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Por ANTONIO GARRIDO / Tras su toma de posesión del pasado domingo, Juanma Moreno Bonilla, ha iniciado su tercera legislatura con el tradicional homenaje a la figura de Blas Infante, con la ausencia de VOX, previamente anunciada. En efecto, el llamado Acuerdo de gobierno y estabilidad para Andalucía, no es en esta ocasión coser y cantar como la etapa con Juan Marín con la experiencia de Ciudadanos, porque Marín se puso a la disposición incondicional del presidente y gracias a ello hoy se encuentra cómodamente sentado en un puesto de privilegio, una vez que se consumó el sepelio de su anterior partido. VOX es una formación con un alto grado ideológico, y una cosa es el acuerdo y otra muy diferente el comportamiento que va a tener su representación tanto en el seno del Consejo de Gobierno, la sola presencia de Manuel Gavira, como el resto de los componentes del grupo parlamentario. Que son dos partidos diferentes no cabe la menor duda.

De hecho en los mismos actos protocolarios que hasta ahora han tenido lugar no ha habido señales de excesiva efusividad, corrección en las formas, eso sí, pero al presidente Juanma Moreno no se le ha visto en su salsa, más bien lo que aparenta es que ha ido al acuerdo por imperativo de máxima necesidad, presión y coacción de su familia política por la cercanía de las generales y porque convocar nuevas elecciones era una aventura de más tiempo y de imprevisibles resultados. Ni siquiera su esposa, la elegante Manuela Villena, parecía estar en una celebración festiva. Vamos, por poner un ejemplo cercano, nada que ver con los abrazos que vimos en Jaén en el pleno del Ayuntamiento cuando PSOE y Jaén Merece Más se hicieron con el gobierno de la ciudad tras la moción de censura, que parecía, la hemeroteca lo tiene recogido, que a los componentes de ambos grupos les había tocado el gordo de la lotería. Eso sí que era una fiesta a juzgar por las imágenes y las caras de felicidad, lo que ha ocurrido ahora en Andalucía permite otra lectura, la impresión era de sonrisas impostadas. Por cierto, ausencia tanto de Feijóo como de Abascal, en este asunto nadie da puntadas sin hilo, hay hechos que se comentan solos.

He dedicado un rato a revisar someramente, porque ya habrá oportunidad para dedicarle más tiempo, al citado Acuerdo de gobierno y estabilidad para Andalucía, y no me extraña que Juanma se vea obligado a hacer de tripas corazón, porque en un texto que contiene 150 puntos y 60 folios, hay muchísimas cuestiones que podría firmar el común de los andaluces, total unanimidad, no todo son excentricidades, pero no es menos cierto que VOX cuela algunas de sus propuestas más polémicas, sobre todo en los apartados referidos a inmigración, educación, gasto superfluo y leyes ideológicas, entre otras, pero se cierra el pacto firmado con la intención de “hacer de Andalucía un ejemplo de convivencia, sentido común y firmeza”. Incluso me quedo con una frase del propio presidente que es una declaración de intenciones, e ignoro si de desconfianza: “La legislatura será larga y fructífera o no será”.

No sé si podría interpretarse como un aviso a navegantes, lo cierto es que en Moreno Bonilla, que junto con sus colaboradores ha estado en las negociaciones con Gavira y compañía, no he percibido una cara de felicidad plena sino de haber firmado un mal menor, primero porque él no era partidario de esta alianza, y segundo porque sin tener dotes de adivino me atrevo a aventurar que será una travesía complicada y cualquiera sabe si podrá llegar a puerto seguro. Dicho lo cual mantengo lo ya señalado días atrás, el acuerdo es legítimo, mientras no haya una ley electoral que ofrezca otras alternativas, la aritmética resuelve este tipo de situaciones políticas cuando no hay una mayoría suficiente. Los que critican lo saben muy bien.

Ahora en el ámbito de los dos partidos, pero especialmente en el Partido Popular, se está a la espera de que Juanma Moreno termine de decidir el organigrama para el gobierno de la Junta, del que lo único que se conoce, porque figura en el Acuerdo, es que Manuel Gavira va a ser el vicepresidente primero con la asunción de responsabilidades en Turismo, Administración Local y Justicia, es decir, será el que tome en su ámbito de competencias el manoseado asunto de la Ciudad de la Justicia de Jaén. Veremos cómo queda el nuevo equipo, que se dará a conocer a mediados de semana, donde se da por segura la repetición de la mayor parte de los nombres, y uno de los interrogantes que nos afectan es el papel en que va a quedar Lina García, la hasta ahora consejera de Medio Ambiente y qué responsabilidades tocará asumir en su caso a la cuota de Jaén, si la hay.

