Por ANTONIO GARRIDO / En los últimos días se han conocido algunas de las alegaciones que ha presentado el Ayuntamiento de Jaén al Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, conocido por las siglas POTA, que es el instrumento que marca las directrices de cómo se van a desarrollar en los próximos 25 o 30 años las infraestructuras, el transporte, la energía y el desarrollo de nuestra comunidad andaluza, Es muy importante, por dos razones, porque en el último Plan los avances fueron prácticamente nulos, y en el que se encuentra en este momento en fase de debate me temo que o nos andamos muy despiertos o una vez más corremos el riesgo de quedarnos a la luna de Valencia. No es baladí la cuestión, los asuntos que le conciernen son lo suficientemente importantes para valorar el peso de una verdadera capitalidad, y esto es sustancial para Jaén donde llevamos algunos años apostando por esa consideración y aún no lo hemos conseguido, a pesar de las buenas palabras de los responsables públicos. Por una cuestión que cualquiera puede entender.
Una capitalidad pujante no se improvisa, urgen inversiones y de dar respuesta a necesidades imperiosas, en materia de comunicaciones, sobre todo, pero también en otros ámbitos, como la energía, donde ni los planes del Gobierno de España ni las previsiones que hace la Junta nos brindan un panorama optimista. Y, lo más importante, tenemos que estar en igualdad de condiciones con el resto de las capitales, es decir, tiene que llegar el momento, y no se puede perder más tiempo, en que la vertebración territorial, la convergencia, la igualdad entre capitales, sea posible, al menos que estén cubiertos y en desarrollo todos los ámbitos que definen el verdadero progreso y la igualdad real, es decir, que a esos efectos, sea igual vivir en Sevilla, en Málaga, que en Jaén, proporcionalmente a las respectivas poblaciones, pero con todas las grandes necesidades e infraestructuras cubiertas.
Esto es lo que ni por asomo se percibe en ninguna de las líneas maestras que se conocen de las administraciones que nos gobiernan, estatal y autonómica, y al POTA, por lo que se conoce de él, y siempre nos referimos a Jaén, permítanme que les diga que no se le aprecia sensibilidad y ambición. Hace unos días, respecto a otro asunto vital como es la sanidad, ya advertíamos de la Andalucía de las dos velocidades, alfombra roja para el tercer hospital de Málaga, que está muy bien y hay que alegrarse de ello, en tanto la tan reivindicada Ciudad Sanitaria de Jaén, en lista de espera desde hace 25 años, y comprometida primero por el PSOE y después por el PP, nos tememos que va para largo porque la Junta se ha ido buscando pretextos para dilatar una importante inversión que forma parte de la deuda histórica que Andalucía tiene con Jaén.
Coinciden en este mismo momento dos iniciativas públicas que pueden y deben ofrecer un respaldo inequívoco a Jaén para que se convierta al fin en la ciudad que queremos en lugar de la ciudad que tenemos. Una es el Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), un valioso proyecto, también para que marque el modelo de ciudad en aproximadamente un cuarto de siglo, y que cuando esté definitivamente listo, es decir, obtenga el plácet definitivo de la Junta, que es la responsable, por los grandes conceptos a los que hace frente, está llamado a ser el faro que ilumine el futuro de esta ciudad, ofreciendo respuestas a grandes interrogantes, en definitiva tratando de hacer una ciudad más humana, habitable, con un casco histórico del que de una vez por todas podamos presumir, con una Catedral protegida del tráfago urbano, con una mejor sintonía entre el centro y los barrios…en fin, ese Plan inspira confianza y debemos ser capaces con él y por él de avanzar, es una oportunidad que llega de tarde en tarde y que no hay más remedio que aprovechar.
Junto con el Plan General de Ordenación Municipal, que esperamos como agua de mayo, porque el último, de 1996, se quedó obsoleto y poco menos que llevamos tiempo en una especie de limbo, navegando el urbanismo y en general todo el diseño urbano como buenamente se puede, el POTA al que aludo, es el necesario complemento, juntos, confluyendo, se potencia el nervio de la ciudad y la podemos hacer más atractiva para todo, también para invertir y para vivir en ella, porque con su población, cuando consiga ofrecer respuestas a las preguntas más exigentes, por sus propias dimensiones, podrá ser considerada, ya lo es para quienes la queremos, una ciudad ideal.
