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Por ANTONIO GARRIDO / En el escenario nacional se sigue hablando de corrupción, nos vamos a aprender de memoria los sumarios de tanto como nos están informando de todos los detalles de las investigaciones de la UCO y el trabajo de los juzgados. Verdades y mentiras, según el color del cristal con que se mire, la realidad es que estamos ante un escenario grave por lo ya conocido y lo que te rondaré, la pena de telediario ya les ha sentenciado a casi todos, y no son pocos, después se verá si coinciden con las imputaciones de los jueces, que con la política tienen trabajo de sobra, es una pena pero es así. Pronto ha sido olvidada la tregua que ha supuesto en los últimos días la presencia en España y más concretamente en el Congreso de los Diputados del Papa León XIV, una visita a nuestra nación verdaderamente histórica, a pesar de los críticos, que siempre están al acecho, pero lo cierto es que ha sido un revulsivo y el Pontífice y sus colaboradores se ve que han preparado minuciosamente esta esperada presencia en suelo patrio de un Papa, que ha repartido discursos y gestos para no olvidar, comprometidos política y socialmente, y al lado de los más vulnerables, por lo cual todo hace indicar que el cardenal Prevost no venía con la intención de provocar adhesiones inquebrantables sino de manifestarse muy claramente, creo que hasta midiendo las frases y las palabras, para que se entendiera exactamente lo que en cada momento pretendía decir. Me gusta este Papa, y al menos desde mi punto de vista lo entiendo como una mezcla de dos sensibilidades muy diferentes, Benedicto XVI, por su talante intelectual, y Francisco, un Pontífice más de andar por casa. León XIV tiene un rictus de sencillez y humildad, cara de buena persona, pero en su interior anidan convicciones profundas y no traslada mensajes de cara a la galería. Los enemigos de la paz y de la concordia no son sus amigos, es obvio. Como cristiano me siento muy bien representado por el Santo Padre y por su ejemplo permanente en el tiempo que lleva como sucesor de Pedro, atendiendo a quienes más lo necesitan, los pobres, los excluidos, los marginados.

JAÉN EN LA NUEVA LEGISLATURA. En Andalucía ayer mismo se abría oficialmente la XIII legislatura en nuestro Parlamento después de las elecciones del pasado 17 de mayo. De los once parlamentarios que representan a la provincia en la Cámara, seis son del PP, cuatro del PSOE y uno de VOX. De los once, cuatro son nuevos en el Palacio de las Cinco Llagas sevillano, se trata de Jesús Estrella y Elena González, por el Partido Popular, y Paco Reyes y Ángelez Díaz, por el PSOE, el resto son repetidores. Todos han expresado tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales la mejor disposición para servir los intereses de la provincia de Jaén. Es lo que siempre se hace desde los primeros comicios, pero no siempre se cumple, al menos de manera estricta. A veces los planteamientos de sus señorías se corresponden más con las estrategias de la política que de los intereses de la provincia de Jaén, que es la que los ha elegido, y no deberían olvidarse de ese gran detalle.

Dicho esto no dedicaré lisonjas hacia el señor Moreno Bonilla y su equipo, aunque alabé su mesura al valorar el éxito, con humildad, algo en lo que muchos deberían imitarle, y dirigiéndose a “toda Andalucía” sin distinción. Entiendo que se ha sumado al coro de fidelidad un ejército de votantes de Jaén, que han apostado muy probablemente, por la moderación, el PP ha sido el voto útil y a su vez el mal menor. Los dirigentes populares, los candidatos y los fieles ven hasta lo que no existe, están eufóricos, a mi parecer algunos hasta en exceso, pero los que seguimos el día a día de Jaén y lo hemos hecho desde diciembre de 2018, ponemos el freno a tanta vehemencia porque sabemos que el gobierno del cambio ha tratado de venderlo bien, y más en campaña, pero algunos somos muy conscientes de que ha tenido en sus manos hacer mucho más por Jaén, así que cabe permanecer vigilantes y exigentes. La cita con las urnas es cada cuatro años y unas veces se gana, otras veces se pierde, y otras simplemente se aprende. No le pedimos que convierta en realidad en cuatro años lo que otros no hicieron en casi 40, eso no, pero sobran las palabras y es la hora de los hechos. Ahora tienen una prórroga, una nueva legislatura para gobernar, con permiso de VOX, que no parece dispuesto a ponérselo fácil con su discurso de “prioridad nacional”, que es inconsistente y tiene poco que ver con la verdadera prioridad, reforzar el papel de Andalucía y sus ocho provincias, y en el caso de nuestros parlamentarios y el gobierno que se forme en su momento, para demostrar lo mucho que dicen querer a Jaén. Lo expresa muy bien la frase evangélica: “Por sus obras los conoceréis”.