Por cierto, no parece que se haya dado el caso de que VOX haya pedido gestionar la sanidad. Tal vez sería bueno, aunque parece improbable, que alguien de Jaén pudiera hacerse cargo de un área tan vital para nuestra economía como es la Agricultura, pero Almería tira mucho para el jefe del ejecutivo. Aquí estaremos esperando, y no solo para eso, también para empezar a exigir a la nueva Junta que haga justicia con el olvidado territorio de Jaén, que entre unos y otros siguen permitiendo que no exista convergencia ni con nosotros mismos, esta es la triste situación.

En el ámbito local, referido a la ciudad de Jaén, he dejado pasar los días deliberadamente para disponer de más argumentos. El alcalde, Julio Millán, ha hecho un balance muy satisfactorio de las acciones de gobierno y de la relación con su socio, “una relación muy buena”, al parecer en esta ocasión no le han pedido nota como a Jaén Merece Más que le otorgó un notable (7) al nivel de cohesión entre los socios. Lo que sí es meridianamente cierto es que en la recta final del mandato han empezado a salir algunos de los proyectos e incluso, de acuerdo con las optimistas declaraciones de los responsables, hasta se ha producido el milagro de los panes y los peces y la economía mejora, eso sí, dentro de la gravedad, el pozo de los 600 millones seguirá siendo una losa para décadas. Pero el alcalde es optimista y no me parece mal, trabajar ilusionadamente y con varias aventuras de por medio es el mejor síntoma para sentir que la ciudad está viva. En palabras del propio regidor, se recoge lo que se siembra y es cierto, en las administraciones ya sabemos que todo cuesta más tiempo porque cualquier iniciativa está sujeta a procedimientos, financiación y trámites que se alargan en demasía, de ahí que este sea un momento de expectación, en el que ojalá en su momento haya habido muchos resultados. Hay algo en lo que todos debemos coincidir, en que la ciudad avance.

El debate, a estas alturas, de si obras en la Plaza de la Constitución sí o no, ya no tiene sentido, pero en Jaén somos muy dados a esto, nos sentimos ‘capitanes a posteriori’, como recuerdo pasó en su día con el teatro municipal, que a mi modo de ver se debió construir en el centro, incluso en paralelo con el Museo Íbero, es más, lo dije en su momento oportuno, pero como el que oye llover, en lugar de llevarlo al lugar donde no lo podemos vender a pesar de que es un gran edificio.  

El alcalde se ha confesado sobre logros y también sobre proyectos que va a ser imposible abordar en este mandato, entre ellos la estación intermodal, que va a ser una acción complicada y que es de esperar que se aborde cuando entre en vigor el nuevo Plan de Ordenación Municipal, que debería resolver todos los asuntos urbanísticos pendientes, y no son pocos, de manera que se apuesta por un modelo de ciudad ideal para varias décadas y acabemos de una vez por tan largas esperas para tomar decisiones, porque eso supone no asumir responsabilidades y, por supuesto, seguir sumando en el desacuerdo entre las administraciones competentes, culpables, más desde el punto de vista político que técnico, de que esta ciudad no avance. Ya en este terreno me extraña mucho la afirmación de Adif en el sentido de que la estación de autobuses no cabe en los terrenos de Renfe de cara a fijar la intermodal. Terreno hay de sobra, de lo que se carece es de voluntad y de invertir lo que sea necesario hasta buscar una solución que lo permita. Me sigo preguntando quién está tan interesado, aparte de la asociación de vecinos del Bulevar, en este caso con sus razonados argumentos, se esté o no de acuerdo con ellos, para buscarle a los autobuses acomodo en lugares que se salen del entramado urbano del centro de la ciudad, que es donde tienen que estar situados estos servicios, pensando en las personas, esa tiene que ser en exclusiva la prioridad, en lugar de esa pretensión casi enfermiza de seguir ampliando hacia el norte indiscriminadamente, y si puede ser junto al Jaén Plaza, tanto mejor.

En cuanto al anuncio de la Alcaldía de que está en marcha el proceso de la integración ferroviaria, me parece fenomenal, pero ni Adif ni Renfe, ni el Ministerio, y por supuesto tampoco los políticos locales, se han concienciado de que más que la integración, que también, lo que abunda no daña, lo que exigimos son trenes. No tiene sentido priorizar la integración, moderna y vistosa, si mantenemos los trenes del pasado siglo. Esto es lo que tiene que avergonzarnos en lugar de irse cada equis días a los terrenos de Renfe a hacerse fotos con los chalecos como si estuvieran construyendo la nueva Atocha. Esta idea no logro que se nos meta en la cabeza, no se puede empezar la casa por el tejado. Primero, trenes del siglo XXI, y después todo lo demás.

