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Por ANTONIO GARRIDO / Con tranquilidad, en diferido, he podido seguir el desarrollo del pleno municipal con carácter extraordinario en el que figuraba en el orden del día un asunto de especial singularidad, la aprobación del presupuesto del Ayuntamiento de Jaén para el año 2026, después de las numerosas incidencias que se han ido encontrando en el camino desde que hace varios meses el equipo económico que lidera el concejal Francisco Lechuga anunció que estaban en el camino de presentar unas cuentas y tratar de normalizar la situación de un Consistorio que la última vez que tuvo la oportunidad de lograr el visto bueno a sus números fue en el año 2017 y solo el concejal de Hacienda de entonces, el gran Manuel Bonilla, y el regidor en aquel momento, Javier Márquez, están en el secreto de lo que tuvieron que bregar para que se hiciera el milagro, porque lo que entonces fue aceptado, aunque fuera a regañadientes, ahora se mira con lupa, tal vez de aquellos polvos estos lodos, el caso es que las estratagemas que se suelen hacer a veces con la intención de cuadrar el círculo, ahora no cuelan y la consecuencia es aceptar lo inevitable, se supone que porque no cabe más capacidad de influir en las normas del Ministerio, aunque ya dije ayer, y repito, gran parte de culpa del desaguisado de Jaén, el ruinón de 600 millones de la deuda municipal, la tiene el Ministerio de Hacienda como administración tutelante, y de paso la Junta de Andalucía. Los silencios clamorosos tanto para PSOE como para PP durante años permitieron hacer y deshacer a los gestores del Ayuntamiento de Jaén, y ese es el precio que estamos pagando y que durará todavía décadas, porque no se atisba en un horizonte medianamente próximo una solución satisfactoria para la pesada losa de la deuda.

AL FIN UNAS CUENTAS

El pleno había despertado expectación, al menos en la ciudad informada, porque el común de la gente se ha acostumbrado al lamento y ha aprendido la lección de que por ahora y sine die toca padecer las consecuencias, aunque sean, seamos, las víctimas. Tratar de aprobar un presupuesto después de casi diez años sin este imprescindible documento es lógico que haya convertido la sesión de hoy en especial, de hecho pasa a formar parte de los anales de la historia. Lamentablemente no se puede decir lo mismo de las diferentes intervenciones de los portavoces, porque es verdad que ha habido turnos de palabra muy coherentes, tanto a favor como en contra, pero igualmente se han producido salidas de tono, incluso en personas de las que no debía esperarse esta reacción. Por mi parte como jienense y en la equidistancia de los planteamientos políticos, tantas veces cargados de sinrazón y de demagogia, lo que presupongo, tal vez en un ejercicio de buenismo, es que tener unas cuentas puede permitir ir en la dirección adecuada para normalizar el Ayuntamiento desde el punto de vista económico, y no me refiero a que de la noche a la mañana nos vaya a acompañar el milagro, pero paso a paso, despacito y buena letra, como siempre se ha dicho, es como se pueden ir logrando los objetivos, tiempo al tiempo.

No sé si este presupuesto es el mejor posible y si sería factible hacer otro mejor, aunque creo que se ha intentado y a fuer de repetirme, como ciudadano agradezco el trabajo de todas las áreas implicadas, y por supuesto del concejal Francisco Lechuga, que hoy ha vuelto a dar una lección de coherencia y responsabilidad aceptando el reto incluso cuando en ocasiones el cuerpo le pedía abandonar la tarea, sobre todo por las críticas recibidas, en algunos casos injustas o no ajustadas a la verdad. Sí, me pongo a favor de los presupuestos y de quienes los han aprobado, porque creo que es una oportunidad para Jaén, y espero y deseo que no se salgan con la suya quienes pronostican la subida desmesurada de tributos, como primera consecuencia directa, como afirma el PP, aunque el PSOE le ha recordado que fue su partido, en octubre de 2024, el que propició el crecimiento de determinados impuestos, aunque los jienenses los vayamos a notar en 2026.

Impecable la intervención del señor Lechuga, y créanme que no le debo nada, ni siquiera he cambiado con él más de cuatro palabras en mi vida, pero soy amigo de lo razonable y respetuosamente expuesto. Nada que objetar de los turnos usados por el portavoz de VOX, Manuel Ureña; del de Jaén Merece Más, Luis García Millán, y del que en primer lugar lo ha hecho por parte del Partido Popular, José María Álvarez, con sus argumentos, cada uno con su punto de vista, porque es lógico que sobre todo en cuestiones tan trascendentes haya disparidad de criterios, sobre todo entre gobierno y oposición, aunque de los cuatro grupos representados en la Corporación dos son gobierno como todo el mundo conoce.

