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Por ANTONIO GARRIDO / La Plataforma Ciudadana en Defensa de la Universidad estima que no hay margen para más esperas. La asfixia económica a la Universidad de Jaén por parte de la Junta de Andalucía, que cumple ya varios años, desde 2022, reiterando compromisos todos incumplidos, hace que la representación de la sociedad civil constituida en Plataforma en 2022, hace casi cuatro años, decida pisar el acelerador y plantear un programa de movilizaciones que pueden hacer historia, a por todas y sin compasión alguna, porque tiempo ha habido para solucionar un problema enquistado y no hay que darle más vueltas, ha llegado la hora de la verdad: o la Junta afronta con decisión el problema o a partir de este mes, sin excusa ni pretexto de ninguna clase, la Plataforma iniciará un proceso decisivo, con movilización social y otras acciones que se están estudiando, para que de una vez todas el gobierno andaluz se quite la careta y a ver si es capaz de asumir la responsabilidad que tiene encomendada en sus competencias.

No se solicita nada extraordinario, simplemente que las decisiones adoptadas por la Junta con los rectores y en su caso con los agentes sociales, se cumplan y no sigan dilatando con frases grandilocuentes que a través de un aparato publicitario muy bien orquestado solo encierran engaño tras engaño. Ni Jaén ni la Universidad de Jaén merecen este trato y que se le esté restando fortaleza a la UJA. Es un buen dato el respaldo absoluto de la sociedad civil para luchar por la Universidad de nuestro territorio y junto a su rector, que en una actitud muy digna es el único que protesta, a veces en solitario, porque renuncia a la comodidad y al confort.

La pelota está exclusivamente en el tejado del presidente de la Junta, Juanma Moreno, porque ha sido él en primera persona el que ha hecho promesas que no ha cumplido, ha sido él quien ha permitido que se alargue el conflicto indebidamente, de hecho se va a cumplir un año de la rebelión de los rectores, en la víspera del Día de Andalucía, sin obtener la respuesta anunciada, y es él quien tiene que dar la cara de una vez por todas. Si no es así, la sociedad civil, sin complejos, se reserva el derecho que le asiste.   

Lo peor de todo es de qué manera se está alargando un proceso que debió cerrarse definitivamente en el momento en que se negoció un nuevo Modelo de Financiación, que, como todo lo que ha tocado la Junta en los últimos años, ha sido un mero  brindis al sol, algo de publicidad para quedar bien, pero a la postre decepción tras decepción. No pretendo ser tan severo y manifestar que es que no le importa el presente y el futuro del sistema universitario público andaluz, pero de ser así lo disimula muy bien, al tiempo que en la etapa de este gobierno al frente de la Junta se sigue aumentando la lista de las universidades privadas, a las que se les ha puesto alfombra roja como señalan muy claramente los hechos.

Creo que merece la pena poner el foco en la persona del rector, Nicolás Ruiz, que no pasa inadvertido ni en Jaén ni fuera de Jaén, por el liderazgo que proyecta sobre la UJA y su posición rotunda de defensa de los intereses de la institución académica. Él no ha cambiado, es igual de combativo que cuando era gerente o en el momento que dio el paso para aspirar al Rectorado, no ha engañado a nadie, por el contrario, en la Universidad que lidera han tenido que rendirse a la evidencia, incluso los que mantienen posturas ambiguas o, en un elevado porcentaje, digno de ser analizado, en el más puro estilo de la conocida endogamia, como si el futuro no fuera con ellos, incluso desconocen o ignoran deliberadamente las situaciones adversas, entre ellos cientos que llegan cada día a dar clases y no están anclados firmemente en el proyecto, y parte importante del alumnado, al que las asociaciones estudiantiles da la impresión de que hasta ahora no han sabido transmitirles que la vida universitaria, en su sentido más amplio, les concierne, y también coger las riendas para participar con un grado de compromiso, que pasen por la Universidad y al tiempo que la Universidad, globalmente considerada, no únicamente el conocimiento, que por supuesto es fundamental, pase por ellos. La UJA no solo forma talento, también se supone que ciudadanos y ciudadanas libres y personas cultivadas en el pensamiento, capaces, cuando llegue la hora, de coger el testigo generacional que les está esperando ahí fuera, en la sociedad. Es por eso que un rector tan valiente y decidido como Nicolás Ruiz, debe lidiar con las situaciones externas a la UJA y las propias internas de la institución, tantas veces ajena a los afanes de cada día.  

