Por ANTONIO GARRIDO / Hoy se ha vivido un día histórico para la ciudad de Jaén en general y para la enseñanza en particular en el acto de reconocimiento a uno de los hijos ilustres de esta provincia, el escritor de novela histórica, ampliamente conocido y reconocido, Juan Eslava Galán (Arjona, 1948), que da nombre al Instituto Provincial de Educación Permanente (IPEP), dependiente de la Delegación de Educación y Desarrollo Educativo de la Junta de Andalucía, por acuerdo adoptado por su claustro, a la vista de los méritos que se dan en su persona, que además de escritor ha sido profesor, motivo por el cual este gesto tiene un valor muy especial.Juan Eslava, tan acostumbrado a distinciones a lo largo de los años, en esta ocasión y en este momento de su vida, no ha escondido, más bien todo lo contrario, la exhibe con mucha alegría, la ilusión que le ha hecho ver su nombre en la fachada de un centro docente de referencia con muchos años a sus espaldas, por el que en distintas etapas han desfilado cientos de profesores y miles de alumnos. Hoy el IPEP, dedicado a la formación de personas adultas, cuenta con alrededor de 800 alumnos y un equipo de docentes que se sienten muy orgullosos de la labor que realizan ciudadanos que en términos generales acuden a sus aulas en busca de una segunda oportunidad, y a fe que en la mayoría de las ocasiones logran que prosperen sus sueños. En nombre del centro ha hecho uso de la palabra en primer lugar, en este acto que ha contado con la presencia de autoridades y una representación del ámbito educativo y cultural, su director, Tomás Mateo, justificando con toda satisfacción el acierto del nombre elegido para dar identidad al centro de enseñanza, gracias a la sombra que proyecta la figura y la obra de Juan Eslava Galán, un jienense universal.

Foto: Presidencia del acto. La consejera acompañada del director del centro, el homenajeado, Juan Eslava, y el escritor y profesor, Emilio Lara.
Tomás Mateo ha reconocido que a pesar de la gran labor que realiza, el centro es bastante desconocido entre la sociedad jienense, o entendido en el mejor de los casos como “un camposanto de paquidermos en el ocaso de su magisterio”. Nada más lejos de la realidad, porque hay grandísimos docentes en sus aulas, pero le faltaba, y ese ha sido el debate de los últimos meses, dar con un nombre propio y reconocible para proyectarlo, “y ese nombre no podía ser otro que el de Juan Eslava Galán, que ya luce con orgullo en nuestra fachada”. Ha destacado del gran novelista que es profeta en su tierra y que el honor siempre será del centro.
El siguiente en tomar la palabra ha sido precisamente un eximio escritor de la tierra, Emilio Lara López, miembro del claustro del IPEP, que en el tono distendido que caracteriza a nuestro erudito, ha recordado la canción “Como una ola” que hizo célebre la simpar Rocío Jurado al principio de la década de los 80, para seguir con este relato y llegar a lo ocurrido en 1987, cuando Juan Eslava obtuvo el Premio Planeta con su novela “En busca del unicornio”, “y ese año tu amor llegó a mi vida”, dijo mientras se dirigía al homenajeado, en el sentido de que ha seguido sus pasos, la pasión por la novela histórica. Ha valorado el amor por Jaén de Juan Eslava, una tierra donde cabemos todos, y ha proseguido: “No hay una tierra más bella que Jaén”, señalando que Eslava ha universalizado a su provincia como nadie. Sobre el centro del que es profesor, Emilio Lara lo ha definido como una estación de tren en la que se decide coger el convoy en un momento determinado, y los alumnos que aprovechan esa segunda oportunidad normalmente salen con un título y mucha autoestima.