El que expresamente se ha querido hacer notar, a mi modo de ver en un discurso presuntuoso, más buscando el titular que centrado en el contenido de los números ha sido el portavoz popular, Agustín González, el exalcalde, que ha dedicado las primeras palabras al actual regidor y al concejal de Hacienda señalando que este pleno debería haber servido para presentar ambos su dimisión porque, entre otras cosas, no se ha cumplido uno de los objetivos de la moción de censura, que era tener los presupuestos a punto en su debido tiempo, y ha calificado el documento de irreal, chapucero y muchos adjetivos más. Sigo pensando que González Romo o se considera en otra galaxia o vive en un mundo paralelo o, ante la duda sobre su porvenir, se ha instalado en la confrontación en modo excesivo. Se entiende que esté en contra, faltaría más, pero no han tenido peso sus argumentos, y ha caído en la demagogia, eso sí, no se ha olvidado de su vena poética y esta vez ha recurrido a Sabina y a Ortega y Gasset, al menos en esto ha estado brillante con su toque lírico, pero hoy nos hubiera gustado verlo con el talante de un portavoz con los pies en el suelo huyendo de la ira y de la crispación, sentimientos que no pueden durar tanto tiempo.

Nada nuevo bajo el sol, el propio Millán utilizó en su momento la misma medicina y también denuncié su modo de obrar. A los políticos debe distinguirles su sentido de la responsabilidad y no se puede ni se debe premiar al que más barbaridades suelta por minuto, sino a quienes se dedican a templar sus discursos, con lo que también trasladan a la ciudadanía un mensaje opuesto a la radicalidad y a la desafección hacia la política. No es extraño que el alcalde se haya visto obligado a responderle, aunque Millán hubiera quedado como un señor si pasa de él ese cáliz, no que ha suscitado que saliera en su auxilio su compañera y viceportavoz, Mónica Moreno, pidiendo amparo porque el regidor había dirigido a Agustín González expresiones como “sinvergüenza” o de “poca catadura moral”. Mal hecho, pero los dos se han pasado y el portavoz popular se ha mostrado en una actitud impropia de un responsable público, lo digo tal y como lo siento, y acabo de ver el video que solo tiene a mi parecer este borrón, eso sí, bien grande.

Dicho todo lo cual, voy a tratar de resumir, para que se enteren los lectores, al menos en parte, de cómo ha transcurrido el debate, con las intervenciones de los distintos portavoces:

LECHUGA: UN PLENO IMPORTANTE PARA LA CIUDAD

Iniciada la sesión por el alcalde destacando que se trataba de un pleno importante para la ciudad y mostrar su solidaridad y apoyo con los vecinos de la calle Unicef, ha dado la palabra al concejal de Hacienda y responsable de los presupuestos, Francisco Lechuga, quien ha empezado diciendo que estas cuentas no son fruto ni de la improvisación ni de cálculos partidistas, valorando la responsabilidad y el rigor técnicos. Se ha referido a los ajustes demandados por el Ministerio, a las alegaciones formuladas por la Alcaldía y finalmente a la indisponibilidad de 19 millones con la intención de poder utilizarlos en la medida que se vayan cumpliendo las previsiones, en su caso. En un segundo turno reflexionó sobre aspectos para garantizar el procedimiento seguido y explicó las razones por las que el documento llegaba tarde, como se le había criticado por parte del PP, pero añadió: “todavía estamos esperando el suyo (contestaba a José María Álvarez) y el del señor Garvín”. En cuanto a Vox afirmó que “trabaja poco” y no ha presentado ni una sola enmienda y respecto al PP comentó que sí las ha presentado pero renunciando a una enmienda a la totalidad, es decir, un presupuesto alternativo.

