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Por ANTONIO GARRIDO / Hoy toca echar una mirada hacia el Ayuntamiento de Jaén, que es tanto como decir a la propia ciudad, porque de las políticas que emanan desde el Ayuntamiento depende en la mayoría de los casos la satisfacción o el desencanto de los vecinos y vecinas, aunque también suele ocurrir cada vez con más frecuencia por este exceso de politización de la cosa pública y la afectación de militantes y simpatizantes de cualquiera de las formaciones, que se apruebe sin el más mínimo miramiento ni sentido crítico lo que haga el partido que les ilusione o transmita confianza, algo que no deja de ser normal y hasta humano, pero que impide conocer en cada momento con un sentido pragmático la realidad de nuestro Consistorio, que desde hace años, creo que mejor décadas, atraviesa por una situación manifiestamente mejorable, arrastrado por esa ruina económica en la que se puede usar la conocida expresión de que “entre todos la mataron y ella sola se murió”, porque a pesar de los buenos pronósticos que se nos vienen vendiendo en los últimos tiempos, sobre todo esa operación del Ministerio de Hacienda en la que el único bote salvavidas ha sido descargar a las arcas municipales de diez años de intereses, gesto acogido con entusiasmo por los actuales gobernantes, pero me temo que cuando transcurran diez años y la deuda no solo no se haya rebajado sino que incluso esté bien crecida, los que entonces estén rigiendo los destinos de la ciudad y tengan que asumir la carga no dedicarán los mejores recuerdos a sus antecesores. Es decir, pan para hoy y hambre para mañana. Hoy es hoy, mañana, Dios dirá. Resuelve un problema gordo en lo inmediato, pero la hipoteca de la capital no se soluciona como nos hicieron creer cuando se selló la moción de censura de PSOE y Jaén merece más en enero de 2025.

(Hago un paréntesis antes de continuar, porque es para sentir vergüenza ajena por lo lejos que están llevando sus diferencias el PP y el PSOE, el PSOE y el PP, en el Ayuntamiento y en la ciudad de Jaén. Hemos escuchado unas gruesas declaraciones de Julio Millán, muy airado, casi desconocido, que no se corresponden con el talante que ha de tener un alcalde, que debiera posicionarse muy por encima del resto para dar ejemplo de mesura. El Grupo Municipal del PP alude a que no se han dado explicaciones sobre el futuro del edificio de Correos, pero es que los populares llevan varios días con acusaciones veladas e incluso explícitas sobre el eco en Jaén de la corrupción en el seno socialista que lleva semanas siendo noticia nacional. Se vio el día del pleno de la Diputación, discurso totalmente extemporáneo en el tipo de acto que era y después en una comparecencia de cargos en la sede del PP, con presencia e intervención del propio presidente provincial, Erik Domínguez, para mantener su postura pese a las críticas recibidas. Está claro que forma parte del argumentario de Génova o de quien sea, el caso es que si tienen datos y pruebas estarían en su derecho legítimo y se lo exigiríamos, a lanzarse al ruedo, pero mientras no existan razones poderosas debe imperar la prudencia.

No me gusta la salida de tono del alcalde, pero entre todos han caldeado el ambiente, se han perdido el respeto y han dado paso a la mediocridad. Lo que le faltaba al Ayuntamiento, que tan escaso anda de ejemplaridad, montar estos espectáculos para denigrar aún más el paisaje político. Les pediría, pero a todos por igual, que se serenen y que traten de entender que han sido elegidos para representar sus respectivas responsabilidades con dignidad. No salvo a nadie y en todo caso los dos más afectados, alcalde y portavoz del PP en el Ayuntamiento, pero también el presidente provincial de los populares, deberían pedir perdón por no saber comportarse y por enfangarse en artillería dialéctica con la sola intención de hacer política de la mala e incrementar esa polarización que entre todos deberíamos combatir porque no consigue más que encanallar la vida política y ciudadana. Que esto ocurra en Jaén y que exista tan escasa altura de miras en nuestros elegidos, me produce mucha pena. Así vamos).

Foto: Representantes de Jaén Merece Más que ayer hicieron balance del pacto de gobierno con el PSOE en el Ayuntamiento de Jaén.

