha suscitado entre los dos rivales, Julio Millán y Carlos Alberca, el segundo ha presentado, in extremis, y a ocho meses de unas elecciones municipales y también a un corto espacio de tiempo para las generales, una especie de enmienda a la totalidad, un totum revolutum, erigiéndose como un adalid de la socialdemocracia, un socialista fetén, en tanto que relegaba a Millán a una posición de liberal haciendo una política de derechas, son sus propias palabras, por mucho que hoy hayan vuelto a hablar y le haya expresado su apoyo bla bla bla…

Curioso el abrazo del oso a su alcalde y en otro tiempo amigo y apoyo, de hecho fue en un lugar de privilegio en las listas de 2023. La verdad, y aunque hay varias versiones circulantes en el propio PSOE, aún no he logrado entender la operación Alberca, muy arriesgada. La que sí parece haberla entendido ha sido la mayoría de la propia militancia, que ha demostrado tener más sentido común. Al respecto, los votantes socialistas que hicieron uso de su derecho el sábado en un número considerable, señal inequívoca de que fueron animados por ambos candidatos, debían tener clara aquella consigna que se recuerda de San Ignacio de Loyola: “En tiempos de desolación, nunca hacer mudanza”. No está el PSOE nacional, el regional, ni tampoco el local, con la que está cayendo, y con unas elecciones en puertas, para meterse en cambios, porque en todo caso esta operación debió hacerse antes, y si es verdad, como afirmaba en su carta a la militancia, que Alberca estaba tan fuera de sitio, lo normal hubiera sido abandonar el barco en plena travesía en lugar de provocar una crisis.

Carlos Alberca ha presentado su renuncia en el Ayuntamiento, y se incorpora al puesto de trabajo al que se acogió en la RPT (Relación de Puestos de Trabajo) que hizo él mismo, yo me lo guiso, yo me lo como, mejor imposible, asi cualquiera, ad hoc. actitud lógica después de haber jugado tan fuerte esta partida, él y al menos dos compañeras del grupo socialista como son Nines Díaz y Mari Carmen Angulo tenían que asumir alguna responsabilidad. Nines Díaz lo ha tenido más fácil, deja el Ayuntamiento, era una opción posible, tenía menos que perder, para centrarse ahora en su labor como parlamentaria andaluza; en cuanto a Mari Carmen Angulo, ignoro en este momento si seguirá el mismo camino o no es el momento de dar todos la estampida para aumentar el poco edificante espectáculo, lo digo desde el observatorio de la ciudadanía, uno está curado de espanto. Ya dije en su momento que si hubiera sido al revés el que tenía que haber renunciado a la Alcaldía, por los mismos motivos, era Julio Millán, pero sin embargo él sale reforzado, lo normal en estos casos, unos ganan y otros pierden. En fin, lo dicho, hay más sensatez abajo que arriba, son más maduras las bases que las cúpulas, esta es una enseñanza de la que conviene tomar nota. Eso sí, ahora Julio Millán tendrá que recomponer las áreas de gobierno para lo que queda de mandato, y todo hace indicar que sus más próximos han de asumir las responsabilidades que se quedan, porque a quienes entren nuevos y para el tiempo que queda no se le pueden ofrecer determinados marrones. Estas son las consecuencias no de unas primarias, que se pueden hacer y con un sentido constructivo, gane quien gane y pierda quien pierda, esta ha sido una batalla más seria, se han jugado el poder o, al menos, la vía de acceso al poder. Al partido lo dejan tocado, pero, repito, a pesar de las tensiones y las presiones, ha sido lo mejor, y desde fuera le expreso mi respeto.  

Ahora toca mirar por la ciudad, y es cierto que se están ejecutando obras y se precipitan los proyectos a última hora, vanos contrarreloj, para tratar de obtener resultados y que se vean, pero están de más los discursos triunfalistas. Esta misma mañana me he dado una vuelta por el centro, ni siquiera ha sido por la periferia, y he sentido pena de la dejadez. Me refiero sobre todo al servicio de limpieza, la ciudad está sucia, muy sucia, tengo fotos, de los accesos al edificio de Correos, de algún edificio abandonado que hay frente a los buzones, que proyecta una imagen pésima, lo mismo que los contenedores de la basura que parece que llevan meses sin limpiarse, no sé, pero no logro entender esos discursos grandilocuentes de que todo está de maravilla, que tenemos proyectos de éxito, cuando en el día a día existen tantos motivos para el silencio y hasta para pedir perdón. Para presumir con propiedad lo primero de todo es conseguir que los servicios básicos funcionen como un reloj y esto no ocurre. Por esto de poco sirve que el concejal del área Económica, Francisco Lechuga, que aprovecho una vez más para decir que me parece un buen edil, serio y responsable, y me daría igual de qué partido fuera, saque pecho de que el Ayuntamiento tiene más liquidez que nunca en la historia democrática, 116 millones en las cuentas corrientes, cantidad que incluso dice que se verá aumentada con las nuevas aportaciones de los Ingresos del Estado.

