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Por ANTONIO GARRIDO / Al fin el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha dado a conocer la tan esperada composición de su Consejo de Gobierno para la nueva etapa que se abre en la comunidad tras el acuerdo sellado con VOX. Moreno ha comparecido hoy con un semblante más relajado que el día de su toma de posesión, en aquel momento parecía no haber digerido aún en el “lío” que se había metido, utilizando su propia expresión, pero ya con el partido de la ultraderecha dentro da la impresión de que ha asumido el reto y que al menos en su voluntad política existe una hoja de ruta para cuatro años. No sé si optimista por naturaleza o por lo que lo exige el guion. El caso es que hoy, antes de dar a conocer los nombres de los elegidos y elegidas, siete mujeres y seis hombres, se ha marcado un discurso tal vez para convencerse y convencer a los andaluces de que el firmado es “un acuerdo sólido, legítimo, transparente, democrático y de estabilidad”. Un “gobierno de gestión y de progreso por y para Andalucía”, ha remachado. Ha continuado con su retahíla, plenamente consciente de que antes que los propios nombres debía justificar el acuerdo, tal vez en respuesta a las voces críticas de la oposición que han sido especialmente duras en los últimos días. Juanma Moreno, aunque le tildaran de cansino, ha vuelto a insistir en que “la prioridad andaluza” no es solo una frase y que lo que se debe esperar de esta legislatura que se pone en marcha es “moderación, diálogo social, respeto absoluto a las instituciones y a nuestros adversarios, un gobierno estable, por la defensa inquebrantable de la convivencia…” A buen entendedor…

Por lo que respecta a la provincia de Jaén estábamos a la espera de conocer el nombre de la persona que iba a cubrir el cupo correspondiente al territorio, que no está escrito en ningún sitio que así sea, pero que ha venido ocurriendo normalmente, y en los últimos años en la persona de Catalina García Carrasco, quien se ha mantenido como consejera durante seis años, desde 2022, en que dio el paso desde la viceconsejería que ostentaba de Salud y Familias a sustituir al frente de la Consejería a Jesús Aguirre. En su etapa inmediatamente anterior le tocó bregar con el COVID-19 y eso hizo que el presidente le renovara la confianza. Hasta que estalló la crisis sanitaria y entonces Juanma Moreno inició la purga de cuantos responsables habían pasado por este departamento en cualquiera de sus niveles de responsabilidad. La prueba está en que a día de hoy no queda nadie que hubiera tenido competencias en puestos de decisión, por lo cual Lina García obtuvo el premio de consolación de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, en la que ha ejercido durante dos años, que se cumplirían a finales de este mes.

No sabemos cómo se lo habrá tomado Lina García, que lleva más de tres décadas en política, porque comenzó en 1995 como alcaldesa de Jimena, cargo electo en el que sumó doce años en dos etapas para luego pasar al Parlamento andaluz, al Senado y en los últimos años en la gestión. Quienes conocen a Juanma Moreno creen que a Lina García no la va a dejar tirada, es bastante probable que tenga alguna salida para ella, y ya en alguna ocasión hemos hecho algún pronóstico al respecto, de todas maneras es parlamentaria andaluza, ha sido cabeza de lista en las pasadas elecciones y lo que para ella tenga en la mente el presidente acabaremos conociéndolo. Lo suyo no ha sido una gran sorpresa, pero sí lo ha sido en cambio que sea sustituida por otra jienense, desconocida por la opinión pública, por sus paisanos, al menos de la capital y gran parte de la provincia, pero con muy buen cartel en Sevilla y en la propia Junta desde su puesto de Secretaria General de Empresa y Trabajo Autónomo, y otras tareas anteriores, con bastantes años de residencia en Sevilla, aunque es natural de Pozo Alcón, pero sí, el jefe ha hecho el relevo con cupo de Jaén. A partir de ahora la conoceremos más y mejor y ya hay personas que la han tratado y que hablan muy bien de ella.

En el conjunto de los nombramientos no hay apenas sorpresas, son las mismas caras, por lo que me voy a rerefir a las consejeras y consejeros que van a tener relación especial con Jaén y su provincia. Empiezo por el vicepresidente primero, Antonio Sanz, que es la mano derecha de Moreno Bonilla y así lo ha demostrado una vez más. Para mí, dentro de lo que hay en política, puede representar un cierto grado de credibilidad, sobre todo después de lo ocurrido con Cazorla, la apertura de las urgencias en el casco urbano y el compromiso de construir en el plazo más breve posible el nuevo centro de salud en el lugar donde estaba situado. Obviamente le ponemos un reto los jienenses al señor Sanz, para que demuestre si tiene la valentía de afrontar lo que sus antecesores no han sido capaces, me refiero a la Ciudad Sanitaria. Si lo logra se merecerá el reconocimiento de toda una provincia, y si no, pasará a formar parte de la nómina de políticos a los que hemos declarado de facto personas no gratas, porque no pusieron empeño en su cometido que es al mismo tiempo una necesidad imperiosa.

