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Por ANTONIO GARRIDO / Juanma Moreno se toma su tiempo, aunque ya no puede pasar de mañana, jueves, que conozcamos la composición de su nuevo gobierno, si es que la toma de posesión se pretende celebrar el viernes. En esta ocasión es verdad que no ha tenido que ser tan fácil como en los anteriores casos, sobre todo la última legislatura que gobernó el Partido Popular con mayoría absoluta. Parece que esta vez el presidente se propone nombrar a un equipo más político porque tener a VOX a su lado es una experiencia nueva y mucho más complicada que la de haber experimentado alianza con Juan Marín, nada que ver, y no hay más que escuchar a Manuel Gavira para hacerse a la idea. De ahí que el presidente haya tenido que dedicar unos días a diseñar el organigrama y después colocarle nombres y apellidos, de modo que estamos a pocas horas de conocer su decisión. También cómo quedará Jaén, en primera línea y en los segundos y terceros escalones. Hay tanto que repartir cuando el Partido Popular, a pesar de gobernar con VOX tiene tal responsabilidad, que decenas de personas están a la espera de que termine el laborioso proceso de designaciones.

Todo hace indicar que antes de mediados de mes estará completado el puzzle. Después vendrá lo verdaderamente importante y como Jaén se mantiene en permanente espera nos pondremos a la cola para ver si esta es o no una legislatura decisiva para avanzar. No contamos con el tranvía, que después de tantas pruebas como le estamos viendo en la calle desde hace unos meses, damos por hecho que el sistema tranviario tiene que estar funcionando antes de fin de año, aunque ha sido un proceso tan desesperadamente largo que no nos atreveríamos a asegurarlo. Puede ser que la llegada del nuevo gobierno en lugar de acelerar suponga frenar, peores circunstancias hemos vivido y sobre todo en la relación con la Junta, y en todas las épocas.

A propósito de la deuda histórica que nos debe a esta provincia el gobierno andaluz, me acabo de acordar que por estas fechas, ya que fue del 20 de abril al 12 de octubre de 1992, hace por tanto 34 años, Sevilla vivió la Exposición Universal, Expo 92, para recordar el V Centenario del Descubrimiento de América, ocasión que resultó tan beneficiosa para la capital hispalense y en general para toda la comunidad andaluza, aunque como siempre suele ocurrir con Jaén, nos quedamos con la miel en los labios porque en el reparto del pastel a nuestra provincia le tocó si acaso un trozo bastante pequeño, bastaría con que, ya que ha pasado tiempo, se hiciera pública la inversión que se destinó a cada territorio. Fue una oportunidad perdida.

Sin duda de ninguna clase el más importante beneficio que obtuvo Jaén de aquellos fastos, fue la exposición “Arquitectura del Renacimiento en Andalucía. Andrés de Vandelvira y su época”, que estuvo durante dos meses, octubre y noviembre de 1992, instalada en el templo catedralicio y por la que pasaron en ese tiempo nada menos que 100.000 personas, por lo que me atrevería a decir que ha sido el acto cultural más destacado en décadas, que costó al Plan Andalucía 92 de la Junta en torno a 270 millones de las antiguas pesetas. La exposición se montó alrededor de un extenso itinerario salpicado de paneles, maquetas, orfebrería y otros objetos relacionados con el Renacimiento andaluz, singularmente el de la provincia. Un excepcional montaje del que fue comisario el arquitecto Pedro Salmerón, en su calidad de conservador de la Catedral jienense. Esta exposición, por cierto, no se inauguró al tiempo que la Expo de Sevilla, hubo de esperar casi seis meses, parece que las administraciones reaccionaron tarde, el caso es que se hizo y esto es lo que ahora podemos recordar como un hecho memorable.

Sirvió esta muestra, sin duda, para aumentar la autoestima jienense sobre su patrimonio, para subrayar el orgullo del Renacimiento que dejó en tierras jienenses una muestra de gran valor de arte y monumentalidad. Igualmente fue un aldabonazo para que ciudades como Úbeda y Baeza se decidieran a dar el paso para lograr lo que son hoy, Patrimonio de la Humanidad. En Jaén siempre fuimos más perezosos.

