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Por ANTONIO GARRIDO / Pues bien, esta vez Pedro Sánchez decidió reflexionar y actuar oyendo una voz mayoritaria que le pedía convocatoria de elecciones. España es un hervidero, la polarización existente se ha colado por todas partes, en medios de comunicación, en tribunas públicas y privadas, en conversaciones a todos los niveles, por supuesto y de manera exponencial en redes sociales, excuso decir en las declaraciones de los políticos, tan locuaces que raramente sueltan frases del más mínimo sentido común, da pena ver cómo se repite el argumentario sin sinrojarse, qué clase tienen; y de los analistas, entre ellos los que situados a un lado y otro de la trinchera ya se sabe de antemano el discurso con el que van a obsequiar a los parroquianos, entre los cuales raramente me encuentro, porque huyo del aborregamiento que denigra el pensamiento crítico y la disidencia. Cada día se percibe con más nitidez la mediocridad de la clase política, arriba pero también en escenarios como nuestra provincia, donde algunos post de responsables políticos, y más de personas con presencia pública, echan para atrás y ayudan a crear desafección. En fin, lo que recurriendo al título de la conocida novela de Milan Kundera, podríamos llamar la insoportable levedad de la política, donde se esconden conceptos como la falta de discurso y de debate, y la superficialidad de los líderes y de los liderazgos, aunque nos pese reconocerlo.

Admiro la crítica, pero no admito la crispación y los discursos de odio, tampoco los que se manifiestan estos días y hoy mismo contra Sánchez, y bien sabe Dios que en estas crónicas he sido especialmente duro con el presidente del Gobierno, que debió haber disuelto las Cortes mucho antes, cuando era evidente que, contrariamente a su optimismo enfermizo no encontraba apoyo para aprobar los presupuestos y se ha tirado toda la legislatura finalmente frustrada pendiente de un personaje impresentable como Puigdemont. Pero genio y figura. Eso sí, no se ha atrincherado como vaticinaban los más extremistas. Al final ha sucumbido, aunque tal vez para salvarse, cualquiera sabe.

No lo voy a catalogar, que lo haga la historia y las urnas, que son a quienes corresponde este papel, si bien es cierto que a pesar de las singularidades del personaje hay que colocarle su haber y su debe, entiendo que su principal activo son las políticas sociales, las subidas del salario mínimo y de las pensiones, fundamentalmente, que tienen mayor incidencia sobre colectivos concretos, y en esa línea otro tipo de iniciativas, sería absurdo no reconocerlo para castigar su imagen pública de gobernante, y ha debido cargar con una etapa especialmente adversa en el escenario internacional pero también en el nacional, tiene mérito haber gozado de tanta suerte como para salir vivo, sí, chamuscado pero vivo, de esta aventura, en la que ha expuesto tanto, como el último episodio, la llamada crisis de Ceuta, en realidad invasión incontrolada e incontrolable que ha sido el último escándalo en el que la opinión pública, muy generalizada, a excepción de sus muy afines, se le ha puesto en contra, aunque no sea poco, de lo que se deja por el camino, una imagen muy deteriorada en una gran parte de la población, incluso la que votaría al PSOE y no a él, y cómo olvidar, que parece que se le pasa por alto a sus aduladores, que ha avalado los gravísimos problemas de corrupción en el seno de su partido, un proceso cuyo final no se conoce, al que hay que añadir casos como los de Zapatero, que pasaba por ser algo así como la reserva moral del socialismo y por lo que ya se sabe tiene un historión detrás. Sánchez, además, suma situaciones embarazosas con la justicia en el propio ámbito familiar. Con la que tiene encima, un cúmulo de errores propios y ajenos, porque uno no sabe dónde empiezan y terminan cada uno de ellos, posiblemente la decisión de convocar elecciones constituya hasta un alivio, porque aunque hoy la familia socialista haya salido en tromba esperanzada en la victoria el 29 de noviembre, lo que dicen las encuestas es una enmienda a la totalidad, bien es cierto que hay que esperar al resultado de las urnas, la encuesta tamaño natural. Pero todo hace indicar que la era Sánchez ha terminado, que volviendo a las redes sociales parece que muchos españoles lo han celebrado, igual que otros no dudan en expresarle su respaldo. Nunca llueve a gusto de todos.

