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Por ANTONIO GARRIDO / Todavía hay jienenses que hacen turismo por otros lugares de Andalucía, de España y del mundo y desconocen las verdaderas maravillas que encierra nuestra propia provincia. Modestamente, quien firma, desde el orgullo de conocer todos y cada uno de los 97 pueblos de nuestra geografía provincial y la inmensa mayoría de sus aldeas, no lo puedo entender, porque desde luego no será por falta de información, se ha transmitido hasta la saciedad la cantidad de recursos con que cuenta la provincia, que además son variados, menos playa creo que contamos con la oferta más completa para pasar unas vacaciones inolvidables.

La Diputación es la gran impulsora en materia de promoción turística, ella creó la marca ‘Jaén, Paraíso Interior’ que es la que mejor nos define, y está inventariando todos los recursos posibles para promocionar a la provincia como se merece, ciudades, encabezadas por Úbeda y Baeza como Patrimonio de la Humanidad desde hace 23 años; monumentos, castillos y batallas, parques naturales, patrimonio arqueológico, y un montón de referentes de la gran riqueza que atesora esta tierra, incluyendo el atractivo del oleoturismo y su enorme potencial que está ahora encima de la mesa, además de las novedosas rutas para seguir los pasos de personajes literarios relacionados con Jaén. Suma y sigue, porque van a continuar buscando razones para empoderar a la provincia ante nosotros mismos, ante España y el mundo, con toda la ambición que el objetivo merece.

Ahí están los sugerentes lemas “A Jaén, al paraíso” y “A Jaén, a tu paraíso” y la de “Yo elijo Jaén”, que hace años se propagaron. Se ha puesto mucho énfasis en “vender” Jaén y toda su amplísima oferta, como un destino seguro y al respecto hay que señalar que los resultados son visibles, algo que se detecta en la propia capital y en las ciudades Patrimonio de la Humanidad, y antes se ha constatado en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, como destino emblemático…

Pero aún se necesita más, sobre todo que funcione la relación público-privada, porque sin este entendimiento no es posible hacer que Jaén avance como destino, y este es el gran objetivo. Nadie duda de que las posibilidades de la provincia son enormes en un patrimonio de riquezas diferentes y complementarias. Hay que seguir trabajando en las condiciones que favorezcan la llegada de más turismo y la infraestructura de comunicaciones en este sentido no es un asunto menor, por tanto no se puede avanzar en la medida en que se desea mientras sigamos con estas carreteras y este desastroso ferrocarril. 

Por lo que respecta a la ciudad de Jaén, la capitalidad de la provincia, el testigo lo cogió en su día la edil de Jaén Merece Más, María Espejo, que está desarrollando una buena tarea, de hecho los datos que se vienen facilitando por los observatorios especializados indican que el turismo se consolida. Siempre hemos defendido la necesidad de definir una estrategia que se mantenga en el tiempo y no dependa de la mayor o menor voluntad del político de turno al que le toque esta competencia, porque las personas pasan, pero el mundo del turismo no se puede parar porque es un sector sometido a grandes cambios y novedades. Aquí radica la responsabilidad institucional, y es claro que la capital tiene atrayentes recursos y mucho margen para seguir sumando, y no estamos hablando de inversiones, que también, sino de seguir cultivando la imaginación. Y por supuesto sería un gran paso hacia adelante la aspiración de la Catedral a ser Patrimonio de la Humanidad. No hay visitante que llegue a Jaén y acceda a nuestra seo que no se quede admirado de tanta belleza y a la vez extrañado de que en Jaén tengamos un monumento tan excepcional, sin olvidar otros referentes tan significativos como los Baños Árabes o nuestro espectacular Castillo.

