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Por ANTONIO GARRIDO / De aquellos polvos, estos lodos. La Universidad de Jaén se encuentra en muy serios apuros, no ha dejado de estarlo desde que la Junta de Andalucía aplicó el conocido como “Modelo Velasco” en referencia al paso de este consejero de infausto recuerdo por el gobierno de Andalucía estableciendo un plan económico para el sostenimiento de las universidades públicas que pretendía, sin rodeos, hacer de la nuestra una universidad de segunda, poco menos que volver a su anterior estatus de colegio universitario, el caso es que fue el propio rector entonces, Juan Gómez Ortega, el que dio la voz de alarma porque se veía claro el peligro de abocar a la institución jienense a problemas estructurales que redundarían en el propio desarrollo de la provincia, al tiempo que se producían enormes desequilibrios, otra vez Jaén en la segunda división. Juan Gómez fue valiente en aquel primer momento en el que dio un puñetazo en la mesa de manera rotunda incluso renunció como medida de presión a su cargo de presidente de la Asociación de Rectores de las Universidades Públicas de Andalucía, pero hubo un momento en que frenó su grado de malestar, y moderó su crítica al recibir mensajes optimistas de la Junta, sin duda influenciado dada su excelente relación con el hoy consejero Villamandos, y no solamente no asistió a la concentración promovida por la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Universidad, que hubiera sido lo lógico, puesto que en parte nació para apoyarle, sino que fue felicitado por la dirección del PP provincial porque había mostrado, según los dirigentes de este partido que sostiene a la Junta, una actitud manifiesta de diálogo. Desde ese momento su denuncia de consecuencias irreparables, de penalización a la UJA, etc., se fueron convirtiendo en frases más condescendientes. En tal ocasión al anterior rector le prometieron días de vino y rosas para la UJA, un nuevo modelo y pelillos a la mar.

Evidentemente Juan Gómez se fue pero los problemas serios de suficiencia financiera no terminaron, todo lo contrario, es ahí donde empezó la pesadilla, y aunque en la Plataforma creíamos haber conseguido el éxito de doblegar al poder político y haber dejado atrás para siempre el modelo que nos condenaba, en abril de 2022, lo cierto es que desde entonces, van ya cuatro años de ninguneo continuo y de inacción, nada ha cambiado y si se ha cambiado ha sido a peor, porque aquel modelo de tan graves consecuencias para Jaén es el que se está aplicando en tanto se evita, creo que conscientemente y dando largas que suenan a maltrato y falta de respeto continuado a la dignidad que se merecen la UJA y Jaén, el Modelo de Financiación aprobado por la Junta y consensuado con los rectores. De facto todas y cada una de las veces que el gobierno andaluz vendió que el acuerdo con las universidades era una realidad y se acababan las dificultades económicas, ya queda claro, y tiempo hemos tenido para llegar a esta conclusión, la Junta, con su presidente al frente, Juanma Moreno, daba la medida de su inoperancia, al ser él quien en la última etapa se brindó a lidiar en persona con esta adversidad, desde que el año pasado, precisamente en un día tan señalado como la víspera del Día de Andalucía, se produjo la rebelión de los rectores.

Ni esa circunstancia inédita en los años de nuestra autonomía, a pesar de que se han pasado momentos difíciles en el orden económico, ha servido en todo este tiempo para cerrar un litigio que ha puesto en una grave tesitura al sistema universitario público andaluz, y que tiene consecuencias muy relevantes y seriamente perjudiciales, un déficit al final de este año del orden de los siete millones y medio de euros, para la Universidad de Jaén, que es tanto como decir que la Junta no muestra el más mínimo empeño por garantizar su futuro y hacer que, como hasta ahora, siga siendo una referencia académica de prestigio y calidad, por el contrario lo que trasciende es la sensación de que respecto a nuestra Universidad, por razones desconocidas, el poder político, con Moreno Bonilla a la cabeza, la tiene tomada con la UJA y no hay argumentos al contrario, recuérdese el pasado año el malestar general que causó en la comunidad universitaria y en la sociedad la injusta negativa al Grado de Ingeniería Biomédica, una de las grandes evidencias de una persecución en toda regla, y además prolongada en el tiempo, mientras no se demuestre lo contrario.

En aquel momento de inicio del periodo de vacas flacas, insisto, hace cuatro años, parece que una operación urdida exprofeso con fines desconocidos pero que están tratando de debilitar a la UJA, estaba en proceso de renovación el Rectorado y hubo un candidato, hoy rector, Nicolás Ruiz Reyes, que tal vez por las responsabilidades asumidas durante algunos años en el gobierno de la institución, conocía bien los problemas que estaba acarreando la estrategia financiera de la Junta, sobre todo desde el nefasto y denigrante para Jaén “Modelo Velasco” y lo que hizo fue plantear su campaña electoral, en la que salió triunfador, en este fin, de hecho fue contundente en las denuncias y caló el mensaje, tanto es así que al tomar posesión ante el presidente de la Junta y con el consejero presente resultó ser políticamente incorrecto, es un decir, hizo lo que debía, en la defensa de la Universidad de Jaén y de Jaén, y proclamó con toda claridad la hoja de ruta de su mandato, que se resume en dos palabras: suficiencia financiera.

