Por ANTONIO GARRIDO / Lo que no hace la política, y a los hechos me remito, décadas exigiendo atención a las comunicaciones ferroviarias sin que la administración competente mueva un dedo, por el contrario, el servicio ferroviario con el que se castiga a la provincia va de mal en peor, debe ser denunciado por la sociedad civil. Mañana, sábado, y esta vez lo están difundiendo ampliamente los convocantes, porque estamos en un momento de máxima preocupación por el futuro del tren en nuestra provincia y en las comunicaciones con Madrid y con Sevilla, va a tener lugar una movilización planteada como “jornada de lucha por el tren público”, y el escenario escogido no es casual, la Estación de Linares-Baeza, a la que muchos hemos conocido durante tantos años como el epicentro de referencia del tren en la provincia de Jaén, y que como otras de la misma naturaleza ha quedado reducida a una mínima expresión. También tiene sentido llevar esta protesta a Linares-Baeza, para que de una vez por todas se implique esta parte de la geografía provincial, ciudades importantes, no solo Linares, más concienciada por razones obvias, sino otras poblaciones cercanas, me refiero a Úbeda, Baeza, toda La Loma, etc., que a veces da la impresión de que la falta de un tren digno no va con ellos porque no se les ha oído protestar, mucho menos ante quienes corresponde.
La iniciativa surge en esta ocasión, y vienen siendo persistentes, aunque al clamor le ponen sordina en la administración competente, Transportes, el polemista ministro Puente y un amplio etcétera. La protesta es “por un tren social y vertebrador” y se va a iniciar a las once y media de la mañana con una despedida simbólica al Intercity Madrid-Almería, para continuar una hora después con la concentración en la Plaza de las Palmeras, a las puertas del edificio de la antigua estación férrea, inaugurada nada menos que en 1866, hace 160 años, y que como antes señalamos fue durante parte de su historia un punto clave en el tráfico ferroviario de Andalucía al confluir líneas de gran importancia histórica. Por mi lugar de nacimiento, Ibros, tan cerca, he conocido parte de sus mejores años en el tránsito de servicios, y también he obtenido mucha otra información de un ferroviario apasionado como lo fue mi amigo Salvador Cañones, vecino de Linares-Baeza, también alcalde pedáneo, tristemente fallecido, que tenía toda la historia y vicisitudes del tren en su cabeza.

La convocatoria de esta jornada de lucha en la mañana del sábado, parte de la Plataforma en Defensa del Ferrocarril en Linares-Baeza y en la Provincia de Jaén, a la que se suma la Plataforma en Defensa del Ferrocarril del Centro de La Mancha, que junto con otros colectivos llevan meses protestando por el deterioro de los servicios, denunciando retrasos, suspensiones, mantenimiento inadecuado de las infraestructuras ferroviarias y de los propios trenes, en fin, un panorama que la ciudadanía, y en especial los habituales usuarios del servicio, conocen de sobra. Estas Plataformas han recibido el apoyo de organizaciones políticas y diferentes colectivos. En el caso de Jaén el partido provincialista Jaén Merece Más está siendo desde hace años el más beligerante con la situación ferroviaria y recientemente presentó una serie de medidas ofreciendo soluciones al panorama crónico por el que atraviesa el servicio. Por su parte, el Partido Popular de Jaén, mantiene una cruzada desde hace meses también con el ferrocarril como argumento, pero forma parte del enfrentamiento entre las dos grandes fuerzas políticas, el PP pone el grito en el cielo con el tren con el que el Gobierno de España maltrata a Jaén, en tanto que los socialistas dirigen toda su artillería contra las políticas de la Junta, que según afirman maltrata a la provincia de Jaén. Lo que he dicho en otras ocasiones, para que se entienda: “Tú a Boston y yo a California”.
Las Plataformas por el Ferrocarril son también muy exigentes y críticas en relación con algunos de los planes del Ministerio, por ejemplo se muestran contrarios con la solución, que convence a muy pocos, excepto al PSOE, por razones de obediencia, del baipás por Montoro para la conexión de Jaén con la Alta Velocidad. Entre los argumentos que esgrimen no es el mejor que se trata de “un robo a la provincia”, porque lo lógico sería que una solución adecuada sirviera para vertebrar el territorio, pero en este caso lo ignora, nos referimos a estaciones singulares de la provincia, pero también de la tradicional relación con trayectos de la comunidad de Castilla-La Mancha. Otra exigencia que se incorpora a las reivindicaciones, entre otras, es la recuperación de los trenes a Granada, que la administración desoye sin ofrecer explicaciones. No, y punto.
