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Por ANTONIO GARRIDO / En el acto inaugural del curso académico en la Universidad de Jaén hay que estar cada año, para ver, para escuchar y para sentir orgullo de esta conquista que hace 33 años vino a propiciar lo que he llamado desde entonces cambio mental y material de la provincia, aunque todavía hace falta que nos lo creamos, sí, sabemos que está ahí y que es una historia de éxito, pero el pulso social permanente es imprescindible para que la UJA dé respuesta a todas las expectativas académicas y estratégicas que le corresponden, y que está cumpliendo en su hoja de ruta, a pesar de que para el logro de sus objetivos no disponga de los recursos financieros imprescindibles, que no solo impiden el normal desenvolvimiento económico del día a día, sino que representan un obstáculo insalvable para seguir liderando proyectos y de facto conseguir que la UJA sea ese motor capaz de impulsar el desarrollo de una provincia históricamente dejada por las administraciones y que hoy tiene en ella lo más parecido a una tabla de salvación, claro que para que esto realmente se perciba es necesario que toda la provincia sienta suya a la UJA y no la abandone a su suerte, y ahora me refiero en especial a las decisiones políticas que pueden dotarla de mayores o menores recursos económicos, de manera que, según los casos, le permita crecer o le corte las alas, como en la práctica está ocurriendo desde hace unos años con el modelo de financiación de la Junta, en la que se hizo lo más complicado, el acuerdo entre todas las partes, y se ha fallado estrepitosamente en lo que debía haber resultado sencillo y responsable, cumplir con la palabra dada y los documentos firmados. Cuando esto se haga, el sistema universitario público de universidades y en concreto nuestra UJA podrán pasar a un siguiente escenario, para movilizar iniciativas y dinamizar el territorio, que el actual rector ha convertido en la piedra angular de su gestión, que ya se encuentra en el ecuador, de los seis años improrrogables para los que fue elegido por la comunidad universitaria.

Como siempre, lleno en el Aula Magna, con el mundo académico y universitario, y una amplia representación del Jaén oficial y del Jaén social. En las dos horas y media que ha durado el acto, hemos tenido la oportunidad de conocer la memoria presentada por la secretaria general, María José Carazo Liébana, dando cuenta, con datos elocuentes, del balance del curso 2025-2026, demostrativos de la proyección, la fortaleza y el prestigio que ha alcanzado la UJA, con su catálogo de titulaciones, sus 121 grupos de investigación y su solvencia internacional, tomando como base tanto el Ranking de Shanghái como The Times Higher Education, demostrativos de que una universidad de provincias puede al mismo tiempo tener su espacio en el mundo. Brillante la conferencia sobre su especialidad del profesor José Juan Gaforio, catedrático de Inmunología, un gran activo, nivel 10, y emotivo el reconocimiento a jubilados y, cómo no, la ampliación de la nómina de doctores, que es un síntoma más de la fortaleza de nuestra Universidad de Jaén.

ASCENSOR SOCIAL Y DEL TERRITORIAL

Con el rector, Nicolás Ruiz, han estado en la mesa presidencial, en representación de la Consejería, el secretario general de Universidad y de Industria de la Ciencia, Antonio Miguel Posadas Chinchilla, y los rectores de la Universidad de Córdoba y de la Universidad Internacional. Una parte muy destacada del interés del acto, ocurre cada año, y va en aumento de acuerdo con el revés de la infrafinanciación, ha estado centrada en los discursos, para conocer el estado de la cuestión. El secretario general ha intervenido excusando al consejero, y, como también es costumbre de antecesores en responsabilidades de la Consejería, ha elogiado la tarea de la UJA, “joven, cercana y pieza fundamental en nuestro sistema universitario”. Persona muy conocida de Nicolás Ruiz, ya que ambos han sido cocineros antes que frailes, los dos gerentes de universidades, Posadas Chinchilla ha puesto su atención en el empeño del rector jienense por servir al territorio, de hecho ha recogido una idea que se expresó hace unas fechas en el acto inaugural de la Universidad de Granada, donde se dijo que una universidad pública sirve al mismo tiempo de ascensor social y del territorio. Sobre la financiación propiamente dicha, pasó casi de puntillas, aunque señaló que la Consejería es consciente de que hay razones para seguir avanzando. En su opinión llegarán mejoras sobre la base actual, ofreciendo datos económicos de la que según él constituye una apuesta del gobierno andaluz, y añadió que desde su área lo que se pretende es que “no se hable solo de financiación, sino de resultados”, pero recalcó que hay que seguir fortaleciendo el sistema universitario público y con respecto a la UJA considera que su tamaño no está reñido con su capacidad de crecimiento.

