MALDITA RESIGNACIÓN PERDEDORA

Juan Manuel Camacho Bueno

17 Abril 2018
MALDITA RESIGNACIÓN PERDEDORA

Soy de Jaén y me encanta. Hay una tarea tan grande por delante que merece la pena, aunque sea a costa de estrujes de estómago, o de pálpitos de pasión ahogada en rabia. Ojalá todos los que nos creemos Jaén pudiéramos irradiar esta fuerza a quienes tienen en sus manos las decisiones vitales. Humildemente, en la posición que estoy, intento salir de mi acomodo, aunque lluevan palos o me equivoque. Y creo que si todos lo hiciéramos Jaén estaría donde debe estar. Hasta la fecha, los pesimistas, los acomodados y los que tiraron la toalla, nos metieron en un bucle de conformismo para llevarnos a la negación. Los del top son precisamente los que deben generar esperanza y tirar del carro. Es su hora de saltar al camino y empujar desde abajo. Maldita la resignación de los que se creyeron que darse por vencidos es la ley de esta tierra, o tal vez lo que le han dicho que hagan, o se creen a pies juntillas para no sentirse incómodos con quienes pueden echarlos a la era.

Jaén necesita valientes que incomoden, que trabajen, que crean y que exijan. Pero a los suyos o ¿de qué sirve pedirle al de enfrente y no hacer tú desde lo tuyo y tus posibilidades? Los que ocupan cargos directivos en asociaciones del tipo que sea... han de estar para fiscalizar la labor de los políticos ¿o acaso estarían cayendo en lo mismo de lo que señalan a éstos? Queremos ver a todos proponiendo, luchando y consiguiendo. A la CEJ, al CES, al Plan Estratégico, a la Cámara de Comercio (si no se hubieran planteado sepultarla), a las asociaciones vecinales, a los Colegios Profesionales, a las asociaciones empresariales y profesionales, ... a todas. Y a la Universidad, que le diga bien alto a la Junta que aquí nos firmaron el Grado de Medicina, o que meta ya facultades en el centro y en el casco histórico para inyectar vida, como se hace en todas las ciudades. El PSOE, que le pida a la Junta la autovía del Olivar y la de Córdoba, lo de Jabalcuz y tantas cosas más; y el PP que le pida al Gobierno trenes, la A32, más inversiones, etc. Las posturas cómodas, los achaques, ¡¡¡no valen para Jaén!!!

Romper la apatía es el código ético para quienes ocupan puestos de responsabilidad en la sociedad, y metámonos todos los que estemos. Sobra el buenismo, las fotos y postureo, y tal vez deban dejar sus cargos y facilitar la entrada a quienes sí están dispuestos a hablar alto y claro donde corresponda y con tal de que Jaén progrese. Los dirigentes políticos y sociales, en todos los ámbitos, tienen la enorme responsabilidad de dejar mejor aquello que encontraron. Si la filosofía es minar en barbecho, mirar atrás, y hundir en desazón al pueblo, no tiene sentido. Esa maldita resignación perdedora es la que aniquila la moral de los jiennenses. Un pueblo que necesita valientes y líderes comprometidos, capaces de clamar donde sea lo que Jaén necesita y merece. Al final, todos somos trabajadores públicos, en el sentido de que entre todos hacemos sociedad. Y miramos al de enfrente poniéndole el sello de culpable para eximirnos cada cual de la responsabilidad que debiéramos ejercer en nuestro ámbito. Esto lo ha calado el pueblo, desencantado no sólo con los representantes políticos, también con los sociales y todo tipo de organizaciones empresariales y económicas que creen que sus cargos, en vez de ser de responsabilidad y representatividad social, son un juego de "quedabien" para hacerse fotos de periódico complacientes con aquéllos a los que han de exigir con contundencia que Jaén tiene que despegar. Con empeño de todos.

Si alguien se ha resignado, ha de cambiar la mentalidad por un matiz constructivo de lucha apasionada, con carácter, y visible. Será el mejor código deontológico y de ética que nos podremos llevar a nuestra tumba. O eso, o el peor deshonor por traicionar a decenas de miles de jiennenses, como se viene haciendo históricamente, y por parte de muchos representantes de esos entes políticos, sociales, empresariales, económicos y profesionales. Cada cual sabremos lo que estamos haciendo... y en nuestras manos está aún todo.

 

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