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Por ANTONIO GARRIDO / Es la primera vez que lo voy a decir, hasta ahora he tratado de mantener una posición que pienso era todo este tiempo, ¡quince años! de lo más sensato, urgir el funcionamiento del tranvía lo antes posible, y en todo momento he sido favorable a este nuevo medio de transporte. Hoy, visto lo visto, considerando la ineficacia y la ineptitud de todos los políticos que han intervenido en el proceso, desde el inicio hasta hoy, me incorporo al coro de los escépticos y creo que ha llegado el momento de tomar una decisión drástica. Frente a la inacción y a tantas palabrería hueca, a tantas fechas y tantos aplazamientos, mientras que observamos la facilidad con que se ponen de acuerdo en otros territorios andaluces, y una historia que da para escribir decenas de libros sobre la falta de respeto que la política ha tenido en década y media en relación con los ciudadanos, víctimas constantemente de las fechorías de los poderes, en efecto tal vez haya llegado el momento de renunciar al sistema tranviario, dejar expeditas las vías, es decir, enterrarlas, y olvidarnos de un cuento chino, en parte para salvar la tan deteriorada imagen de esta capital y en parte también para dejar atrás, de una vez por todas, eso sí, avergonzados, hasta dónde ha llegado un proyecto que en sus inicios fue parte un capricho que les vino bien a unos cuantos, aunque se nos vendió como un transporte cómodo, moderno, y con posibilidades de expansionarse hacia otras zonas, porque el trayecto en su día elegido, para más inri, ha provocado muchas dudas entre los jienenses. Pero a fuerza de esperar lo fuimos aceptando, unos con mayor decisión y el resto a regañadientes.

Sea como fuere, lo que sí hay ya muy extendida es una profunda indignación y es curioso que en un post que subí ayer respecto a la petición formulada por el alcalde a la Junta para celebrar con carácter de urgencia una reunión de la Comisión de Seguimiento del Tranvía, una gran parte de los vecinos que se expresan con sus comentarios lo que piden, y ya sí que es un clamor generalizado, es que las autoridades se olviden definitivamente del tranvía. Solamente indicar como referencia que mi post en facebook llevaba ya esta misma mañana 20.000 visualizaciones. Se han superado todas las previsiones y el hartazgo parece que ha llegado a su fin. El común de la gente no entiende los pormenores del proceso, porque, sí, hay un procedimiento, pero en el caso de Jaén y del tranvía se trata del agua que colma el vaso, no se ha podido gestionar peor.

Obviamente, entre otras consideraciones, la defensa del nuevo sistema de transporte se ha basado en gran medida en la importantísima inversión realizada, que ya no sé si son 120 millones de euros o con todos los gastos posteriores se ha acrecentado. En Jaén de todas formas estamos acostumbrados a los derroches, en esa misma época del tranvía los hubo, el famoso y polémico parque acuático, el hípico, la planta de Dhul…los políticos, es verdad que unos más que otros, siempre han preferido su minuto de gloria a costa del dinero de todos, y encima se han ido de rositas. ¿O creen que es fruto de la casualidad que nos encontremos en un estado de ruina? Y lo peor del caso es que no hay ya nadie en activo a quienes se les puedan pedir responsabilidades, este es uno de los grandes defectos del ejercicio de la gestión política.

Volviendo al post citado en el que el alcalde, Julio Millán, alerta de la falta de información “ante la inquietante anulación de los contratos para su explotación y puesta en marcha”, es decir, un suma y sigue que podría prolongarse quién sabe cuántos años más, hay opiniones de jienenses de a pie, del siguiente tenor, lean: “Qué hartura de tranvía y qué hartura de políticos”, “El tranvía es un atraso más en Jaén, pensar mejor en arreglar el casco antiguo que se está cayendo”, “Lo del tranvía está siendo una tomadura de pelo tremenda”, “¿Algún día cambiará la imagen de Jaén?”, “El tranvía nació muerto, lo mismo que el parque acuático”, “El tranvía nunca lo pusieron en marcha porque es una ruina”, “lo que se debe hacer es vender el tranvía y ponerlo otra vez como estaba, el tranvía ha sido un atraso y un gasto de dinero innecesario”, “¿Pero es que no ven que el 90% de los jienenses están en desacuerdo con el tranvía?”, “¿Aún dura la trama del tranvía?”, “Ya queda menos para que sirvan los raíles de aparcamiento”, “¿Para qué, para subir del Bulevar al Paseo de la Estación?”, “Dejad ya el tranvía y preocuparse de asuntos más importantes para la ciudad”, “Esta idea tan absurda del tranvía nos va a salir bien cara”, “Una historia de nunca jamás”, “Jaén, la olvidada. Qué vergüenza”, y así sucesivamente. Creo que solo se ha colado una voz en sentido positivo: “Por favor, tranvía YA”. Es bastante representativo del sentir ciudadano. Y si el Jaén oficial no se lo cree, que tengo valentía y haga una encuesta para salir de dudas. Lo que no se sabe gestionar mejor es dejarlo, al final nos saldrá más barato, y a cambio ganaremos un Paseo de la Estación que en este tiempo está siendo una vía despersonalizada. Lamentablemente no han dejado que comprobáramos si el tranvía era o no compatible con una capital a la que sometieron a asumir su eterno papel de cenicienta.