Desde entonces ha habido no pocas novedades, Ruiz Reyes ha seguido reivindicando como martillo pilón, unas veces en solitario y otras, como es lógico porque hay que estar en el grupo de las universidades públicas y remar todos juntos en la misma dirección, con el resto de rectores y rectoras. La presión ejercida y la perseverancia de nuestro rector lograron finalmente que el conjunto de las universidades dieran por válido el nuevo Modelo de Financiación que en su espíritu y en los términos en los que está redactado no es magnífico, pero es bueno, aunque resultaba demasiado bonito para ser verdad, el gravísimo problema que tienen algunas administraciones, y la Junta de Andalucía es un ejemplo palmario, es que no cumple los acuerdos pactados, con la incomprensible excusa de que Hacienda no autoriza el gasto.

La Plataforma Ciudadana en Defensa de la Universidad de Jaén ha mostrado dureza en el fondo de sus reivindicaciones, pero no se le puede negar que dio facilidades por demás, ofreciendo un voto de confianza a la política ya que este colectivo de la sociedad civil no tenía ni tiene otra razón de ser que asegurar la estabilidad y el crecimiento de nuestra Universidad, no fue creada la Plataforma para derribar gobiernos. A día de hoy como voz de la sociedad civil nos sentimos totalmente engañados. El pasado año, por estas mismas fechas, recuerdo que numerosos ayuntamientos de la provincia se sumaron a las reivindicaciones y aprobaron mociones de apoyo, en algunos casos con la suma del PP, aunque hubo poblaciones, como Jaén capital, donde el Grupo del Partido Popular se abstuvo e hizo lo propio en la Diputación. En términos generales, al menos públicamente, el PP jienense ha elegido la fidelidad a las siglas y a los dirigentes que ponerse del lado de su Universidad y de Jaén.

El caso es que la UJA afronta el año con un presupuesto de mínimos, como ha señalado rotundamente el rector, y la última esperanza, que por cierto ha sido un hecho decepcionante y muy significativo de las motivaciones desconocidas que la Junta mantiene con respecto al sistema universitario público andaluz en general y la UJA en particular, ha cursado como otro incumplimiento clamoroso por parte de Juanma Moreno, el que iba a solucionar el problema lo que acaba de hacer, porque el tiempo de espera de los rectores se considera agotado, es desatender esta responsabilidad voluntariamente asumida, con lo que los rectores tienen ya vía libre para adoptar las medidas oportunas, las mismas que han evitado durante todo un año en señal de buena voluntad, con una respuesta inexplicable por el propio significado de las universidades y porque el jefe del ejecutivo ha quedado retratado, precisamente cuando la Junta no deja de poner alfombra roja a las universidades privadas como es de dominio público. Mientras tanto, todavía hay cargos representativos de la Junta y del PP que defienden que “nadie nunca al frente de la Junta ha apostado tanto por la universidad pública como el gobierno de Juanma Moreno”. Ya me dirán si hay o no razones para rebelarse.

Es grave negarle a la UJA lo que le corresponde, ni un euro más ni un euro menos. Pues que se enteren bien, la Universidad representa los cimientos del gran edificio que es el presente pero sobre todo el futuro de la provincia y la sociedad esperemos que no permita que la política la ponga en riesgo porque encontrará resistencia, no les quepa la menor duda. Todavía quedamos en Jaén rebeldes con causa que no nos resignamos a que se nos nieguen los recursos para fortalecernos y hacernos converger, y el caso es que da la impresión, por mucho que nos extrañe, que los responsables públicos duermen tranquilos. Algunos luchamos en su día por el Colce, hemos estado con el Cetedex, pero por encima de todo no abandonaremos a su suerte a la Universidad porque la experiencia nos dice, y es triste resaltarlo, que la política es muy poco de fiar. Cuidado, SOS, no crucemos la línea roja. Se acabó el juego con la UJA, se acabó la paciencia, las medias verdades, los engaños. Abogamos por lo que es nuestro, una Universidad líder, y la vamos a defender donde sea necesario con firmeza, sin complejos y sin miedo. En unos días van a tener noticias nuestras. Toca ganar el relato y ponerse del lado correcto de la historia.

Foto: La Universidad de Jaén sigue pendiente de que la Junta de Andalucía le haga justicia.

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