Por las noticias que llegan del Ayuntamiento, concretamente de su Junta de Portavoces, que hace unos días abordó el POTA, lo peor que puede pasar y llueve sobre mojado, es que sirva para la confrontación entre partidos, especialmente, faltaría más, entre PSOE y PP, o al revés, porque cada vez que surge un nuevo asunto los tenemos a la gresca, como viene ocurriendo corporación tras corporación, cualquiera que haya sido o sea quien gobierne y quien ostente el papel de oposición. Nada extraño por tanto que hayan surgido las primeras discrepancias, y así, el PSOE, que gobiena junto con Jaén Merece Más, y comparten enmiendas y criterio, opine que con este Plan “Jaén será una capital de Segunda División”, con lo que está acusando a la Junta de no ofrecer a esta ciudad las suficientes oportunidades, con lo que de facto, se consolidan las desigualdades entre territorios. Por su parte, el PP, le hace palmas al documento, no podía ser de otra manera, y se jacta de que esta vez se va a mejorar para Jaén “la anterior versión aprobada por los gobiernos socialistas de la Junta”. Veo ya a la política danzando porque es el pan nuestro de cada día. Ahora bien, como he de posicionarme inequívocamente al lado de mi ciudad, entiendo que con la Junta hay que ser exigente, muy exigente, y no nos deben doler prendas, porque suelen ofrecer muy buenas palabras, pero a las pruebas me remito de cuanto habían prometido y no cumplido, carecen de algo tan esencial en la política y en la vida como es la credibilidad. Esto no es exclusivo de la Junta, forma parte del paisaje político general, pero como me estoy refiriendo a una competencia de la Junta mejor decirlo alto y claro. Que cada palo aguante su vela.
Una capital vigorosa y con futuro, eso es lo que demandamos para Jaén. Y claro que hay que contemplar el tren Jaén-Granada-Motril, que es una asignatura pendiente que no avanza, aunque haya aparecido en no pocos informes y esté pendiente aún, y es poco entendible, el acuerdo para que el Puerto de Motril sea estratégico para nuestro territorio. Esto conecta con otra aspiración que tampoco se contempla de hacer de la capital, por su situación geográfica y por sus perspectivas empresariales, como el Cetedex, la calificación de nodo logístico de referencia. Como es vital dotar a Jaén de infraestructuras energéticas, porque se trata de otra debilidad, que se extiende por todo el territorio provincial, y que impide la implantación de determinados proyectos. También es una oportunidad la del POTA, supongo que puede ser de su competencia, poner orden en el actual debate sobre las plantas de biometano, donde los poderosos, fondos de inversión, etc., pretenden hacer negocios a costa de los riesgos que entrañen para los ciudadanos, y aquí es donde el gobierno andaluz ha de actuar imponiendo normas y garantías. No me quiero olvidar de un asunto de singular importancia, que no se tiene en cuenta para nada, respecto al sistema tranviario. Es inaudito que no se contemple su prolongación, incluida, naturalmente, el área metropolitana, porque en el futuro puede ser una muy razonable opción. ¿O pretende que el tranvía de Jaén no tenga futuro?
Por otro lado, en materia de carreteras, el PP se fija en las obras entre Jaén y Andújar, pero parece que se le ha olvidado su antigua reivindicación, claro que entonces no eran gobierno, de construir la autovía Torredonjimeno-El Carpio, que es una demanda de los ayuntamientos y del vecindario de todas las poblaciones afectadas, con las cuales la administración andaluza se ha mostrado insensible. Hay cierta alergia a inversiones cuantiosas en Jaén.
¿Es tan difícil debatir y llegar a un consenso entre los partidos políticos presentes en el Ayuntamiento, con el único objetivo de que esta ciudad avance, aprovechando todos y cada uno de sus recursos?. Por supuesto que una alegación también debe ser que Linares-Baeza vuelva a ser lo que fue, un nudo ferroviario de extraordinaria importancia y que haya una conexión permanente con la capital, pero hay que darle vida a esa zona y este debiera ser uno de sus principales objetivos..
En definitiva, estos instrumentos constituyen un punto de partida para hacer de Jaén una capitalidad de la que quienes la habitamos nos sintamos orgullosos. Los políticos que son responsables de gestionar estas actuaciones tienen que decidir si están porque Jaén avance o quieren dedicarse, como acostumbran, a reducir los grandes asuntos que nos conciernen en argumentos para la confrontación política en la que tan cómodos se encuentran desde hace décadas, aunque hay que recordarles a quién se deben y de qué manera con esa actitud y su recurrente politiquería, antes las siglas y los jefes que Jaén, se están mereciendo que haya jienenses, en este caso de bien, que se piensen si merecerá la pena ir a votar. El final me lo presta el portavoz del PP, Agustín González: «Jaén necesita cooperación institucional y propuestas serias». Supongo que se lo dice «a los otros», pero hará bien en asumir en primera persona su propio mensaje.
Foto: El Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA) plantea, una vez más, como hace tantos años, la conexión ferroviaria Jaén-Granada.


