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El juez del número tres de Instrucción de Jaén capital ha decretado libertad con cargos para el expresidente de la Cámara de Comercio, Luis Carlos García. También han quedado en libertad con cargos los otros seis detenidos en la operación policial desarrollada este miércoles contra algunos de los miembros de la que fuera la cúpula directiva de esta institución entre 2010 y 2014

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) a Europa Press a los siete detenidos, ahora en libertad con cargos, se les han imputado los delitos de malversación de caudales públicos, prevaricación administrativa, fraude de subvenciones y falsedad documental.

El expresidente de la Cámara de Comercio ha sido el primero en salir del juzgado tras prestar declaración, aunque ha rechazado hacer ningún tipo de declaración al respecto. El resto de detenidos, entre ellos varios empresarios, han ido compareciendo ante el juez que ha estado por espacio de unas cuatro horas recogiendo sus declaraciones.

El juez de instrucción número 3 de Jaén, Miguel Sánchez Gasca, no ha impuesto medidas cautelares a ninguno de los siete detenidos que han pasado la noche en los calabozos de la Comisaría. Precisamente, este magistrado es el encargado de la investigación judicial abierta por presuntas irregularidades cometidas en la Cámara de Comercio entre marzo de 2010 y marzo de 2014.

La investigación judicial se abrió tras la denuncia de la Junta de Andalucía por supuestas irregularidades detectadas en una auditoría que revisó facturas emitidas entre julio de 2012 y diciembre de 2013 y donde se puso bajo sospecha el destino de unos 200.000 euros en tan solo ese periodo de casi año y medio.

De hecho, con la denuncia se perseguía arrojar luz a todo el periodo de gestión de Luis Carlos García al frente de la Cámara de Comercio y que fuese una investigación la que determinara y cuantificara el alcance económico de las presuntas irregularidades si finalmente la justicia determina la existencia de delitos.

También se investiga judicialmente sobre las relaciones entre algunas empresas vinculadas a exdirectivos de la Cámara de Comercio y la propia organización cameral. De hecho, entre los siete detenidos se encuentran varios empresarios cuya identidad no ha trascendido.

La operación, según se ha informado desde la Policía Nacional a Europa Press, está siendo llevada a cabo por miembros de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF). La Policía ha dado por terminada la primera fase de la operación que se ha saldado con estas siete detenciones, aunque no descarta nuevas detenciones en una segunda fase.

Desde la Policía se insiste en que las detenciones son fruto de meses de investigaciones policiales sobre la anterior cúpula directiva de la Cámara de Comercio, pero que no tienen nada que ver con la actual dirección de dicha institución.

Por su parte la cadena SER en Jaén ha ofrecido los nombres de las siete personas que han prestado declaración ante el juez y que con Luis Carlos García, según este medio, son Antonio Sánchez, José María Ruiz, Fernando Israel, Antonio Ruano, Carlos Martos y José Moral.

 

DETENCIÓN

A mediodía de ayer se conoció la noticia de la detención por la Policía jienense del expresidente de la Cámara de Comercio, Luis Carlos García Sánchez, y algunos de los que fueron sus colaboradores en la entidad cameral, a los que se les acusa de presuntas irregularidades económicas en el tiempo en que permanecieron al frente de la misma, desde 2010 a 2014, cuando García tuvo que renunciar con una crisis de enormes proporciones y la Junta, que tutela estas corporaciones, tuvo que intervenir aunque solo fuera para certificar su acta de defunción. En concreto los exdirectivos tienen que hacer frente a acusaciones de falsedad documental, estafa, fraude en subvenciones, prevaricación, cohecho, malversación de fondos públicos y administración desleal, según informa la edición digital de Diario Jaén.

Pues bien, de aquellos polvos estos lodos. Era conocido que el juzgado investiga la gestión, sobre todo económica, realizada en la Cámara con el equipo que capitaneaba Luis Carlos García, un conocido empresario baezano, que contaba con todos los apoyos desde el poder político, como lo prueba que hacía compatible su puesto en el emblemático edificio de la calle Hurtado, ya lamentablemente perdido, con la presidencia de la Institución Ferial de Jaén, IFEJA, sin olvidar el sector de la hostelería. En fin, mucho mando en sus manos y apoyo generalizado en las principales instituciones, hasta el punto de convertirse en personaje imprescindible en la actualidad jienense a causa de los cargos ostentados.

Hay que estar pendientes de lo que se mueva en los juzgados, pero hay que poner especialmente el foco en que la gestión desarrollada en esta etapa fue la causa de los graves problemas a los que se ha enfrentado la Cámara de Comercio como institución, porque todo lo demás que de ella dependía o ha desaparecido o sigue corriendo peligro.

El empresario de Sierra Mágina, Manuel Barrionuevo, aceptó el reto de tratar de salvar a la entidad, empresa muy difícil porque la situación a la que se había llegado era en gran medida irreversible por la herencia recibida, los graves problemas de gestión lastraban el futuro del ente representativo. Barrionuevo se puso a trabajar, seguramente alentado por el recuerdo de quien fue su gran amigo, Ángel Martínez Villén, al que no le pusieron las cosas muy fáciles, dicho sea de paso y era un buen empresario, pero sobre todo un gran señor.

