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La Diputación de Jaén, con Paco Reyes al frente, ha sido la que ha tirado del carro

Pues claro que sí, es la famosa frase de la película “Casablanca” en ese caso para defender el amor, y que nos recuerda a dos grandes del celuloide como fueron Humphrey Bogart e Ingrid Berman, insuperables. Pero con el tiempo se ha convertido en un mensaje emblemático, algo a lo que aferrarse, un grito de esperanza. La gobernabilidad de este mundo nuestro está en crisis, hay muchos personajes raros, por llamarlos amablemente, en puestos de gran responsabilidad, como todo el mundo conoce. Siempre nos quedará París.

Y traducido a lenguaje e intereses estratégicos de la provincia, siempre nos ha quedado, al menos hasta ahora, la Diputación, en la que mañana, con la renuncia del actual presidente que lo ha sido en los últimos quince años, Paco Reyes, deja atrás una etapa y ha prolongado desde las elecciones de 1979 la presencia de sucesivos gobiernos socialistas para regir los destinos en la institución supramunicipal. Que conste que la provincia tiene una asignatura pendiente de este periodo de 47 años, desde las primeras elecciones democráticas de 1979, que se diera la alternancia política en el organismo provincial, pero quienes deciden son los electores y el cumplimiento de la legalidad vigente. Y además no ha sido por falta de ganas, porque al actual presidente del Partido Popular, Erik Domínguez, no se le puede culpar de no haberlo intentado y a punto estuvo, pero el anclaje socialista, sobre todo en el medio rural, ha sido fuerte y la “toma” del edificio de la Plaza de San Francisco llegará en cualquier momento, el pinchazo se producirá, nada es para siempre y a raíz de los últimos resultados electorales para el Parlamento andaluz surge la duda de si Juan Latorre pasará o no a la historia como “Juan el breve”.

Lo que también es cierto es que la trayectoria en la gestión de la Corporación Provincial de la mano del PSOE ha sido correcta en términos generales, y por lo que se refiere a la etapa de Paco Reyes, seguramente hay motivos para la crítica, cualquier obra humana es susceptible de mejora y para eso está la oposición y la sociedad, para actuar vigilando y denunciando, pero si hay una institución que merezca tan pocos reproches esa es la Diputación y si hay una administración que esté cuando las demás desaparecen, esa es la Diputación. Y si hay una institución bien administrada, esa es también la Diputación. Tiene mucho mérito lo que ha hecho, porque normativamente su papel es el de apoyo a las Corporaciones Locales, y en especial a las de los pueblos más pequeños que tienen mayores dificultades para llevar a cabo proyectos de transformación y de buen gobierno en el día a día, por eso se le suele conocer también como “ayuntamiento de ayuntamientos” y en esa labor prioritaria desarrolla su cometido utilizando criterios de equidad. De vez en cuando han surgido algunas críticas, pienso que más por razones políticas que de desconsideración, de todas maneras si actuara estableciendo métodos discriminatorios sería denunciable.

La Diputación, lo he dicho hasta la saciedad, es un organismo del trío de instituciones que constituyen la tabla salvadora de la provincia, en algunos casos por razones distintas, pero la suma de las tres es muy beneficiosa para el territorio. Me estoy refiriendo con ella a la Universidad de Jaén y a la Caja Rural de Jaén. Cada una en la función que le corresponde, no hay ni primera ni tercera, solo que las tres son vitales e insustituibles. Hoy les hablo de la Diputación, que con un presupuesto que como cualquier otro es limitado, atiende a todas las obligaciones que son de su competencia, pero también a otras muchas que no lo son en sentido estricto, pero que lleva asumiendo durante muchos años en su papel de darle a la provincia el sitio que se merece. En este mismo momento se ha convertido y desde el primer día, incluso cuando nadie daba un euro por el proyecto, en la principal valedora del Cetedex del Ministerio de Defensa, pero no solo a efectos de publicidad y promoción, no, también de implicación, de inversión, de acción, es más, estoy convencido de que con el escepticismo casi generalizado con que se recibió el anuncio en diciembre de 2022, de no ser por Paco Reyes y la Diputación que preside hubiera sido imposible andar el camino con tanta firmeza como se ha hecho, de modo que a día de hoy está despejada la hoja de ruta, ha calado socialmente, aunque algunos se hayan tenido que morder la lengua, como quien esto escribe, que reconozco que a estas alturas de la película no me fío ni de mi sombra, seguramente porque en las últimas décadas hemos sufrido no pocos desengaños.