Me sorprende, al igual que me alegra como ciudadano, que en cada acto público al que acude el rector, que por cierto últimamente está recogiendo premios en nombre de la institución, señal inequívoca de que se están haciendo bien las cosas y los colectivos, como hace unos días la Asociación de la Prensa o antes la Cadena COPE, saben reconocerlo, jamás deje de relacionar en su discurso sus preocupaciones y explique las tensiones económicas que padece la Universidad de Jaén, que no se corresponden en justicia al nivel de prestigio y consideración de todos los rankigns, da la impresión de que lo que para nosotros es un timbre de gloria, para la administración competente es un lastre, de ahí que en los últimos meses me haya planteado la pregunta de qué proyecto universitario tiene la actual Junta, en concreto para la UJA, porque cortarle las alas, permitiendo un presupuesto de mínimos, insuficiente, asfixiante, no es el mejor aliado para permitir que se fortalezca, que crezca y que cada día sea más útil al territorio, como ya lo es con la alianza en proyectos estratégicos para la provincia, como es el Cetedex.

De ahí que me merezca el máximo crédito el rector, porque su concepto de Universidad y de Jaén como vasos comunicantes es una invitación a amar a esta tierra, a su ardor guerrero. A él le he escuchado frases con las que comulgo y que vengo manteniendo modestamente desde hace muchos años, pero que no las oigo desde otras instancias, y menos aún en los ámbitos de la política donde cada cual asume sus estrategias y argumentarios y piensan por lo general más en los réditos electorales que en la solución de las grandes rémoras. Nicolás Ruiz habla a diario de que el desarrollo de Jaén no es una opción, sino una obligación; que lo que se lleva años reclamando no es más que una financiación justa, suficiente y equilibrada; que esta provincia será en el futuro el valor añadido que le aporte su Universidad; y que tenemos muchos desafíos por delante, sobre todo no caer en la autocomplacencia, el conformismo o la resignación. Más todavía, aviso a navegantes, que basta de mansedumbre, que las instituciones, los empresarios y todo tipo de organizaciones tienen que obligación de cooperar y enfrentar los problemas endémicos, en lugar de taparlos, y, finalmente, que no hay que guardar silencio nunca ante las injusticias, siempre desde la autonomía universitaria, en su caso, y el apartidismo, y manteniendo como hasta ahora un liderazgo que es reconocido, se le concede el auctoritas por lo que hace y por cómo lo hace, siempre presente y sin variar ni un milímetro su discurso.

Y ojo con las interpretaciones, la Plataforma no se debe al rector, no es un apéndice del Rectorado, porque no se casa con nadie, es absolutamente libre e independiente, aunque en esta provincia donde coinciden tantos intereses y no siempre se reme en la misma dirección de favorecer el territorio, haga falta afirmarlo tan rotundamente, solo que ahora se da la circunstancia, que no pudo ser en el nacimiento del problema con la explosión del ‘Modelo Velasco’, origen de toda esta pesadilla, de que navegamos en el mismo barco y con el solo objetivo de exigir para Jaén una Universidad potente, que siga siendo ejemplo en su Campus de Jaén y que proyecte tanto como se merece y necesita el Campus Científico Tecnológico de Linares, del que por cierto se desconocen los planes de la Junta, aunque a veces los silencios son clamorosas expresiones que invitan a la inquietud.

En tiempos difíciles se agradece una persona providencial, la que le viene ad hoc a la UJA. Por eso no dejarlo solo o con su equipo, es también una responsabilidad social a la que no vamos a abdicar, aunque muchos de los que tanto presumen de querer a Jaén hayan decidido, por debilitad política en la mayoría de los casos, a estar fuera de ese espacio, por el qué dirán, para que no me identifiquen…algo tan de Jaén, y supongo que también de otros lugares, que sinceramente me parece una actitud mezquina e impropia de la responsabilidad social que hemos de asumir como jienenses.

Lo dicho y al anunciar que la sociedad civil que representa la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Universidad de Jaén ya ha considerado la hora de decirle las verdades del barquero a la Junta, y recordar que lleva años de espaldas a la UJA, incluso humillándola con decisiones lamentables, y para más inri, poniendo a su servicio toda una artillería de medios tratando de blanquear sus nefasta política y tergiversar los términos económicos para dar la sensación de que cumplen, cuando la verdad no tiene más que un camino, las cuentas del Presupuesto, rechazadas por el conjunto de rectores. El caso es que el rector, Nicolás Ruiz, sigue siendo, hoy por hoy, y los políticos lo saben, la mejor defensa de nuestra Universidad ante cualquier contingencia. Ni el rector ni la sociedad, hoy representada por su Plataforma, pedimos ni queremos limosnas, únicamente el trato que se merece nuestra dignidad. Si antes del Día de Andalucía no hay una solución que nos satisfaga ya lo hemos dicho y no hay vuelta atrás, haremos historia para sentir orgullo de nuestra condición. Por fortuna la UJA tiene quien la defienda y, sí, ha llegado la hora de la verdad.           

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