A propósito de la nueva situación política que se inicia, se han cumplido 44 años de aquel 23 de mayo de 1982 en que tuvieron lugar los comicios para la composición de la primera legislatura, que creo que bien merece un recuerdo en el ámbito provincial. El Parlamento andaluz elegido democráticamente de las urnas se constituyó oficialmente el 21 de junio de ese año 1982 y su primer presidente fue un representante por Jaén en la Cámara, el notario Antonio Ojeda Escobar, en tanto que Rafael Escuredo asumía la presidencia de la Junta. Años más tarde, de 2004 a 2008, este mismo cargo recaería en la carolinense María del Mar Moreno. En realidad hubo otro jienense en la presidencia, Javier Torres Vela, nacido en Pozo Alcón, aunque su carrera política no la hizo en la provincia, pero fue presidente del Parlamento desde 1996 a 2004.

Pero la autonomía y las elecciones no llegaron por arte de magia, por tanto hay que referirse brevemente a los antecedentes. Ya en la Segunda República empezó a reivindicarse el autogobierno, pero los deseos se vieron frustrados ante la llegada de la guerra civil. Fue en la Constitución de 1978 donde formalmente surgía la apertura al autogobierno y por tanto al establecimiento de las comunidades autónomas. Previamente, el 4 de diciembre de 1977, se celebraron masivas manifestaciones en las capitales andaluzas en favor de la autonomía. En enero de 1978, la Asamblea de Parlamentarios Andaluces aprobaba el proyecto de decreto por el que se regulaba el régimen preautonómico y en abril del mismo año se concede la preautonomía a Andalucía, con una Junta preautonómica presidida por Plácido Fernández Viagas y en la que el jienense Fernando Arenas del Buey, de UCD, fue el primer consejero de Salud. En diciembre se firma el denominado “Pacto de Antequera” por el que once partidos implantados en Andalucía se comprometen a unirse para conseguir la autonomía en el menor tiempo posible. El 27 de diciembre de ese 1978, el Rey Juan Carlos sanciona la Constitución Española ante las Cortes.

En febrero de 1980 se celebra el referéndum de ratificación de la iniciativa autonómica, que pasa el trámite en todas las provincias, excepto en Almería, donde no se logra la mayoría absoluta. En Jaén se consiguió más del 50% de los votos favorables gracias a los recursos y a una sentencia de la entonces Audiencia Territorial de Granada. Más tarde, el 28 de febrero de 1981, la Asamblea de Diputados y Senadores Andaluces aprueba en Córdoba el proyecto de estatuto, llamado “Estatuto de Carmona” por ser elaborado en dicha ciudad.  En octubre dicho proyecto es aprobado por referéndum popular y dos meses más tarde es ratificado por Congreso y Senado, con lo que Andalucía ya tenía su Estatuto de Autonomía que garantizaba y regía su derecho al autogobierno. Así hasta la fecha y ya vamos por la legislatura número XIII, que es la que se acaba de poner en marcha.

A la provincia de Jaén se le asignaron trece diputados de los 109 que componen la Cámara andaluza, después en la reordenación perdimos dos. Para los primeros comicios de mayo de 1982 se presentaron una decena de candidaturas, de las que cuatro consiguieron representación parlamentaria.

El PSOE barrió por completo en estas primeras elecciones y después siguió haciéndolo. Sacó ocho diputados: Antonio Ojeda Escobar, Leocadio Marín Rodríguez, Gaspar Zarrías Arévalo, José María Sánchez Muñoz, Luis Benavides Cano, Jesús Peinado Quintana, Juan Carmona Infantes y Ángeles Cobo López, la alcaudetense que fue la única mujer elegida en ese momento por la circunscripción provincial. Esta lista tuvo algunas incidencias, ya que Leocadio Marín  dejó su cargo al ser elegido Delegado del Gobierno en Andalucía y le sustituyó Jesús Lechuga Gallego. Tanto Juan Carmona como José María Sánchez pasaron al Grupo Mixto y creo que esas fueron las únicas novedades producidas en esta un tanto convulsa legislatura. Seguro que algunos de los nombres suenan a la opinión pública por los cargos que han ocupado hasta fechas más o menos recientes. Es imposible no recordar a políticos como Antonio Ojeda, Leocadio Marín o Luis Benavides, que sin desmerecer a los demás, pasaron por la política con mucha clase.

Por UCD fueron elegidos dos diputados, Fernando Arenas del Buey y José Luis Puche Pardo. El primero había sido consejero en la junta preautonómica y fue un personaje de largo recorrido, que se movía como pez en el agua e hizo un papel brillante en aquella complicada etapa, en tanto que José Luis Puche es conocido por haber estado al frente del Ayuntamiento de la ciudad de Baeza, dejando la estela de buen regidor y querido por su pueblo.