MANUEL UREÑA: “PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA”

Por lo que se refiere a portavoz de VOX, Manuel Ureña, también criticó al equipo de gobierno porque, en su opinión, no ha cumplido con sus compromisos. Calificó el presupuesto de “pan para hoy y hambre para mañana” y se alejan de la realidad, para comentar seguidamente que con ingenio y osadía se ha tratado de colar datos no reales al Ministerio, como los ingresos por concesiones demaniales, y ha aludido asimismio a las concesiones que puedan hacerse en la vida del presupuesto, algo que está por ver. En una segunda intervención lamentó poco respeto a las formas, y acto seguido hizo referencia a que a las “ya relevantes subidas del PP”, de las que este partido votó en contra, el actual gobierno municipal añade “otras lesivas subidas”, resumiendo que después de tanto tiempo de espera los presupuestos le causan decepción. También puso sobre la mesa el argumento de que con motivo de la moción de censura, aunque ahora nadie habla de ello, se barajaba la posibilidad de una quita de la deuda, situación que duda pueda darse ahora, cuando la ministra, añadió, está muy pendiente de satisfacer las demandas de Cataluña. En resumen considera que estos presupuestos de 2026 incumplen con Jaén y sus vecinos pero, eso sí, a los socios del gobierno local les proporciona un buen escenario de cara a las elecciones de 2027. En consecuencia anunció su voto negativo.

LUIS GARCÍA MILLÁN: UNA OBSESIÓN PARA JAÉN MERECE MÁS

El portavoz de Jaén Merece Más, Luis García Millán, fue muy breve en su primer turno, celebrando que después de casi diez años se pudiera estar aprobando el presupuesto, un día para celebrar y que ha sido en este tiempo una obsesión para su partido. En su segunda intervención quiso poner el foco en lo que cree que realmente importa a los jienenses y que ya figuraba entre las 101 medidas que forman parte del pacto con el PP, donde el presupuesto era una prioridad, de hecho se estuvo trabajando 18 meses sin resultado satisfactorio. Dijo que el Ayuntamiento es como una casa para gestionarla y tras criticar la vara de medir del PP, se preguntó si acaso no esperaba que el Ministerio pusiera sus condiciones, y acto seguido pasó a reconocer que sin duda vienen tiempos difíciles y que lo lamentable es que los que están en la oposición se sientan obligados a votar en contra, porque debe primar la responsabilidad de contar con unas cuentas. Más todavía, en su criterio estos presupuestos no son perfectos, pero trasladan un principio de realismo de la situación económica del Ayuntamiento. Recordó que hace casi diez años el Ministerio fue una ayuda para el gobierno municipal y ahora hay una situación diferente pero la idea que tiene que primar es la necesidad de contar con esta herramienta imprescindible, que permite ir cambiando poco a poco el hecho de que el de Jaén sea el Ayuntamiento más endeudado de España. Terminó dando la enhorabuena a una ciudad que se permite establecer metas y compromisos así como luchar “por los proyectos que se merece”.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ: “NO PODEMOS SER CÓMPLICES DE LA RULETA RUSA”

El concejal del PP y que fue responsable de Hacienda en la última etapa de gobierno de este partido con JM+, José María Álvarez, empezó comentando que “hoy debatimos una forma de gobernar” y un presupuesto “para nada serio, ordenado y transparente” con un procedimiento rechazable desde el punto de vista legal y democrático. Álvarez ha defendido que unos presupuestos no se improvisan “ni se llevan al pleno como si fuera un trámite” y que la oposición está para exigir control, transparencia y respeto a las normas, jamás los atajos. Además ha subrayado que llega este presupuesto tras varios intentos fallidos, varios bocetos presentados en marzo, junio, noviembre y el actual. Tras afirmarse en que unas cuentas tienen que constituirse en un documento “estable, coherente y previsible”, ha valorado que tanto la intervención municipal como el Ministerio han señalado los errores, en torno a los cuales lo que procedía era el replanteamiento y el consenso, a partir de las 33 alegaciones presentadas por el Grupo Municipal del PP. Ha dicho asimismo que ya se sabe cómo terminan estos experimentos, más cuando también ha fallado el mecanismo de la participación, y se ha lamentado de los trámites apresurados que se han ido sucediendo, y se ha preguntado para qué ha servido la moción de censura y si con este presupuesto piensan seguir gobernando. Por último cree que este presupuesto ha llegado tarde y mal, y que el Ministerio de Hacienda y el Grupo Popular en este caso han estado de acuerdo en las fórmulas a aplicar, “pero a ellos los atienden y a nosotros nos desestiman”. Sus últimas palabras: “No podemos ser cómplices  de la ruleta rusa a que van a someter a este Ayuntamiento”.

