Skip to main content

Por ANTONIO GARRIDO /

AZAÑÓN, POR DESCARTE. Resuelta la incógnita de la candidata del Partido Popular, que al final ha resultado ser una que pasaba por allí, porque me cuentan que entró en la lista por casualidad, en realidad se iba a preguntar por los nombres más recurrentes y a alguien se le encendió la bombilla de Isabel Azañón, surgió la sorpresa, de hecho ella ha viajado a Santiago de Compostela con el presidente, Erik Domínguez y alguien más de la delegación del PP jienense, y me parece que la también exconcejal del Ayuntamiento y convencida de que su tiempo político ya se había cerrado, va a tener el domingo un solemne empujón para la batalla municipal que se nos viene encima. Ya se conocen las primeras impresiones tanto del presidente Juanma Moreno, como del presidente provincial del partido, Erik Domínguez, y de la propia protagonista. Se han repetido, casi palabra por palabra, las mismas consignas que en las vísperas de la cita electoral de 2023, ya ven a Isabel Azañón como alcaldesa. Paciencia, mesura, a pesar de que los vientos vengan favorables, no cabe duda de que hay que trabajarlo y pelearlo, no se puede dejar todo a la providencia divina.

Las próximas elecciones municipales van a ser a cara de perro, el PP puede partir como favorito, pero el PSOE, a pesar de lo que le está cayendo en el ámbito nacional y andaluz, no podemos olvidar que fue, por poco, la lista más votada en 2023. Cierto que está el factor VOX, en tanto que Jaén Merece Más va a ser una incógnita, ya hay quien en las redes sociales lo da por amortizado a causa de los vaivenes políticos que muchas personas no logran entender pero que es parte de su filosofía, aunque de esto ya habrá tiempo de tratar. Por cierto, un paréntesis, es verdad que el concejal Luis García Millán, que ha sido candidato en las autonómicas por JM+, está de permiso de paternidad, pero es bastante extraño en una persona como él que desde el 6 de junio solo haya compartido en redes sociales el inicio de las obras en la Plaza de la Constitución, sin más apostilla. Con lo que ha sido Luis y su manejo de las redes, es seguro que aquí hay tema, que es tanto como decir que existe un antes y un después de los comicios. No es tan complicado aventurar el motivo, basta con haber hecho el seguimiento de su propia campaña.

Lo que sí es llamativo, siguiendo con el hilo que llevábamos, es que al mismo tiempo que se ha dado un respaldo inequívoco a Isabel Azañón, de la lista para el sondeo ha habido nombres que han salido seriamente tocados y ni siquiera hace falta que los enumere, pero que les puede afectar para sus expectativas políticas. Claro que igual la militancia no ha votado contra nadie, sino a favor de aire fresco, de oxigenar el grupo que buena falta le hace, por descarte, porque han sido cuatro años complicados y con muchas vicisitudes. Isabel Azañón puede ser balsámica si actúa como es ella y no lleva el partido al Ayuntamiento, que es lo que suele hacerse y es una conducta enfermiza, que está en pleno apogeo, muy bien representada por Julio Millán y Agustín González, con ligera ventaja para este último, que entró con la promesa de hacer todo lo contrario, lo tengo recogido de unas declaraciones en un acto previo a las elecciones locales. En fin, con razón hay quienes tienen alergia a las encuestas y también a las primarias, porque una lectura de ellas es que las carga el diablo. Los que han pasado por esta experiencia lo saben.   

Ahora que he ganado algo de tiempo, tampoco mucho, dedico ratos a bucear en mis archivos y en la hemeroteca, algo que me parece muy necesario porque con frecuencia perdemos la memoria y la política lo aprovecha a diestra y siniestra para hacernos comulgar con ruedas de molino, sobre todo teniendo en cuenta que los más jóvenes en la cosa pública desconocen las referencias, no tienen memoria.

OCURRIÓ HACE 29 AÑOS. Les cuento. Hace exactamente 29 años, un 18 de julio de 1997, el periódico del que yo era responsable entonces, Ideal de Jaén, publicaba en su primera página: “El rector pide a Chaves más dinero para la Universidad”. En páginas interiores se desarrollaba la noticia, Luis Parras, que era el presidente de la Comisión Gestora de la UJA, creada como se sabe en 1993, demandaba 500 millones a la Junta para que la Universidad pudiera hacer frente a sus necesidades, y dejaba el siguiente comentario: “los presupuestos los han cuadrado a martillazos”. Ese mismo día yo acotaba, como vine haciendo en cada edición del diario durante tantos años, con el comentario “Universidad: palabras”, que les transcribo, con el recordatorio, de nuevo, de que hoy hace 29 años:

“Aunque hubiera sido necesario un mayor debate sobre determinadas cuestiones que interesan sobre el futuro de la Universidad, algo sí ha habido en el reciente proceso electoral y la apuesta más generalizada es la de luchar por una institución que constituya un orgullo para esta provincia en la medida que le dé respuesta a demandas específicas y que tenga capacidad para desarrollar los dos grandes retos de cualquier Universidad: docencia e investigación, en un plano de igualdad con universidades históricas porque de lo contrario un centro joven crearía pocos estímulos para los potenciales universitarios. Pues bien, en el curso pasado, después de dos años de espera interminable y con las consecuencias de unas prórrogas presupuestarias que han dejado secuelas irremediables, el debate se centró casi en exclusiva en la difícil situación económica, por la insuficiencia de los ingresos que provienen de la Consejería de Educación, que han estado originando problemas de tesorería y desfases que impiden el normal funcionamiento de nuestra Universidad.

Desde el rector, que debía obediencia a la Junta y que no por ello dejó de ser reivindicativo, hasta el Consejo de Administración, los partidos políticos, la Comisión Gestora, desde ayuntamientos, instancias universitarias, hubo una voz de alarma generalizada. Al final se acalló el problema en la creencia de que ciertas cantidades de las que se disponía para repartir, y un plan de financiación tantas veces prometido, iba a poner orden en la economía de la Universidad de Jaén y de las del resto, aunque el problema tiene en Jaén una singularidad extrema. Ahora resulta que el conflicto económico se cerró en falso y que los políticos con responsabilidades no han cumplido con su compromiso de evitar tensiones económicas en la Universidad. De nuevo se piensa trasladar para el curso una cantidad insuficiente, que en palabras del presidente del Consejo de Administración pone a la Universidad en situación crítica, y, en consecuencia, no se ha aprobado el presupuesto, elemental medida, mitad de prudencia, mitad de protesta. Una Universidad sin financiación suficiente es, hay que decirlo, un engaño, y parece mentira que quienes políticamente la crearon se hayan vuelto tan cicateros y no vean esta perversión. Ya está bien que cuando se trata de la Universidad de Jaén, sólo haya palabras, palabras, palabras…y no hechos, hechos, hechos. ¿Se pronunciará acaso el congreso provincial del PSOE?”.

¿Qué les parece? Me recuerda a mí mismo que siempre fui leal con mi tierra y le cantaba las cuarenta al lucero del alba, por tanto estoy en paz con mi conciencia crítica. Unos días antes, el 10 de julio de 1997, una reunión de la Comisión Gestora de la UJA se lamentaba, tras el informe del gerente, Juan Hernández Armenteros, de que la institución recibía cada año menos apoyo por parte de la Junta, y de hecho la memoria de 1996 reflejaba un descenso del 13%, y se trataba de los primeros años de vida de la Universidad jienense. Quiere decir que en los 33 años de vida ha habido momentos difíciles, si bien no recuerdo nada tan preocupante como los primeros ejercicios, después ha habido de todo, y faltó un modelo de financiación adecuado y no actuar a salto de mata. Ahora, como es sabido, estamos expectantes ante el anuncio de la Junta del cumplimiento del modelo de financiación establecido y no cumplido, ojalá el nuevo consejero Paradela haga valer su eficacia como gestor, para que no se repita el agravio a la UJA que se viene manteniendo en los últimos años de forma preocupante, y que, como creo haber recordado en muchas ocasiones, viene a ser lo mismo que decir NO al progreso de Jaén. Pero para que se sepa todo he querido contar esta historia. Y, dicho sea de paso, Luis Parras no solo fue el primer rector providencial, no le tembló el pulso a la hora de reivindicar y exigir. Tampoco para manifestarse públicamente al decir, nada menos que en 1994, que “hace falta una masa crítica para que Jaén despegue”. Son las personas las que dan dignidad a los cargos, aunque en algún momento se identifiquen con siglas políticas.

Por lo que respecta a la parte final del comentario era una referencia a un hecho puntual de esos días de hace casi tres décadas, la celebración del congreso provincial de los socialistas donde el entonces todopoderoso Gaspar Zarrías obtuvo práctica unanimidad en un cónclave plebiscitario, y se hicieron fuertes también tanto su delfín, Francisco Reyes, como el ya ausente José Pliego, que durante un tiempo fue un imprescindible en el aparato. Era el mismo tiempo en que el consejero Vallejo anunciaba una vía de enlace con Ciudad Real para “acercar el AVE a la industria de la N-IV”. Fíjense lo que ha llovido, y lo bueno que tiene acudir de vez en cuando a la maldita hemeroteca que antes o después los iguala a casi todos en deslealtad hacia esta tierra, esa es la palabra, deslealtad y apego a los cargos, a los partidos y a los sueldos.