Está el singular casco antiguo, merecedor de más atención y que en los últimos tiempos ha recibido algunas mejoras, pero la zona necesita ser mimada para hacerla atractiva. No digamos del Museo Íbero, que podría ser un excelente reclamo y que todavía ni se sabe cuándo podrá cumplir con su cometido plenamente, no olvidemos que lo inauguró el Rey en el año 2017. Al más puro estilo Jaén. Además, entre otros ejemplos que se pueden poner de lo que mucho que queda por añadir a la oferta de la ciudad, estaría la riqueza arqueológica de Marroquíes Bajos, lamentablemente abandonada, salvo trabajos esporádicos que pone en valor el Ayuntamiento, con el concurso del voluntariado, por cierto ausente este año, aunque han seguido aumentando el inmenso valor patrimonial de esta zona de Jaén que ya tendría que haber sido Parque Arqueológico, y lo mismo se puede decir de la iglesia de Santo Domingo, a punto de ser recuperada, a Dios gracias, por el impulso de la Diputación. Por no hablar de la excepcionalidad de lo encontrado en las ruinas de la iglesia de San Miguel, a la que ahora parece que le llega la hora de seguir mimando, por parte del Ayuntamiento, porque es nuestro patrimonio, nuestra identidad. Quiero decir, en resumidas cuentas, que la ciudad de Jaén es ya un enclave para el turismo con las mejores expectativas, pero cuando exista voluntad política, inversiones y fe en el futuro, las posibilidades pueden crecer considerablemente. 

No me quiero olvidar de nuestra gastronomía, sería imperdobable. Tenemos a cuatro restaurantes en la cpaital con estrella Michelín: Bagá, DamaJuana, Radis y Malak en la capital, el primero de ellos colocado en los mejores rankings europeos, y Vandelvira, en Baeza. Y ya lo creo que podemos aspirar, sin complejos, a que Jaén sea Ciudad Creativa Gastronómica de la Unesco, aunque no lo hayamos logrado a la primera. Somos, se reconozca o no, la envidia de Andalucía, en esto no nos gana nadie, decenas de cocineros y cocineras que lideran fogones de lujo, aunque lo mejor está por llegar.

Por supuesto que merece la pena destacar las actividades del programa de Jaén en julio, que patrocina la Diputación, citas con el protagonismo de la música y el buen ambiente, que se extiende por diversos puntos de la geografía provincial, con acontecimientos como el Blues Cazorla, Etnosur en Acalá la Real; Imagina Funk, en Pozo Alcón y Vértigo Estival, en Martos. Pero además prácticamente en la mayoría de las ciudades y pueblos hay programaciones atractivas de verano. Es el caso de la propia capital, donde la Concejalía de Cultura desarrolla una programación constante, una oferta atractiva y variada que no solo se queda en el ámbto de la ciudad sino que se hace extensiva a los barrios y a las urbanizaciones cercanas, en esta ocasión con una especial atención hacia Jabalcuz, para conmemorar su centenario. Sin olvidar el programa de conciertos de la Banda Municipal de Música, un gran atractivo en el 125 aniversario de la tan prestigiosa agrupación musical jienense.

Por lo demás sería deseable que las palabras de los políticos se correspondieran con los hechos y que esta provincia apostara mucho más por el desarrollo del turismo, porque está más que demostrado que en este sector hay oportunidades de crecimiento, de promoción y por supuesto de empleo. Y recordamos que pese a meritorios esfuerzos, en gran medida seguimos siendo una tierra de paso, y hay un gran caudal de visitantes a los que tenemos que saber atrapar para que descubran a la gran desconocida.

Muchas ciudades quisieran para ellas ser lo que nosotros, Geen ‘paso de caravanas’; lo tenemos todo para seguir experimentando fórmulas para un turismo singular y diferente. A ver qué novedades nos seguimos inventando, la política turística hay que hacerla sobre todo de puertas para afuera, hacia el exterior, por eso hay que estar en disposición de sumar. Y sobre todo somos crisol de historia y de culturas, fuera complejos, somos el Paraiso Interior y tenemos que ejercer esta fortaleza. Vamos a imponernos este verano el objetivo de conocernos mejor.

Foto: Imagen del Castillo de Santa Catalina, en la ciudad de Jaén.

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