Por Alianza Popular fueron designados a través de las urnas otros dos diputados: José Rodríguez Fernández y Gabino Puche Rodríguez-Acosta. El primero era un caballero metido a político, que se encontró con no pocos problemas que acabaron por llevarle al Grupo Mixto en junio de 1985, casi al final de la legislatura; después se quedó en La Carolina donde como independiente llegó a ser alcalde. Por lo que se refiere a Gabino Puche ha sido hasta hace bien poco el único político en activo de aquella época, se jubiló como senador pero fue diputado en varias legislaturas y antes había sido parlamentario andaluz y presidente del Partido Popular de Andalucía.

Finalmente, por el Partido Comunista, el elegido era Manuel Anguita Peragón, otro veterano político que se nos fue. Manolo había sido durante muchos años un activo de la política provincial y Jaén le debe mucho por sus aportaciones en el Parlamento en defensa apasionada de los temas de Jaén. Destacó en aquella etapa y otras posteriores, como un parlamentario combativo y útil a los intereses de su tierra.

Foto: Pilar Parra, actual vicepresidenta primera de Diputación, en la presentación de los presupuestos de 2026 en la Diputación Provincial.

VICEPRESIDENCIAS EN DIPUTACIÓN. Sigamos con la política, pero en este caso más pegada a la provincia, en concreto a la Diputación Provincial, donde con la llegada de Juan Latorre se han producido cambios en el organigrama de las vicepresidencias y también en su propio equipo de trabajo. Tienen su lectura, al menos yo lo veo así. Colocar a la hasta ahora vicepresidenta tercera, Pilar Parra, como vicepresidenta primera, que sigue asumiendo las responsabilidades del área de Economía, Hacienda, Asistencia a Municipios y Recursos Humanos, además de ejercer de portavoz, que es de suponer que continuará en esa función. Creo que la elección de Pilar Parra tiene consistencia en el sentido de que se trata sin duda quien mejor conoce la institución, de ella dependen responsabilidades muy importantes, empezando por la economía y la relación con los ayuntamientos. Es una política dialogante y es difícil escuchar críticas a su gestión, es valorada incluso en las filas de la oposición del Partido Popular porque no es nada sectaria y sí muy trabajadora. Ella jamás ha estado en el escaparate ni está pendiente de las fotos, lo suyo es la eficacia y aunque ha sido también la mano derecha de Reyes, el nuevo presidente le ha otorgado el papel que en realidad se merece.

Latorre ha colocado en la segunda vicepresidencia a Javier Perales, hasta ahora responsable de las áreas de Agricultura, Ganadería, Medio Ambiente y Cambio Climático, que ha traspasado a la diputada Isabel Uceda, en tanto que a Perales le reviste con las Relaciones Institucionales, que tiene un papel muy destacado para representar a la Corporación Provincial en los actos institucionales y sociales, con lo que su figura tendrá proyección pública evidente. Ahí veo un voto de confianza, y además un guiño de cara a la ciudad de Linares, de donde es Perales y portavoz de su grupo en el Ayuntamiento linarense. Este nombramiento lleva una doble intención. Para la tercera vicepresidencia rescata a África Colomo, con sus competencias de Cultura y Deportes, donde a la vez que refuerza las áreas, de acuerdo con el contenido de su discurso, es evidente que traslada hacia el partido del que es secretario general un mensaje para cerrar definitivamente, o eso parece, las heridas que pudieran no haber cicatrizado desde el momento del último congreso, en el que hubo dos candidaturas, la alternativa liderada por Ángeles Férriz, que mantiene su posición de viceportavoz en el Parlamento andaluz, junto a María Jesús Montero. África Colomo había sido desairada cuando Reyes decidió elevar a la vicepresidencia primera al propio Juan Latorre, y ahora ha obrado en consecuencia al devolverle su anterior posición. Para la cuarta vicepresidencia descabalga a la que ha sido hasta ahora primera y segunda, la torrecampeña Francisca Medina, es de suponer que un cambio consensuado y sigue al frente de Igualdad, Políticas Sociales y Juventud, además del Instituto de Estudios Giennenses. Latorre ha formado a su equipo y no cabe duda de que además de proyectar una imagen de cambio de cara al exterior y también al interior, se percibe que ha empezado adoptando decisiones propias, es decir, asumiendo responsabilidades y sin tutelas, como le habían pedido desde la oposición en el pleno del relevo.