Volvemos al escenario anterior, al 23 de julio de 2023, cuando fue el PP el partido que ganó las elecciones generales, aunque el partido de Feijóo no tenía los apoyos suficientes para gobernar, y la aritmética, que cuenta en democracia, a pesar de que se le critique por los grupos a los que perjudica y que resolverían cambiando la ley electoral, jugó a favor de Sánchez, aunque para ser investido presidente tuviera que unirse con Dios y el diablo, es decir, con fuerzas a las que tiempo atrás había jurado y perjurado que jamás se sentaría con ellas en una misma mesa. Ese es el precio que tarde o tempranpo tenía que pagar y ha pagado. Dicho casi todo, al menos por hoy, respecto al PSOE, la duda se plantea en el resto de las formaciones políticas que van a concurrir a las elecciones. Las encuestas, como antes se indica, ofrecen las mejores perspectivas para el Partido Popular y para VOX. Bueno, mejores, no, si nos dejamos llevar por los sondeos entre las dos familias arrasan la mayoría absolutísima, cuestión distinta es cómo puedan gestionar el éxito y la bicefalia llegado el caso, con dos egos bien puestos, que esa cualidad no es solo exclusiva de Sánchez. De hecho Alberto Núñez Feijóo ya se ve de presidente, eso sí, con permiso de Santiago Abascal, que parece que no ha tocado techo y sigue subiendo en la intención de voto.

Antes dije que los postulados de Sánchez han resultado fallidos y añadiré que el fracaso del PSOE en España, como se está viendo en el panorama internacional, mal que nos pese, es un síntoma evidente de que la democracia está tocada, es decir, no está sabiendo responder de manera eficaz, tampoco en España, a los planteamientos de la sociedad del siglo XXI, está dando pie a corrientes y discursos populistas que encuentran eco popular, es innegable, y un ejemplo evidente lo tenemos en España, con asuntos de calado como la inmigración, o con la vivienda,. de hecho ha tenido que surgir el caso Mari Carmen, para que todo un país se encienda y su clase política se ponga las pilas. No me ofrece ninguna garantía política Pedro Sánchez, porque su etapa de gobierno de luces y sombras ha tenido muchas sombras, demasiadas y en algunos casos se han hecho eternas. Pero tengo la sensación de que la pareja de Feijóo y Abascal van a ser tal para cual, ojalá me equivoque, pero en todo este tiempo que les vengo observando cada vez que han emitido sus discursos en el Congreso o en sus comparecencias, lejos de las críticas al gobierno y a Sánchez, me he quedado con las ganas de conocer sus proyectos reales para España y empezar a percibir que detrás de alguno de ellas hay un líder. Falsa esperanza. En las semanas siguientes hay que estar muy pendientes no de los discursos, sino de los programas, aunque ya sabemos, por experiencia, que los programas están para no cumplirse, ha habido políticos, andaluces por más señas, que nos han recordado que los programas hay que interpretarlos como metáforas, que tampoco hay que llevarlos hasta sus ultimas consecuencias. Acabáramos.

