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Por ANTONIO GARRIDO / El próximo 12 de septiembre se cumplirán cuatro años de la puesta en marcha en nuestra Universidad de Jaén del Grado de Medicina, durante tanto tiempo muy demandado. Ya está plenamente integrado en el plan de estudios de la UJA, y de cara al próximo curso su nota de corte, según se ha hecho público hace unos días, se establece en 13,115, la mayor puntuación en la oferta, a la que siguen titulaciones de Ciencias de la Salud, es decir, Enfermería, con nota de corte de 12,249 y Fisioterapia, 11,899. Muy cerca aparece el nuevo grado de Ingeniería Biomédica, a impartir en el Campus Científico Tecnológico de Linares, con 11,825, y a continuación aparece Inteligencia Artificial y Ciberseguridad, con 11,166, y Psicología, con 10,23, en todos los casos las carreras más demandadas. Ha pasado ya algún tiempo y hay que ver cómo se ha normalizado esta importante contribución a nuestra institución académica, un titulo tan requerido, aunque no es menor cierto que también en su momento se manifestaron grandes recelos, incluso dentro del propio ámbito universitario. A veces conseguir objetivos estratégicos en esta provincia cuesta no solo convencer a las administraciones sino, lo que es más incomprensible, vencer resistencias.

El día citado de septiembre de 2022 ha quedado para los anales de la historia de la Universidad de Jaén y de la propia sociedad provincial, porque en el inicio del curso académico en la UJA, por fin, sesenta alumnos se incorporaban al primer curso de los estudios del Grado de Medicina, y el inicio tuvo el  respaldo del entonces rector, Juan Gómez, de varios delegados de la Junta y del presidente del Colegio de Médicos, entre otras representaciones, como corresponde a un hecho relevante e irrepetible. Fue un día para la satisfacción y para proclamar que bien está lo que bien acaba. Ya no hay vuelta atrás.

Volviendo a los orígenes, el entonces presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que por cierto tenía serios encontronazos con la familia socialista de Jaén, se trajo a la ciudad el 9 de abril de 2010, una reunión del Consejo Andaluz de Universidades, en la que a bombo y platillo, lo recuerdo muy bien, anunció la creación de la Facultad de Medicina en la UJA. Me extrañaría que en cualquier otra universidad hubieran permitido dejar pasar una promesa de este tipo, aquí sí ocurrió y de lo único que se trataba era de exigir que los políticos no vengan a hacer brindis al sol o a hacer política de partido, a costa de los jienenses que todo lo admiten. Pues no. Soy de los que piensan que la Universidad de Jaén y con ella la sociedad, empezando por el Consejo Social de la institución, deberían haber estado recordando machaconamente su compromiso y si llegado el caso no hubiera sido posible, algo que me niego a aceptar, tendría que ser a cambio de otra oferta que pudiera interesar a la UJA, nunca pasar página y actuar desde la falta de consideración y el engaño complaciente.

Es verdad que los políticos jienenses que se hicieron la foto, con Griñán a la cabeza, hace ya dieciséis años, anunciando y prometiendo solemnemente el Grado de Medicina para Jaén, ya no está ninguno de ellos, para pedirles explicaciones. Lo que digo es que algunos tenemos la obligación de poseer conciencia y memoria. No podíamos ni debíamos consentir que aquello fuera una pantomima, una manera de mofarse de Jaén tratando de darnos un caramelo para aliviar las tensiones políticas que entonces eran bien evidentes entre Sevilla y Jaén. No podíamos ni debíamos rendirnos, cuando hay problemas políticos debe ser para todos y si hay prioridades aquí debe estar Jaén para exigirlas. Ni más que nadie, ni tampoco menos que nadie.   