Por otra parte me gustaría que fuera verdad que algo esté cambiando en la sociedad jienense, aunque muy lentamente, a paso de tortuga, donde poco a poco se va desterrando al menos en parte la santa resignación que de siempre nos ha caracterizado, y que ha sido la causa que ha impedido a Jaén levantar la voz en cuantas ocasiones ha sido necesario para reclamar justicia. Ha estado ausente un cierto estado de rebeldía e inconformismo, salvo excepciones como el tiempo que duró la plataforma Jaén Merece Más y otras menos significativas y para cuestiones puntuales, aunque la normalidad en nuestro territorio tiene que ver con una situación de apatía que ha ido paralizando cualquier expectativa. El futuro, ojalá sea así, está en manos de nuevos movimientos que han surgido y deben aparecer en la ciudadanía y también hay que destacar el papel de las redes sociales, que son un instrumento a veces peligroso, pero que en su aspecto positivo amplifican la realidad y transmiten con inmediatez las preocupaciones e inquietudes de la gente, que no tolera las tomaduras de pelo, con lo que se ha acabado el sometimiento a determinadas voluntades como siempre fue el papel de Jaén, que hoy ya se pronuncia con firmeza ante cualquier tipo de adversidad, venga de donde venga. La respuesta de la sociedad en general en favor de la Universidad es un ejemplo y debe continuar porque todavía sigue pendiente de conquistar lo más importante, una financiación justa y permanente en el tiempo, para evitar nuevas crisis. Esta batalla es absolutamente imprescindible, pero ganarla de una vez por todas, de ahí que estemos expectantes ante la nueva actitud de la Junta. Las legislaturas anteriores han sido no malas, malísimas, el tema económico ha sido el principal despropósito, de hecho no solo la UJA, sino todo el sistema universitario público, lo está pasando fatal, y con los últimos nombramientos empiezan a aparecer indicios suficientes para pensar que se abre la veda para nuevas universidades privadas, tiempo al tiempo.

A pesar de todo ya les cuesta trabajo a los políticos, a pesar de que los forman para vender triunfalismo y medias verdades, cuando no mentiras completas, venir a tratar de engañarnos o de envolver con bonitas palabras y brindis al sol sus mensajes, tantas veces interesados y electoralistas, aunque desterrarlos del todo parece que les cuesta, todavía siguen empeñados en repetir hasta la saciedad la vieja consigna de la “apuesta y el compromiso”, a pesar de que en esta tierra la mayoría somos militantes del escepticismo y del hartazgo. Esto ha ocurrido siempre en Jaén, pero de un tiempo a esta parte hemos cambiado la confianza casi ciega por la prevención, el análisis y la crítica. En esta línea hay que seguir despertando de un sueño muy profundo y duradero que nos ha proporcionado grandes rémoras.

JABALCUZ: SÍ, PERO NO. Hoy, repasando algunas páginas sublimes de la colección de “Don Lope de Sosa”, me he encontrado varias veces con el personaje de don José de Prado y Palacio, alcalde que fue de esta ciudad, también de la de Madrid, y en cuya etapa está recogido que influyó en la expansión y modernización de Jaén y fue el único alcalde que soñó con un Jabalcuz a la altura de sus méritos, pero no tuvo tiempo de llevarlo a la práctica. Después de él nadie lo ha vuelto a intentar.

He recuperado su figura para confirmar que hoy como ayer esta ciudad ha padecido sus políticos, pero también nos recuerda lo que Jaén pudo ser y no es. Ahora muchos creemos que hay un nuevo despertar, ojalá sea cierto para que las generaciones que nos sucedan nos traten a nosotros y a nuestro talante con misericordia y si algo cambia sean indulgentes con nuestra atávica indolencia.

Vengo defendiendo desde hace años, pero como voz que clama en el desierto, que pasará a la historia el alcalde o alcaldesa que afronten de verdad dos de las asignaturas pendientes que tiene la capital y que no llegan, una es volver a imaginar a un Jabalcuz a la altura de sus méritos. Hay que ver la de engaños a los que hemos asistido en las últimas décadas, cesiones a la Junta, dinero de una entidad financiera, inacción, brindis al sol, mentiras, y a la larga estamos en el mismo lugar en el que nos encontrábamos hace veinte años, como bien recuerda un apóstol de Jabalcuz, Pedro Palomeque, que ha escrito artículos y ha removido Roma con Santiago y sabe mucho del desdén oficial. Es conocido que los gobiernos sucesivos no han hecho más que representar, política de imagen, y la Junta optó por devolver el patrimonio que le fue cedido en época pasada, en fin, la recuperación de lo que fue el paraíso de Jabalcuz se torna complicada, pero qué impulso se le podría dar a Jaén si se uniera la voluntad pública y privada, ahora que dicen que hay empresarios con vocación de acrecentar los valores de la capital, aunque a la hora de la verdad son menos de los que parece. Si este logro se llevara a cabo todo Jaén se alegraría y el alcalde pasaría a la historia, pero lamento decir que ese alcalde por el momento ni está ni se le espera.