El partido Jaén Merece Más, que ya sabe todo el mundo que surgió de la Plataforma Ciudadana del mismo nombre, es hoy doble noticia. Por un lado porque se cumplen nueve años de aquella manifestación histórica de los “merece”, en una capital de provincia que precisaba un revulsivo  que en cierto modo en aquel momento revolucionó el panorama social de Jaén, tanto tiempo manteniendo en un preocupante encefalograma plano donde no cabía otra opción que el inmovilismo, de manera que JM+ nos hizo espabilar, y ese gesto, muy trabajado por un grupo de personas, algunas de las cuales abandonaron el barco cuando se hizo partido político, permitió a muchos ciudadanos despertar del sueño que nos había durado décadas, qué digo décadas, siglos. En aquel momento, echando la vista atrás, la respuesta fue clamorosa, estoy seguro de que tal capacidad de convocatoria no se daría en el momento presente. No dudo que su conversión en una formación política más para ejercer influencia desde responsabilidades institucionales tendría la mejor voluntad, pero a la postre ha supuesto una muy considerable merma de su apoyo ciudadano, porque el común de la gente no entiende de la existencia de un proyecto político que gire igual a un bando o a otro siempre que crea que con esta acción defiende los intereses de Jaén. O no lo ha entendido o no se ha explicado bien. Mi opinión siempre fue la misma, apoyo al partido en el gobierno, pero puntual y desde fuera, incluso cambiando de socio mayoritario, pero sin entrar en la gestión directa, únicamente centrando toda su artillería en aprobar todo lo que fuera bueno para el futuro de Jaén y por supuesto plantear propuestas como de hecho ha venido haciendo. Me consta que en JM+ se debatió esta cuestión, pero había división de opiniones, y de aquellos polvos estos lodos.

Ayer, el partido Jaén Merece Más hizo balance de su etapa junto con el PSOE en el Ayuntamiento de Jaén y por las palabras pronunciadas por el presidente del partido, Juanma Camacho, se consideran moderadamente optimistas, creo que en algún sitio he leído que a esta relación le otorgan un notable. Se nota que tras la campaña electoral han rebajado el diapasón porque el candidato Luis García Millán no se ha andado con chiquitas y ha disparado a diestro y siniestro, y es de suponer que el socio mayoritario le habrá pedido más lealtad y menos presión, es lo que tienen estas relaciones por razón de intereses, pero lo cierto es que se ve a un Jaén Merece Más menos combativo, aunque en la rueda de prensa no han dejado títere con cabeza y han hablado claro de que se consideran “la palanca que ha desbloqueado proyectos históricos, logrando movilizar más de 1.000 millones de euros”. Esta moda de usar el término “movilizar” para hacer ver que nadamos en la abundancia y que vamos directamente camino del paraíso es muy socorrida últimamente porque como en política todo lo malo se pega, la han copiado de los partidos convencionales, tanto Gobierno central como la Junta de Andalucía la utilizan con harta frecuencia. Lo cierto es que esos 1.000 millones están en el aire, como lo estuvieron los cientos de millones que hace años comprometió Moreno Bonilla en un Consejo de Gobierno en Úbeda, de los que nunca más se supo, y los que los gobiernos de España, todos, por supuesto Pedro Sánchez, nos han dado a entender que cambiaría nuestro futuro, a mejor, claro. Con todo, le reconozco a Jaén Merece Más que a pesar de las dificultades que encuentra en el camino, que no son pocas, y no es la menor de ellas su bajada en los pronósticos electorales, siga manteniendo la fe en su propia estrategia, equivocada o no, el tiempo lo dirá.

Siempre le daré un sincero empujón al considerar que sus objetivos son loables y que con aciertos y errores mantiene su hoja de ruta de exigir a las administraciones el trato que el territorio de Jaén se merece, no más, pero tampoco menos que el de otras provincias que en la propia Andalucía se encuentran en otra liga superior. En lo que discrepo es en la vara de medir que usa, tratando de barrer para casa en todos los proyectos que han llegado o están por llegar, porque una cosa es ser un martillo pilón, que lo es, y hay que reconocérselo, y otra tratar de vendernos la película de que cada obra de misericordia que se aplica a Jaén lleva el sello de Jaén Merece Más. En este aspecto creo que se pasan de rosca y deberían exhibir un poco de humildad, porque a los demás les hace sentirse como una especie de convidados de piedra cuando sí es posible que JM+ actúe de palanca, y se le agradece ese mérito, pero no cae bien socialmente, se nota en la calle, que presuman incluso de lo que no han logrado. Por cierto, una de sus grandes prioridades, entre tanto proyecto que se nos viene comprometiendo y que no disfrutaremos en este mandato, que ya está en su recta final, era la urgencia para la mejora del tren convencional. Ni Jaén Merece Más, ni la Diputación, ni el Ayuntamiento, ni los partidos, ahora el PP con especial y repentino interés, han logrado, es decir, ni está ni se le espera, y es mucho más urgente, por necesidad y por imagen, que muchos de los proyectos que están en esa interminable lista de espera y que en algunos casos no dejarán de ser sueños de una noche de verano, Dios quiera que me equivoque.