En estos dos últimos años, el presidente seguramente ha sentido en algunos momentos la tentación de abandonar, pero ha podido su sentido del deber y la responsabilidad de no contribuir a empeorar la historia de un instrumento que desde siempre ha sido muy útil a los comerciantes y a los empresarios de Jaén.

Hubo en aquel momento en el que estalló la crisis, en 2010, clamorosos silencios, incluso de administraciones que hicieron la vista gorda, tal vez porque en algunos casos tuvieron bastante que ver en la ascensión de agentes empresariales a los que desde instancias políticas se les dio una especie de cheque en blanco y barra libre. Nadie se quejó, nadie hizo dimitir al equipo directivo y especialmente a su responsable y a su gerente y mano derecha, que procedía de la sociedad Inverjaén y con el que se conformó un tándem para hacer y deshacer. Ni siquiera las otras organizaciones empresariales hermanas, conocedoras de la situación, alzaron su voz para denunciar lo que estaba ocurriendo.

Manuel Barrionuevo asumió la responsabilidad de emprender la aventura de intentar salvar la Cámara. No eran iluminados, ni irresponsables, sabían que se iban a meter en una empresa muy difícil, pero confiaban por un lado en orillar obstáculos teniendo la razón de su parte, y por otro, confiaron en que todas las administraciones iban a hacer todo lo posible por ponerle a la entidad un bote salvavidas.

Pues bien, ha habido muchos contratiempos, algunos inesperados, también se han producido sorpresas con las que no se contaba, es decir, la situación era mucho peor que la que habían contado los primeros informes, y eso que ya eran negativos en extremo. La Cámara estaba en peligro de desaparecer. Lo han intentado todo, por activa y por pasiva. El agobio económico, es decir, las deudas, y los embargos, han impedido la posibilidad de los ingresos, que ha sido el detonante de la situación extrema. Lo injusto sería culpar a los trabajadores, porque ellos han denunciado porque también han sido víctimas. En fin, se puede aplicar bien ese dicho de entre todos la mataron y ella sola se murió. Por esta razón esperan que los jueces depuren responsabilidades y se conozca con toda claridad el agujero de la Cámara y los principales despropósitos de aquella gestión de cuatro años que acabó por hundir una de las instituciones con solera de Jaén, que por esa época en que se desarrollaba la crisis, lograba celebrar sus 125 años de trayectoria.

En el camino se fue parte de la identidad de la Cámara, de su patrimonio que tanto costó labrar, en especial la sede de la calle Hurtado que se hizo nueva y era la joya de la corona; de su trayectoria de tantos años al servicio del empresariado jienense. Los últimos gestores merecen un premio por su heroicidad de ponerse al frente de una empresa que desde hace años vive en la UCI, conociendo todo el mundo de su potencial de utilidad.

Hace pocas semanas ha estado a punto de desaparecer, pero al final los agentes que deberían implicarse en que la Cámara no se pierda han reaccionado. Ya hemos comentado la conclusión de la reunión celebrada ayer en Sevilla, en la que se ha dado el plazo de un mes para encontrar la fórmula, que a estas alturas no dudo que se buscará. Como señaló en este encuentro el presidente del Consejo Andaluz de Cámaras, Antonio Ponce, esta es la situación: “Tenemos un autobús con la rueda pinchada y sin gasolina. Hay que arreglar la rueda y echarle gasolina. Al conductor lo tenemos”. Se refería, indudablemente, a Manuel Barrionuevo y a su actitud comprometida y casi pasional por sacar la Cámara adelante. Por cierto que ha trascendido que los técnicos de la Cámara han hecho un meritorio trabajo de la actuación en los dos últimos años, con pelos y señales de todos los pasos dados, incluida toda la parte económica y el costo que en todos los sentidos está tenido la operación para que la Cámara no desaparezca.

Esta reunión última ha sido como un SOS para llamar la atención sobre la situación escandalosa que ha vivido la entidad y el peligro de la pérdida real de una organización empresarial de tanto y tan largo recorrido, que ha tenido presidentes emblemáticos que se dejaron la piel para que otros liquidaran en cuatro días todo ese patrimonio. A pesar de una cierta sensación de optimismo sigue habiendo dudas sobre la viabilidad a la que se aferra Manuel Barrionuevo y sus colaboradores. Desde este punto de vista no sé si considerar una declaración de realismo o un jarro de agua fría las declaraciones que hoy ha realizado el presidente de la Diputación Provincial, Francisco Reyes, en el sentido de que “es una pena mantener la agonía si no tiene solución”. Precisamente Reyes y el organismo provincial no se puede decir que no hayan movido un dedo, porque el presidente de Diputación accedió a adquirir el edificio de la Cámara en la calle Hurtado con la intención de salvar a la entidad y creyendo que con esta medida se solucionaba todo el problema, y los hechos han demostrado que no era así.

 

Foto:

Luis Carlos García, expresidente de la Cámara de Comercio.

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