¿Cuál es el motivo para señalar que siempre está la Diputación? Bien sencillo, mientras actúe como lo ha hecho hasta ahora me parece que está en la buena senda. Además del Cetedex, que es lo más reciente y que de golpe y porrazo se ha convertido en la joya de la corona, incluso creo que Reyes había decidido aplazar su salida de la vida política para ver crecer el proyecto, sobre todo porque el PSOE, aunque públicamente lo haya confesado poco, sufrió lo indecible con el fracaso del Colce. Pero gracias a la Diputación la provincia cuenta con un Plan Estratégico, que no es una varita mágica que obre el milagro de sacar proyectos de la chistera, pero es un modelo que nos han imitado. Y eso que podría ser una mina si las administraciones competentes, sobre todo Gobierno central y Junta cumplieran inversoramente con Jaén, que de manera clamorosa no lo hacen. La Diputación está con la Universidad, también con el Deporte, no se olvide que promovió y pagó a medias el Olivo Arena; está con Geolit que gestiona, se ha quedado en solitario con la Institución Ferial. Es fundamental su concurso para cada Expoliva, no digamos en la promoción de nuestro oro líquido con las fiestas del aceite y los Aceites Selección, asumió el impulso para la declaración del Paisaje del Olivar Andaluz como Patrimonio Mundial, que finalmente fracasó por las piedras colocadas en el camino, una pésima noticia para la provincia, que es de esperar que alguna vez, cuando haya más luces largas, se recupere; creó el Día de la Provincia y la Fiesta de los Pueblos, y, entre otras muchas cuestiones ha sido un revulsivo para la promoción y conservación del patrimonio en todas sus manifestaciones, el arquitectónico y el natural, con clara incidencia en el turismo, incluso en la gastronomía.

Más aún, ha liderado la llegada de las ayudas de los fondos europeos, es la primera en crear planes de empleo cuando otras administraciones desaparecen o aparecen poco, cuida de las políticas sociales de manera sensible, es un referente cultural, una programación de referencia con la guinda cada año de un Premio Jaén de Piano que es modélico y prestigiado internacionalmente, y tiene al Instituto de Estudios Giennenses que es un paladín… Creo que es una administración que cuida todos los valores que atesora Jaén sin dejarse uno. Ahora está actuando en una nueva encomienda, recuperar la vieja iglesia de Santo Domingo, para la que consiguió fondos europeos. Por otro lado la apuesta por el empleo la mantiene la Diputación casi en exclusiva, por lo menos es la que más se exige, y a través de la iniciativa Jaén por Industria, a la que se han adherido ya más de doscientas empresas, ha dedicado en estos años del actual mandato una cantidad de 35 millones de euros, que de acuerdo con su presupuesto, es una excelente apuesta, de hecho ha conseguido tanto crear como reflotar numerosas empresas, que tienen en la Diputación la mejor aliada. Resumiendo, la Diputación es la que tira del carro.

Que la Diputación sea entre las instituciones existentes la que se muestra más resolutiva y como ha reiterado el hasta ahora presidente, se trate de un “motor imprescindible en la provincia”, y es la imagen que proyecta, aunque asistir a sus plenos resulte un poco frustrante, porque junto con temas trascendentes que afectan a la mejora en todos los aspectos de los municipios, y en su inmensa mayoría aprobados de forma unánime, se cuelan con demasiada frecuencia los intereses políticos partidistas, aunque se presenten revestidos de las mejores intenciones. Es agradable que se discuta y se aprueben iniciativas sobre políticas sociales, en las que la Corporación provincial es pionera; o se lleven importantes planes en materia de infraestructuras hidráulicas, que son una prioridad en este momento, o se aborde otro déficit como es la urgente mejora de la red eléctrica en el territorio provincial. Pero cuando se enzarzan en el “y tú más”, lo mismo que los ayuntamientos o la política nacional, ya me deja de interesar.

Dicho todo lo anterior, trato siempre de diferenciar, aunque paradójicamente se trate casi de las mismas personas, el papel del gobierno de la Diputación del gobierno del partido que la sustenta, aunque recientemente se produjo, como se sabe, el relevo de Reyes al frente de la secretaría general del PSOE en favor de Juan Latorre, que elevado a la vicepresidencia primera de Diputación, en unos pocos días será su sucesor también al frente del organismo provincial, porque Reyes tomará posesión el día 11 de junio próximo de su escaño en el Parlamento andaluz. El bedmareño, que desde alcalde de su pueblo ha ido recorriendo todos los puestos posibles del escalafón, aunque siempre vinculado a su verdadera pasión, Jaén, y esto no admite duda, podría escribir un libro sobre su dilatada trayectoria, el virreinato heredado ha sido muy intenso y ha dado motivos para ir modelando al personaje a través de los trabajos y los días, que los ha habido, buenos, malos y regulares. Es, con diferencia, uno de los políticos con más trienios en el escenario provincial, pronto cumplirá 40 años en las distintas responsabilidades asumidas y sus principales colaboradores se han juramentado en hacerle la vida agradable y en procurar que, como los mejores toreros, intente al menos salir por la puerta grande.