Y luego hay otro asunto caliente en el que el alcalde y sus colaboradores siguen tratando de encontrar la salida adecuada. Me refiero al edificio del Ayuntamiento y al de Correos. Cierto que el actual Ayuntamiento no está en las mejores condiciones y necesitaría de una rehabilitación, por supuesto no dedicarlo a hotel de cinco estrellas, asunto al que ya me referí en su momento y no voy a repetirme, pero un alcalde o una Corporación no tienen legitimidad ninguna para vender un edificio histórico y dilapidar patrimonio de la ciudad, de manera que hay que oponerse si hace falta con uñas y dientes. Todo menos que lleguen los políticos y quieran resolver problemas puntuales con una decisión tan drástica. Un hotel de cinco estrellas hace falta y debería promoverse, hay algunos edificios que pueden ser candidatos, pero este de la Plaza de Santa María no podemos ni debemos consentirlo, y menos por una caprichosa decisión que no respeta que la ciudad no les pertenece, que ellos van de paso, la ciudad se queda. Ese edificio, restaurado, debe ser la representación noble del poder municipal, con el alcalde, el salón de plenos, y los servicios de mayor simbolismo.

En cuanto al actual edificio de Correos, con cuya administración ha negociado el Consistorio un alquiler para trasladar dependencias municipales y a la vez dar vida a la Plaza de los Jardinillos y zonas adyacentes del centro, con el aplauso de los comerciantes, en un debate muy animado e interesante del programa visionado en youtube de Doble Onda Jaén, liderado por la siempre inquieta e inquietante María Cantos, genio y figura, política que no debimos perder porque gusta de llamar al pan, pan, y al vino, vino, y la prueba está en que abandonó el sillón marcando una excepcionalidad, ella y sus compañeros de viaje, rara avis en política, su colaborador y como ella exconcejal Paco Díaz, defendió que la ocupación del edificio de Correos debería tener coste cero para el Ayuntamiento porque se trata de un edificio, que antes había sido cuartel y después piscina municipal, en la Plaza de los Jardinillos, y que al haber sido cedido a principios de los años setenta, debería revertir a la ciudad, mucho más teniendo en cuenta que Correos hace poco ha suprimido su oficina en El Corte Inglés y todo hace indicar que estaría buscando un local más pequeño para realizar su servicio, por cierto cada vez más deteriorado, qué cambio del que fuera en su día un modelo de servicio al ciudadano en lo que ha quedado, y no solo se trata de que la circulación postal sea menor, es que su funcionamiento es penoso y tardío.

Pero sobre lo dicho por Paco Díaz, en el debate ciudadano en el que también interviene Luis Pulido, no encuentro información en mis archivos de que la cesión en su día planteara la fórmula de reversión, creo que no fue así, lo que no es impedimento para negociar con la empresa pública de Correos y ofrecerle si es posible unas instalaciones municipales a fin de que el edificio entero del que cualquier día se van a desprender pase a manos del Ayuntamiento, gratis, porque igual están esperando hacer caja. Eso sería lo lógico y evitar más dispendios. Hay que evitar el gasto, y eso se llama negociación política y aprovechar el argumento de que desde siempre la ciudad ha sido injustamente tratada y que la devolución de ese edificio sería un mínimo gesto frente a tantas afrentas recibidas.

Nada que comentar de la voluntad de Julio Millán de repetir como candidato a la Alcaldía en las próximas elecciones municipales. Ya estamos viendo cómo en la familia socialista cuesta trabajo propiciar relevos que además lleven consigo cambios generacionales. Lo dije con respecto a Paco Reyes, y lo digo también con relación a Millán, que suma una larguísima trayectoria política y es él mismo el que debería plantearse si en las próximas elecciones municipales, visto lo visto merece apostar, aunque siempre digo que la política no son ciencias exactas y la última palabra la tienen las urnas, persona a persona, y en unos comicios locales especialmente, pretende volver a ser el jefe del grupo de la oposición, por el simple hecho de que los vientos soplan ahora de una manera y las municipales tienen un tufo muy próximo a lo que acabamos de ver en los comicios autonómicos. Sea lo que sea, suerte.

Foto: Fachada del edificio del Ayuntamiento de Jaén.

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