Por ANTONIO GARRIDO /
El de hoy ha sido otro día histórico desde el punto de vista político porque se ha hecho cargo de la presidencia de la Diputación Provincial el quinto presidente de la era democrática, que se inició con Leocadio Marín Roríguez para continuar con Cristóbal López Carvajal, Felipe López García, Francisco Reyes Martínez y ahora con la llegada de Juan Latorre Ruiz. No contamos el breve espacio de tiempo que ostentó el cargo de manera provisional Moisés Muñoz. El Palacio de la Plaza de San Francisco tiene en la consideración general la imagen de un centro de poder y desde luego sí lo es de representación provincial como ayuntamiento de ayuntamientos. Por esta circunstancia no ha sido extraño, una vez más, en acontecimientos de esta naturaleza, ver lleno el salón de sesiones con la presencia de representantes del Jaén oficial y de todas las fuerzas vivas de la provincia, de modo que ha funcionado el protocolo y el nuevo presidente, Juan Latorre, como ocurrió en la despedida reciente de Paco Reyes, se ha sentido muy arropado en un momento en el que toma las riendas de una importante responsabilidad y se convierte en un factótum de nuestro territorio. La Diputación Provincial es una administración gobernada por los socialistas desde 1979, fecha de las primeras elecciones democráticas. Desde esta perspectiva se puede entender que el PP, harto de esperar, asuma un papel de excitación. Siempre digo que cuando llegue el PP al poder en Diputación habrá terminado en Jaén la transición, es un poco exagerado, cierto, porque las victorias no son discutibles, y donde tienen que ganar los populares no es en los plenos ni en las mociones, sino en las urnas.
Hay más consensos que disensos en las cuestiones ordinarias, pero los intereses políticos, como en tantas ocasiones, resultan ser más espectáculo para provocar titulares. Al fin, tras esta prolongada espera que dura ya 47 años los populares creen atisbar un horizonte más optimista de cara a los comicios de 2027, pero a veces ocurre que no se acierta con la estrategia y puede pasar que llegue la decepción. Lo que he visto después en redes sociales abona la teoría. Creen tener el futuro a su favor, pero el futuro no es de nadie, y en todo caso hay que ganárselo con trabajo y no con teatralización, y además la política no son ciencias exactas. Por estas razones el grupo del PP me ha parecido hoy un tanto impaciente y díscolo, cuando tiene motivos para serenarse y esperar, solo esperar.
No ha sorprendido en exceso de Juan Latorre su dominio de la escena, su serenidad y su templanza, incluso el contenido de su discurso, porque desde hace meses ha sido el segundo de un animal político como Reyes, y lo hemos visto representar a la institución en todos los actos, en consecuencia el paso ha estado rodeado por la normalidad, pero hay que añadir su condición de alcalde de Arjona, donde ha ido sumando mayorías absolutas, un aval de gran trascendencia, porque cuando un pueblo concede crédito y confianza a un político casi nunca lo hace por equivocación, distinto es que a veces los políticos cambian a peor y suelen pagarlo caro en las urnas. Por el momento no es el caso. Juan Latorre empieza ahora su carrera en serio y en solitario, ligero de equipaje, entiendo, pero es conocido por su actitud dialogante, aunque naturalmente pertenece y tiene seguimiento a una siglas, que son las del PSOE, que sigue al pie de la letra, incluso en momentos como el presente, de extrema dificultad para los socialistas, no hay que olvidar que hace compatible los cargos orgánico e institucional, con todo lo que ello significa, incluido el riesgo de meter la política partidista en la institución, error, gran error. De los presidentes de la Diputación, tres de los cinco han sido a la vez secretarios generales socialistas, López Carvajal, Paco Reyes y ahora Juan Latorre. Y por cierto, para confirmarlo, hoy, entre la numerosa concurrencia, le ha acompañado la secretaria general de los socialistas andaluces María Jesús Montero, es de suponer que un gesto de afecto y reconocimiento, al fin y al cabo las administraciones regidas por el PSOE en Andalucía no son en importancia ni sombra de lo que fueron tiempo atrás cuando no había quien le tosiera en los ámbitos del poder político.
Luego de la votación con la ausencia, justificada, de los diputados del PP, Luis Mariano Camacho y Juan Morillo, sin sorpresas, 15 votos a favor y 10 en blanco, de la proclamación como presidente y de la entrega del bastón, con el abrazo entre dos compañeros y sin embargo amigos, Reyes y Latorre, y de las intervenciones de los portavoces de los dos grupos representados en la Corporación Provincial, el discurso de Latorre ha sido impecable, claro que, por el momento, es una declaración de intenciones. Pero es joven, tiene ganas y sin duda de ninguna clase asume la responsabilidad convencido de que le esperan luces y sombras, pero su voluntad es superar obstáculos desde el convencimiento de que no hay que esperar milagros ni fórmulas mágicas, sino trabajo, diálogo y compromiso. No conozco en exceso a Latorre, pero las veces que le he escuchado y especialmente en su intervención de esta mañana, me ha parecido una persona muy normal que pretende demostrar con hechos que está empeñado en que Jaén y sus pueblos sigan avanzando. El tiempo dirá si lo consigue, pero siempre hemos defendido que hasta el momento, y necesariamente tiene que seguir asumiendo la misma función en el futuro, la Diputación es el motor de esta provincia, la que asume todas las responsabilidades y competencias, aunque no le correspondan, para hacer más próspera la vida de los jienenses, es decir, ha conseguido llegar, y me temo que es la labor que ha de asumir, a donde otras administraciones ni están ni se les espera, aunque el nuevo presidente haya aprovechado su primer discurso para recordar que la Junta es muy cicatera con Jaén y que el Gobierno de España sí está haciendo sus deberes, y lo ha acompañado de cifras y proyectos, no solo del Cetedex. No se podía esperar otra cosa.