Pero como ocurre con tantas iniciativas en Jaén, acabó la muestra y se olvidaron todas las promesas que las autoridades, en concreto el entonces presidente Manuel Chaves y su consejero de Cultura, Juan Manuel Suárez Japón, hicieron a Jaén, en el sentido de atender a la enérgica petición que hizo el alcalde José María de la Torre Colmenero, para que se hiciera en la capital un Museo del Renacimiento. La Junta dio largas y no atendió el requerimiento, tampoco se llevó la exposición a otros lugares dentro y fuera de España, como se pronosticó el día del acto inaugural, de hecho parece ser que todos los elementos están depositados en sótanos de algún centro oficial, sin que lamentablemente se le haya sacado el mínimo provecho, con lo que ha sido un gasto tirado a pesar de su enorme valor. De haberse logrado ese Museo hoy podríamos estar haciendo otro balance, hubiera sido un gran revulsivo, y lo peor es que estaba todo el material, faltaban las ganas, la voluntad política que nunca ha habido como demuestra la evidencia de los hechos. La Junta reconoció en su momento que no podía destinar más dinero a promocionar el Renacimiento en Jaén. De aquellos polvos estos lodos…Lamentable es poco.

Aparte de esta exposición, de la que guardamos el más grato de los recuerdos porque fue sencillamente magistral, la ciudad se benefició muy poco más del acontecimiento con epicentro en Sevilla. Las obras del teatro Darymelia, manifiestamente mejorables dicho sea de paso, del auditorio de La Alameda y el polideportivo de Las Fuentezuelas, fueron las concreciones que se recuerdan. Sin embargo todos sabemos que otros territorios menos perezosos y más combativos que Jaén aprovecharon la oportunidad para tomar un fuerte impulso a través de grandes infraestructuras y equipamientos. En su día ya hubo unos inquietos ciudadanos que enviaron una carta al alcalde rogándole que hiciera todo lo posible para que el 92 no pasara de largo. De la Torre se desgañitó ante la Junta, pero el gobierno de Chaves no fue receptivo a las peticiones que le llegaban desde Jaén, esa es la verdadera historia.

Hay quienes creen, entre ellos algunos historiadores, que el retraso de Jaén empezó hace más de 500 años y señalan que podrían justificarlo. De ser cierto, en el año 1992, cuando se celebraron esos grandes eventos del V Centenario, cuando por aquí apenas pudimos llegar con la yema de los dedos a tocar la inmensa tarta que tanto dejó en otros territorios andaluces, tal vez perdimos la oportunidad de celebrar el quinto centenario de nuestra decadencia y desdichas, porque esos más de quinientos años no han sido suficientes, parece, para remontar vuelo, y ello pese al ofrecimiento de cheques en blanco, de engañosas discriminaciones positivas y todo eso que se nos ha vendido no digo como humo pero que al menos desde Jaén, por la responsabilidad de unos y otros hemos convertido en brindis al sol y afirmación categórica de la pereza. La realidad que no admite discusión es que colean los proyectos que hace 34 años se pretendían para Jaén y que nos habíamos puesto como meta para un verdadero cambio, esa modernización que a día de hoy aún se nos resiste porque ninguna administración se ha empeñado seriamente en ello.

Sirva como ejemplo lo que supuso el AVE Madrid-Sevilla para algunas provincias y lo que nos hubiera cambiado el porvenir, en términos de progreso y desarrollo, en el caso de haberse apostado y decidido, porque era posible, hacerlo circular por algún lugar de esta provincia siempre tan de espaldas al tren, hace 34 años exactamente igual que a día de hoy. Nos excluyeron y no fue bastante que para culminar el maltrato y la humillación de Jaén, a la hora de diseñar la alta velocidad entre Granada y Madrid y viceversa, los responsables públicos volvieron a las andadas y nos hicieron la conocida “cobra”, optaron por alargar el trayecto con tal de no beneficiarnos, no cabe mayor desconsideración. Y se retrataron los dos gobiernos que ha tenido España, primero el PSOE y después el PP al certificar el aislamiento de Jaén, que parece planteado a perpetuidad. Por esta razón miramos con cierta envidia a otros territorios, hermanos nuestros, que sí tienen motivos verdaderos para recordar felizmente unas fechas que en nuestro caso nos han dejado indiferentes.