Analizado el propio Reyes desde el ámbito estrtictamente político, de partido, no en el plano institucional, ya estamos en un panorama distinto. En algunos aspectos son coincidentes los retos en favor de la provincia, lo contrario sería ilógico, pero como fuerza política y además con responsabilidades de gobierno nacional, su nivel de respuesta a las necesidades del territorio son diferentes y en muchos casos decepcionantes, como también le ocurre a la Junta de Andalucía, en manos del PP hasta este momento. El PSOE de Jaén mantuvo un silencio cómplice con el Colce, lo repito, y no ha tenido el valor, el peso político o la valentía de defender con más decisión la afrenta del ferrocarril, que es la espina clavada en la sociedad jienense, consecuencia de un maltrato histórico de los gobiernos, y en el caso que nos ocupa del PSOE de Pedro Sánchez, que hasta el momento ha hecho oídos sordos al famoso informe del CES Provincial del año 2017 (han pasado nueve años) que ofrecía las alternativas para salir de la situación de abandono histórico. Se pasan el tiempo debatiendo mociones para manifestar sus diferencias, uno mirando a Madrid y el otro a Sevilla, cuando las mociones son flor de un día, consiguen un titular y hasta la próxima. De hecho, la Diputación ha apoyado mociones del PP, demandando soluciones para el tren después del caos casi permanente, aunque de paso aprovechan los dos partidos, como suelen hacer en cada pleno, en hacerse reproches. Hay actitudes que no necesitan palabras, pero el propio Reyes se ha lamentado públicamente de la situación del tren, claro que no lo han conseguido, en tanto que la sociedad jienense ha vuelto a su estado de resignación de siempre. Y luego nos piden desde algunas tribunas, políticas o no, que abandonemos el victimismo. Ea!!!

Con todo, Reyes, como cualquier personaje con tan larga trayectoria política, ha logrado reunir a una legión de afectos, porque las puertas del organismo provincial generalmente han estado abiertas a cualquier iniciativa, pero también de multitud de críticos, es lo normal, nunca llueve a gusto de todos, diferencias que se hacen visibles sobre todo en las redes sociales, tantas veces convertidas en redes fecales, porque unas veces con personas identificadas, pero en la mayoría de los casos desde el anonimato, es muy fácil insultar, sin separar el trigo de la paja. En el momento de renunciar al cargo de presidente de la Diputación Provincial, que es lo que hará mañana, viernes, a la que ha representado muy dignamente, creo que lo justo es poner en una balanza las apuestas que ha hecho por la provincia y en otra la incapacidad política para arañar más logros. De todas maneras la Diputación, en todo este tiempo, ha sido el baluarte de los intereses del territorio y ese mérito hay que reconocerlo y valorarlo. Podía haber sido otra persona, pero ha sido Paco Reyes y es justo que se vaya con la satisfacción del deber cumplido y orgulloso, así se ha mostrado en la última campaña electoral de sentir orgullo de haber creado “el estilo Reyes” de las repercusiones para Jaén de su gestión, que por cierto también afectan a la propia capital, cierto que en unos mandatos más que en otros, porque no siempre la relación ha sido fluida. Ha habido etapas en el ámbito municipal, que conozco bien, en las que desde el Ayuntamiento se ha evitado cualquier roce con la Diputación, es una historia por escribir, porque ha perjudicado a la ciudad, y seguro que igual hay episodios al contrario, ocurre cuando la política se coloca en un escalón superior al que corresponde a las instituciones.  

Es más, y no le debo absolutamente nada ni a él ni a ningún político de cualquier formación, en la galería de personajes que en estos tres lustros hemos disfrutado o padecido en el paisaje jienense, Paco Reyes, siquiera sea porque se ha multiplicado, porque ha dado respuestas y porque ha sido un rara avis defendiendo cualquier causa, incluido el apoyo casi apasionado al Jaén Paraíso Interior de Fútbol Sala, que nos está dando tantas alegrías, merece una despedida de reconocimiento y gratitud. Es verdad que la marca PSOE está en horas bajas, pero a las personas que pasan por la política hay que valorarlas por sus obras, “por sus hechos los conoceréis”, y en el caso de Reyes lo que he visto en él, y no todo han sido loas, ha sido un servicio permanente, una provincia entera en su cabeza y una gestión en la que ha multiplicado los recursos para lograr la mayor eficacia sin perjuicio de mantener una institución saneada. Y desde luego ha tenido casi todo el poder en sus manos, sobre todo cuando desde la Plaza de San Francisco y la calle Hurtado se ostentaban o detentataban, de todo ha habido, todas las responsabilidades institucionales y políticas desde una cómoda mayoría. Ojalá que su sucesor haga lo mismo y que cuando le llegue el turno al Partido Popular, si es el caso, mantenga al menos el mismo nivel de compromiso. Las personas pasan, pasamos, los hechos quedan y la historia juzga.   

Foto: Paco Reyes, que mañana en un pleno presentará su renuncia a la presidencia de la Diputación Provincial de Jaén.

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