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Sin triunfalismos, porque estamos en la recogida de la aceituna y ya vendrán datos peores para despertarnos del sueño, pero es enorme la sensación de agrado al ver que esta vez Jaén lidera la bajada del paro registrado en Andalucía, con un descenso del 16,26%  (8.452 personas) y nos ponemos en 43.542 desempleados, frente a los 51.994 del mes anterior, que sigue siendo una cifra muy alta, pero que supone un gran respiro ante los anteriores registros, donde en los últimos años, en lo peor de la crisis, nos parecía que la situación era verdaderamente insostenible. Hay otro dato igualmente tranquilizador, dentro de lo que cabe, y es que el comportamiento en el último año 2017, también ha concedido algunas satisfacciones, en el cómputo anual hemos dejado más de un 5% de nuestros parados, o, lo que es lo mismo, en personas, que es como nos gusta hablar, en torno a las casi 2.400. El paro registrado afecta en este momento a 14.486 hombres y 29.056 mujeres, y es fácil advertir que se ceba principalmente con las mujeres y con los mayores de 45 años.

También crecen las afiliaciones a la Seguridad Social, casi un 12% y se coloca en 258.687 afiliados. No es para tirar cohetes, cierto, pero todo lo que sea mejorar es una alegría de las muchas que necesita esta provincia. Esta vez nos la proporciona nuestro olivar, y también todos estos datos nos envían una señal de aviso para que se siga viendo la necesidad de buscar alternativas a nuestra riqueza olivarera, que por muchos motivos puede seguir siendo el gran sostén de la economía, pero no debemos jugar todas las cartas a favor de nuestro monocultivo. Hay mucho que hacer en otros sectores, sobre todo seguir fortaleciendo el tejido empresarial que necesita mucho apoyo, incluyendo el resurgir de sus entidades representativas que por diferentes razones, léase la Cámara de Comercio, no han podido o no le han dejado cumplir con su importante función.

Tampoco podemos hacernos excesivas ilusiones en que hay una situación cambiante, porque hay que seguir analizando los comportamientos en las próximas oportunidades, pero sí hay que dejar constancia al menos de que el último año ha sido algo mejor que los anteriores, aunque la cifra de parados nos produce una sensación de vértigo, porque todavía los porcentajes son muy altos y hay que seguir bajando hasta que prácticamente nos resulte inapreciable. Esa es la tarea a realizar por todos los que tienen responsabilidades, desde las administraciones, empresarios y agentes sociales y económicos en primer lugar.

De entrada nos encontramos con un panorama poco favorecedor, porque las administraciones no invierten o lo hacen de manera muy escasa, los grandes proyectos se encuentran paralizados por falta de medios, instrumentos como la Universidad notan los efectos de la adversidad financiera a causa de la deuda de la Junta, la ruina municipal impide contemplar avances…ya me dirán qué se puede hacer ante esta foto fija de Jaén.

Los políticos y los responsables sociales suelen ser repetitivos en sus valoraciones y ante lo que ha venido sucedido reiteradamente en Jaén, lo raro es que no hayan surgido estallidos sociales, porque aquí se da el caso de que nadie parece concernido como para salirse del guión y provocar una expresión de alerta.

Por esto, y ahora más que hay motivos algo esperanzadores para ello, es el momento de zarandear a los poderes públicos, desde el Gobierno de Rajoy para abajo, a todos y de todos los colores, insensibles e incapaces para sacarnos de este abismo y de esta indignación. Lo decimos en nombre de esos 43.542 parados que hoy están registrados en las listas y de muchas familias que, contra los pronósticos de mayor optimismo, lo siguen pasando mal, porque han llegado muy pocos brotes verdes tras la angustiosa y duradera crisis que vino a cebarse con Jaén.

 

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