Por lo que respecta a Jaén, echando un vistazo a lo que ha sido el comportamiento histórico de los diferentes gobiernos de la democracia, no tengo  ninguna esperanza, digo bien, ninguna, en lo que pueda suponer para este territorio la llegada de un nuevo ejecutivo formado por PP y VOX a la gobernabilidad de la nación. Y me encantaría equivocarme y por supuesto rectificar de inmediato, pero permitan que persista en la duda. La provincia de Jaén nunca fue bien tratada ni por gobiernos de PSOE, pero tampoco del PP, no le debe nada a ninguno, y todos se fueron de rositas sin pagarle su deuda histórica, igual que le ocurre a la Junta de Andalucía, a la de antes y a la de ahora. El gobierno cesante de Pedro Sánchez es verdad que nos concedió el Cetedex, pero bien sabemos que fue a cambio del robo que se hizo a este territorio negándonos el Colce y regalándolo a Córdoba, como quedó demostrado por las declaraciones de la entonces vicepresidenta Carmen Calvo, que no tuvo empacho en reconocer su intervención y el apoyo expreso del presidente. Aparte de eso, se mantiene el eterno conflicto del ferrocarril, en el que unos vemos el vaso medio vacío y otros pretenden verlo medio lleno, y a última hora sí es cierto que nos han llegado fondos EDIL y para paliar los daños por las tormentas, que son un reguero de millones que nos vienen muy bien, todo es poco en la casa del pobre. El que llegue tendrá que demostrarnos con hechos que se interesa por esta provincia, pero, insisto, ni veo ahí a los gobiernos, pero tampoco a los responsables públicos ni a la representación parlamentaria luchando en la defensa del territorio por el que se les vota. Dicho sea de paso, de los diputados y senadores de la legislatura que termina a algunos ni se les conoce, creo que con eso ya está todo dicho, hacen el mismo papel estático que los mismos leones de las Cortes. Es tarea de los partidos acertar en la elección y de los ciudadanos, que no se olvide, tomar buena nota de la responsabilidad que nos incumbe.

Imagen: Resultados electorales en la provincia en los comicios generales del 23 de julio de 2023, cuya legislatura ha finalizado.

Dicho todo lo anterior queda recordar que en las elecciones anteriores, 23 de julio de 2023, el partido más votado en la provincia fue el Partido Popular, que obtuvo 2 de los 5 diputados al Congreso, otros 2 fueron para el PSOE y 1 para VOX. Los diputados elegidos fueron María Luisa del Moral Leal y Juan Diego Requena, por el PP. Juan Francisco Serrano y Ana Cobo, por el PSOE y Francisco José Alcaraz, por VOX. María Luisa del Moral dimitió de su cargo en diciembre de ese mismo año tras su nombramiento como viceconsejera de Sanidad de la Junta de Andalucía. Ya había concurrido a las mismas elecciones en el año 2019. Estos días ha aparecido su nombre entre los parlamentarios que han votado negativamente a los dos decretos sobre vivienda, cuando en realidad la persona que la sustituyó es María Torres Tejada, ella está ahora fuera de la política. En cuanto a los senadores elegidos, contrariamente a lo que había sido habitual, esta vez el PP obtuvo tres y solo uno el PSOE. Los tres populares: Javier Márquez Sánchez, Mariola Aranda García y Francisco Javier Bermúdez Castro. ¿Quién seguirá y quién puede caerse? Lo trataremos en otro momento, pero hay que llamar la atención de los partidos a dar a las cámaras la importancia que tienen y colocar en puestos de salida a los mejores.

Estos han sido cuatro los senadores por Jaén: Por el PP: Javier Márquez, Mariola Aranda y Francisco Javier Bermújez. Por el PSOE: José Latorre.

Todavía me queda algo importante que decir, y es que surge una pregunta que por el momento no tiene respuesta, dónde está el movimiento político a la izquierda del PSOE, cuando antes aludía a la mediocridad pensaba en tiempo atrás cuando en todas las listas, repito, en todas, podíamos encontrarnos con personas comprometidas y que representaban una opción para ser votada, a la izquierda, a la derecha y al centro. Hoy ese panorama está muy seriamente restringido y se puede dar el caso de que muchos ciudadanos, en este caso jienenses, decidan quedarse en sus casas el 29 de noviembre, si no se les insuflan motivos de ilusión y esperanza. Bien sabemos que con solo cinco diputados en el Congreso los jienenses no podemos hacer milagros, pero cuando se conforme un gobierno, el que sea,. el que las urnas y la democracia nos den, tendremos la responsabilidad de exigirle que trate a esta provincia con la dignidad y el respeto que se merece.

Foto: Estos son los cinco diputados que ha tenido la provincia en el Congreso: Por el PP: Juan Diego Requena y María Torres Tejada. Por el PSOE, Juan Francisco Serrano y Ana Cobo. Por VOX, Francisco José Alcaraz.

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