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Por ANTONIO GARRIDO / Este fin de semana hemos celebrado a lo grande un exitoso fin de temporada de nuestro Real Jaén, en realidad todavía se está en ello con Jaén en la calle y el recibimiento oficial en el Ayuntamiento. El merecido y trabajado ascenso del Real Jaén a la Primera Federación, la antigua Segunda B, después de varias campañas en las que por unas razones o por otras el reto no prosperaba. Ha habido que esperar, pero la perseverancia, una buena temporada y el sufrimiento del play off, que es una dura prueba, ha hecho que al fin el equipo blanco abandone, tras dos campañas insuperables, el pozo en el que ha estado resistiendo durante varios años, y por muchas razones, pero sobre todo por su historia centenaria plagada de éxitos, y también de algunos fracasos, porque así es el deporte, volvemos a dar un paso adelante. Somos conscientes de que no estamos en el olimpo, y que para que nuestros colores estén donde pensamos que se merecen, hará falta seguir trabajando duro y manteniendo claro un objetivo. Pero esta ciudad, con tantas rémoras, en la que continuamente nos estamos enfrentando a retos y cuesta Dios y ayuda sacarlos adelante, de vez en cuando hacen falta impulsos de alegría y entusiasmo, como el ambiente vivido en las últimas semanas en La Victoria con llenos de jienenses apoyando a su equipo representativo que ha sido capaz, paso a paso, partido a partido, de llegar a la meta con solvencia. Y el futuro se gana a base de sueños. Una ciudad de Primera bien se merece un equipo de Primera.

No solo en el estadio, también en la calle, Jaén ha vibrado con este triunfo que pone fin a un año de esfuerzo y compromiso con un club y con una ciudad. Lo de esta misma noche es impresionante, cómo la ciudad exterioriza la buena nueva, que el deporte nos inyecte autoestima, como ha ocurrido en las últimas semanas con el Jaén Paraíso Interior de Fútbol Sala, que también lleva camino de hacer historia de títulos. Y en la noche del domingo, tras el partido con el Baleares, que siguieron en directo varios cientos de personas mientras que todo Jaén estaba pendiente de las retransmisiones a la espera del pitido final del árbitro y la confirmación de haber superado la última y definitiva prueba, momento en el que miles de aficionados y jienenses en general se echaron a la calle para reunirse en una fiesta espontánea en la Plaza de las Batallas, porque esa ha sido en realidad la de esta temporada, la Batalla del Real Jaén, el espíritu de La Victoria, que está muy vivo y nos está ofreciendo un caudal de satisfacciones.  

Puede pensarse que nos conformamos con poco, y puede que en parte sea así, pero no solo necesitamos grandes obras y que la política asuma sus responsabilidades, es que se precisa, ahora que acabamos de conmemorar el aniversario de la capitalidad, que lo seamos en todos los ámbitos, también desde una masa social como la que mueve el deporte del fútbol. Ya que en La Victoria estaban todos los políticos en las últimas citas, deberían tomar nota de la gesta, de lo que es capaz un equipo, persona a persona, jugador a jugador, además de su junta directiva y todos los apoyos que recibe, para hacer grande el nombre de una ciudad. Vamos a seguir consiguiendo avances. Primero hay que soñarlo, después hay que trabajarlo en los despachos configurando un once muy comprometido, y finalmente hay que ir escalando peldaños. Tienen que saber transmitir que el Real Jaén no se rinde, que es una institución que ambiciona, por ella misma y por la ciudad que la alberga y que la apoya, y que con un buen liderazgo al frente en poco tiempo nos puede hacer vibrar de entusiasmo. Queremos ver a nuestro Glorioso donde le corresponde, porque desde luego su sitio no era el hoyo donde la mala suerte y también la gestión manifiestamente mejorable lo han enterrado. Cuesta más trabajo salir de ese bache, de suyo deprimente y en el que se llega a perder la esperanza, que mantenerse en categorías superiores donde la competencia, el buen juego y la propia ilusión ganan batallas. Por eso queremos ver a nuestro Real Jaén compartiendo juego y liga con cuadros como aquellos con los que se medía en otro tiempo. En fin, hemos recuperado a nuestro Real Jaén y de nuevo podemos cantar su himno con fuerza, como en el último día, como esta misma noche, y sin complejos de inferioridad.

A propósito, esta mañana hablaba con una persona que es referente en Jaén y ambos nos sentimos identificados en nuestro cariño por la ciudad y llegábamos a la conclusión de que es un buen momento el del ascenso del Real Jaén para hacer valer el ‘Espíritu de La Victoria’, es decir, para provocar de alguna manera que toda la ilusión desbordante que se ha puesto domingo tras domingo en el estadio sirva además de para apoyar a nuestros colores, porque como suele decirse, y más en equipos como el Real Jaén, centenario con creces, el tiempo y la historia los convierte en instituciones representativas de la ciudad y no solo ligadas al deporte, aunque esta sea su principal razón de ser. Cuando me refiero al ‘Espíritu de La Victoria`, lo que quiero decir es lo importante que sería que esa energía en positivo, el entusiasmo, se dedique no solo a formar parte de la legión de seguidores del club representativo de la capital, que por supuesto que sí y ahora lo va a necesitar más que nunca, sino que se transmita a otras fortalezas y al apoyo a todo lo que nos pueda hacer sentirnos tan orgullosos como hoy estamos por el ascenso del Real Jaén, que ha subido un escalón, y eso que todavía vamos transitando por categorías por debajo de nuestras expectativas y sin embargo pudiera parecer, por la reacción de tantos aficionados en el estadio y toda una ciudad vibrando, que habíamos tocado el cielo. No quiero ni pensar el día, ojalá que llegue, que pudiéramos aspirar a meternos como en los primeros y recordados años, en el pasado siglo, nada menos que en la máxima categoría del fútbol español.