A todo esto, como ya también es conocido, a partir del domingo, día 6, nos quedamos literalmente sin trenes en la provincia a causa de las obras de la Autopista Ferroviaria Algeciras-Zaragoza, con lo que el trayecto en cualquiera de las direcciones, hacia Madrid o hacia Sevilla, hay que hacerlo en autobús, para lo que hay contratado un servicio en este sentido, en dirección Sevilla hasta Córdoba y para los viajeros que se dirijan a Madrid, hasta la estación de Almuradiel. Las previsiones de esta solución provisional, anunciada para un periodo de quince meses, y que se quede ahí, nos va a impedir ver trenes por nuestras vías, de modo que aquella histórica campaña, fechada en 1973, “Papá, ven en tren”, muy singular en la historia de Renfe, podría pasar a ser ahora “Papá, ven en autobús”. La diferencia estriba en que en aquel momento el tren era un símbolo de la
época, también en Jaén, y de un tiempo a esta parte es un servicio venido a menos, y, lo reiteraré una vez más para que no quepa la menor duda, el ejemplo más expresivo del abandono de los gobiernos para con Jaén, y me refiero por igual a los dos partidos que nos han gobernado en España, porque ambos son responsables y no han movido un dedo por dar a Jaén la dignidad que se merece, trenes propios del siglo XXI y por el contrario nos han condenado a la indigencia en el capítulo de comunicaciones, singularmente en materia ferroviaria.
De modo que ya lo creo que hay motivos más que sobrados para sumarse mañana, sábado, a esta “lucha por el tren público”. Lo normal hasta ahora ha sido que, pese a la conciencia colectiva de que el tren nos maltrata, los jienenses no hemos hecho valer la indignación con presencia masiva en las protestas convocadas en distintos momentos. Tal vez sea la oportunidad de que se haga oír la voz y el clamor de una provincia que entre sus prioridades también reclama y merece un tren propio del siglo en el que estamos y que sí disfrutan otros territorios. En Jaén no pretendemos ser más que nadie, pero tampoco ser excluidos, aislados, abandonados.
Por otro lado es verdad que Jaén no se mueve salvo en ocasiones y por impulsos, pero no es menos cierto que de un tiempo a esta parte cuando se asiste a alguna reunión con personas comprometidas con la ciudad en algún ámbito, asociaciones, colectivos y grupos de cualquier naturaleza, sobre todo cuando sale a relucir la manera de fortalecer la capitalidad de Jaén, siempre surge, y es lógico, el mal endémico, las comunicaciones que nos dan la espalda, las autovías que nos deben, pero sobre todo es escandalosa la asignatura pendiente del ferrocarril. Hay en la calle muy poca esperanza en que la política sea capaz de dar respuesta a un lamento de décadas. En consecuencia hay que buscar alternativas.
En tiempo pasado las rémoras de Jaén las comentaba por una preocupación en primera persona, como obligación de mi responsabilidad ciudadana y profesional, pero en los últimos tiempos reconozco que pienso ya más en el futuro de Jaén que vayamos a dejarle en herencia a nuestros hijos y nietos, y me duele en el alma que no estemos evitando que quienes vendrán detrás, que ya nos pisan los talones, otras generaciones, se encuentren los deberes sin hacer y tengan motivos más que sobrados para no ser indulgentes ni misericordiosos con nosotros y nuestro atávico talante. La relación de tareas que el poder, los poderes, no han sido capaces de afrontar en las últimas décadas componen una amplia relación y concierne a las diferentes administraciones, así es que hay quejas para todos. Desde hace décadas no he dejado de clamar en desierto, que eso es lo que parece que es el panorama de la responsabilidad política en el que nadie parece sentirse concernido, porque de vez en cuando se asoman al debate para hacer ver que que están en la batalla, pero como los hechos son los que califican y valoran a las administraciones, bien sabemos que con respecto al ferrocarril en Jaén, a pesar de tantas promesas y tantas “apuestas y compromisos” la pura verdad, visible y por tanto imposible negar la evidencia, es que lo han desmantelado, pero lo hemos consentido..