Por supuesto que estoy entre los que se alegran de la programación emprendida por la responsable del Patronato Municipal de Cultura, María Espejo, de desarrollar una serie de actividades para exaltar el centenario de Jabalcuz, es una bonita idea, pero lo mismo que tiene el atractivo de volver a ese hermoso paraje y disfrutar de lo que todavía queda, muchas de las personas que acuden no pueden remediar, y lo cuentan, la nostalgia que sienten al ver que un paraíso terrenal se encuentra abandonado. La política, la regional y la local, no tienen perdón de Dios, al no haber sabido impedir, pero no ahora, desde hace muchos años, la degradación de un lugar que si estuviera en cualquier otra ciudad de las muchas que hay que miman su patrimonio monumental y natural, seguro que la presentarían como la joya de la corona. Ya me parece que es tarde para plantearse un plan de mayor alcance, porque se ha construido, ha habido actuaciones sin ton ni son, y parece que la única alternativa es irnos de vez en cuando de romería a Jabalcuz a confesarnos de los pecados de omisión. Se agradece la buena voluntad de Cultura y de cualquier otra tarea, de la administración que sea, que de vez en cuando pretenda poner en el escaparate uno de los más hermosos lugares de Jaén y su término, pero qué mal se ha hecho.

¿NO HABÍA FONDOS EDIL PARA EL CASCO ANTIGUO? Y lo mismo cabe decir del casco antiguo. Ahora, cuando estamos viendo que el equipo de gobierno presume de cierto alivio económico, desde luego puntual, muy puntual, es obligatorio preguntarse, ¡una vez más! por nuestro casco antiguo, Tanto elogiar los millones que han llegado de los fondos EDIL y otras ayudas, y no ha habido una partida importante para fortalecer los barrios “de arriba” que son los referentes de nuestra identidad como pueblo. Se verá afectado por el arreglo de calles, algo caerá del conjunto de 186 sujetas a mejoras, pero un plan específico para el casco histórico ni se ha hecho ni parece que esté en ninguna hoja de ruta. Eso sí, el asunto se ha llevado repetidamente a los plenos del Ayuntamiento, pero se ha abordado en varias ocasiones utilizado como arma arrojadiza entre los grupos políticos. Cuando el PSOE gobernaba la Junta ese plan especial para la salvación del casco antiguo lo demandaba el Partido Popular, y cuando cambió el panorama los peticionarios fueron los socialistas. Se han ido perdiendo trenes, ocasiones, y todos, Junta y los sucesivos ayuntamientos, se han ido de rositas.

No basta con limpiar los emblemáticos Jardines de Jabalcuz y de hacer cuatro actuaciones en el casco antiguo, donde existen muchas asignaturas pendientes, porque ha precisado inversiones y voluntad política decidida y esta no ha llegado en tanto tiempo de democracia en los ayuntamientos, nada menos que 47 años, que le pregunten a Ángeles Estepa, que lleva décadas desgañitándose en la defensa de su barrio. A todos se les ha llenado la boca con ese Jaén heredado de tantas generaciones, con emblemas como La Magdalena y los barrios próximos, y la recuperada judería, gracias en gran medida al impulso de la asociación sociocultural “Iuventa”. Pero no hubo compromiso porque requería constancia, un plan permanente, y todo lo necesario para evitar fuga de vecinos hacia otras zonas, en lugar de ir sumando proyectos, y entre ellos la implicación de la propia Universidad, de lo que tanto se ha hablado y como otras iniciativas se fue dilatando, hasta ahora en que parece que va en serio la residencia para estudiantes, una manera de comenzar a implicarse tal vez con otros proyectos de envergadura. 

