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Por ANTONIO GARRIDO / De esto hace ya veinte años. EL Gobierno de la Nación necesitaba responder a Jaén con un golpe de efecto. Superada ya la etapa de la discriminación positiva, que resultó ser otro brindis al sol, uno más en la historia de esta tierra que todo lo aguanta, y como quiera que la realidad tozuda de los datos no admite discusión y constituye una bofetada para quienes pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino, los políticos con responsabilidades de gobierno en Madrid y en Andalucía acabaron por reconocer la evidencia, que es tanto como decir su propia derrota.

No lo dijeron así, tan expresa y directamente, pero para eso están los planes. Cada vez que a los gobiernos les quita el sueño una provincia, -ya saben que la historia de nuestra tierra está muy ligada al insomnio de una clase política de infausto recuerdo-, plan que te crió.

Como jienenses muy poco que objetar a que se haga justicia con la provincia y aparezca un plan de choque que la coloque en el lugar que le corresponde, aunque a estas alturas nos siga sorprendiendo que haya que recurrir a la beneficencia política en lugar de haber practicado, y tiempo ha habido para ello, acciones que favorecieran los equilibrios territoriales, lo que ahora llaman cohesión y que nos coloca en posiciones marginales, del furgón, y que ciertamente con el estado de las autonomías, que logramos un día conquistar, ha seguido manteniendo para nuestro mal las mismas desigualdades de siglos atrás. La autonomía, desde este punto de vista, con todos los gobiernos, primero la larga etapa socialista y después los últimos siete años con el Partido Popular en el poder, han sido de plena frustración. A lo largo de la historia se barajaron promesas varias: cheques en blanco, proyectos faraónicos, visitas recurrentes, sobre todo en la etapa de Chaves, que en cada encuentro se inventaba un compromiso, y a la postre a veces más que resolver lograron empeorar, un ejemplo muy claro fue Santana Motor, y no porque no se ofreciera dinero suficiente para tratar de sacarla a flote, sino porque la gestión fue pésima y Linares padeció una crisis muy seria. Y es solo un ejemplo.

La señora vicepresidenta del Gobierno socialista de España, María Teresa Fernández de la Vega, a la sazón ex diputada por Jaén, fue la encargada de anunciar a bombo y platillo el bautizado como Plan Siglo XXI, para hacer de Jaén, en su propia expresión, la tierra del oro líquido, el nuevo El Dorado del Sur. El Presidente Rodríguez Zapatero lo remachaba en una visita gastronómica a la Sierra de Segura, entre chuleta y chuleta, y el secretario provincial de los socialistas, Gaspar Zarrías, también recurrió a las comparaciones, como la señora De la Vega y dijo querer para Jaén una nueva Toscana, una tierra de progreso y proyección. Se le agradecía a todos la declaración de optimismo, pero con que Jaén sea Jaén, haciendo que exploten todas sus potencialidades, ya nos conformamos. No tenemos que parecernos más que a nosotros mismos, en lo bueno, claro.

Hace ya 74 años que nació el Plan Jaén que trajo más pena que gloria, en el sentido de que fue mucho ruido y pocas nueces, porque se quedó en bastantes aspectos en una mera declaración de intenciones. Qué casualidad, aquel Plan Jaén nacía al tiempo que llegaba a las pantallas españolas la popular película de Berlanga ‘Bienvenido Mister Marshall’ (1952), que era y es todo un tratado de la ilusión que se puede vender a un pueblo cuando está necesitado y es capaz de soñar a cualquier precio, y a costa de la facilidad de seducción de los políticos, que tienen el terreno más abonado para sus conquistas cuando los que esperan son en esencia un material humano noble y confiado. Hace 20 años, en 2006, lo que se planteaba era una especie de ‘Bienvenido Mr. Zapatero’, donde los papeles de los actores José Isbert, Lolita Sevilla, Manolo Morán, Alberto Romea, Elvira Quintillá, etc., bien se podía asignar a políticos de entonces. El pueblo es el mismo, este Jaén nuestro ha cambiado relativamente poco, en lo esencial de su carácter. Como el Villar del Río de la película es un pueblo tranquilo, pobre (tan rico) y olvidado, y lo mismo que él muy encerrado en la rutina. Siempre a la espera del maná.

