Por MARTÍN LORENZO PAREDES APARICIO /
Sirvan estos versos como desahogo , como forma de buscar la armonía en un mundo que se nos escapa de las manos.
Patria
La patria es una tierra sin banderas,
un valle que se pierde entre las nubes.
Mi bandera es la música de Mahler,
y un río con letras de Cervantes.
Quiero una patria presa de poemas.
Mi patria nace en las montañas,
y de las cimas caen metáforas.
Mi patria nace del amor que sueño.
Metáfora
Si buscas la metáfora adecuada,
es mejor con el sol por occidente.
Mientras estás tumbado y ves la cima
donde el ocaso siempre se diluye.
Así, quizá te salga un buen poema.
La palabra la vas a descubrir
en el vuelo del águila al llevar
el alimento a todos sus polluelos.
El ave, con su norma tan ancestral,
desciende con premura a la vaguada.
Allí se esconde el verbo que tú buscas.
Condena
He descubierto un mar con otras olas.
Con un puerto sin luz, allí en lo oscuro.
Y las barcas varadas, sin sus remos.
Y la luna crecida sí, otra vez.
La noche se convierte en madrugada.
El sueño no se libra del insomnio.
Y el pescador no olvida su condena.
Salir con ese mar que se enfurece,
es la historia que siempre él había visto.
¿Qué tiene el mar que tanto le fatiga?
Nesum Dorma
Mi padre escuchaba
ópera al caer la tarde.
Era como una forma de ser rebelde
ante la llegada de la noche.
Hoy, aquí en el campo,
esperando a que salga la luna,
hemos vuelto a hacerlo.
Pero aquella rebeldía
se ha convertido en una claudicación
ante la belleza de un ocaso
que busca su lugar en un mundo
por el que, aún,
merece la pena luchar.