Llegó el discurso esperado, el del rector, Nicolás Ruiz, quien por cierto aplaudió educadamente al secretario general al término de su intervención, no le hizo un “Margarita Robles”. En esta ocasión ha sido el alegato más personal de Nicolás Ruiz, pero como siempre, hablando claro desde el principio sobre la infrafinanciación, la verdadera pesadilla de su mandato, al menos hasta el momento, pero también ha puesto las luces largas, haciendo partícipe a la concurrencia de la Universidad de Jaén con la que sueña, en la que se pueda seguir apostando por nuevos proyectos y constituya al tiempo la redención de problemas endémicos de esta tierra, que necesita del impulso que le puede ofrecer su institución académica. Sin embargo lo primero que ha hecho es valorar “esta fiesta de la inteligencia, de la razón, de la concordia”, una ceremonia la de este acto inaugural, que es un motivo más para “hacer Universidad desde dentro y desde fuera”. No se ha olvidado ni de mostrar el apoyo a Ceuta ni de expresar la más profunda repulsa por el asesinato en México de la joven estudiante de la Universidad de Granada.

¿QUÉ SERÍA DE JAÉN SIN SU UNIVERSIDAD?

El rector, seguidamente, ha reconocido que la UJA es una institución “prestigiosa, innovadora y respetada”, para añadir acto seguido que a veces no somos conscientes de la importancia que tienen las universidades públicas, y que en el caso de la de Jaén, la nuestra, sin ella no existiría futuro, 33 años después de su creación, y se ha felicitado por el crecimiento en alumnado, a pesar de los problemas demográficos, así como también porque mentes brillantes sigan encontrando en Jaén el ecosistema para desarrollar su talento. Ha situado a la UJA en el contexto de las evidentes tensiones presupuestarias y de la enorme competencia en el escenario nacional e internacional, tras lo cual ha pasado ya al tema central de su intervención, la asignatura pendiente de la infrafinanciación del sistema público de universidades en Andalucía, en un momento, el actual, de inicio de nuevo ciclo político. Nueva situación, viejos problemas. Ha dejado bien claro que la financiación se ha ido deteriorando como consecuencia del incumplimiento por parte de la Junta del Modelo de Financiación, de hecho todas las universidades han cerrado con déficit el ejercicio de 2025, motivo por el cual ha demandado de las administraciones públicas y de la sociedad en su conjunto que se pregunten por el valor que conceden a las universidades públicas, y, asimismo, la importancia que les merece el conocimiento y el talento,

Nicolás Ruiz, en estado puro, ha demandado confianza en la UJA y en los compromisos que se propone asumir, y solicita asimismo exigencia a la sociedad Con todo, el rector ofrece su mano tendida a las instituciones, muy especialmente al nuevo consejero, Jorge Paradela, destacando de él su capacidad y esperando que sepa encontrar el equilibrio necesario para dar respuesta al clamor existente y en consecuencia lleguen los recursos necesarios. También ha mirado hacia el Gobierno de España, en este caso para demandar un compromiso que se hace esperar, la dedicación del 1% del PIB para acabar con el problema financiero de la universidad española. Acto seguido ha situado a la UJA “al margen de la contienda partidista”, pero, ha añadido, “es y será siempre un espacio de razón y de libertad”. La siguiente parte de su discurso ha continuado con una confesión casi personal, invitando a todo Jaén a caminar juntos, para seguir avanzando y creciendo. En este sentido estima que el desarrollo de la provincia depende en gran medida de la fuerza y del progreso de la Universidad de Jaén: retención de talento, transferencias del conocimiento, proyectos estratégicos y cohesión social vertebradora. “Hablo dedde el corazón”, ha expresado, y también desde la perseverancia y los principios éticos.

