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Por ANTONIO GARRIDO / Hace ahora siete años que puse en marcha el Blog enjaendonderesisto.es y un año antes había publicado un libro con el mismo título en el que se recogía una selección de los miles y miles de trabajos realizados a través de una larga trayectoria profesional de medio siglo. En el próximo mes de mayo hará cincuenta años que arribé en Jaén, bendita sea la hora… La frase elegida para resumir mi profunda vocación jienense, al principio podía parecer que contenía alguna prevención sobre la ciudad de Jaén, una censura sin concesiones. Nada más lejos de la realidad. No quiere más a Jaén quien la alaba más, a Jaén hay que quererla, pero también obliga, sobre todo a quienes nos dedicamos al periodismo, a un ejercicio crítico responsable, que es modestamente lo que siempre he tratado de hacer. «En Jaén donde resisto», por lo demás, lo que hace es sustituir en el célebre dicho el «resido» por el «resisto». Y la autoría es del recordado profesor y escritor, José Luis Buendía López, gran amigo, que pensó que definía bien mi relación con esta capital.

Hoy, al paso de estos años, me siento muy satisfecho de haber puesto en marcha esta iniciativa con la que he tratado de estar al día y aportar mi pequeña contribución en la misma línea que lo he hecho siempre en mi trayectoria profesional, contribuir a la defensa y promoción de Jaén y a denunciar lo que bajo mi punto de vista condiciona el progreso y el futuro. En esto último, lamentablemente tengo que reconocer que se ha avanzado poco, sufrimos el mal de la política, que no es otro que el enfrentamiento sistemático entre los principales partidos de casa, que se reprochan entre ellos la escasa atención a Jaén, ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, y mientras que tradicionalmente están en esa confrontación estéril la capital y la provincia no avanzan lo necesario y ellos y solo ellos son los culpables de que esto ocurra.

Dice el refrán que es de bien nacidos ser agradecidos y a esta ciudad se lo debo todo, de ahí que en mi modestia haya tratado siempre de impulsar otra mentalidad menos resignada y más ambiciosa. No está en mi mano resolver los grandes interrogantes de esta tierra, sobre todo los problemas que están tan arraigados que costará mucho esfuerzo deshacerse de ellos, en primer lugar el desempleo y la rémora social, pero sí me he permitido al menos no cruzarme de brazos, ni siquiera en este estado actual de jubilación, para ser una voz más, aunque se trate de clamar en el desierto. Los siete años del blog se resumen en unos datos muy reveladores. Durante este tiempo he firmado centenares de artículos de toda la temática posible sobre Jaén, su día a día y la atención a todos los ámbitos posibles, en unos casos, la mayoría, para congratularme de logros, de todo lo bueno que distingue a nuestro Santo Reino, que tiene motivos para presumir de tantas cosas, y en otras ocasiones, también numerosas, para manifestar mi opinión en torno al curso de la actualidad, a veces con dureza y contundencia, propio de alguien a quien le duelen como propios los avatares de esta ciudad que hace mucho tiempo hice mía y a la que quiero con sus virtudes y sus defectos. 

Al mismo tiempo he querido reconciliarme con una provincia tan rica en todos los aspectos, a la que he tenido la oportunidad y la dicha de conocer en la práctica totalidad de sus municipios, de norte a sur y de este a oeste, y me siento muy orgulloso de pertenecer a este rincón tan entrañable y tan andaluz. En las hemerotecas y también en los archivos de la radio local está recogido todo lo que le he dado a Jaén, que es toda una vida contando cosas, latiendo al ritmo que lo hacía esta tierra. Y hago un balance satisfactorio porque Jaén ha sido mi profesión y mi pasión, pero he sabido hacer distinciones y no me ha temblado la pluma para llamar a cada cosa por su nombre, eso sí, siempre desde el respeto y nunca desde la animadversión.

No he estado solo en este empeño, de hecho la primera iniciativa que incorporé al blog fue la sección de #firmasinvitadas, en la que he contado durante este tiempo, y siguen estando ahí, una nómina de colaboradores que son para mí la joya de la corona, porque aportan al blog un incalculable valor añadido y que son otra muestra de pluralidad y compromiso. El balance de esta aportación es de otros centenares de  artículos de la más variada temática, donde predominan los aspectos jaeneros, pero donde se abordan todos los asuntos de interés nacional. En fin, cuando uno ha sido periodista su compromiso dura toda la vida, en esa situación me encuentro, queriendo ser útil y no desfallecer en mi capacidad de entusiasmo por el periodismo comprometido, tal como siempre lo he entendido. Jaén me ha hecho aprender a resistir, y lo he hecho sin sufrimiento, consciente y responsablemente, desde la admiración y el amor, sintiendo como propias todas las estrofas del espléndido himno a Jaén, esta bella ciudad de luz…

Foto: La Catedral y su entorno representan muy bien los motivos de admiración y de amor que me han atado a esta ciudad en medio siglo.

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