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Por IGNACIO VILLAR MOLINA / A lo largo de la historia el dinero ha evolucionado desde formas simples, como conchas, sal o ganado, hasta los sistemas complejos que utilizamos ahora. Esta evolución ha sido propiciada por factores diversos como el crecimiento del comercio, la innovación tecnológica, o las necesidades cambiantes de la sociedad.

En cualquier caso, en la dinámica actual, el dinero es un medio de intercambio que incluye billetes, depósitos bancarios o cualquier otro elemento que permite comprar bienes y servicios, y que cuenta con la aceptación general como pago porque los demás también pueden usarlo con el mismo propósito. Habitualmente fijamos un precio a los objetos de acuerdo con su valor intrínseco y a otros factores, como su disponibilidad (oferta), y las necesidades de las empresas, hogares u otros agentes económicos (demanda). Por tanto las funciones básicas del dinero se centran en utilizar como medio de intercambio, poder ser utilizado como reserva de valor, patrón de pago diferido, y servir como unidad de cuenta.  

Existen diferentes clases de dinero: el Banco Central de un país, o de un área económica, como en este caso de la Unión Europea, crea un tipo especial de dinero que se denomina “de curso legal” y presta a los bancos a una tasa de interés oficial que él mismo fija, lo que determina el precio oficial del dinero. En la actividad económica actual aceptamos diversas clases de dinero que son diferentes en función de sus características y su funcionamiento en la economía. Así podemos diferenciar: el dinero Físico (tipo más tradicional y tangible, que incluye monedas y billetes); Bancario o depósitos bancarios a la vista (disponible para la operativa habitual entre la que se encuentra la posibilidad de prestarlo a empresas, hogares, Estado, u otros agentes económicos como instituciones y asociaciones públicas o privadas de todo tipo); Electrónico (que se almacena y transfiere de forma electrónica (incluye monedas electrónicas, como el Bitcoin, u otros sistemas de igual índole); Fiduciario (Euro, Dólar, etc…que están basados en la confianza de que el Banco Central garantiza su valor a lo largo del tiempo, lo que determina su estabilidad); Mercancías (que tienen un valor intrínseco, como el oro o la plata); o Cripto, (como el bitcoin y otras monedas de la misma índole).

Para evitar que el proceso de creación del dinero se repita sin límites y su volumen en circulación desborde los límites adecuados, lo que repercutiría negativamente en la estabilidad de los precios generando mayor inflación, la posibilidad de ejercer esa función está controlada y regulada por las propias normas de los bancos centrales y por otros organismos supervisores. Los bancos centrales pueden moderar o influir en la cantidad de dinero que los bancos comerciales crean cuando conceden préstamos a sus clientes y les acreditan el importe correspondiente en sus cuentas corrientes o de ahorros, estableciendo los tipos de interés oficiales, o fijando diversas regulaciones, tanto sobre su capital, su solvencia, o como la referente al requerimiento de reservas mínimas, que, en definitiva, reducen esta forma de creación de dinero.

Conocer y comprender la fundamental función de los bancos centrales, permite entender la importancia de la labor de intermediación de los bancos comerciales ya que sin su mediación no sería posible una adecuada y ordenada acción de la actividad económica, y mantener la garantía de estabilidad financiera. Como es sabido, la misión de los bancos comerciales consiste básicamente en canalizar el ahorro de la sociedad, o la liquidez adicional que pueden obtener de su banco central por la facilidad de crédito que ofrecen a los bancos comerciales, hacia la inversión productiva, de esta forma la intermediación bancaria se convierte en la pieza fundamental del sistema de engranaje que permite el crecimiento económico, y, no solo por esta función básica, sino también como colaboradores de los bancos centrales en diferentes facetas concretas.  

En el caso de las empresas y los hogares es donde se materializa más esa importancia de los bancos comerciales como sostenedores del sistema y como proveedores para  facilitar los recursos para desarrollar y llevar a buen fin sus proyectos y planes familiares, todo ello bajo el contexto de una estricta regulación y una supervisión extrema. En los últimos años los bancos españoles han registrado un importante aumento de sus beneficios, lo que ha generado un amplio debate en torno a su magnitud. En realidad un banco, como cualquier empresa, está obligada a generar beneficios por medio, especialmente, de su labor de intermediación con el fin de consolidar su solvencia, incrementar la confianza y seguridad de sus clientes en la conservación de sus ahorros, retribuir a sus accionistas mediante el pago de dividendos u otros medios adecuados a tal efecto, mantener el nivel de su cotización y la confianza de los mercados financieros. Sin embargo ese debate se ha trasladado, de forma más específica, a la  decisión de no retribuir los ahorros de sus clientes, y más concretamente a los depósitos a plazo fijo. La decisión del BCE (Banco Central Europeo) de bajar los tipos de interés en junio de 2024 lastró la rentabilidad de este producto para el impositor, cuya tasa media actual se sitúa en el 1.64%, un nivel insuficiente para mantener su atractivo. Fuentes del sector justifican esta estrategia en la abundancia de liquidez de que disponen proporcionada por el BCE, lo que permite a las bancos privados diferir la prioridad por la captación de este tipo de depósitos.

En cualquier caso, como hemos señalado, la intermediación bancaria incluye la faceta de la que, en suma, depende la mayor parte de sus beneficios. Me refiero a la actividad crediticia en sus diferentes y variadas formas. La importancia de esta función es, no solo esencial para la consecución de sus resultados sino que proporciona una fuente de recursos para potenciar la actividad económica, y, como hemos señalado, facilitando a las empresas, hogares y otros agentes económicos, la financiación necesaria para iniciar o completar sus proyectos de toda índole. No cabe duda de que esta actividad concreta debe ser desarrollada con especial prudencia y previsión a fin de evitar la morosidad de sus clientes solicitantes de financiación ya que, con independencia de restar fuerza al margen de intereses, obliga a los bancos a crear un fondo de previsión cuya cuantía depende del importe impagado y de su antigüedad.

Otra de las características más destacadas del impacto que tiene la actividad crediticia de los bancos para la economía es su efecto multiplicador. Esta repercusión en el dinero se basa en la diversidad de formas de cómo circula en la dinámica  económica. Por ejemplo, una persona recibe un salario que puede utilizar para comprar bienes o servicios lo que, a su vez, genera ingresos para los proveedores de esos bienes o servicios. Estos proveedores pueden utilizar sus ingresos para pagar a sus empleados o a otros proveedores. De esta manera el efecto multiplicador del dinero puede tener impacto significativo en la economía ya que cada transacción genera el efecto dominó que se propaga a través de la actividad económica, así, cuantas más transacciones se realicen con el mismo dinero mayor será el impacto económico total.

El efecto multiplicador del crédito también denomina la capacidad de la banca para crear circulante financiero a través del efectivo físico que recibe de sus clientes cuando, como hemos señalado, lo presta a otros agentes económicos. Así la suma del dinero de los bancos centrales más la del dinero deuda (cartera crediticia de préstamos a sus clientes) de los bancos comerciales, constituye la mayor parte de la masa monetaria de un país. Las entidades financieras están obligadas por la autoridad monetaria a mantener una parte del dinero depositado por sus clientes como reservas, llamado coeficiente de caja, en cuentas del Banco Central cuyo importe concreto actualmente es del 1% del total de los mismos, además de otros tipos de reservas relativas a su solvencia y liquidez.

IGNACIO VILLAR MOLINA.- SOCIO DE SECOT JAÉN.- Economista

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