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Por ANTONIO GARRIDO / Lo primero de todo felicitar a la Universidad de Jaén y a la delegación encabezada por el rector, Nicolás Ruiz, que abre caminos de desarrollo estratégico nada menos que con el Gigante Asiático, y más concretamente en el ámbito académico con la Universidad de Hebei, donde la UJA ha comprometido, ya es un hecho, tal es el motivo de la visita, la creación de un Centro Internacional de Formación e Investigación de la propia Universidad de Jaén, con lo cual resulta evidente que seguimos avanzando en la senda de la proyección internacional, donde en los últimos años ha habido avances muy notables, si bien esta operación abre el abanico de proyectos que no solo pueden afectar al ámbito estrictamente universitario, sino que pueden ampliar sus resultados al entorno socioeconómico de nuestra provincia. En este sentido la UJA actúa de avanzadilla, abriendo puertas y sentando las bases de colaboración futuras, señalando de qué manera puede ejercer su liderazgo, asumiendo el compromiso que le otorga no solo su hoja de ruta en el gobierno de la institución, sino el mandato de la ley de creación de la UJA del año 1993, impulsar el territorio.

Obras son amores que no buenas razones, y este viaje a China es la confirmación de las posibilidades que se le abren a la UJA y a Jaén, donde también se incluye, lo indica la propia Universidad, la atracción de empresas chinas. Es un escenario del máximo interés, sobre todo teniendo en cuenta la potencialidad de China, por tanto este tipo de alianzas constituyen una muy buena noticia. Por cierto, empresarios chinos pasaron por Jaén y nos prometieron, principalmente a las autoridades, en la Diputación y en el Ayuntamiento, días de vino y rosas. La UJA ha logrado firmar documentos, el caso de la capital, al menos hasta el momento, sigue en stand by, no sé si porque estratégicamente no es el momento o porque los empresarios chinos, que en su día recorrieron varias zonas de Andalucía observando su realidad y posibilidades, no han visto con claridad la cara del negocio. La llegada de la UJA quiero pensar que es también una oportunidad.

Se cerró, el tiempo dirá si definitivamente o en falso, el conflicto por el transporte escolar en el inicio del curso en la provincia, el primer marrón al que ha tenido que enfrentarse el delegado del Gobierno, Erik Domínguez, quien por cierto ha dado todo su apoyo al delegado de la Consejería,  Francisco José Solano. En este asunto hay que destacar el papel asumido por el colectivo empresarial del sector, Unibús, que ha dado un margen de confianza, “para salvar la situación”, aunque los verdaderos protagonistas han sido los padres y madres y los colectivos de la enseñanza, también alcaldes, incluso del propio PP que gobierna la Junta. Sin la movilización social no hubiera sido posible frenar este revés en el que la provincia se ha erigido en el foco del desencuentro. Llueve sobre mojado y lo que resulta lamentable es que la Junta sea capaz de felicitarse en su nombre y en el del PP como cumplidora cuando ha fallado estrepitosamente. En este episodio, como en otros, hay que llamar la atención de las administraciones, pero especialmente de los políticos que todavía no se han enterado de que están para resolver problemas y no para sacar pecho y felicitarse cuando lo que, como en el caso que nos ocupa, lo que debieran hacer es asumir el propósito de enmienda, el compromiso de que jamás volverá a ocurrir que en la provincia comienza el curso con tan pésima planificación, cuando hay mucho tiempo de por medio para preparar los retos del exigente calendario, Esta mañana les he visto a todos los delegados salir de la sede popular de la calle San Clemente, se supone que de reunión de maitines, presididos por Erik Domínguez, en amor y compaña. No parecían tener cara de haber hecho acto de contricción.