De todas maneras no le pretendo aguar la fiesta a JM+ haciéndole una enmienda a la totalidad, sí le pido mesura, porque la necesita, más que nada para ser entendido por la ciudadanía, pero al tiempo, porque creo que es compatible, le animo a no bajar la guardia, porque aunque haya quien no lo entienda, a los gobiernos hay que estar permanentemente soliviantándolos, sobre todo desde lugares como Jaén, tradicionalmente olvidados y que una de dos, o clamamos de manera exigente o nos siguen dejando a la cola como ha sucedido históricamente. Pienso que al menos en lugares como Jaén una fuerza así, que a pesar de sus nueve años, con lo que eso supone de desgaste, mantiene viva su memoria, aunque insisto en que ha dejado mucho por el camino, especialmente personas, aunque también es verdad que han llegado otras, y se les ve ilusionadas con el proyecto. Al final serán los ciudadanos los que decidan el futuro del próximo Ayuntamiento que ha de votarse en menos de un año. Por cierto en este momento del mandato da la impresión de que entre el dinero extra de fondos europeos y las ayudas del Gobierno de España parece que toma carrerilla la gestión del gobierno local. Ya se sabe que cuesta Dios y ayuda sacar adelante proyectos, especialmente por lo complicado de los procedimientos. Pero sí, se nota el acelerón, y no solo tiene prisa Jaén Merece Más, la tiene tanto o más el PSOE, con la responsabilidad ineludible de vender logros antes de que llegue el punto final.

Precisamente en estos días hace siete años llegaba al cargo quien hoy es alcalde de la ciudad de Jaén, Julio Millán Muñoz. Un tiempo en el que ha tenido que bregar con todos los escenarios posibles, porque no tuvo la suerte, que la democracia ha reservado para muy pocos, de obtener mayoría absoluta. En 2019, recuerdo que lo escribí entonces, llegaba al puesto de mando de la Plaza de Santa María un muchacho humilde de San Juan, un barrio de Jaén de toda la vida, que había soñado con ser alcalde y perseveró hasta conseguirlo, lo cual quiere decir que los sueños se hacen realidad siempre que hay esfuerzo y constancia en la tarea de conseguirlos. Claro que en aquel momento, eso sí, in extremis, pudo llegar a un pacto con el entonces grupo de Ciudadanos, y con tantas circunstancias, algunas muy adversas como el revés del Colce, acabaron como el rosario de la aurora, se rebeló María Cantos, genio y figura, nada fácil de doblegar, y al final solo le quedó a su lado la que fuera primera teniente de alcalde, María Orozco. En las elecciones de 2023, ídem de lo mismo, un empate técnico con el PP liderado por Agustín González, y entonces ya una fuerza bisagra que había alzado el vuelo, sin duda en su mejor momento, Jaén Merece Más, que estuvo deshojando la margarita hasta que se decantó por el PP, pienso que en aquellas circunstancias arrastrado por el convencimiento de que los gobiernos de Andalucía y España iban a pertenecer al mismo partido, pero esa posibilidad no se dio. Y el pacto no tuvo el resultado que se esperaba, sobre todo porque faltó química en las relaciones y además la Junta no dio el necesario respaldo inversor a los sueños de Agustín González después de haber firmado aquel Acuerdo por Jaén de las 100+1 medidas que visto ahora desde la distancia no fue sino una fantasía, de la que tanto alardean los políticos, eso sí, que nos tragamos todos los ciudadanos y un señor notario. La política en ocasiones es capaz de cegarnos.