No pretendo quitarle mérito, es mucho mejor contar con esta tranquilidad millonaria, nuevos ricos aunque seamos pobres de solemnidad, pero me complace como jienense esa alegría económica y contar con fondos que van a permitir en un espacio de tiempo relativamente corto ultimar proyectos que de otra manera hubieran sido imposibles, de modo que hay que reconocer que de alguna manera se ha obrado una especie de milagro, sobre todo con los fondos de borrascas, que nos van a dar un respiro en una ciudad que por sí sola era imposible que pudiera enfrentarse a proyectos transformadores. Se nos ha aparecido la virgen. Todas las ayudas son bienvenidas para una ciudad en la que las necesidades impiden dormirse en los laureles, y esa liquidez de la que presume el concejal Lechuga me temo que va a tener los meses contados. La nueva Corporación que salga de los comicios del 23 de mayo de 2027 veremos el escenario que se encuentra.

Foto: Erik Domínguez está recibiendo el apoyo de la familia del Partido Popular. Parece un plebiscito.

Más política, esta vez en el PP. Ya tuve oportunidad de anunciar que Erik Domínguez anunciaba ante los órganos de su partido la fecha del 21 de noviembre para el congreso provincial al tiempo que disipaba dudas, si las había, en el sentido de que él pretende revalidar su cargo de presidente acompañado en la secretaría provincial por Elena González, es decir, el mismo tándem que viene funcionando hasta ahora. Se lo han debido pensar y descartan la bicefalia, escogen la misma fórmula de los socialistas, todos para uno y uno para todos. Este paso adelante de Erik Domínguez no cabe duda que está respaldado por Sevilla y previamente se ha debido tener en cuenta el escenario provincial, donde en el momento presente no se atisban movimientos, al menos potentes y visibles, de liderazgo. Además parece que no hay discusión en que Domínguez, con su propio talante, ha sabido ganarse a los cargos públicos y a la militancia, y es raro encontrarse a gente que no le tenga en consideración personal y política, especialmente en el primero de los términos, al tiempo que se le reconoce que en un momento especialmente duro del Partido Popular, supo ir cerrando heridas y conformar una formación homogénea, no diría que absolutamente unida y compacta, por lo que antes apuntaba respecto a los socialistas, por la condición humana y ese rebelde que muchos llevan dentro, que hay que respetar, pero no hay más que ver las fotografías de los actos de los populares para observar que dan la impresión de bien avenidos.

Dije hace unas fechas, minutos después de que Erik Domínguez hiciera pública su candidatura a la presidencia provincial acompañado por Elena González, con quien ha hecho equipo, que las primeras impresiones parecían empalagosas porque eran demasiados halagos, un prontuario de elogios que llamaba la atención. Al paso de los días ya he tropezado con impresiones no menos cariñosas pero más espontáneas y plenas de sinceridad. La conclusión es que Erik Domínguez es para la familia del Partido Popular una persona querida y tanto en el grupo de delegados como el de parlamentarios, alcaldes, etc., goza de plena consideración y afecto. Su principal mérito, y no es muy común: escuchar. Trabaja y hace trabajar. Esto es lo que me cuentan y he hablado de personas que reservadamente no tienen ningún problema en opinar. Además puedo decir que mi relación con Erik Domínguez, como con el resto de políticos en ejercicio, es respetuosa, pero igual nos vemos de higos a brevas, en ocasiones muy especiales, pero siempre es afectuoso y, lo que es para mí importante, acepta la crítica, al menos eso he creído entender, aunque a los políticos en general ya sé que le gustan más los aplausos. Queriéndolo o sin quererlo, en torno a él lo que hay estos días es una suerte de plebiscito, todos y todas quieren señalarse, que Erik sepa que están con él.    

Foto: Julio Millán agradeció en la noche del sábado, una vez cerradas las urnas y realizado el recuento, el apoyo de la militancia.

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