Por ANTONIO GARRIDO / He sentido mucho tanto en lo personal como en nombre de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la UJA, el fallecimiento del que ha sido en los últimos años consejero de Universidades de la Junta de Andalucía, ahora en funciones, José Carlos Gómez Villamandos. Las diferencias que hemos tenido con respecto a la financiación del sistema universitario público de universidades, y más concretamente, respecto de la Universidad de Jaén, con ser un tema de trascendental importancia, no pueden borrar la consideración que me merece el personaje por su dilatada trayectoria en el ámbito universitario, catedrático de Veterinaria y con puestos públicos relevantes como presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, CRUE, rector de la Universidad de Córdoba y últimamente consejero de la Junta. En las recientes elecciones autonómicas figuraba en la lista del Partido Popular en el puesto número 7 por su circunscripción, pero no resultó elegido.
En el desempeño de sus funciones siempre ha hecho gala de su capacidad de liderazgo, además de su inteligencia y facilidad para las relaciones sociales, dentro y fuera del marco académico. En este momento recuerdo que hace un par de años, febrero de 2024, cuando el panorama de la financiación de la UJA se estaba enfrentando a muy serias dificultades, después del desaguisado que propició su antecesor en el cargo en la Consejería de Universidades de la Junta, desde la Plataforma solicitamos la mediación del presidente, Juanma Moreno, y este propició el encuentro que mantuvimos con Gómez Villamandos en un despacho del Ayuntamiento de Linares, donde se encontraba de visita al Campus Científico Tecnológico. De aquella reunión guardamos un buen recuerdo, no porque consiguiéramos resolver la difícil situación planteada, sino porque nos colocamos frente a frente a un consejero que durante más de dos horas, quiero recordar, y a pesar de que ya era bien entrada la noche, en ningún momento consultó el reloj o mostró signos de cansancio tras un día intenso de actividad, a diferencia de los colaboradores que le acompañaban, y en todo momento sus mensajes fueron de respeto para el colectivo de la sociedad civil, trasladando certidumbre frente a la inquietud que le expresamos porque se veía peligrar el futuro de nuestra institución universitaria. Él se abanicaba, era frecuente verlo así, pero su propio talante hizo que la conversación discurriera, resultados aparte, en un clima de sinceridad, contraste de información y de pareceres, en definitiva, consiguió que la representación que viajó a Linares volviéramos igual que a la ida pero valorando la capacidad de persuasión y el tono amable que en todo momento presidió esta reunión que ya queda para la historia de su tarea y la nuestra.
Con posterioridad fuimos conociendo su delicado estado de salud, un cáncer al que ha tenido que hacer frente en los últimos años, con agravamientos y mejorías, una situación bastante delicada en la que mantuvo su responsabilidad y el ánimo. Conociendo su padecimiento, y en buena lógica, procuramos solidarizarnos con la persona más que con el consejero y cada vez que en nuestro legítimo derecho se han dirigido críticas a la Junta hemos procurado dejarlo al margen, a sabiendas de que sus responsabilidades, al menos en parte, las había delegado en sus colaboradores directos en la Consejería. Ha debido ser duro mantener formalmente un cargo público que le ilusionaba como universitario y como gestor, muy considerado en la sociedad cordobesa, y mantenerse al pie del cañón prácticamente hasta el final.
Las circunstancias han hecho que en esta pasada legislatura Jaén y la UJA hayan sido para José Carlos Gómez Villamandos una pesadilla y a la recíproca también. La Junta en general y la Consejería de Universidades en particular, comandada por el reconocido universitario metido a político, probablemente no han entendido que el actual rector, Nicolás Ruiz, se impusiera como prioridad a la llegada al cargo, hace tres años, recuperar la capacidad económica que había experimentado una importante merma, y de ahí han ido surgiendo los desencuentros al no entenderse que la UJA defendía una postura muy clara, la dignidad de la institución por encima de todo. No ha sido el mejor escenario posible, tanto que provocó el nacimiento de esta Plataforma que va a resistir hasta la victoria final, esperemos, pero el desencuentro era inevitable tal y como se han ido desarrollando los acontecimientos, especialmente el incumplimiento del Modelo de Financiación, al que parece que ahora se pretende responder, pero mantengamos prudencia porque hay que ver para creer.
La última vez que saludé a José Carlos Gómez Villamandos, aunque ciertamente seguía nuestros pasos, y particularmente los míos, fue con motivo de la apertura del curso en la Universidad de Jaén, en septiembre de 2025, y me sorprendió personalmente que al final de su discurso ante un aula magna abarrotada, el consejero me aludiera directamente, creo que para bien, pero en realidad quería ser más explícito con la idea que previamente había expresado del “ruido social” en Jaén. Y el hombre se debió ocupar, o algún colaborador, de escoger de la red un post mío, de hace poco tiempo, de los habituales “Buenos Días” que subo cada mañana y que dice así: “…Y una cita de San Vicente de Paúl: ‘El ruido no no hace bien; el bien no hace ruido’. El clérigo juega con las palabras muy hábilmente. En efecto, el ruido hace daño, contamina, enferma, molesta, pero algunos lo necesitan para aparentar más fuerza. En cambio el bien pasa como de puntillas, no necesita publicidad, solo requiere de buen ánimo y magnanimidad”. Le agradecí al consejero este honor que me hizo al tiempo que denoté lo orgulloso que se sentía de su buen ánimo y magnanimidad, pero aproveché, ya en la calle, claro, para recordarle que él hacía referencia a una movilización social de la Plataforma absolutamente legítima, faltaría más, porque algo que un jienense o un grupo numeroso de jienenses no pueden permitir es que nos provoquen quienes seguramente no saben que lo que jamás debe perder un pueblo, una masa social, es su orgullo y su dignidad. Dignidad, no sumisión a nada ni a nadie. Le dije al señor Villamandos que se equivocaba de arenga, y él se sonrió y nos dimos la mano sin más, él probablemente cerrado en su postura, de creer que se obraba correctamente, y yo en la mía, hacer grande a nuestra Universidad, para lograr un Jaén poderoso y de futuro.
Nos ha quedado alguna conversación pendiente porque la Junta y la Consejería que él lideraba ha manejado datos que contrastan con los que obran en poder de la Gerencia de la Universidad y de la propia Plataforma Ciudadana. Reitero, por encima de las discrepancias, le he tenido respeto y consideración tanto profesional como personal y lamento profundamente tanto su enfermedad como su fallecimiento, a los 63 años de edad. Me quedo con su biografía, con su esfuerzo y con todas aquellas acciones en las que en estos años haya podido favorecer a nuestra UJA, que también las ha habido, es justo reconocerlo en tributo a su memoria. Descanse en paz.
Foto: Reunión en Linares, febrero de 2024, de una representación de la Plataforma Ciudadana en Defensa d ela UJA con José Carlos Gómez Villamandos, en sus funciones de consejero de Universidades de la Junta.