Aquel divorcio se produjo mientras los “merece” ya llevaban tiempo flirteando con el partido que en realidad estaba gobernando España, y nos hicieron ver que le habían sacado las mejores expectativas. Aunque ahora lo nieguen, todos o casi todos quisimos entender que había un plan serio para la reducción de la deuda de 600 millones de euros, a través, eso sí, de procedimientos legales, pero eso nunca ocurrió. El acuerdo con Madrid, con la entonces ministra Montero y el conseguidor Juanfran Serrano, que vuelve a pasar por horas bajas precisamente por haber estado en el momento más inadecuado en un escenario tóxico, por decirlo de bonita manera, lo han venido adornando de inversiones y adjetivos, y esa palabreja de la “movilización” señalada al principio, pero excepto el Cetedex, que tira para adelante con buenos avales, como el estamento militar, lo demás está por ver y a pesar de las buenas intenciones de nuestros políticos locales, que no lo dudo que las hay, nadie mejor que ellos deben estar interesados por razones obvias, sin  excluir el deseo de que Jaén avance, para acelerar plazos y presentar resultados. Los habrá, pero cuidado con vender milagros, aunque esa ligera alegría de las arcas municipales, sin que el problema de fondo haya cambiado lo más mínimo, puede arrojar el resultado de que en momentos de angustia es posible, en última instancia, un pequeño respiro que sabe a gloria, algo así como una respiración boca a boca en una habitación de la UCI, de lo cual como ciudadano me alegro.

Y, claro, en esta historia ya lo creo que cuenta el Partido Popular, porque en 2023 pudo obtener la Alcaldía gracias al acuerdo con JM+, y entonces, dentro de que las relaciones no fueran ejemplares, los “merece” no eran una especie de apestados, como ahora que la consideran “una marca blanca del alcalde Julio Millán y de franquicia socialista”, en expresión de la viceportavoz Mónica Moreno, que por cierto me alegra, aunque últimamente casi me niega el saludo, que se le considere por lo que es. En mi caso no me siento incompatible absolutamente con nadie, ir tan ligero de equipaje me permite no tener filias no fobias. La moción de censura fue un jarro de agua fría en esta formación y para el PP en general que perdía una de las ocho capitales andaluzas con el sello del partido liderado por Juanma Moreno. La responsabilidad hay que repartirla, la Junta, el equipo de gobierno que era y es, como reconocen en privado, sacado de aquella manera y en el que el candidato, en contra de lo que había prometido, tuvo escasa influencia, ese cúmulo de circunstancias y otras tuvieron la culpa, además de que JM+ fue desleal y mientras estaba emparejado al PP mantenía relaciones extramatrimoniales con el PSOE, eso fue todo. Ferraz y el Gobierno los engatusaron y ahora el partido provincialista es presa también, lo quiera o no, de esa opción. Puede desprenderse que la ciudad de Jaén está gafada, la mala suerte le persigue, ojalá acabe este suplicio.

Foto: Lina García, consejera en funciones. ¿Quién dice que no pueda ser ella la elegida por Juanma Moreno para la Alcaldía de Jaén?

De cara a 2027, si los vientos siguen como en este momento procesal, aunque la política no son ciencias exactas y puede ocurrir cualquier cosa, nadie tiene una varita mágica para observar lo que vaya a ocurrir en el Ayuntamiento. Es de suponer que el PSOE no cambiará de timonel, aunque el ascenso político de Nines Díaz, hoy haciendo doblete en Ayuntamiento y Parlamento andaluz, hacía presumir que había nacido una candidata. No lo creo. En VOX entiendo que apostarán por Manuel Ureña, por su mayor experiencia y conocimiento de la ciudad. Y la gran interrogante es y supongo que lo va a seguir siendo aún por algún tiempo, estilo Moreno Bonilla, es la persona que encabece en 2027 la candidatura del Partido Popular. Se están barajando nombres, pero creo que es pura especulación. El candidato o candidata a la Alcaldía de Jaén y en un momento tan especialmente señalado, dependerá de la decisión personal de Juanma Moreno y tal vez con el visto bueno de la dirección nacional. Es cierto que hay quinielas y dadas las responsabilidades que va acumulando el PP habrá puestos para todos los elegidos, y no tantos para los llamados. Anoten otro nombre por si suena la flauta, el de la actual consejera en funciones Lina García, que ha hecho una campaña de moderación, al gusto de su presidente y ha ganado enteros. Moreno tendrá que decidir si mantenerla en su gobierno o cederla a Jaén en calidad de aspirante a alcaldesa, al estilo de lo que hizo en Granada con Marifrán Carazo, supongo que lo recuerdan. Por lo que respecta a Agustín González, al que continuamente veo situado en las imágenes en el círculo reducido del poder político popular, no me cabe duda de que su lealtad incondicional al jefe tendrá su recompensa, es más, sin ser adivino creo poco más o menos dónde puede estar su futuro y no es mala cosa. Cuando conozcamos, en julio próximo, Dios mediante, la composición del nuevo gobierno andaluz, podremos seguir jugando a futurólogos.       

Foto: Apretón de manos en enero de 2025 entre alcaldes saliente y entrante, Agustín González y Julio Millán.

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