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Por ANTONIO GARRIDO / Ya se han sobrepasado todos los límites por parte de la Junta de Andalucía en relación con la persecución constante durante los últimos años a la Universidad de Jaén y las últimas declaraciones realizadas en 7TV Córdoba por parte del consejero de Universidades, José Carlos Gómez Villamandos, uno de los principales inspiradores de esta inquina, son indicativas, por un lado de la soberbia política que acompaña al consejero, y por otro, de que no hay la mínima intención de reparar el daño al sistema universitario público infligido por el gobierno de la Junta desde que llegó al poder. Para mí que en este momento procesal la Junta ya se pasa de frenada con Jaén y hay que parar esto con decisión. El consejero, experto en el arte del engaño continuado, vuelve a las andadas, en la creencia de que una mentira repetida muchas veces puede parecer verdad, pero no es así, en este caso la mentira surge porque carece de argumentos para defender una gestión positiva de su gobierno en este ámbito, porque este complicado escenario económico que tiene su origen cuatro años atrás con el consejero Rogelio Velasco, con Villamandos se hizo realidad el conocido refrán de “otro vendrá que bueno me hará”, y ya es difícil aceptar que Velasco pudiera tener a un sucesor que le restara gravedad a su nefasta gestión. Al final se puede llegar al convencimiento, por causas que no son de dominio público, pero que se intuyen en una afrenta constante a la UJA y a Jaén, de que se trata de un modelo muy parecido por tener la misma pretensión, restar fortaleza a la Universidad de Jaén, algo que solo se puede hacer por dos vías: asfixia económica o freno a las pretensiones académicas, como la creación de nuevas titulaciones, etc.

Por alguno de estos procedimientos se puede conseguir que una Universidad con mucho prestigio interior y exterior como es la nuestra, que se plantea un futuro prometedor y que como es bien sabido tiene su razón de ser, como señala su ley de creación, en su apuesta por el territorio, frustre sus aspiraciones y quede condenada, que estoy convencido es la consigna, porque de lo contrario no se entendería la suma de obstáculos, a una universidad de segunda. No son capaces de decirlo de esta manera, porque sería letal para sus intereses políticos, pero cada vez tengo más claro que esta es la hoja de ruta, el ‘modelo Velasco’, que jamás desapareció del plan estratégico, llevado hasta sus últimas consecuencias.      

Las declaraciones del consejero Villamandos a las que aludimos, constituyen una declaración de guerra con la Universidad de Jaén y con su rector, Nicolás Ruiz, que ha cometido un gravísimo pecado para los intereses de la Junta, y es que se ha puesto del lado correcto de la historia, de su Universidad y de Jaén, y no por falta de esa lealtad mal entendida que es la sumisión, sino porque con quien tiene que ser leal un rector, en primer lugar, es con la institución que lidera y con la provincia a la que sirve, un liderazgo social que no puede ni debe estar condicionado por ningún agente externo. Debe estar presidido por el respeto, pero en ambas direcciones, y el cumplimiento estricto de la palabra dada y de los acuerdos firmados. Porque esto no va de ideologías, no confundir, aunque al final todo se acabe politizando, pues lo que verdaderamente está en cuestión, aunque Villamandos se salga tan frecuentemente por los Cerros de Úbeda, es que desde que es consejero lo único que ha hecho en ‘favor’ del sistema universitario público en general y de la UJA en particular, es dar largas, hasta que llegó el momento, y ya ha transcurrido tiempo de sobra para materializar lo acordado, de la firma por todas las partes implicadas, ojo, por unanimidad, de un nuevo Modelo de Financiación, que no es que fuera un documento para lanzar cohetes, pero que los rectores aceptaron en un plan colaborador como suficiente.

El único problema reside en que ese Modelo del que les hablo sigue siendo papel mojado, porque no se cumple, ni sus números se han trasladado a los presupuestos. Este es el verdadero quid de la cuestión, un incumplimiento que retrata la gestión y la voluntad política de todo un gobierno, pues si no estaban de acuerdo o no era factible, debieron oponerse y no rubricarlo. Este es el mensaje que debe conocer toda la sociedad andaluza y jienense, para contrarrestar la artillería mediática de un gobierno empeñado en desvirtuar la realidad. Más todavía, como los rectores han insistido, ya que no les salen las cuentas, se ofreció a mediar el propio presidente, Juanma Moreno, pero ha sido incapaz de cumplir y ha dejado a los responsables de las universidades muy desconfiados, ya no saben dónde recurrir, el caso es que la Junta, como ha hecho ahora Villamandos, ofrece una versión que es una mentira como una catedral, utiliza la vieja táctica de que la mejor defensa es un ataque e incluso, ya en el borde de la desesperación, insinúa que puede haber detrás de la actuación tan combativa del rector “otros intereses”. Parece que tan metido en su camisa política no es capaz de entender que un cargo público, una persona, puede no tener otro interés más legítimo que el servicio a su comunidad y a su provincia.