Respecto a los trenes, pero no ya la alta velocidad sino los trenes convencionales, ya lo hemos dicho casi todo, pero seguimos sintiendo vergüenza ajena porque especialmente el servicio que nos comunica con Madrid, en realidad es que ahora no hay otro, constituye una humillación constante. Hace tiempo que las incidencias dejaron de ser de vez en cuando para convertirse prácticamente en diarias, como en los últimos días, con tan altas temperaturas, que quienes hayan optado por el ferrocarril para viajar a Madrid o de Madrid a Jaén pueden contar todas las hazañas de un servicio tercermundista con el que el gobierno de España, ese que todos los días desde los cargos socialistas nos repiten insistentemente que está comprometido con esta provincia, nos humillan y desprecian. Claro, a todos esos políticos que llevan años como cómplices de este abandono, lo que les ocurre es que no suelen viajar en tren, normalmente lo hacen en coches oficiales y no padecen la desagradable aventura en la que se puede convertir cada trayecto donde lo milagroso es llegar al destino y a tiempo.

Ya lo he escrito centenares de veces, por desgracia es así, se quejan los ciudadanos, aunque ignoro cuántas serán las reclamaciones formales que se presenten, lo que sí es cierto es que el servicio ferroviario con origen o destino Jaén está totalmente desacreditado y mientras nuestros políticos tratan de convencernos de planes de futuro para engatusarnos con la alta velocidad, la integración ferroviaria en la ciudad, etc., que no son más que brindis al sol porque los jienenses no queremos soñar despiertos, solo que como el resto de las capitales, podamos disfrutar de un servicio normalizado, sin averías diarias y con trenes propios del siglo XXI, no del pasado. No me quiero extender, pero que la Junta de Moreno Bonilla haya abdicado de acometer la autovía para comunicarnos directamente con Córdoba, vía Torredonjimeno a El Carpio, no solo es el incumplimiento de un compromiso, que también, que por cierto procede de la etapa socialista, pero el PP, con toda su fortaleza, alcaldes incluidos, lo demandaron como prioridad y ahora parece que han hecho voto de obediencia, que es la manera con que los partidos hacen acatar la disciplina, de modo que los alcaldes y demás cargos se pueden pasar cuatro años defendiendo una propuesta y a los cuatro años siguientes la contraria. Es una necesidad imperiosa, pero como tantos otros proyectos significativos, tendrá que esperar. Jaén en permanente espera, mientras observamos que otros territorios logran mejores resultados.   

Lo diré más claro, lo que de verdad no entra en la cabeza de cualquier ciudadano es que con los años que llevamos soportando este revés, que significa desprecio y abandono, no haya habido ningún político que asuma responsabilidades, como sí la hacen en otros ámbitos para colgarse medallas. Es más, sobre el tema tren hay un sospechoso silencio oficial en el que la oposición, PP, corresponsable en los tiempos que gobernó en España, ha aprovechado la oportunidad para hacer su política. Hay muchas situaciones indeseables en Jaén, todos estaremos de acuerdo, incluso los palmeros de los unos y de los otros, una larga relación de afrentas de las diferentes administraciones, pero esto del tren convencional es el que mejor define lo mal que estamos, el desprecio absoluto a la mejora de nuestras comunicaciones, la indecencia política en un momento de seria crisis en la que encima nos quieren vender éxitos y progreso cuando la realidad se llama retroceso y deterioro. Y lo que más me indigna, que jueguen de esta manera con Jaén y ni siquiera sientan la tentación de ruborizarse. Con políticos así un ministro como Puente, que por cierto hoy se ha visto con el presidente de la Diputación y secretario provincial de los socialistas jienenses, Juan Latorre, se puede echar a dormir. Suma y sigue, la resignación de Jaén es infinita. Así nos va.     

Foto: Desde la inauguración de la Expo 92 y el AVE Madrid-Sevilla, hace de esto 34 años, se vieron frustradas algunas de las aspiraciones de Jaén para su progreso y desarrollo. Los gobiernos han ido certificando el aislamiento, que parece planteado a perpetuidad.

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