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Por JAVIER LÓPEZ / Las declaraciones de amor ya no son lo que eran. Pongo yo más sentimiento al preguntar ¿qué te debo? que Pedro Sánchez al decir Begoña, te quiero. Un par de mariposas en el estómago le habrían venido bien al presidente para hacer creíble un pronunciamiento tan carente de pasión como el del participante de First Dates que en lugar de por la chica opta por el plato de espaguetis. En lo que se nota que en su discursos interviene más Carlos Sobera que Shakespeare.

Si el presidente del Gobierno se cree un Montesco está en su derecho, pero está equivocado. Claro que igual la responsabilidad de que se crea Romeo no es tanto suya como de los que le jalean. Los que le jalean cuando abre su corazón en público y los que le jalean cuando se marca un contoneo con fondo musical. Como ese Óscar López en el papel de José Luis Fradejas y ese Félix Bolaños en el papel de José Luis Uribarri embobados con la danza de su Tony Manero.

¿Es una danza macabra? Según se mire. Por un lado no augura nada bueno pero por otro es divertida. Y didáctica: el impostado deslizar de pies en el mitin revela que algo no va bien para Sánchez. Si en el mismo acto de campaña tiene que recurrir al break dance y al romanticismo es porque los sondeos vaticinan un descalabro. El del CIS no cuenta porque Pedro es consciente tanto de que el amor es ciego como de que el único español que le quiere de verdad es Tezanos.

Foto: EFE.

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