Todavía recuerdo el famoso informe del CES Provincial en el año 2017 que iba a servir de base, decía la Diputación y también el PSOE, para negociar con el Gobierno las prioridades de Jaén, y no cabía ni renuncia ni rechazo. Han pasado de esto nueve largos años, pero antes pasaron muchos más, y así fuimos haciéndonos a la idea de que por mucho que nos lamentáramos no nos iban a prestar atención. Aún recordamos alguna visita del ínclito Ábalos, hoy encerrado en Soto del Real, que más que a traernos el tren vino a poner firme al PSOE jienense, por su reacción inicial con el Colce, pronto controlada, por la responsabilidad orgánica que tuvo. Era todo postureo. Desde entonces me he preguntado dónde andan no ya los políticos, sino los agentes sociales de la provincia de Jaén, todos esos a los que el PSOE que ha gobernado en los últimos años y que ha promovido en la provincia esos observatorios para escrutar la realidad, sí, los que forman parte del CES Provincial, pero no los hemos visto jamás pronunciarse, sacar los pies del plato, por un mínimo sentido de la coherencia, defender el trabajo realizado para dar vida al tren, y movilizarse con todas sus consecuencias. Qué poderío tiene en Jaén el establishment, por eso hay que alejarse en lo posible de esta zona de confort que sencillamente no resuelve porque no tiene poder de determinación, de exigencia y de decir a quien corresponda «hasta aquí hemos llegado».
En los últimos meses y años, y les remito a la hemeroteca y a este blog para que conozcan, si les interesa, la de veces que me he ocupado del tren, porque considero que resume perfectamente el maltrato de los gobiernos hacia Jaén, pero también, a la par, nuestra indolencia, la resignación y el conformismo que nos ha caracterizado siempre, ahora también, a lo que contribuye la división sociológica de una ciudad, también la provincia, de manera que el enfrentamiento de unos contra otros representa derecho de inacción a cada partido, según donde gobiernen, y en cierto modo les legitima para mientras se pelean entre ellos, –ahora de hecho, insisto, el PP ha cogido la bandera reivindicativa cuando mientras estaba en el poder nos ignoró–, permitir que los temas importantes, y el tren lo es, continúan aplazados sine die. Creo que ya es la hora de la sociedad civil.
Los políticos han tenido tiempo de sobra para actuar y no lo han hecho, las plataformas que se han creado en diferentes momentos han seguido dando la batalla, pero con escasos resultados, no les vamos a reprochar encima que tuvieron y tienen una actitud rebelde. Ahí están la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de Linares-Baeza y Jaén, los Amigos del Ferrocarril, y algunos otros colectivos que se han concentrado en diferentes momentos tanto en Jaén como en Linares-Baeza en protesta por el desmantelamiento ferroviario y para reivindicar servicios propios del siglo XXI, y también lo ha hecho Jaén Merece Más en varias ocasiones, como plataforma y como partido provincialista, es justo apuntarlo. Siempre faltó apoyo social, este es el problema, cuando exista el suficiente respaldo la política no tendrá más remedio que mover hilos. El caso es que todos los jienenses tenemos el deber de velar por nuestra dignidad, porque tenemos los mismos deberes pero también los mismos derechos que el resto de ciudadanos de España, y posiblemente, porque estamos en un momento de mayor concienciación de la sociedad civil, aunque reconozco que en Jaén esta aventura tampoco es fácil, porque el legado nos pesa mucho. El caso es que el ferrocarril es un medio de transporte con mucho futuro, pero que corremos el riesgo, ya casi se divisa, de quedarnos también al margen, a pesar de las Autopistas, que es de esperar que nos contagie en algo de modernidad y progreso. O nos enteramos de una vez por todas de que se trata de una prioridad o perderemos el tren por los siglos de los siglos. Nadie puede decir que los jienenses no hemos tenido capacidad de aguante.
Foto: Tren en la Estación de Linares-Baeza. (linares28)