En este momento pienso en toda la sociedad jienense en general, pero sobre todo en quienes gritaron hasta la extenuación en apoyo a su Real Jaén y que son capaces de repetir este tipo de gestas. Lo que demuestra que no todo está perdido en Jaén. Las mismas personas, especialmente los jóvenes, porque son los llamados al relevo generacional y a mantener la lucha permanente porque a esta ciudad nadie le robe su futuro. No hacía falta más que mirarles para observar que eran todo sentimiento y en algunos casos trasladaban su inmensa alegría a cientos de niños, que tempranamente van recibiendo lecciones de jaenerismo, que al fin y el cabo de eso se trata. Frente a los que nos quieren acusar de victimismo cuando ponemos en el escaparate las debilidades de nuestro pueblo, otra clave histórica para tratar de esconder sus propios fracasos, en especial de la política, tenemos que responderle desde la acción, la crítica razonable y razonada, el compromiso y el amor a Jaén, eso siempre por delante a la complacencia y a dejarnos seducir por cantos de sirenas. Mi confianza plena en nuestros jóvenes porque los hay muy preparados y la Universidad en gran medida les ha dotado de formación pero también de capacidad al tiempo que ha cultivado el pensamiento. Son nuestro futuro y en tal sentido es un valor incalculable que hay que cuidar, porque ellas y ellos serán mañana los que dirijan el Real Jaén y todos los grandes estamentos deportivos, pero también quienes desde la política gobiernen las instituciones, y desde la sociedad lideren los colegios profesionales, los colectivos de todo tipo, las cofradías, las fiestas, las costumbres y tradiciones, las empresas…Tenemos una fuerza motriz que es también nuestro propio legado, el de quienes nos hemos dejado la piel en el empeño, no demasiados pero sí muchos, y me cuento entre los que confían plenamente en estas generaciones para que aprovechen los estímulos, como el de ahora mismo con el RJ para hacer más grande a Jaén.

Comentaba con esta persona sumamente preocupada y proactiva a la que me refiero, que además contamos con un hecho singular, que es que entre esa juventud vibrante hay al menos la mitad de jóvenes mujeres, más esperanzados todavía porque en cualquier sociedad que quiera progresar, como es nuestro caso, el papel de la mujer no es solo relevante en orden a la igualdad, que también, lo es fundamentalmente en base a lo que ellas son capaces de aportar en cualquier entorno, como nos demuestran a diario en tantas actividades y profesiones. Coincidimos, lo he comentado en algunas ocasiones en los últimos tiempos, algo se empieza a mover en la ciudad y también en parte de la provincia. Siempre he creído que con el tiempo, y ahora se van a cumplir 33 años de su creación, la Universidad contribuiría decididamente a propiciar el cambio mental y material de esta tierra nuestra. Cierto, no pretendo pasar de mi escepticismo militante a un exceso de optimismo, pero algo empieza a notarse en el ambiente, una esperanza nace en forma de impulsos y de signos, y hay que ponerle alfombra roja por parte de quienes puedan o podamos hacerlo para que nuestros jóvenes encuentren la vía expedita para iniciar su camino, y que en vez de ponerle obstáculos seamos capaces y generosos de abrirles todas las puertas para que vayan aprendiendo y al tiempo oxigenando nuestra vida ciudadana. Porque este es el Jaén que queremos, el de gente que ame a su tierra y esté dispuesta a darlo todo por ella. Por fortuna tampoco tengo que salir a la calle para comprobarlo, lo veo en casa, talento UJA que quiere sumar en el empeño, que han decidido apostar por su tierra en lugar de buscar otros horizontes, y que tienen que prepararse porque son el mañana más inmediato. La imagen nos la ha acercado a los ojos el Real Jaén.

Enhorabuena a nuestro querido Real Jaén, hoy representado por sus máximos dirigentes, Sebastián Moya y Fran Anera, a su entrenador Manolo Herrero, su plantilla de jugadores y el resto del club como entidad, que con el tiempo, paso a paso, triunfo tras triunfo y derrota tras derrota, pasando por todos los escalones del fútbol profesional, ha conseguido ilusionarnos. Un brindis por quienes lo han hecho posible. Deseo lo mejor para el club de la tierra. Es una sociedad deportiva, una empresa, pero al tiempo el Real Jaén es bastante más que eso, y no hay más que ver que en momentos clave la ciudad se ha movilizado por el sentimientio hacia los colores y apoyando cualquier acción para auparlo. Pocos referentes unen tanto en esta capital del Santo Reino como la letra del vibrante himno del Real Jaén. Lo que sea bueno para el Real Jaén lo será también para la ciudad.  

Foto: La ciudad es una fiesta esta noche. Rinde homenaje al Real Jaén y la participación es multitudinaria. Momentos así hay que disfrutarlos.

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