Foto: Juan Eslava durante su intervención de agradecimiento.
Juan Eslava ha exhibido en todo momento felicidad plena y gratitud. Acompañado por familia y amigos y en un ambiente en el que se sentía tan arropado de afectos, lo primero que ha dicho es que el homenaje lo quería transferir también a una generación de profesores a la que él mismo representa, que vivió un cambiante panorama de planes de estudios que resultaron desconcertantes, pese a lo cual se vieron en la tesitura de ir acomodándose. Igualmente ha aludido a los dos oficios sublimes de la vida: uno, el de aprender; otro, el de enseñar. Para lo segundo, “hace falta tener cierta vocación y unas veces se tiene y en otras se yerra”, comentando su caso, que la vocación era la historia pero se encontró por circunstancias del destino, enseñando inglés, que quizá sea la asignatura más difícil del Bachillerato”. No obstante se considera un hombre afortunado porque tuvo la suerte de ganar el Premio Planeta y ese ha sido el gran regalo que le hizo la vida. Fue más allá en su declaración íntima y amigable con la concurrencia, confesó que fue un pésimo alumno, incluso consiguió que lo expulsaran de tres colegios y se ha referido a la cambiante sociedad que también se ha dejado notar en los centros y en sus aulas, y ha derivado en que fue profesor de “nocturno”, cuando esta enseñanza no estaba muy bien vista. Se ha mostrado dispuesto “a ser un miembro más del claustro de este centro” y ha comprometido que tratará de colaborar con él en lo que pueda: En este punto ha dedicado unas palabras de gratitud hacia su compañero y amigo Emilio Lara, que mucho ha tenido que ver con la iniciativa a la que hoy se daba cumplimiento, y a propósito de él ha comentado que en contra de lo que suele ocurrir con los escritores de novela històrica, Lara López ha madurado muy pronto por lo que le augura un extraordinario porvenir. Juan Eslava, todavía con la emoción contenida, aún ha podido decir que ver su nombre en la fachada de este centro “es posiblemente el mejor premio que haya recibido nunca”, y entonces el público ha refrendado estas palabras con una sonora ovación.
La última intervención ha corrido a cargo de la consejera de Desarrollo Educativo en funciones, María del Carmen Castillo, que por cierto me ha sorprendido muy agradablemente con un precioso discurso tanto en el fondo como en la forma, sencillez y altura, ambas cosas a la vez, que parece no casa demasiado en una persona en la política activa, con perdón para el gremio, porque hay de todo como en la viña del Señor. La consejera, almeriense ella, ha relacionado los vínculos entre Almería y Jaén, que existen, y ha calificado el día como “muy bonito”, para señalar asimismo que la decisión de dar el nombre del centro a Juan Eslava ha salido del centro porque ella además es ferviente defensora de su autonomía. Para la consejera hoy también se homenajeaba al “orgullo jienense”, porque Eslava lleva a Jaén allá por donde va y se trata de un escritor “admirado, leído y querido”, que “ha conseguido acercar la historia al público” y lo ha hecho tratando el pasado desde el rigor. En otro momento se ha dirigido “a nuestros profesores”, que en su opìnión “deben ser en el siglo XXI los verdaderos escépticos, porque somos -ella también es profesora- los depositarios del espíritu crítico y centros como el IPEP no son cementerios de elefantes sino lugar de encuentro y actividad de profesores con gran experiencia, y además la juventud no está en el cuerpo sino en el espíritu”. Se ha felicitado por la brillante historia de este centro, y volviendo a la placa que luce desde hoy en su fachada, tiene claro que es una inspiración y propone “un espejo en el que mirar”, un jienense gigante referente del estudio, la lectura y la escritura, en tanto que sus últimas palabras han sido para definir la educación como oportunidad y puerta para abrir el ansia de futuro, y también para devolver a la sociedad el esfuerzo de generaciones de enseñantes, y ha rubricado sus mensajes asegurando que la educación está hoy en buenas manos y la sociedad debe reconocerlo.

Imagen: Foto de familia en torno al claustro de profesores del centro educativo.
En resumen, una cita consistente en colocar una placa y en la fachada el nombre que identifica al Instituto, que pasa a denominarse “Juan Eslava Galán”, se ha convertido en un canto a Jaén, y esto hay que anotarlo en el haber de los intervinientes, pero también en el de las personas que han contribuido a dar empaque a la sencilla y a la par emotiva ceremonia, empezando por la dirección y claustro del centro y los buenos oficios de Ana María Martínez García, desde la Delegación de Educación y Desarrollo Educativo, que ha cuidado cada detalle como ella sabe hacerlo, para que una celebración protocolaria haya girado en torno a lo que nos une: Jaén. Por último, este es el texto que se puede leer en la placa que se ha descubierto, lo ha hecho el propio protagonista del día: “El IPEP Juan Eslava Galán debe su nombre al gran profesor y escritor nacido en Arjona que, a través de sus novelas y ensayos, ha engrandecido la literatura y divulgado la historia de Jaén a nivel internacional”. Solo queda decir: A tal señor, tal honor.
Foto: El escritor y profesor Juan Eslava Galán descubre la placa conmemorativa del acto en el que se da su nombre al Instituto Provincial de Educación Permanente.