Pues eso, décadas después, en el discurrir imparable de la modernidad de este siglo XXI, cuando los políticos con responsabilidades asumen que está pendiente la deuda de la democracia y de la autonomía con Jaén, aparecieron con el nuevo anuncio. Les honraba la observación de la realidad, la praxis política y la manera de ponerse a la defensiva antes de que una contienda electoral pudiera malear el clima de una provincia siempre sumisa al poder en exceso, y sea cual sea el poder, antes, ahora y esperamos que no lo mantenga por los siglos de los siglos.

Tras las elecciones generales de hace pocos lustros los responsables políticos dijeron que a esta provincia no la conocería ni la madre que la parió y que con Rodríguez Zapatero en realidad a Jaén se le había aparecido la Virgen. Todo parecía ir bien, sin discurso alguno de autocrítica, y por arte de magia, milagrosamente, apareció el plan, que pudo ser bautizado como el Plan Zarrías, el Plan Zapatero, o simplemente como el plan de planes, todos los planes en uno y cuando el Plan Estratégico que se inventó también Zarrías parecía a punto de expirar y ha dejado un gran esfuerzo teórico, hay que reconocerlo, porque sigue vigente, pero no acompañado de los suficientes recursos económicos y apuestas de las administraciones. Sin dinero, o sin el dinero suficiente, no hay plan que triunfe, su fuerza es su capacidad de voluntarismo.  

Llegó la hora y se quedó en Plan Activa Jaén. Se plantearon objetivos y se hizo alguna apuesta importante, incluidas inversiones, después del frustrado Plan Jaén que se inventó Franco ha sido lo más sonado que la política brindó a la provincia en su momento, pero finalmente corrió la misma suerte que su antecesor, más pena que gloria, y, en todo caso, su no continuidad resultó ser la gran frustración. Ni que decir tiene que después de aquella experiencia ningún gobierno ha vuelto a ocuparse de Jaén de una manera decisiva y con voluntad de hacerla progresar. Aznar y Rajoy pasaron de largo y Pedro Sánchez también lo hizo sonoramente robándonos el Colce, en complicidad con su entonces vicepresidenta Carmen Calvo, sí, la misma que vino a Jaén a vestirse de íbera y que luego nos vendió en favor de Córdoba, barriendo para casa, cosa que jamás hicieron los políticos que ocuparon altas responsabilidades ni estatales ni en la autonomía. La consecución del Cetedex no fue un regalo gubernamental, fue un logro de Jaén, que se ganó sobre todo en la calle, por tanto que la política no presuma de haber beneficiado a Jaén, al menos en primera instancia, ha sido una recompensa y el reconocimiento de una injusticia histórica.

Después ha habido otros anuncios de Planes para Jaén, siempre el tópico, pero las veces que lo ha anunciado el actual presidente de la Junta, Juanma Moreno, más en las campañas previas a su llegada a la presidencia de la Junta, no se han visto correspondidas en la realidad.

Lo único que sabemos cierto es que la reflexión y el insomnio de los gobernantes, antes, pero también ahora, ha derivado en el reconocimiento de que algo hay que hacer en Jaén para que nos empecemos a creer que podemos salir del ostracismo, pues aunque es verdad que poseemos muchas fortalezas y constituyen una puerta abierta a las oportunidades, los datos, o la mayoría de ellos, no nos tratan demasiado bien, aunque los políticos con responsabilidades traten continuamente de vender otra mercancía, la que mejor cuadra con sus intereses. Y por cierto esto no es victimismo, es realidad mal que nos pese y nos duela. Y evidencia que los propios líderes asumen cuando propician planes que parece que tratan de remover muchas de las que hasta ahora han sido convicciones irreprochables. En política el panorama puede cambiar de la noche a la mañana y lo que iba bien parece que no es lo es tanto, ni siquiera para los profesionales del optimismo porque eso les ha ido siempre bien a sus conveniencias.

