Habemus Presidente

Ignacio Villar Molina

22 Noviembre 2016

02/11/2016

Al fin y tras casi un año de interregno parlamentario,  la obligada abstención del PSOE permitió  romper el impasse. Superado el primer escollo, la gran incógnita  se centra ahora en conocer si la legislatura que ahora comienza podrá  ser consumada. El respaldo minoritario obtenido por el Sr. Rajoy, le  obliga a buscar apoyos puntuales para hacer posible la gobernabilidad y dar respuesta a los retos que debe encarar nuestro país, y es precisamente esta debilidad parlamentaria la que genera una incertidumbre que se ve incrementada por  los  concretos problemas intrínsecos que afectan, en este caso, al principal partido de la oposición, sin cuya anuencia  y su actitud de diálogo será imposible conseguir el  consenso necesario para tratar de establecer las estrategias adecuadas.

Así, la predisposición mostrada por el presidente reelecto  de liderar los consensos básicos necesarios. debe  considerarse como el objetivo primordial que facilitará la gobernanza y posibilitará  las inevitables reformas que esperan turno.  En este sentido parece claro que el primer escollo a salvar será dar luz verde a los Presupuestos  Generales y, al mismo tiempo, establecer de común acuerdo las áreas esenciales en las que por imperativo de una conveniencia, por una parte objetiva, como  es preservar la Unidad y la recuperación económica de España,  y, por otra, obligadas  por nuestro encuadre en la UE  debemos asumir inexcusablemente. 

Aspectos como la reducción del déficit e, incluso, la Reforma Laboral,  que exigen unas determinadas directrices,  no deberían ser objeto de una especial controversia.  Sin embargo deben quedar  abiertas  extraordinarias  autopistas de consenso para que  asuntos  como la reforma del Sistema de Pensiones, el modelo educativo y sanitario e, incluso, la reforma de la Constitución, entre otras,  obtengan esa oportunidad que, en mi criterio, son deseadas  por  todos los españoles para acabar definitivamente con estrategias siempre impregnadas  por matices ideológicos, que ha determinado  que prácticamente en cada legislatura estrenemos una nueva normativa en relación con cada uno de los temas enunciados.

Sin embargo, para lograr este objetivo no es sólo suficiente  una adecuada disposición gubernamental  sino que,  al menos, los partidos llamados constitucionalistas coincidan en los criterios para llevarlos a efecto.  Para ello  es necesario contar con la anuencia activa del PSOE  como partido fundamental que, respetando su libertad  ideológica,  pueda permitirse trazar vías para lograr ese  consenso necesario.  Y nos referimos a este partido concretamente  por su asombrosa y complicada situación actual, dando por descontando que Ciudadanos será el primer valedor  para hacer cumplir el pacto de estabilidad  firmado al efecto.  En mi opinión somos muchos más los que coincidimos en desear una pronta solución de sus problemas que los que se frotan las manos por su debilidad, porque ven su oportunidad política para ganar posiciones en el contexto político español y dejarlo reducido a un partido testimonial cuando su papel debe ser preponderante y necesario para la estabilidad política, económica y social de nuestro país. 

Cometería un error histórico si en esta coyuntura  confundiera y siguiera personalizando  su rival político al PP, como tradicionalmente ha sido, pues no se requiere mucha inteligencia política para determinar dónde está realmente su enemigo. Su estrategia para recuperar sus posiciones políticas y ser la alternativa de gobierno válida  y deseable para  nuestro país, dentro del  complejo marco  en el que se encuentra,  debe pasar por no perder de vista que su recuperación como partido debe ir aparejada con sus decisiones en las materias comentadas, porque los  ciudadanos estarán  pendientes para dónde se inclina la balanza. Sin detrimento del ideario político debe asumir que posturas intransigentes  no serán las mejores, en mi criterio, para embarcar nuevamente a su electorado que las valorará  con la perspectiva de ponderar si contribuyen a mejorar la posición no sólo de sus adeptos, sino de todos los españoles.

 

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