Por lo que se refiere a Manuel Gavira, el único cupo de VOX, vicepresidente segundo, entre las funciones a desempeñar hay dos que nos atañen muy directamente. Una es el turismo, del que la provincia tiene una enorme dependencia y la alianza entre administraciones ha de funcionar al menos como hasta ahora, aunque todavía se puede hacer más. Por lo que respecta a la competencia de Justicia, ha de poner fin a la pesadilla de la Ciudad de la Justicia, que el consejero José Antonio Nieto nos hizo creer que dejaría en vía expedita pero me temo que hay aún deberes que hacer, y ahí tenemos que medir el esfuerzo y la voluntad de este nuevo gestor público que viene de estreno a este tipo de responsabilidades.

En el área de Agricultura, vital para nuestros intereses, la continuidad de Ramón Fernández Pacheco debe ser una garantía porque ya conoce de sobra el terreno que pisa. Con especial interés interpreto la llegada a Universidades, Industria, Energía e Innovación, de Jorge Paradela Gutiérrez, que repite competencias de la pasada legislatura con el añadido, importantísimo, de Universidades. Lo que conozco de él, porque es un persona de mucha altura y ha pasado por puestos relevantes en el ámbito privado, entre ellos el de presidente de la Fundación Cruzcampo, por lo tanto está al día de algunas de nuestras aspiraciones, ofrece de entrada garantía suficiente de que bajo su gestión se podrá poner fin al conflicto de la financiación del sistema universitario público andaluz, cerrar definitivamente el modelo de financiación que está costando sangre, sudor y lágrimas, y del que hay un acuerdo del Consejo Andaluz de Universidades previo a la convocatoria electoral con ese compromiso, por lo tanto tanto Paradela como la vicepresidenta Carolina España, al frente de la economía de la Junta, tienen el reto de cerrar ya una larga etapa de modo que las universidades y sus rectores dediquen todas sus energías a hacer crecer estas instituciones, y obviamente estoy pensando en nuestra UJA que tantos objetivos se ha impuesto y a los que no ha podido dedicar toda la energía precisamente por disponer, como ha denunciado su rector, Nicolás Ruiz, una economía de subsistencia, una infrafinanciación exasperante, que recuerda el “modelo Velasco”, cuando el propósito parece que no era otro que adelgazar la UJA en base a unos criterios que jamás llegamos a conocer, pero que claramente nos relegaban a una universidad de segunda. Paradela, con su gran experiencia, debe ser totalmente opuesto y solo así, poniendo definitivamente a salvo a la UJA, será reconocido por toda la provincia.

Del resto de áreas poco que añadir, aunque tienen también sus competencias que nos afectan. Asuntos tan importantes como la dependencia, que sigue en las manos de Loles López, y que pide a gritos más compromiso y fortaleza, o la Educación, de Carmen Castillo; la nueva Consejería de Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio, vital para, entre todas las administraciones, sumar hacia una política de viviendas que no frustre a la juventud totalmente desencantada; así como a Fomento, que tiene mucho trabajo; Cultura y Deportes, con la continuidad de Patricia del Pozo, y José Antonio Nieto, al que Moreno Bonilla rescata para una Consejería muy de acuerdo con los tiempos que vivimos, Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública, y él es un hombre de consenso.

En fin, se pone en marcha la nueva legislatura y el primer paso, como ha indicado el presidente, es elaborar unos presupuestos para el próximo año 2027. Nuestra provincia no está satisfecha en absoluto con el trato que recibe de la Junta de Andalucía, es más, se sigue manteniendo la deuda histórica y además funciona, basta abrir los ojos, la Andalucía de las dos velocidades, y bien sabemos la posición que ocupamos. Los jienenses tenemos que conseguir que la relación intermimable de asuntos que figuran en la lista de espera se vayan atajando, con un orden de prioridades. Hay mucho por hacer, pero las Ciudades Sanitaria y de la Justicia, además del tranvía, que parece ya inminente, según dicen, son ahora lo más apremiante junto con la Universidad, que es vital por sí misma y porque es el motor del desarrollo social, económico y cultural de la provincia. El tiempo dirá si estamos ante una legislatura para la ilusión y el compromiso, o, como ha venido ocurriendo hasta ahora, se pasan otros cuatro años y no solo no hemos avanzado sino hemos retrocedido. Próxima estación, cargos de segundo nivel y otra aventura, la designación de los delegados.

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