Ya es tarde para sueños en este mandato municipal, habrá que esperar si el próximo puede haber algún avance en todos estos retos pendientes, aunque más vale no hacerse muchas ilusiones, lo que en cuatro décadas no ha sido posible difícilmente pensamos que pueda salir adelante porque requiere mucha voluntad y también cuantiosas inversiones, y no hay ninguna administración que pueda venir a socorrernos, por mucho que ahora, a menos de un año de las elecciones locales, escucharemos, una vez más, la retahíla de promesas que luego pasarán, como ha ocurrido siempre, al capítulo de resultas. En resumidas cuentas, hay decenas de asignaturas pendientes en Jaén, pero existen anhelos que desde el primer día deberían haber constituido prioridad absoluta.

Pero los regidores están en otras aventuras, en lo inmediato, en lo que creen que va a repercutir en rédito electoral, por ejemplo la ampliación del centro comercial Jaén Plaza, que ha sido la sensación de este tiempo a juzgar por la respuesta de los jienenses, muchos lo critican, se ha visto en redes sociales, pero no se puede ir contra la voluntad de la gente, lo celebra un gran sector del público y las autoridades que acuden cada vez que existe oportunidad para salir en la foto, -de esto de las fotos haremos un comentario aparte, porque es de traca la proliferación de fotos y vídeos, la exageración ha llegado al límite, en realidad parece que viven en exclusiva para la imagen-, en tanto que para el comercio establecido en la ciudad se divisa como otro riesgo, como ya han señalado poniendo el grito en el cielo. Ya he dicho repetidamente que en los tiempos en que estamos no es posible poner puertas al campo, pero a las administraciones les corresponde actuar. Supongo que será normal que en una capital de las dimensiones de Jaén puedan coexistir tres centros comerciales de diferente dimensión, si bien uno es pequeño y La Loma no es ni la sombra de lo que fue, en fin, habrá estudios de mercado que lo avalen, pero es curioso de qué manera cambian las percepciones de los políticos cuando gobiernan y cuando están en la oposición.

Antes el PSOE se mostraba crítico cuando el alcalde Márquez tramitaba el Jaén Plaza, ahora, ya ocurrió lo mismo con El Corte Inglés, se vuelven las tornas, el propio Julio Millán vendió a bombo y platillo esta misma semana la llegada de cinco nuevas tiendas -por cierto, también cerraron algunas de las que llegaron primero- que repito que a mí me parece bien, pero que son los responsables públicos quienes tienen el deber de armonizar actuaciones para que no solo se les ponga alfombra roja a los grandes, sino para que se mime al comercio de toda la vida, que ya ha sufrido bastante, la prueba son las docenas de establecimientos cerrados, y otros que se anuncian, y que hay que fortalecer como sea, al tiempo que deben adoptarse medidas para que desaparezca lo antes posible esa pésima imagen de tantos locales abandonados, por nosotros mismos y los visitantes, sobre todo en las calles del centro, que sugiere con absoluta claridad que llevamos años padeciendo y soportando la lenta agonía de ese comercio de proximidad que reclama y merece que no todos los honores se les dediquen a los grandes.

ESTACIÓN DE AUTOBUSES DE UNA CAPITALIDAD. Por cierto, ya he visto que se han vuelto a colocar los bancos suprimidos en la Plaza de la Libertad. Hoy he pasado por ella y he recordado todas las promesas, incluido el Rey Fernando, con su fachada que es un basurero, y es indignante que una capital adolezca de una cafetería en la estación de autobuses, que lleva mucho tiempo cerrada, hemos perdido la cuenta, años y años, la empresa que tenía la concesión abandonó por temas particulares, pero menuda imagen la que damos a los que llegan a Jaén, una capitalidad de la que nos gusta presumir, o viajan hacia otros lugares, sin tener un lugar de encuentro, así se llamaba el establecimiento. Imposible por tanto tomar un café, comer o degustar la que era su rica pastelería. El PP, por medio del exalcalde, Agustín González, planteó la iniciativa de un centro de ocio en la zona, pero el actual gobierno local no lo ha asumido, tiene otra alternativa y en este mandato no parece que haya tiempo material, de modo que otra asignatura pendiente sine die. Pero el gobierno local encuentra todos los días motivos para vender la maravillosa gestión, según ellos, que se está realizando. No niego que han salido proyectos que se venían trabajando y que en las administraciones cuestan por la lentitud de los procedimientos y que se está haciendo un esfuerzo porque se acaba el tiempo y hay que acelerar. Es un error el que la política comete con demasiada frecuencia, creer que les van a votar por las obras del último año, la gente tiene memoria y sabe hacer la media de los cuatro años, de todas maneras todo lo que sea bueno para Jaén, lo que sume, hay que darlo por bueno. Jaén sigue estando en edad de merecer.

Imagen: En una foto de archivo, Isabel Azañón, entonces concejala de Cultura y Festejos, presentando la programación de la feria de San Lucas de 2018.

Dejar un comentario