AGUSTÍN GONZÁLEZ: “UN TRAMPANTOJO CON HASTA 42 IMPUESTOS SUBIDOS”

El segundo turno del Grupo PP fue utilizado por el portavoz, Agustín González, y ha comenzado señalando que el pleno debería haberse convocado para pedir perdón el alcalde y el concejal de Hacienda y presentar ambos la dimisión por incumplimiento de un compromiso expresado en la moción de censura. En su criterio “se gobierna a base de humo” y calificó el presupuesto de “irreal, chapucero y que atenta contra las normas legales”. Dirigiéndose al equipo de gobierno les comentó que con ellos el que se resiente es el bolsillo del ciudadano, porque la subida de impuestos que va a conllevar, “es sanchismo en estado puro”. Siguiendo con el hilo de su discurso quiso seguir hablando de “ética, de moral, de mentiras”, y añadió que “todo será más caro, hasta morirse, también enamorarse”, es de suponer que refiriéndose a las bodas. Lo calificó de “trampantojo” y contó hasta 42 impuestos que se van a ver alterados. No obstante pidió que se suprimiera esta subida y se negociaran las 33 alegaciones, con las cuales darían su aprobación. Terminó, fiel a su costumbre, con un guiño a la poesía, esta vez recurriendo al maestro Sabina:, “y nos dieron las diez, y las once, las doce, la una y las dos y las tres”, con referencia a la tardanza en parir los números “por el bulevar de los sueños rotos”, y llegando al final resumió que se enfrentaban a un “disparate fiscal y un atraco a los jienenses y un ajuste de cuentas”, que tranformado en mensaje político lo expresó así: “Socialismo de toda la vida, del PSOE, y el nuevo socialismo de toda la vida, de Jaén Merece Más”. Terminó también a lo grande citando a Ortega y Gasset, a los dos. Permitan esta pequeña broma en un texto tan serio, aunque esta mañana dudé de que la frase escogida, referida a conceptos de demagogia, pertenezca en realidad al ilustre filósofo madrileño.

JULIO MILLÁN A AGUSTÍN GONZÁLEZ: “QUÉ POCA CATADURA MORAL”

Tras este alegato de Agustín González parece que el alcalde, Julio Millán, se vio obligado a intervenir y lo que dijo es que en un día de tanta trascendencia política jamás se le hubiera pasado por la cabeza que el portavoz del PP interviniera exhibiendo ·“tan poca catadura moral”, en el vídeo no aparece con nitidez pero parece que le llamó “sinvergüenza”, y calificó de solemne mentira decir que los jienenses pueden mirar sus recibos en este 2026 para ver los incrementos, “sabiendo que esas subidas se aprobaron siendo usted alcalde y no se llevaron a cabo por un error”, a lo que añadió: “en política no vale todo”, y dirigiéndose a González, insistió: “Miente descaradamente y desde luego su grado de incompetencia es superior al que creía”, recordando que la subida del impuesto de circulación de vehículos, VTM, se aprobó en octubre de 2024.

LECHUGA CITA A SÉNECA

Por último, Francisco Lechuga dijo haber sentido en todo el proceso el apoyo de Jaén Merece Más y volviendo a la intervención del alcalde remachó que “no se puede mantener una mentira por muchas veces que se diga. Este equipo de gobierno no ha subido ni un solo tributo, es rotundamente falso lo que vienen repitiendo de manera recurrente e insto a que se consulte la hemeroteca o el portal de transparencia”. Acto seguido el concejal Lechuga admitió que en efecto pensó en dimitir porque ser concejal de Hacienda es una tarea muy estresante y con imponderables que no dependen de uno, pero, agregó, “si decidí no dimitir fue al escucharlo a usted”, se refería a Agustin González, al que además le criticó no ser ejemplo de valores. A continuación dijo que se cierra al fin una etapa en la que esta ciudad ha tenido que hacer grandes esfuerzos. “No de trata de una victoria política, es una reparación a la ciudad”. Igualmente consideró que hay dos formas de ver el presupuesto que se aprobaba, la crítica legítima y el exabrupto, y hasta se atrevió a encontrar la cita adecuada, esta vez fue Séneca el  filósofo escogido por Lechuga: “No hay viento favorable para el que no sabe dónde va”. Donde las dan, las toman. Tras agradecer el trabajo de todos cuantos han hecho posible el presupuesto, se pasó a la votación: a favor, PSOE y Jaén Merece Más. En contra, PP y Vox. Hubo aplausos en las filas de los dos partidos gobernantes, no era para menos.

Y MÓNICA MORENO

Estaba finalizado el pleno cuando pidió la palabra la viceportavoz del PP, Mónica Moreno, que al amparo de un artículo del ROF pidió que no figurara en el acta el término “sinvergüenza” dirigido por el alcalde al exalcalde. En todo caso, sugiero que podría cambiarse por lo que en algunos momentos del pleno sintió un servidor: vergüenza ajena.

Foto: Una imagen del pleno extraordinario celebrado hoy por el Ayuntamiento de Jaén.

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