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Hay dos noticias, una buena y otra mala, que hoy llaman mi atención sobre la forma en que se hace política en Jaén, donde lo difícil es poner de acuerdo al personal. Empezaré por la negativa. La diputada autonómica del Partido Popular por Jaén, Catalina García, que recordarán tuvo un inusitado protagonismo hace unos años cuando se le presentó como cabeza de cartel y luego, no se sabe bien las causas, porque no han trascendido, se puso freno a su promoción, acaba de señalar que el tranvía de Jaén no está en la realidad ni en las necesidades de la provincia. Debería sintonizar mejor con las pretensiones de su propio partido en el Ayuntamiento de Jaén que, pese a las dificultades existentes y que todo el mundo conoce, ha incluido la puesta en servicio del sistema tranviario en la estrategia DUSI, el antiguo Plan Urban, para que se entienda.

Que conste que he sido algo escéptico con respecto al tranvía, no he sido uno de sus principales palmeros, ahora bien en las circunstancias actuales, para justificar la inversión realizada, ya merecería la pena por lo menos intentar que este transporte se pusiera en marcha. Hay todavía un motivo mayor y es el de los niveles de contaminación de la ciudad, algo a lo que no se le está prestando ninguna importancia y en cualquier momento nos puede pasar factura. Cuando vemos algunas calles céntricas de Jaén, a horas punta con un tráfico insoportable, pienso en el peligro en que estamos poniendo la atmósfera de nuestra ciudad. Fíjense lo que han tenido que hacer en ciudades como Madrid y Barcelona, con medidas drásticas para impedir la circulación de vehículos en determinados momentos, para no agravar más el problema. El tranvía es una alternativa y por salud se debería tratar de invertir en que los jienenses tengamos un aire más respirable.

En fin, que la diputada del PP haga estas declaraciones en la víspera de celebrarse una nueva reunión de la comisión creada para la puesta en marcha del tranvía, como mínimo, es una metedura de pata y una injerencia que no creo que haya gustado mucho al alcalde. Pero, claro, la señora García se ha debido sentir molesta porque la coordinadora de Ciudadanos en Andalucía, Raquel Morales, haya venido a apuntarse que su grupo haya urgido al gobierno andaluz que entre las prioridades se encuentre el tranvía de Jaén. No sé en lo que quedará, porque me fío lo imprescindible de los asuntos que están en manos de la Junta, pero el Ayuntamiento de Jaén cuenta con explorar al menos la posibilidad de la puesta en marcha del polémico transporte. Si no llega a funcionar nunca sabremos si los resultados son o no los deseados, porque hasta el momento ni siquiera se ha dado la oportunidad.

La segunda cuestión que quería destacar, esta vez desde el lado positivo, es que el grupo socialista en el Ayuntamiento, por la voz de María del Mar Shaw y Matilde Cruz, han expresado hoy el apoyo al Plan DUSI presentado por el equipo de gobierno para recibir la ayuda europea, exactamente 15 millones de euros que se han demandado para llevar a cabo un programa ambicioso de actuaciones en la ciudad.

El PSOE, eso sí, no ha dado su apoyo a fondo perdido, por supuesto que ha aprovechado para reivindicar que las actuaciones solicitadas forman parte del modelo de ciudad que ellos plantearon en la última etapa en la que mandaron en el Consistorio, citando expresamente los contenidos de la Agenda 21, el Plan Estratégico de la ciudad y el Plan de Turismo, “todos ellos, elaborados, asesorados y consultados con vecinos, asociaciones y expertos por el PSOE durante su mandato”, en palabras de María del Mar Shaw.

La edil dice, además, que el Ayuntamiento ha perdido seis años para llegar a plantearse estas propuestas, pero no es del todo razonable esa crítica, porque no ha habido un euro para gastar y menos en este tipo de iniciativas. El DUSI, si llega, es un extraordinario regalo extraordinario para una ciudad que si no vienen estos Reyes Magos difícilmente podrá asumir ninguna inversión.

No sé si al cien por cien el equipo de gobierno de los populares ha trasladado los planteamientos del anterior gobierno socialista en el municipio, pero hay algún ejemplo muy significativo como el de La Carrera, que ahora los populares pretenden peatonalizar del todo. No es difícil recordar que una de las cabezonerías del anterior alcalde, José Enrique Fernández de Moya, que se retrató en un lamentable espectáculo acompañado de sus concejales en plena calle, fue abrir al tráfico Bernabé Soriano, que había sido una calle en la que el gobierno de Carmen Peñalver hizo una apuesta que pienso fue bastante acertada.

Rectificar es de sabios, pero algo muy negativo que tiene la política y que tiene mucho de caprichoso, es cuando hay gobernantes que quieren cargarse alegremente los logros de sus antecesores. En Jaén hay unos cuantos ejemplos que hablan mal de los unos y de los otros. Es lo del refrán, cada mochuelo a su olivo, cada uno a lo suyo, a hacer política en lugar de hacer ciudad.

Foto: Calle Bernabé Soriano, también conocida por La Carrera. (Maristas)

 

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