EL GRAN PEDRITO. Ahora me voy a las antípodas. Como jienense y ciudadano interesado en el poder de la gastronomía como identidad cultural, me alegro enormemente de los éxitos de Pedro Sánchez, el chef del restaurante Bagá, de Jaén, a quien desde hace tiempo, por sus más que sobrados méritos, suelo llamar desde aquí Su Excelencia Pedrito. Europa entera se rinde a su talento al frente de los fogones y de nuevo la prestigiosa guía Opinionated About Dining (OAD), en una lista de los 774 mejores restaurantes de Europa, sí, de Europa, coloca al coqueto Bagá, el estrella Michelin más pequeño de Europa y el pionero en situar a Jaén en el mapa de la alta cocina internacional, nada menos que a la cabeza de la restauración europea, en el puesto número 2, tras el restaurante Etxebarri. Baja un escalón, hasta ahora estaba en el primer lugar, pero sigue en el olimpo, y además en esa lista se cuela el restaurante Vandelvira, de Baeza, en el puesto 41 y el Dama Juana, de Jaén, en el 309. No digan que no es un lujo que Jaén, donde según algunos no hay nada, y cada vez podemos presumir ante el mundo de más fortalezas. Por mí estaría alabando a Pedrito todos los días, pero es que encima es un ejemplo de la grandeza de la humildad. Se lo diré el domingo, que vamos a hacer uso de un regalo familiar y nos va a saber a gloria, más con este nuevo tributo. Y que luego nos nieguen la candidatura para ser reconocidos como Ciudad Creativa Gastronómica de la Unesco. ¿Qué hay que hacer? Porque esto, como Eurovisión, como los Patrimonio de la Humanidad, como casi todo lo que se mueve, está dirigido por la política. Por Dios, qué hartura…

MUSEO TERRA OLEUM. A propósito de Pedrito y la importancia del aceite de oliva virgen extra en la cocina, no puedo dejar de comentar la sensación que siento cada vez que visito el Museo Terra Oleum situado en el Parque Tecnológico Geolit, en el término de Mengíbar. Es un Museo de excelencia, que con todos los respetos a su actual ubicación, donde debería estar es en el centro de la capital, Jaén, porque sería el mejor escaparate para la difusión de nuestra cultura milenaria relacionada con el olivar y el aceite de oliva. El Museo recibe cada año alrededor de 5.000 visitas, gracias a la labor promocional de la Fundación del Olivar, pero bien situado podría ser conocido por cifras ingentes de visitantes. Es verdad que Jaén siempre pierde cuando las decisiones tienen que ser de los políticos, en especial si intervienen, como ha sido el caso tantas veces, administraciones mal avenidas, donde en consecuencia, hay multitud de ejemplos, se ha pensado más en salvar la falta de comunicación y de diálogo con imposiciones que son difíciles de entender. La política partidista ha hecho mucho daño a la provincia, y de manera muy singular a la capital.

En Jaén había terrenos más que de sobra para haber montado ese Geolit, pero incluso contando con beneficiar al municipio de Mengíbar, y entendiendo que en este paraje se haya montado un Parque Tecnológico que hoy tiene una singular importancia, determinados espacios, como este Museo, no encaja en aquel lugar, más apropiado para la ubicación de empresas y servicios avanzados, de hecho hay compañías punteras instaladas allí, de todos conocidas, pero este Museo, a mi parecer no está en el lugar adecuado, porque contiene todo lo que un ciudadano de dentro y de fuera debe saber sobre nuestra riqueza económica, social y cultural. Es nuestra historia convertida en un Museo.

El Museo es un lujo de lo bien que está dotado al tiempo que su gestión es impecable, con un equipo al frente del cual está Javier Olmedo, que le está dando vida. Es una joya y para quienes no lo hayan visto aún, que es una inmensa mayoría, les recomiendo que hagan unos cuantos kilómetros y no se arrepentirán de lo que les va a sorprender. Les diré más, fíjense si tiene valor el Museo Íbero, y siempre lo he defendido como imprescindible para posicionar la riqueza de la arqueología ibérica en nuestro territorio, pero a pesar de todo el Museo Terra Oleum debe estar un puesto más arriba, porque en una extensión considerable constituye ciertamente una inmersión en el mundo del aceite de oliva que nada más recorrerlo nos produce orgullo y autoestima. Qué pena que los políticos que nos gobernaban a principios de la década del 2000 tuvieron tan escasa altura de miras. Para hacer justicia, se han hecho grandes proyectos, como la Institución Ferial, pero el Museo Terra Oleum ha sido una oportunidad perdida, y es verdad, siempre pierde Jaén.    

Foto: La construcción del Museo Terra Oleum en Geolit hace dos décadas impidió ubicarlo en la capital donde podría haber sido un magnífico escaparate para promocionar la cultura del olivar y del aceite de oliva.

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