Pero, ¿cómo tendría que ser un Plan Siglo XXI de hoy para que no resulte un nuevo fiasco, otra desilusión para añadir a las rémoras históricas de esta tierra? Sobre todo debería ser un serio compromiso en materia de infraestructuras y de comunicaciones. Buenas carreteras, haciendo que se pise el acelerador en las autovías anunciadas, incluida la salida hacia el Levante que se ha ido eternizando; trenes de calidad que nos sitúen en la civilización y que además sirvan para hacer provincia en lugar de plantear objetivos que van en la dirección contraria, como el baipás de Montoro para conectar con la alta velocidad, que es un invento de las veleidades de la política para hacer un regate económico al sentido común. Con esta base, que debe ser costosa pero que es urgente e incontestable, estaríamos camino de la convergencia y de eso que los políticos que nos administran llaman también cohesión. Y no es que lo demás no importe, desde la atención a nuestro olivar hasta desarrollar el tejido empresarial, ahora con la ayuda del Cetedex, como alternativa seria al monocultivo, pero sin comunicaciones y sin infraestructuras el tirón real no parece posible, lo diga quien lo diga. El Plan Activa, de haber continuado, pudo haber sido la oportunidad, pero al final se quedó en el sueño de una noche de verano.

Les dejo un resumen de los objetivos. Juzguen ustedes mismos las verdaderas respuestas.

Áreas de desarrollo del Programa

El Programa se estructura en las siguientes áreas:

1. Infraestructuras, Transportes y Comunicaciones.

  • Conversión en autovía de la carretera N-232, entre Bailén y Albacete y la carretera N-432 Badajoz-Córdoba-Granada y mejora de las autovías actuales (A-4 y A-44).
  • Líneas de Altas Prestaciones Madrid-Alcázar de San Juan-Jaén y Jaén-Córdoba, con creación por tanto de una estación intermodal en Jaén. Mejora de los actuales servicios ferroviarios en la provincia de Jaén con la modernización de trenes y nuevos servicios en las conexiones con Andalucía y Madrid.
  • Actuaciones de regulación hidráulica, entre las que destaca la construcción de la Presa de Siles, que se iniciará este año.

2. Fomento de la Actividad Económica y Creación de Empleo.

  • Construcción de un Complejo Tecnológico de Servicios Avanzados con sede en GEOLIT (Parque Tecnológico del Aceite).
  • Se apoyará la creación por la Junta de Andalucía de un Centro Tecnológico de la Biomasa.
  • Varios programas de dinamización, impulso y proyección de la empresa jiennense, con incentivos a la inversión.

3. Desarrollo Sostenible.

  • Proyecto Piloto de Turismo de Interior.
  • Puesta en valor del río Guadalquivir, con la recuperación de algunas zonas recreativas.
  • Planes de lucha contra la desertificación de la zona sureste.
  • Observatorio de Sostenibilidad andaluz, especializado en Parques Naturales.
  • Colaboración en un Proyecto de Olivar Sostenible.

4. Actuaciones Sociales y Culturales

  • Participación en el Programa de Castillos y Arquitectura Defensiva, para crear una ruta de castillos en la provincia.
  • Celebración de una exposición nacional sobre el arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira y contribución a la rehabilitación de edificios singulares, como la catedral de Jaén.
  • Colaboración en un Programa de intervención en el Patrimonio Industrial Minero y también para la puesta en marcha del futuro Museo de Arte Ibérico.

Foto: Geolit, que ha cumplido 25 años, también forma parte de los proyectos beneficiados por el Plan Activa Jaén.

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