Es respetable la opción de cada cual, faltaría más, pero esa duda hacia la integridad de Nicolás Ruiz no es compatible ni con la dignidad que se supone a un consejero ni siquiera al respeto que parece lógico debe presidir estas relaciones, por encima de las diferencias. Recuerdo a este respecto, para mayor aclaración por mi parte, que críticas a la financiación las ha habido en todo el proceso de la UJA, una muy sonada siendo presidente Manuel Chaves y rector Luis Parras Guijosa. En la hemeroteca está mi durísima campaña en el periódico del que yo era responsable, hacia tal episodio, solo que aquella vez bastaron unas declaraciones muy valientes de Luis Parras para que el gobierno se aviniera a razones y quedara neutralizado el conflicto, duró días, no años, y tuvimos el coraje, porque yo pertenecía entonces al Consejo Social, de tumbar los presupuestos para hacer fuerza. Nada nuevo bajo el sol. Se acabó el tiempo de la aceptación o la resignación por decreto, por fortuna la independencia me proporciona mucha tranquilidad de ánimo, decir lo que pienso desde mi militancia jienense es una estupenda terapia, lo que sea menos traicionar a lo que realmente me importa, mi gente y mi tierra.  

El propio rector le ha contestado sobre las afirmaciones categóricas que hace el consejero sobra la economía de la UJA, se atreve, obviamente sin conocer los datos, a hacer juicios de valor y a aportar, con ensañamiento, una economía casi idílica, todo lo más opuesto a la realidad, porque lo que hoy existe es un severo temor a que la UJA, a causa de su déficit, pueda ser intervenida por la Consejería de Hacienda, que sería una dura penitencia, in extremis, por el solo hecho de defenderse de quienes la quieren mal. Por lo demás a Villamandos, capaz de reconocer éxitos en su gestión sin ruborizarse, que para eso es consejero, todavía con mayoría absoluta y se creen por encima del bien y del mal, ni siquiera aceptó la afrenta del Grado de Ingeniería Biomédica, y es el responsable de que dos veces, a última hor las dos, lo recordarán, la UJA recibiera sendos informes desfavorables. Pero es que llega más lejos, se atrevió a criticar los “intentos de politizar” la lucha legítima por el Grado demandado, al mismo tiempo que se colocaba alfombra roja a las universidades privadas, que crecen como setas. Cree Villamandos que los demás somos como él, que estamos sometidos al yugo de un partido político. Se equivoca, es mentira que Ingeniería Biomédica llegue a la UJA por voluntad de la Consejería de Universidades, por el contrario llega “a pesar” de todas las trabas de su departamento. Encima tiene el valor de definir el proceso seguido por la ACCUA como “independiente y transparente”, aquí ya se está burlando de todos los jienenses.

La respuesta del rector jienense ha sido proporcionada a la embestida de Villamandos, fundamentalmente confirmando la “amenaza real” de la insuficiencia económica, y se afirma en su posición de rector incómodo, al menos, lo dice así expresamente, “mientras Jaén necesite dejar atrás una situación de abandono”. Da a entender que el consejero está fuera de cobertura, alejado de la realidad universitaria, que puede ser la causa de que desbarre de ese modo mostrando un escenario que únicamente puede estar en su cabeza. Precisamente lo que el rector confirma es que la etapa de Villamandos, en números, ha sido enormemente perjudicial para la UJA y le responde con datos muy exactos, y su principal conclusión es que con las actuales circunstancias no es posible ni el crecimiento de la UJA ni que sea, como se espera de ella y es su obsesión permanente, un efecto tractor en la provincia. Y alude, naturalmente, a la reciente reunión del Claustro Universitario, donde se adoptó el acuerdo de defender por todos los medios posibles las estrategias que permite la legalidad vigente que garanticen la fortaleza de la institución. ¿El resto de los rectores? Hay de todo, como en la viña del Señor, los que parecen dispuestos a bregar hasta el final y los que igual se bajan del tren en marcha, es respetable que no todo el mundo tenga los mismos límites, la incomodidad no es fácil, en cambio el oropel puede nublar los mejores principios.

Al final estamos ante un problema que nos afecta y mucho en Andalucía, pero específicamente en Jaén, de qué futuro le aguarda a la educación pública y en este caso al sistema universitario público. La llegada de la UJA, hace casi 33 años, abrió las puertas a la esperanza y ha sido la suya una historia de éxito, pero sobre todo para la provincia y para los miles de activos de la Generación UJA que constituyen uno de los grandes orgullos de esta tierra, tal vez el que más. No podemos permitir que un partido en el gobierno, sea el que sea, o sus consejeros muy bien mandados, pongan constantemente a prueba la fortaleza de la UJA, razón por la que hay que defenderla si hace falta con uñas y dientes. Un partido político, un consejero o el sursum corda, no vamos a permitir que jueguen con nuestro futuro. Consejero, lo siento, haremos todo el ruido que sea menester para acallar tantos y tan sonoros silencios de los gobernantes que no cumplen con la misión que tienen confiada. Hay que acabar con este sinsentido que se prolonga en el tiempo incomprensiblemente. ¡Ya basta!

Foto: Uno de los encuentros entre el consejero José Carlos Gómez Villamandos, y el rector de la Universidad de Jaén (UJA), Nicolás Ruiz Reyes.

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