Javier Pérez de Ayala, editor y crítivo literario, escribe así del poemario «Vivir en tu invierno», de Martín Lorenzo Paredes Aparicio:
«Hay libros que te llegan en el momento justo, y «Vivir en tu invierno» de Martín Lorenzo Paredes Aparicio es uno de esos. Llega de Ediciones Rilke, una editorial madrileña que sabe elegir a sus poetas, y forma parte de su Colección Poesía número 58, lo que ya nos dice que este hombre de Jaén no es ningún novato en esto de escribir versos que importan.
El libro está dedicado «A Natalia y Julia», y ahí está todo dicho. Este es un poemario que nace del amor real, del de verdad, ese que incluye noches sin dormir, turnos de hospital, niñas que buscan el pecho de su madre al amanecer y la transformación silenciosa que supone vivir para otros además de para uno mismo. Paredes Aparicio ha tenido la inteligencia de contar una historia de amor sin cursilerías, algo que en poesía es más difícil de lo que parece.
«Como todos los días, desde aquellos de Lisboa, vas al hospital», así empieza, hablándole a Natalia, que es enfermera. Y con esa sencillez brutal nos mete de lleno en una vida real. No hay artificios, no hay poses de poeta atormentado. Hay un hombre que mira a su mujer irse a trabajar cada mañana y encuentra en eso material poético de primera calidad. «Amar es tu vocación, tu flor más hermosa», le dice en un verso que me parece precioso porque no separa el trabajo del amor, porque entiende que cuidar es una forma de amar.
El libro se organiza siguiendo el calendario natural – «SOLTISCIO», «CANDELARIA», «OSTARA» – como quien marca el tiempo no por los grandes acontecimientos sino por el ritmo de las estaciones. Es poesía de andar por casa, pero de la buena, de la que no necesita gritar para hacerse oír. Hay una sección dedicada específicamente a «Poemas de Julia y Emma», sus hijas, y ahí el poeta se vuelve especialmente tierno: «Acuérdate, Julia, de la luz del Mediterráneo», como quien le está dejando un mensaje para cuando sea mayor.
Lo que más me gusta de este poemario es su honestidad sin exhibicionismo. Paredes Aparicio usa constantemente la segunda persona, se dirige a su mujer como quien le susurra al oído, pero lo hace de tal manera que nosotros, los lectores, no nos sentimos voyeurs sino testigos privilegiados de algo hermoso. «Imaginarnos siempre juntos, no en la adversidad ni en la alegría, sino en lo cotidiano, es el más grande acto de amor que existe». Ahí está todo dicho. No son las grandes declaraciones, sino el día a día lo que cuenta.
Este hombre ha entendido algo fundamental: que lo doméstico puede ser épico. Que los turnos de noche, las conversaciones sobre quién recoge a las niñas, el cansancio compartido, la admiración por el trabajo del otro, todo eso es material poético de primera. «El amor existe porque tú lo has inventado», dice en un verso que es una declaración de principios: cada amor es único, cada pareja reinventa el amor desde cero.
«Vivir en tu invierno» es un título inteligente. Porque el invierno aquí no es solo la estación fría, sino la metáfora de los momentos difíciles, esos en los que el amor se prueba de verdad. Y también es la estación de la madurez, cuando el amor ha perdido la fiebre de los primeros tiempos pero ha ganado en profundidad, en conocimiento mutuo, en complicidad.
El libro termina con una reflexión que me parece muy acertada sobre cómo cambia todo cuando llegan los hijos: «Antes, las salidas eran acordadas […] ahora nada se negocia. Las niñas ocupan nuestros desvelos. Su corazón ordena. Y nosotros asentimos. Pero es tan mágico por ellas claudicar que todo parece que no existió». Sin dramatismo, sin quejas. Así es la vida y punto.
Paredes Aparicio, que ya nos había dado «Nana a una madre», confirma con este poemario que tiene una voz propia, directa, sin artificios. No es un poeta de torre de marfil sino alguien que escribe desde donde vive, no desde donde cree que debería vivir. Sus versos fluyen con naturalidad, como si fueran conversación, pero conversación inteligente. «Han pasado diez años. Todavía me acuerdo de nuestra luz, de aquella tarde, del beso que lo cambió todo». Esa es la literatura que me gusta: la que no olvida de dónde viene.
Algún poema puede rozar lo demasiado íntimo, es cierto. Pero prefiero el exceso de sinceridad que la frialdad calculada. Este hombre se atreve a decir «te quiero» en verso, y eso ya es valiente en un tiempo en que la poesía parece haber perdido el derecho a hablar de sentimientos sin pedir disculpas.
Recomiendo este libro sin reservas. Es perfecto para quien busque poesía que hable de la vida real sin renunciar a la belleza. Para padres que se reconocerán en estos versos, para enfermeros que verán dignificada su profesión, para cualquiera que haya amado de verdad alguna vez. No es un libro para leer de una sentada. Es de esos que se saborean, que se vuelven a abrir cuando necesitas recordar que la vida, con todo lo que tiene de difícil, también puede ser muy hermosa.
Se lo regalaría a mi hijo, que acaba de ser padre. Se lo recomendaría a mis amigos que llevan años casados y a veces se preguntan si esto es todo. Les diría: lean esto y verán que «todo» puede ser muchísimo.
«Vivir en tu invierno» es un libro honesto, inteligente y emocionante. Martín Lorenzo Paredes Aparicio ha escrito la poesía que necesitábamos: la que nos recuerda que la vida real, bien mirada, es suficientemente extraordinaria. Un libro para quedarse y para regalar».
*Javier Pérez de Ayala, editor y crítico literario.