En la política de Jaén, que es la que más nos concierne, hay que dejarse ya de esa sensación de suficiencia, de arrogancia, a la que todos los gobernantes nos tienen tan lamentablemente acostumbrados, y que el PP exterioriza sin el más mínimo pudor, como se percibe en las declaraciones en las que raramente se asumen culpas, y estar más dispuestos a escuchar. La ciudadanía, aunque ha tenido y sigue teniendo un alto nivel de tolerancia, no parece dispuesta a pasar por todas y está demostrando que hay líneas rojas, como ha ocurrido con el transporte escolar, situación que no se puede volver a repetir, y aprovecho para lamentar que nadie haya asumido responsabilidades, qué bien saben defenderse cuando cometen errores y cómo funcionan las exigencias cuando se trata del adversario. Dime de qué presumes y te diré de lo que careces. Pero no es solo el asunto del transporte escolar, porque en los últimos días hemos visto que empieza a cundir la inquietud en Cazorla, porque los vecinos, sobre todo los que lucharon con tanta decisión y que alcanzaron, ellos, no la política, el acuerdo para el nuevo Centro de Salud, en el mismo lugar del anterior, comprometiendo la palabra del consejero Antonio Sanz, que hasta el momento había sido uno de los cumplidores de los acuerdos firmados, si bien ya se perciben las primeras dudas, y en el pueblo, pero también en las redes sociales, hay avisos de que no se aceptará volver a las andadas. Espero y deseo que los vecinos de Cazorla, unos valientes y decididos, que supieron luchar en la defensa de su dignidad como pueblo, como corresponde, incluso frente a la justificación de soluciones incomprensibles y de la insensibilidad política, no vean frustrados los motivos de su lucha, porque con toda seguridad volverán a ella, y estarán en su derecho de hacerlo. Y los demás en solidarizarnos con quienes actúan en beneficio de toda una comunidad que exige algo tan básico como un Centro de Salud digno y en el centro del pueblo.

A propósito, y para seguir con el capítulo de conflictos, se presenta uno y gordo en la capital, aprovechando la próxima feria de San Lucas, si se mantiene el desacuerdo entre la empresa Alsa y sus trabajadores. Muy mal tiene que estar el panorama para que la representación social haya convocado huelga en los días de feria. Alsa vino en su día a Jaén para sustituir a Castillo y todo hacía indicar que se habían acabado los poroblemas para siempre. Parece que hemos despertado del sueño. Hay que pedir a la instancia municipal, supongo que lo estará haciendo, su mediación, porque solo faltaría que se llegara a cumplir el anuncio, de entrada lo entiendo como un aviso a navegantes, una medida de presión in extremis, pero cuidado con la que se puede liar.

Aunque el verdadero asunto que estos días llama la atención de los jienenses es un problema interno de la familia del PSOE, pero que por sus especiales circunstancias trasciende al ámbito ciudadano, es inevitable. En principio se trataba de un simple trámite, las primarias en el seno de un partido que las tiene recogidas en sus estatutos, hasta que trasciende que lo que en realidad ocurre en el PSOE de Jaén y en su agrupación local, es una muy profunda división, que ha hecho que el actual alcalde, Julio Millán, que no tenía necesidad de entrar en la batalla, decidiera someterse a las urnas de la militancia, sabedor de que hay contestación. Y, claro que sí, salimos de dudas, cuando apareció en el escenario el teniente de alcalde Carlos Alberca, quien no solo le quiere disputar a su compañero, si se le puede llamar así en esta hora, el liderazgo, sino que ha hecho, al menos hasta el momento, y parece harto improbable que ocurra, oídos sordos a las invitaciones al máximo nivel para evitar la confrontación, de modo que tras conseguir ambos los avales necesarios se van a medir sus fuerzas el sábado, en un duelo que el alcalde pretende que en todo caso se quede en el ámbito estrictamente interno del partido, pero esto no es posible, entre otras razones, porque los protagonistas han implicado a la opinión pública, a toda la ciudadanía.

Por lo que cuentan en círculos próximos a cada uno de ellos, la batalla abierta es de alto voltaje, y lo que trasciende al exterior tampoco está exento de duros alegatos de uno contra otro, en ambas direcciones. No obstante el alcalde, Julio Millán, uno de los candidatos a las primarias, se muestra más cauto, y casi lo único que hace es defenderse de su gestión, que considera “un proyecto de éxito” al frente del Ayuntamiento, en las dos etapas en las que ha llevado el timón de la Alcaldía. Dice Millán que ahora le toca a la militancia responder, él mismo se ha reunido en la sede socialista con quienes han querido escucharle, y pide expresamente que se hable de programas y de proyectos, y no del “quítate tú, que me pongo yo”. No parece que este sea el discurso de su contrincante, Carlos Alberca, que en una carta dirigida a la militancia, bastante dura, el principal mensaje que traslada es el de la necesidad de “cambio de rumbo y de pilotaje”, con lo cual parece que ya está todo dicho. Y justifica este posicionamiento porque dice observar un escenario electoral muy adverso para los socialistas de cara a las elecciones de 2027, se supone que siempre y cuando no sea él el elegido. Acusa a Millán de estar aplicando políticas de corte liberal, de abusar de las colaboraciones público-privadas como fórmula por defecto, la externalización de los servicios públicos y la cesión de suelos municipales para aprovechamientos privados. Más todavía, le recuerda el incumplimiento del compromiso de construcción por parte de la empresa municipal Somuvisa de 500 viviendas para jóvenes.