Pasado el tiempo, no cabe la menor duda de la excelente acogida que el nuevo Grado estaba concitando, baste decir que cuando se efectuó la convocatoria concurrieron a ella 7.299 solicitudes de alumnos, de las cuales 511 eran elección de primera preferencia, pero solo se podían cubrir 60 plazas, las de los alumnos y alumnas que, muy ilusionados iniciaron el curso y formarán parte de la primera promoción de profesionales de Medicina. La futura Ciudad Sanitaria, si el ritmo de este proyecto emblemático hubiera sido el que se comprometió hace años, estaba llamada a ser de capital importancia para desarrollar las prácticas en las mejores condiciones, pero esta idea se quedó en agua de borrajas porque la Junta se ha dormido en los laureles, creíamos que eran dos realidades que debían caminar en paralelo, pero las prácticas de los alumnos se están realizando en el Hospital Médico Quirúrgico de referencia, la Ciudad Sanitaria es un proyecto que los políticos de la Junta han pronosticado para 2029, pero como no son muy de fiar, en el mejor de los casos pongamos algunos años más.

Este Grado de Medicina se sumaba a toda la oferta existente pero fue un paso de gigante, el logro de una demanda que es un plus para nuestra institución, que aumenta su prestigio a sus 33 primeros años de existencia. Se hizo esperar un compromiso que formalmente se nos hizo hace dieciséis años por parte del Consejo Andaluz de Universidades, poco después de que hiciera la propuesta el Consejo Social, pero ya estábamos resignados a que no llegara, por tanto merece recordarlo, más si cabe después del debate sobre el modelo de financiación, porque constituye otro motivo de peso para que el Modelo aprobado se cumpla, ya que es la propia UJA la que ha corrido a sus expensas con la puesta en funcionamiento de tan demandado Grado.

En época de rebajas como las actuales hay que darle toda la importancia que tiene. Me alegro porque tengo memoria histórica y desde el año 2010 han ocurrido muchas cosas. Y desde que se anunció que el comienzo era irreversible, empezaron a salir candidatos para colgarse las oportunas medallas, y como en Jaén las ocasiones son tan contadas, había cola para apuntarse el éxito histórico. Yo no reivindico ninguna de esas medallas, pese a que tengo escritos decenas de artículos exigiendo esta infraestructura y apelando a una promesa política aparcada sine die, les remito a la hemeroteca y la trayectoria en este mismo blog enjaendonderesisto.

Les voy a decir a quién corresponde el mérito de este logro, según mi criterio, porque he procurado seguirlo de cerca. En primer lugar, sin dudarlo, a la tenacidad del anterior rector, Juan Gómez Ortega. Se partía de un estudio previo que ya había hecho, por encargo, Luis Parras Guijosa, el primer rector de la UJA, pero Juan Gómez se lo impuso como reto y movió, como suele decirse, Roma con Santiago, hasta ir sumando voluntades, como la del Colegio Oficial de Médicos y su actual presidente, Gerardo Pérez Chica, en principio remiso pero a la postre totalmente implicado. Y, claro, además de los informes académicos, imprescindibles, había que contar con el aval y la decisión política, y lo mismo que vengo insistiendo en la necesidad y urgencia de que se cumpla el modelo de financiación para el conjunto del sistema universitario público y por ende para la Universidad de Jaén, con el solo objetivo de que siga creciendo, tengo que afirmar que la Junta, al final de su anterior mandato, con PP y Ciudadanos (el presidente Juanma Moreno e incluyo al entonces consejero Velasco, aunque no fuera santo de mi devoción) fueron determinantes para que finalmente Medicina se implantara. Hubo pues voluntad y decisión política, a cada cual lo suyo. Esto es lo verdaderamente importante, ya carecen de interés los palos en las ruedas que han existido, de todo lo cual se podría escribir un libro, pero en este momento lo que hay que vender es esperanza y en último término remachar que el éxito finalmente es colectivo, de toda la sociedad de Jaén, de ella es la medalla, que se alegra de que se vayan alcanzando estos hitos. Y al unísono muchos otros hombros empujando, cada cual en su cuota parte.

Ahora se trata de poner todos los sentidos en el crecimiento a futuro de nuestra UJA y para que ninguna norma le perjudique a ella y a sus evidentes fortalezas.

Foto: La imagen corresponde al 12 de septiembre de 2022, en que se iniciaron las clases del Grado de Medicina en la UJA.

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