En su primera parrafada ante el pleno y la sociedad civil representada, el presidente se ha iniciado con un guiño a su origen, Arjona, de modo que ha citado al escritor Juan Eslava, profeta en su tierra, en un texto que hace referencia al orgullo de pertenecer a esta maravillosa provincia de Jaén. Latorre que es socialista desde que tiene uso de razón, porque lo heredó de su padre, es un convencido, siguiendo el hilo de sus palabras, de que la política solo tiene sentido cuando el fin es mejorar la vida de las personas y de los pueblos. Ha reconocido la dedicación plena de Paco Reyes y el hilo argumental de su arenga ha sido precisamente que Jaén tiene motivos para el orgullo y lo que debe hacerse es trabajar esos motivos, creer en nosotros mismos, en el talento, la capacidad de innovación y un enorme potencial, y se ha comprometido en priorizar que el talento que nace en esta tierra se pueda quedar aquí porque encuentre motivos y proyectos de vida. Ha resaltado, cómo no, el papel de la Universidad, “la UJA no se toca”, y otra prioridad absoluta es cuidar de los 97 municipios, a todos por igual, sin que existan pueblos de primera y de segunda, con una defensa permanente del municipalismo acorde con los tiempos que vivimos.
También ha sido muy directo al señalar las líneas de trabajo en las que va a centrar su gestión a partir de este momento, pensando de aquí a un año, en que habrá elecciones municipales, pero con vocación de continuidad, y las ha explicado con cierto detalle: aprovechar las oportunidades que brinda la cuarta revolución industrial para situar a Jaén en la vanguardia, con el Cetedex y todo lo que va a complementarlo, y en este sentido ha dejado constancia de que el progreso no solo se mide en números, sino en la calidad de vida de las personas y sobre todo estar cerca de los jienenses que más lo necesitan, citando a mayores, en un acto de justicia y gratitud, y los jóvenes, porque son el presente pero también el futuro, incluso ha anunciado actuaciones consistentes en ayudas para la vivienda. Ha hablado de la importancia de potenciar la cultura, y no ha eludido necesidades para seguir avanzando en las infraestructuras que se necesitan, entre ellas las conexiones ferroviarias y el desarrollo de la red eléctrica, a pesar de lo cual reivindica, optimista, que hoy Jaén sí está en el mapa. La última parte de su intervención ha sido para subrayar otro de los propósitos indiscutibles, mejorar la comunicación entre la Diputación y la ciudadanía, a través de instrumentos de diálogo y escucha activa, así como colaboración con el resto de instituciones, y ha aprovechado para tender la mano al grupo del PP porque se trata de que Jaén avance, y ha añadido que en tiempos de polarización se debe dar ejemplo desde las instituciones porque “la política no es un espectáculo” y no se necesitan aspavientos ni tener polémicas estériles. Al término ha confesado que seguro que cometerá errores, pero lo que sí promete es trabajo, recorrer cada comarca y cada pueblo porque, ha matizado, las mejores ideas no nacen en los despachos sino en contacto con la gente, y ya ha finalizado, clamar en todos los lugares posibles la grandeza de Jaén. Después han venido las felicitaciones, empezando por los corporativos, incluidos los del Partido Popular.
DE NICOLÁS GRIMALDOS A PILAR PARRA
Tras la toma de posesión, quien primero hizo uso de la palabra fue el hoy portavoz del PP, Nicolás Grimaldos, en doble dirección, una de cal y otra de arena. Por una parte para desearle éxito en la gestión, porque eso, ha dicho, será bueno para la provincia, incluso le ha tendido la mano para avanzar, y le ha recomendado que gobierne sin tutelas y que dé un giro de 180 grados a la forma de gestionar hasta el momento, y le ha exigido altura de miras y vocación de diálogo. Grimaldos se ha hecho eco de las informaciones de los medios de comunicación en estos días que relacionan a la provincia con los casos de corrupción en el PSOE, citando los nombres de Gaspar Zarrías y Juan Francisco Serrano, además de una denuncia de colocación de una persona, que figura al parecer en los contactos de la famosa fontanera Leire, en la empresa Resurja, con lo que acusaba a la Diputación de formar parte presuntamente de la trama que se investiga. Incluso refirió la situación de Reyes como la del extremeño Gallardo, por el cambio de presidente a parlamentario, en definitiva ha señalado que el PSOE ha usado a Jaén para sus presuntas corruptelas, para añadir que “sentimos vergüenza de que se manche el nombre de Jaén”. Para finalizar ha pedido que los recursos del organismo provincial lleguen a los municipios, especialmente a los más pequeños.