Les recuerdo, para los desmemoriados, las grandes fechas referentes del sistema tranviario. Lo construyó la Junta en tiempos del PSOE y fue una obra muy ágil, era la época de Carmen Peñalver como alcaldesa y Rafael Valdivielso como delegado de la Junta y ejecutor, se terminó en poco tiempo y en 2011 ya pudo funcionar en fase de pruebas. Ocurrió que el entonces concesionario del servicio de autobuses urbanos, empresa Castillo, decidió recurrir la existencia del tranvía, ojo, por competencia desleal, y curiosamente, algo que se me escapa cómo pudo ocurrir, el juez le dio la razón, y se encontró con la complicidad del Ayuntamiento, entonces ya regido por un alcalde del Partido Popular, José Enrique Fernández de Moya, totalmente contrario al tranvía, hasta el punto de que había dejado dicho que jamás se subiría a este medio de transporte. Ahí empezó el calvario que ha durado quince años, tiempo más que suficiente para que nos hayamos convencido plenamente de que la política ha sido el principal enemigo del progreso de Jaén, y por cierto el tranvía no es el único ejemplo. Hacia la mitad de todo este periodo transcurrido, de 2011 a 2026, llegó el PP al poder andaluz y lo que pudo ser una oportunidad se convirtió, porque entre ellos se critican pero acaban haciendo lo mismo, el problema se ha ido haciendo crónico, y ya irremediable.  En este caso el proyecto se ha quedado anticuado, casi obsoleto. Y encima el POTA ni siquiera plantea nuevos trayectos. Hoy el tranvía no suma, resta. Y quien únicamente lo puede considerar una esperanza es el comercio del centro, pero hay alternativas, no se acaba el mundo.

El laberinto de fechas que se ha venido utilizando desde entonces ha sido sorprendente, por no llamarle directamente indignante. A título de ejemplo recuerdo una visita a Jaén, de las muchas de consejeros y consejeras, y del propio presidente Juanma Moreno, saliéndose siempre por los Cerros de Úbeda, pero hacia finales de 2023 creo que fue la consejera de Fomento, Rocío Díaz, que vino a inaugurar la puesta en servicio del acceso directo al Parque Científico Tecnológico Geolit a la autovía A-44, un proyecto de largo recorrido, que empezó a validarse en los tiempos de Felipe López, y aprovechó bien el viaje al referirse al enésimo anuncio sobre el tranvía. Sus palabras pensé que sonarían a música celestial, pero cuando leí la fecha previsible para el funcionamiento normal del sistema tranviario, no pude evitar una exclamación de desagradable sorpresa: ¡¡¡primer semestre de 2025!!! Y ya estamos en 2026. Desde poco después de encerrar los vagones en cocheras se estuvieron dando previsibles pronósticos. Que si en 2019, que si en 2020, que si en 2021, y así hasta día de hoy, que el tranvía, a pesar de todos los compromisos ni está ni se le espera. Figuraba como prioridad entre las medidas a corto plazo del programa de gobierno firmado por PP y Jaén Merece Más, ya sabía que necesita tiempo, pero hasta 2025, al escuchar a la consejera, me pareció entonces un plazo muy pero que muy exagerado, casi tanto como hacer la obra de nuevo, más teniendo en cuenta tantas afirmaciones eufóricas, parece que toda la idea era hacer coincidir con el casi final de la legislatura para que los jienenses tuviéramos recientes motivos de gratitud. Un jarro de agua fría para los más optimistas del lugar. Y conste que a estas alturas no creo que el tranvía ya le vaya a dar votos al PP, es más, tal vez se los quite.

En fin, que hay que seguir sumando en la historia interminable de esta infraestructura que nos ha retratado a los políticos y a la ciudad, desde que en 2011 el tranvía entró en pruebas y hasta hoy, que nos han estado engatusando con salidas y entradas de los vagones para hacernos a la idea, pero ya se han amortizado todas las declaraciones, estamos cansados de los discursos complacientes. Que paren ya.

Hace algún tiempo el diario El País publicaba un reportaje, y los medios nacionales se han prodigado a lo largo de este tiempo, titulado “Un aparcamiento caótico entre vías abandonadas”. La verdad es que como jienense todavía me sonrojo cuando con todo merecimiento salen a relucir nuestras vergüenzas, esas de las que los responsables tratan siempre de escabullirse, a las maduras todos se apuntan, a las duras nadie responde. Nos han acostumbrado a las prórrogas mientras hemos sido el hazmerreír y dado una imagen deplorable, que le acompaña a este Jaén tan maravilloso pero que nos lo han colocado en la parte más negativa del escaparate público. Son ya demasiadas afrentas para Jaén de unos y de otros. Eso sí, en palabras de Juanma Moreno, ya que estamos con un asunto que es de competencia autonómica, “Jaén necesita cariño”. Siempre pasa lo mismo, Jaén puede esperar. El tranvía es una mala historia, una pesadilla, una afrenta, un castigo. Hay que tomar una decisión urgente y probablemente drástica porque ya está bien de que se trate a Jaén como si estuviéramos en un permanente carnaval.   

Foto: ¿No son suficientes 15 años de espera para tomar una decisión urgente, y probablemente drástica, sobre el tan manoseado tranvía que en su momento se proyectó para Jaén?

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