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La federación vecinal OCO, con algunas de sus asociaciones miembros y en este caso concreto la de la zona afectada, ha llevado esta tarde hasta el barrio de Las Protegidas su campaña reivindicativa “No puedo verlo. No quiero verlo”, para llamar la atención, como ha hecho en otros lugares y seguirá planteando en el futuro, de situaciones de la ciudad que no merecen el trato que se les ha dado por las diferentes administraciones. En el caso de Las Protegidas, como creo que no ignora ningún jienense, los cientos de vecinos llevan años solicitando la descatalogación del barrio, ya que curiosamente esta figura de protección lo que ha conseguido con el tiempo es la máxima desprotección para esta zona céntrica de Jaén.

Lo cierto es que aquí no salimos de los mismos temas, unos cuantos asuntos que nos tienen en vilo y nos interpelan continuamente, a las administraciones y a la sociedad, pero que son pocos y siempre los mismos, lo que explica que esta ciudad no avanza.

Desde hace bastantes años esta capital es como una rueda, en la que los mismos temas van dando vueltas sin que aparezca la buena gestión que los encauce, más aún en los casos en los que es imprescindible un acuerdo entre dos o más partes, porque esto equivale casi a condenarlos a atravesar un largo calvario. Es una lástima, pero si hay algo que defina bien a esta ciudad es la desesperación, ver que pasa el tiempo y no hemos dejado las cuestiones recurrentes. Las Protegidas es una de ellas.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía admitió hace unos pocos meses a trámite el recurso interpuesto por la comunidad de propietarios de las 111 viviendas de esta polémica manzana, por el que se reclama a la Junta que ya que fue ella la que decidió en su día declararlo bien protegido, se encargue de su rehabilitación tal y como se comprometió, e incumplió hace varios años, cuando en una actitud populista y demagógica sin precedentes, puso sobre la mesa una cantidad que a todo el mundo pareció desorbitada, 24 millones de euros, y que con el tiempo se pudo ver que fue electoralismo puro y duro.

Los vecinos siguen indignados porque pasan los años, las viviendas se encuentran en una situación “alarmante” y además la Junta ha actuado como perro del hortelano, porque ni ha hecho ni ha dejado hacer a los vecinos. Menuda situación que puede producirse si el TSJA da la razón a los vecinos, porque la Junta quedaría en muy mal lugar.

Últimamente, desde la ya olvidada visita a Jaén de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y su encuentro cordial con el alcalde, del que nunca más se supo, porque mucha foto y poca eficacia, al menos visible, se había planteado al menos un diálogo para tratar de salir del atolladero existente. El consejero de Fomento y Vivienda, el jienense Felipe López, planteó la misma propuesta de la jefa del ejecutivo andaluz, “actuar desde la cooperación y la concurrencia” varias administraciones, en concreto Gobierno de la nación, Junta, Ayuntamiento y vecinos. Se podría ver lo que pone cada parte, pero el problema está en el Consistorio jienense, que todo el mundo sabe que no dispone de una caja de la que sacar el dinero, por tanto este es un impedimento, a no ser que se llegue a un tipo de acuerdo por el que el Ayuntamiento colabore de otra manera, tal vez ofreciendo terrenos que la Junta pueda necesitar en algún lugar, quiero decir que cuando hay voluntad política las dificultades se pueden y se deben orillar.

No soy muy optimista sobre la posibilidad de que se resuelva pronto este dichoso tema, ya llevamos casi diez años de espera y de largas y no se vislumbra solución alguna. Ha sido pues oportuno que OCO, con la campaña que ha emprendido, llame la atención sobre uno de los problemas sobre el que las administraciones, como en tantos otros de la ciudad, se han manifestado absolutamente incapaces de sacarlo adelante. Lo menos que se puede pedir es que en una capital como Jaén, alguien con sentido de responsabilidad y por compromiso con la ciudad y sobre todo con su gente, les ponga de vez en cuando colorados.

 

Foto:

Imagen de la reivindicación de OCO, esta tarde, en Las Protegidas, en su campaña «No puedo verlo. No quiero verlo».

 

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