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Por ANTONIO GARRIDO / Hoy en Jaén ha sido un día para la historia. La visita de los Reyes de España, en cumplimiento de un compromiso expresado en su día y que hubo de aplazarse por motivos plenamente justificados, ha sido un hito, y no solo ha servido para sumarse a la conmemoración del 1200 aniversario de la capitalidad (825-2025) sino que ha servido también para que los monarcas hagan lo que se nota que les agrada muy especialmente, sentir el calor del pueblo y mezclarse con él, como ha ocurrido en distintos momentos en la Plaza de Santa María, ese hermoso y emblemático lugar presidido por la Catedral renacentista que es para nosotros tan querida, y cuya visión también ha hipnotizado a los monarcas, que han tenido la oportunidad de firmar en el libro de oro de la ciudad, de recorrer el casco antiguo pasando por el Salón Mudéjar donde se recrean los testimonios fehacientes de la fecha que se ha conmemorado, hasta llegar a los Baños Árabes, otra de las enseñas no solo del Jaén más vistoso sino representación de que los siglos han legado una riqueza inmensa al paso de las distintas civilizaciones, en especial las tres culturas, cristiana, musulmana y judía, compatibles para entender mejor la Historia, con mayúsculas. Una vez más Sus Majestades se llevan de vuelta una imagen de una ciudad antigua, que no vieja, y como se les ha transmitido durante su estancia, que tiene voluntad de superar la actual encrucijada y aprovechar todas sus fortalezas para ser más grande y tener más peso en el concierto andaluz y español.

Como se esperaba no nos han defraudado nuestros Reyes, en primer lugar aceptando la invitación que les fue formulada desde el Ayuntamiento para apoyar una conmemoración tan relevante, como en el día de hoy por la receptividad con que han respondido al programa confeccionado por el Ayuntamiento, ciertamente maratoniano, pero poco más de dos horas dan para mucho cuando se quiere aprovechar al máximo y llevarse una impresión lo bastante completa del momento actual que vive Jaén, porque no solo se vive de la historia. La historia es muy importante y constituye una fuerza y un estímulo para afrontar la batalla del futuro. Se han ido sabiendo más de nuestro Jaén, en este caso gracias a las explicaciones, por lo que respecta a la conmemoración de referencia, de los profesores universitarios Pedro Galera y Juan Carlos Castillo, este último cronista oficial in pectore de la ciudad. La impresión que han ofrecido nuestros Reyes no ha podido ser mejor y la que ellos han proyectado entre los jienenses no admite dudas, desde muy primera hora de la mañana ha ido llegando un río de vecinos hasta el lugar escogido para la recepción y a la hora de la llegada de la comitiva oficial la soberbia Plaza presentaba el aspecto de las grandes celebraciones.

Es cierto que los Reyes nunca defraudan, normalmente están en los lugares donde se necesita de su presencia y ánimo, pero también, y ha sido el caso, cuando se pretende que sean testigos y avalen las celebraciones de las que los pueblos, Jaén en este caso, se sienten orgullosos. Por esto tenemos que felicitarnos todos, por haber dado una imagen ejemplar y haber demostrado, una vez más, el carácter hospitalario y abierto de la ciudad, que eso nadie lo podrá borrar. Felicitación también para el Ayuntamiento, en primer término en la figura del alcalde, Julio Millán, que le ha brindado al monarca durante su estancia, como suele ser protocolario, el bastón de mando, pero asimismo por el conjunto de una programación tan cuidada para causar la mejor impresión de Jaén. Felicitación extensiva al resto de autoridades, en especial al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que también ha tenido su momento de protagonismo, y el presidente de la Diputación, Francisco Reyes, que los ha recibido en los Baños Árabes, que son la joya de la corona de la institución provincial, y con ellos el resto de representantes públicos y de otras instituciones que han formado parte del protocolo.

Lo apunté ayer y el desarrollo de la jornada me da la razón, porque suele ser así cada vez que nuestros Reyes visitan cualquier ciudad y Jaén no iba a ser menos. En un ambiente político tan crispado, la presencia de Felipe y Letizia es un bálsamo. Ya sabemos que hay corrientes, que casualmente pertenecen a grupos que están en las antípodas, y que por razones distintas critican a la Monarquía. Error, inmenso error, partiendo de una base conceptual, en este país lo que rige según la Constitución que nos dimos todos los españoles, es una Monarquía Parlamentaria. Claro que para que la situación sea ideal el parlamentarismo tiene que ser ejemplo y el gobierno al que elija lo mismo. El problema por tanto de la polarización que desde hace unos cuantos años se da en España, cada vez más acusada, no es culpa del Rey, todo lo contrario, el Rey, que debe padecerla y obligado a la neutralidad que le ordena la Carta Magna, es el que con lo que representa de símbolo y por sus dotes personales, es figura de referencia a quien mirar en actitud tranquilizadora cuando los demás poderes no son modélicos ni hacen por donde serlo.

Muchas gracias a los Reyes de España, una vez más, y al pueblo de Jaén, que es noble pero a la vez inteligente y sabe en qué momentos hay que responder a una convocatoria y rendir tributo a quien lo merece. Una vez más, porque han repetido presencia en Jaén, nos han dejado un grato recuerdo. No gobiernan, pero ya nos gustaría que los gobernantes fueran tan solo una sombra de lo que representan hoy Felipe y Letizia.      

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