La portavoz socialista Pilar Parra, en su turno, ha respondido al portavoz popular lamentando que en un día tan importante se dedicara a embarrar el acto, aunque ha dicho que ya están acostumbrados “a esta comedia bufa”, en el caso de hoy para arrojar dudas sobre Resurja, empresa de la que ha defendido que es modélica en su gestión, con 875 trabajadores y en cuyo consejo se encuentra representado el PP. Le ha respondido en su mismo lenguaje, recordando el caso Matinsreg, en Jaén capital, que fue una ruina para el Ayuntamiento, con la compra de cloro a precio de oro, y también se ha referido “al paisano Montoro, sus negocios y sus amaños”, y acto seguido ha pasado a centrarse en el motivo del acto, reivindicando de entrada que ojalá la Junta de Andalucía fuera tan efectiva como la Diputación de Jaén, en respuesta a la petición de cambio de 180 grados en la gestión. “Damos a manos llenas a los ayuntamientos y ustedes se han retratado”. Después Parra ha dicho que es un día importante para la Diputación pero también para la provincia, para mantener el compromiso, fijar líneas maestras y seguir soñando con un Jaén mejor, apuntando como lema en esta nueva etapa, el de “Sí, nosotros lo lograremos”, a través de la unidad y la acción conjunta, conscientes de las oportunidades que ofrece la provincia para favorecer la igualdad social y la cohesión territorial.
“FIRME Y RESISTENTE COMO UN OLIVO”
Después se ha referido al nuevo presidente, Juan Latorre, “el mejor, como un olivo, firme y resistente ante la dificultad”, destacando también su lucidez mental y su liderazgo, un alcalde que ha sumado mayorías absolutas desde 2014 y que va a ser capaz de extrapolar la experiencia de la vida local en la Diputación, para añadir que “la buena administración es una de nuestras fortalezas”, además de trabajar para que los pueblos tengan vida, incluso asumido competencias ajenas. “Esta Diputación va a seguir tirando del carro liderando los grandes retos junto con los agentes sociales y económicos”, en una sociedad emprendedora, para añadir que el éxito es el resultado de la perseverancia. Ha terminado con una sentencia conocida de Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”. En su intervención el propio presidente, Juan Latorre, había afeado al PP que a su juicio no ha estado a la altura en un día como el de hoy.
Resumiendo, en un pleno de carácter institucional se ha colado la política pura y dura durante un rato solamente, por eso el de hoy no ha sido el mejor día para el PP, desde el punto de vista del respeto institucional y dar protagonismo al punto único del orden del día. La de hoy era una fecha para destacar el papel de la Diputación Provincial, sus fortalezas y debilidades, pero no para llevar de invitado al fango. Ojo, que no estoy defendiendo que los asuntos de corrupción no se atajen con toda firmeza, y caiga quien caiga, me da exactamente igual, tenemos que limpiar el país de corruptos, en todas las trincheras, la del PSOE, que es un tsunami que no se sabe bien dónde va a acabar, y la del PP, que debe seguir barriendo su propia casa, pero muchos políticos no tienen más razones que las de la prensa que seleccionan cuando no la redes fecales y con esa riqueza argumental se van a las instituciones, ya estamos hartos de ver los rifirrafes continuos en las cámaras, y el ejemplo que dan a la sociedad las fuerzas políticas que hemos elegido. Todo el peso de la ley para los corruptos, pero también dignidad a las instituciones, donde se ha perdido el prestigio y el respeto.
Volviendo a la esencia, el nuevo presidente de la Diputación Provincial, Juan Latorre Ruiz, llega avalado por un buen talante de moderación y una fructífera etapa en el ámbito municipal. Hay que darle su tiempo, como a todo el mundo, pero de sus primeras palabras, en un discurso bien construido, transmite ilusión y confianza. La Diputación ya se sabe que no es la panacea, es decir, sus recursos son importantes pero limitados y puede llegar hasta donde puede llegar. Ahora bien, como vengo defendiendo desde hace muchos años, es el motor que impulsa el desarrollo de la provincia, empezando por todos los pueblos. Esa es la tarea continuada desde siempre, incluso antes de que llegara la democracia, porque en la dictadura hubo presidentes como lo fueron Juan Pedro Gutiérrez Higueras y más todavía, Ramón Palacios, que dejaron obras de importancia, hay que hacerles justicia, como fue por parte del también exalcalde carolinense, el Colegio Universitario, germen de la actual Universidad, entre otros logros. Lo peor es llevar la política de manera tan descarada a las instituciones, sobre todo a aquellas, y es el caso, donde la gestión tiene que estar tasada en sus competencias y en la responsabilidad de hacer que Jaén avance. Hay una frase que ha pronunciado el portavoz popular con la que estoy de total acuerdo: el éxito de Juan Latorre en el cargo querrá decir que la gestión redunda positivamente para la provincia. Mensajes en positivo. Lo demás, que fluya con normalidad, hay un tiempo para cada cosa.


