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En los últimos días se está empezando a hablar de la próxima Política Agraria Común (PAC) más allá de 2020, que aunque parece algo lejana está a la vuelta de la esquina y el debate por la dimensión europea que tiene necesita tiempo, cientos de reuniones, estudios, etc. Ya se están fijando las primeras posiciones. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, ha manifestado que el Ministerio del que es titular, se propone defender una PAC fuerte y pagos directos como apoyo a las rentas. El sector y las comunidades autónomas, entre ellas la andaluza, ya están fijando sus posiciones iniciales, sobre todo para tratar de evitar algunos perjuicios que se han ocasionado en el caso de la provincia de Jaén con la actual PAC, con unas pérdidas calculadas en 272 millones de euros.

Ha sido muy provechosa la reunión que hoy ha celebrado en la Diputación el Consejo Provincial del Aceite de Oliva, del que forman parte todas las organizaciones relacionadas con el sector, pero lo realmente destacable es que ha habido un acuerdo, que podemos considerar de vital importancia, de manera que la provincia adopte una posición común de cara a la PAC de 2020. Esto ya está dicho, ahora es posible que alguien se desmarque en el curso de las negociaciones, pero una posición inicial ya está fijada. Tal y como se ha informado tras la reunión, el presidente de la Diputación, Francisco Reyes, y la consejera de Agricultura, Carmen Ortiz, han abogado por una PAC fuerte, que cuente con presupuesto suficiente y que no trasvase dinero de unos territorios a otros. En principio hay que saludar con satisfacción estos primeros pasos.

Esta provincia siempre se juega no mucho, sino muchísimo, con la reforma de la Política Agraria Común (PAC), porque tiene, a Dios gracias, una gran riqueza olivarera. Por eso tiene tanta importancia que las organizaciones agrarias y las administraciones lleguen a un consenso puesto que estamos hablando de algo con lo que no se puede jugar, las cosas de comer, y por desgracia los principales partidos lo han convertido en otro foco más de enfrentamiento. Ya han empezado sus juegos florales.

El PP, sin ningún tipo de rubor, vuelve a definirse como “el partido del campo y del olivar”, frase que creo que acuñó Fernández de Moya y se ha repetido hasta la saciedad porque las frases, aunque no sean verdad, de tanto airearse se pretende que sean asumidas como ciertas. Ahora ha sido el senador Gabino Puche el que sale a la palestra para señalar que “el PSOE jamás ha hecho nada por el olivar” y le recuerda a los socialistas cuando votaron, hace años, a favor de la tasa plana, que según el senador era letal para los intereses de Jaén. Además coloca en el haber del PP la prórroga de la reforma de la PAC, la rebaja de las peonadas de 35 a 20, la activación del almacenamiento privado, la rebaja fiscal para los olivareros y el aumento de los fondos del PER. Por sumar que no quede. ¿Cuál será esta vez la postura del Gobierno y del PP? Esta vez lo tiene complicado si la alternativa es la unidad y el consenso.

Los socialistas, por su parte, esta vez en boca de su portavoz en esta materia, Elena Víboras, anuncia que “defenderá con uñas y dientes” los intereses del sector del olivar, pero hace un añadido, especialmente “de los pequeños y medianos agricultores” de cara a la PAC de 2020 y cuyo debate arranca. Los socialistas se creen en disposición de liderar el frente político en defensa del olivar de la provincia y de manera singular de los más de 83.000 pequeños y medianos olivareros que no pueden permitirse el lujo de seguir perdiendo renta. El PSOE por medio de Elena Víboras aboga por una revisión, por entender que no es de recibo que el 1,3% de los beneficios de los pagos directos de la PAC en España reciban el 23% de las ayudas. En resumen los socialistas lo que quieren es que la PAC siga siendo un elemento fundamental de cohesión, vital para la provincia. El discurso es el mismo del Consejo Provincial del Aceite de Oliva, por tanto la pelea entre partidos, si todo va como hasta ahora, dejaría de tener sentido y el PP podría quedar retratado si no se suma al clamor unánime provincial. 

Hasta ahora de nada habían servido las advertencias de una necesaria unidad para defender el pan de Jaén. Si las fuerzas políticas, las administraciones, los agentes sociales y por supuesto las organizaciones agrarias, no están unidas para luchar por el futuro del olivar, ¿para qué van a hacerlo? Es la hora de empezar a exigir alto y claro, con tiempo, a los gobiernos, que en una situación en la que lamentablemente las ayudas siguen siendo necesarias, Jaén rechaza limosnas, para exigir una reforma que haga compatible el futuro del aceite y el de la gente que vive de él, y, sobre todo, donde no se pierda dinero como con esta actual PAC,  272 millones de euros, que le pertenecen a Jaén y que se han esfumado sin que los responsables hayan actuado con firmeza para impedirlo. Lo reitero por si acaso y lamento que esta provincia haya dado la penosa situación de falta de unidad y de defensa a ultranza de sus intereses, que lo son de todos los jienenses. A lo mejor se ha aprendido de los errores.

 

 

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