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¿La pandemia? Bien, gracias. Poco a poco nos vamos acercando a esa nueva normalidad que nos han impuesto tanto el BOE como la propia inercia de tratar de resucitar a un país tras un duro calvario. Si nos circunscribimos a Jaén, bien sabemos que los efectos de esta crisis son desoladores, por eso hay que reaccionar y en vez de entrar en depresión, armarnos de valor y ver la forma de salir de este pozo con el menor costo posible. Nuestros pueblos van adquiriendo su aspecto habitual, con un uso bastante generalizado de las mascarillas, síntoma de responsabilidad y civismo, pero hay también, y no son pocos, que parecen haberse olvidado pronto del espíritu de las ocho de la tarde de tantos días y actúan como si esta batalla hubiera terminado. Mucho cuidado, no puede haber lugar para la euforia ni la inconsciencia.

No sé si saldremos más fuertes como dice la campaña del Gobierno un tanto impostada, mejor la hubiera hecho para recordar a la población que hoy se inician los diez días de luto por las miles y miles de víctimas, en su mayoría personas mayores que bien merecen este homenaje, ellas y todos los que han dejado su vida en esta pandemia. En algo están todas las administraciones de acuerdo. Ayuntamiento, Diputación, Junta, Subdelegación del Gobierno…en todas se ha guardado un emotivo minuto de silencio. Qué menos. Pero con respecto a las personas mayores aparece en no pocos medios la noticia de que por primera vez se rebaja el gasto en pensiones. Pues sí, desgraciadamente. No hace muchos días los empresarios de Castilla-León venían a culpar a los ancianos “no productivos”, le llamaban, de no avanzar en las fases de la desescalada. Lleva razón la filósofa Adela Cortina, una de las consecuencias de esta crisis es la aparición de una especie de gerontofobia, la negación de dignidad a quienes más la tienen.

En el aspecto sanitario de este covid 19 en el que los datos últimamente son de moderado optimismo, los registros de hoy, miércoles, de nuevo nos sitúan a la cabeza de los contagios por PCR en Andalucía, además de un nuevo fallecimiento. Ayer era más evidente la falta de sintonía entre Ministerio y Junta. El primero ofrecía datos que pintaban una jornada de cero todo, mientras que la Consejería nos despertaba del sueño. No sé dónde está el problema, pero es un poco chocante que ahora estemos poniendo en orden los registros y salgan 2.000 fallecidos menos, 58 andaluces, cuando la sospecha es que son bastantes más. El misterio de la Santísima Trinidad se queda pequeño.

En el panorama nacional desgraciadamente, porque no es el mejor ejemplo, la situación, dos meses y medio después, ha desembocado en una crisis política que cada vez se hace más irrespirable, un clima de crispación en un momento en el que debería presidir la mesura y la responsabilidad compartida. Un tiempo de los peores de nuestra última etapa democrática, con un odio instalado en la política y en la sociedad, que nos hace recordar esa España machadiana y goyesca que algunos pensábamos que había quedado ya enterrada. El rifirrafe de hoy entre la señora Cayetana Álvarez de Toledo y el vicepresidente Pablo Iglesias, “la señora marquesa” y “el hijo del terrorista”, para resumir sus perlas, ha puesto en evidencia las formas de la dirigente del PP, que callada estaría mejor, mientras que el líder de Unidas Podemos no se atiene a su papel institucional y busca el encontronazo donde sabe que puede hallarlo.

Sumemos un gobierno que tiene agotado su crédito, alguien no es de fiar cuando sus palabras no se corresponden con sus hechos. Me ahorro ejemplos porque los conocen muy bien tanto los críticos como los fieles a marchamartillo. Pero el cisma provocado en la Guardia Civil es de lo más bochornoso que se ha vivido últimamente, da la impresión de que el ministro Marlaska, del núcleo duro de Sánchez, uno de sus brazos ejecutores, la ha tomado con la Benemérita, y cualquiera sabe hasta dónde pretende llegar. En relación con la negada pero evidente intromisión en competencias judiciales, una vez más se violenta la división de poderes. Si Montesquieu levantara la cabeza…La oposición también queda retratada, ahora misma muy pocos se salvan. El caso es que si me tocara por una casualidad decidir quiénes no pasaban de la fase cero en todas las escalas de la política, les digo que una inmensa mayoría lo iban a tener crudo.

En la política provincial ha surgido una moción de censura en el Ayuntamiento de La Guardia, donde en su día el único concejal de Ciudadanos optó por dar su apoyo al PSOE. Ahora este edil, por las causas que sea, que desconozco, está dispuesto a unirse a los que antes denostaba. No me gusta nada este repentino cambio de chaqueta y en el caso concreto de La Guardia tras 16 años con el mismo alcalde, venía bien, por simple higiene democrática, un relevo. Es lo mismo que dije en su momento con la llegada de un nuevo gobierno a la Junta, y lo sigo manteniendo a día de hoy, la alternancia es muy saludable porque permite abrir puertas y ventanas y oxigenar la democracia. Más cosas. Vox midió su fuerza en la caravana de vehículos por el centro de Jaén. Por fortuna la calle es de todos y estamos lejos, aunque algunos no digo que no lo pretendan, de parecernos a ese país de América del Sur del que tanto se habla últimamente en España, y casi nunca para bien. Cierro la mirada a la política más cercana con referencia a Ciudadanos, que está en plena catarsis interna tras el cambio de liderazgo. Un proceso que afecta a personas y cargos y que como en cualquier renovación abre heridas.   

Acaba de decir el Consejo Económico y Social, CES local, que esta capital está en peor situación que el resto de sus hermanas andaluzas. Lo sabemos. Por eso pide que vayan todos a una y que se pida una discriminación positiva. Lo que hace décadas se viene demandando. El resultado es que no se avanza ni un milímetro, y ya no estamos donde estábamos, ahora se ha empeorado en todo, empezando por los niveles de desempleo y por un panorama social con el que seguramente no nos tropezamos habitualmente, pero que existe y les puedo asegurar que tiene tintes muy dolorosos.

Ayer se cumplió el año de las elecciones municipales que propiciaron la actual composición del Ayuntamiento. He echado un vistazo a las promesas electorales y las anunciadas en los primeros compases del mandato, y la verdad es que el primer ejercicio pasa un tanto in albis, si se trata de contar solo los hechos, porque no se pueden medir las intenciones sino los resultados. No les voy a contar aquí y ahora algunos logros, tampoco proyectos que se han ido desinflando, aunque se quieren recuperar, al menos que no se pierda el entusiasmo, en esas 150 medidas propuestas, excesivas me parecen, inabarcables para un escenario de ruina, y tal vez incompatibles con el realismo mágico, aunque no seré yo quien le ponga puertas al campo. Si algo deseo es que triunfe el actual y todos los equipos de gobierno, porque será señal de que Jaén avanza. Una idea sí me confirma este aniversario, nada diferente a situaciones con otros gobiernos y con otras historias, y es que, como dijo precisamente un político, que debía saber de estas cosas, las campañas se hacen en poesía, pero se gobierna en prosa.

(Un resumen de este comentario ha sido emitido hoy en la programación de mediodía en Onda Cero Jaén)

Foto: Minuto de silencio a las puertas del Ayuntamiento, con el alcalde y portavoces de los grupos municipales. 

  

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