Señala textualmente: “Cuando un gobierno socialista gestiona con el manual de la derecha, la ciudadanía acaba prefiriendo el original a la copia”. Aquí ya se adivina un mensaje de más “altura”, el modelo de partido, en la cúspide, quién está con quién. Es fuerte, bastante fuerte, de ahí que leyendo el contenido de estos textos se entienda que no haya sido posible el entendimiento. Ambos viven en una realidad distinta, y la pregunta que cabe formularse es cómo este tipo de cuestiones no las han debatido en todos estos años en los órganos del partido, incluido el propio equipo de gobierno, o no han pedido el parecer de la militancia, la agrupación socialista, en vez de acudir ahora, in extremis, clamando por el apoyo. No sé qué va a ocurrir el sábado, creo que ni ellos saben, aunque estarán haciendo sus cuentas, pero en lo que no estoy de acuerdo es en lo que señala Julio Millán de que el trámite es únicamente interno. El asunto es de tal magnitud que en el caso hipotético, que no tengo la menor idea de si puede ocurrir, de que el ganador sea Carlos Alberca, en buena lógica tendría que replantearse el actual status, porque Millán quedaría deslegitimado. Menuda papeleta, se ve que los socialistas no tienen bastantes problemas y se buscan otros nuevos. Alberca, además, con un optimismo desaforado, pues con la que está cayendo, mantiene la confianza de que con él a la cabeza pronostica que el PSOE pueda ganar las elecciones municipales en 2027 y gobernar la capital en solitario. Qué barato sale soñar.  

Pero cualquier situación es posible de empeorar, la ley de Murphy. Hoy el PP, por medio de su portavoz en el Ayuntamiento, Antonio Losa, ha abierto otro melón, el de la deuda municipal, y, ojo al dato, pone el grito en el cielo, ya que en la era Millán la sitúa en la cantidad de 670 millones, muy por encima de lo que últimamente se estaba barajando, aunque en relación con esta cifra los dos gobiernos, antes y ahora, han preferido mantener una especie de nebulosa, poca claridad. No olvidemos que Agustín González incumplió el compromiso electoral, un brindis al sol del que nadie le pidió cuentas, de colocar en la fachada del Ayuntamiento el contador de la deuda, día a día. Las metáforas de las campañas, esas que están para no cumplirse y nos todos nos callamos. Losa califica la actual como “segunda etapa negra”, y dice más, que la gestión que desarrolla PSOE con Jaén Merece Más se lleva a cabo “a salto de mata”, incluso establece un paralelismo entre el mandato Millán y el que correspondió a Carmen Peñalver. A esta acusaciuón, que llega en el peor momento posible, Julio Millán le responde y con él su concejal del área Económica, Francisco Lechuga. El alcalde acusa al portavoz popular de opinar de “forma tendenciosa y torticera” y se justifica en la defensa de su gestión, porque, según apunta, la dedicación ahora está centrada en ordenar la situación municipal y en “aflorar” la deuda recurrida por sentencias judiciales procedentes, aquí le devuelve el dardo, a mandatos del PP, y alude a casos como el tristemente célebre Matinsreg, y a otras operaciones en el gobierno de Fernández de Moya y el respaldo de Cristóbal Montoro.

En resumidas cuentas, Millán justifica las cifras en el sentido de que la deuda contraída es con el Estado a través de los fondos de ordenación, porque, añade, prefieren deberle al Estado y a no a la gente que necesita el dinero para mover recursos en beneficio de la ciudad. También saca pecho Millán, que no rebate la cifra de los 670 millones apuntada por Losa, al señalar que el actual Ayuntamiento ha recuperado la capacidad inversora. En fin, los adversarios saben elegir los mejores momentos para el combate, no cabe duda de que Losa ha inquietado a Millán en su actual situación sensible, ahora tiene sentido esa frase que alguna vez pronunció el actual regidor, de que el Ayuntamiento es una “silla eléctrica”. El PSOE, casi también. Llegado a este punto empiezo a observar que en redes sociales hay militantes que optan por dar a conover su preferencia en la batalla Millán-Alberca. Que Dios reparta suertes.     

Foto: Julio Millán y Carlos Alberca, candidatos a las primarias en el PSOE. Antonio Losa, portavoz municipal del PP denuncia que la deuda municipal se dispara hasta los 670 millones.

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