“LA DIGNIDAD NO SE MENDIGA, SE CONQUISTA”

Como continuación de las anteriores ideas, Nicolás Ruiz ha continuado enumerando los grandes desafíos a los que se enfrenta la provincia y la propia UJA, y ha invitado a caminar todos juntos, “porque seremos imparables”, y cuando no es así, son nuestros intereses los que pierden. Es aquí donde ha hecho un especial llamamiento a la dignidad, “que no se mendiga, se conquista” y en este mismo clima de sinceridad ha continuado señalando que quiere ser él mismo, apelando a que Jaén despierte, a que abandonemos la resignación y a que nos impulse el atrevimiento intelectual. Nicolás Ruiz ha expresado llegado a este punto una verdad como tan grande como la Catedral: “Las carencias estructurales de la provincia se deben más a la resignación que a los propios incumplimientos de los gobiernos”, y en la misma línea defiende que “no esperemos que vengan a rescatarnos, seamos arquitectos de nuestro destino”, además de demandar que funcione la coherencia entre lo que pregonamos y lo que hacemos”. Más todavía: “No tengo ni tendré más militancia que la Universidad de Jaén y la Provincia de Jaén”.

Ya en la parte última de su discurso ha vuelto al consejero Paradela, de quien ha dicho que debe ser “nuestro principal valedor·ante el Gobierno de la Junta”, y desde ahí ha pasado a comentar una serie de proyectos ilusionantes para la UJA, y ha aprovechado para urgir del Ayuntamiento de Jaén que pase a los hechos y le ceda los 130.000 metros cuadrados de terrenos comprometidos desde hace 25 años, porque son imprescindibles para el crecimiento, pues, ha remachado, “tenemos proyectos, pero no tenemos suelo”. Tampoco ha querido pasar de largo sobre el Informe PISA, al que se ha referido como “un amargo baño de realidad”, con responsabilidades, a su juicio, en los ámbitos social, político y familiar. Las últimas palabras las ha dedicado a su equipo de gobierno, a cuyos componentes ha agradecido su entrega y su compromiso. Y es cierto, pero tienen en él su mejor ejemplo.

En resumidas cuentas, se inicia un nuevo curso en la UJA y sin excusa ni pretexto este debe ser el curso de la normalización, de la respuesta que exige la situación económica, para el conjunto universitario público andaluz y para nosotros mismos, porque con este desequilibrio llevamos ya unos cuantos años y si no se corta de raíz el problema se irá engordando y constituirá un serio obstáculo. El rector ya lo ha dicho alto y claro. La sociedad de Jaén debe abandonar el discurso del poder político, siempre dando largas y prometiendo más que haciendo, porque es ahora, ya, cuando se debe actuar, antes de que pueda ser demasiado tarde y tengamos que lamentarnos de esta prolongada dejación. Ojalá todos los cargos representativos de Jaén, y me refiero también por supuesto a parlamentarios, delegados, alcaldes, concejales, etc., tuvieran las ideas tan claras como Nicolás Ruiz y actuaran colocando los intereses de Jaén en el frontispicio de sus actuaciones en lugar de tanta palabrería y tanta vaciedad. Tomemos nota. En fin, siempre nos quedará la Universidad. O eso espero. porque ella sin Jaén no se entiende y Jaén sin ella hoy sería una tremenda frustración.   

Foto: El rector de la UJA, Nicolás Ruiz Reyes, durante su intervención.   

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