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Por ANTONIO GARRIDO / Adiós a una semana en la que la tragedia se ha vuelto a cebar con nuestra Andalucía, esta vez con un incendio en Los Gallardos, en Almería, con el balance, en el momento que escribo, de doce personas fallecidas y algunas más desaparecidas. En poco tiempo hemos sumado varios acontecimientos luctuosos y nuevamente apena que los partidos políticos sean incapaces de respetar el dolor de toda una comunidad y especialmente de la zona afectada. La política es cada vez más inhumana, utiliza todos los medios a su alcance para medrar por los votos, en una situación tan desesperada para unos y para otros, que se olvida de que en determinadas situaciones lo que la ciudadanía les pide es unidad. Es difícil de entender tanta miseria. Salvo de nuevo, como ha ocurrido en las ocasiones anteriores, tanto al presidente de la Junta, Juanma Moreno, como a su vicepresidente y mano derfecha Antonio Sanz. Yo les voy a criticar duramente en cada momento que no respondan a las demandas de Jaén, porque tengo un pacto de lealtad para con mi tierra, pero no va a ser obstáculo, todo lo contrario, para que reconozca que Moreno Bonilla transmite dentro y fuera de Andalucía seriedad, coherencia, además de estar siempre en el lugar donde se le necesita, nada que ver con los pésimos ejemplos de su compañero de filas, el impresentable Mazón, con la DANA, y algunos otros. Cuando ocurre una  desgracia de estas características lo normal es estar a la altura y en esa posición he visto a Moreno Bonilla, por cierto presente en los medios de comunicación desde el primer momento, sin censurar a ninguno, a eso se le llama saber estar. Puede que mañana recurra a los argumentos, que los hay y muchos, para exigirle atención a mi tierra, pero chapó por dar la cara y las respuestas, eso que tanto enfada a sus adversarios probablemente porque en este sentido no se pueden poner a su altura. Jaén se ha sumado al dolor andaluz, especialmente con minutos de silencio, ampliamente secundados.

En cuanto al resto de asuntos que han sido noticia en las últimas horas y que trascienden a nuestro territorio, no me puedo callar la indignación que me producen la cantidad de barbaridades que suelta cada vez que habla el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, lo digo como ciudadano y como miembro de base de la Iglesia de la que él es jerarquía. Utiliza un lenguaje vulgar, faltón, al parecer no se le ha pegado nada de la ejemplaridad de los discursos, de la generosidad y del cariño que siempre transmite el Papa León XIV, es la antítesis, y parece que busca protagonismo y polémica con los gobernantes, debe considerarse con la suficiente autoridad moral para meterse en un terreno que no le corresponde y si lo hace, debe ser con la mesura que se le supone a quien representa al conjunto de los obispos españoles.

Ha creado una innecesaria disputa, y no lo traigo a colación como defensa de quienes se hayan podido sentir molestos con sus ofensivas palabras, sino porque los cristianos, a la altura de este tiempo en que vivimos, lo que necesitamos de los pastores es que nos orienten con el mensaje de Jesucristo, que es tolerante, y no busquen recurrentemente titulares para dar que hablar y de paso hacer un pésimo favor a la imagen de la Iglesia y de quienes tanto bien hacen dentro de ella, multitud de sacerdotes y de laicos. Los propios obispos deberían hacerle ya, no sé si existe esa vía, una moción de censura, porque cada vez que hable, además de dar un pésimo ejemplo, salvo a los que esperan eso de él, debe tener sus aduladores, estará dejando mal al gran Pontífice que por fortuna rige los destinos de la Iglesia. Señor, perdónalo, porque no sabe lo que hace…  

Por lo demás ponemos fin a una muy calurosa semana, también en Jaén, no se ha hablado de otra cosa, algo exagerados sí que somos porque a fin de cuentas el calendario nos sitúa en pleno verano y es lo que toca. Una breve incursión en la vida ciudadana, en la que el equipo de gobierno del Ayuntamiento repite cada día, para que nos acabemos enterando, que ha puesto en marcha diferentes proyectos, y varios de ellos estarán listos antes de las elecciones municipales de 2027, de ahí las prisas compartidas por PSOE y Jaén Merece Más, y con una oposición por parte del PP que tampoco ceja en su empeño de aguarle la fiesta. ¿La intermodal? El alcalde, Julio Millán, está más centrado en la integración del ferrocarril que en esa famosa intermodal que Jaén demanda desde hace varias décadas, de hecho creo que tardaremos muchos años en verla, y eso en el mejor de los casos, porque ni está ni se le espera. Vuelvo a expresar mi opinión de que no se pueden ir dejando asignaturas pendientes, ese ha sido uno de los males crónicos de la política jienense y de sus instituciones, el aplazamiento, la demora, el vuelva usted mañana, los planes sine die. 

La estación intermodal hay que sacarla adelante y como en cualquier proyecto no se puede esperar que todos los jienenses estemos de acuerdo. El Ayuntamiento debe asumir su responsabilidad, actuar como corresponde, escuchando todas las voces necesarias, tener en alta consideración la propuesta del Plan General de Ordenación Municipal, porque los profesionales no son políticos ni están hipotecados por otros intereses que no sean el equilibrio de la ciudad. Dejar ese asunto fuera de la gestión me parece un error porque dadas las circunstancias, sobre todo de presente y de futuro político, el consenso, tan deseable, no creo que pueda llegar a darse, y sin embargo sería lo lógico porque necesitamos ver el impulso de la ciudad y la unión en torno a las cuestiones que son vitales para su crecimiento y un modelo armónico y sostenible.

Las obras en la Plaza de la Constitución, que van al ritmo esperado, dejan a este emblemático rincón sin el famoso botijo de Paco Tito, pero por fortuna se le ha buscado un lugar en el que poder exhibirlo, lleva ya muchos años con nosotros y se hizo precisamente desde la capitalidad de Jaén para rendir tributo a los grandes alfareros que existen en nuestra provincia, entre los cuales mi admirado amigo Paco Tito, al que conozco desde que vivía su padre en el alfar de la calle Valencia de Úbeda, es un magnífico exponente. A propósito, con la celeridad que los munícipes tratan de dar a la gestión, acabo de caer en la cuenta de en qué quedó la alianza con las empresas chinas que estuvieron yendo y viniendo con el propósito de instalarse, al final parece, ya lo advertí, que se nos estaba vendiendo mucho humo. También he caído en la cuenta de lo poco que se ha hecho, al menos que yo sepa, para dar viabilidad a una buena iniciativa del anterior alcalde, Agustín González Romo, hoy portavoz de su grupo, Partido Popular, primero para crear en Jaén el Barrio de las Letras y después lo amplió a hacer de Jaén una ciudad literaria, que existen argumentos de sobra para llevarlo a cabo. Esta es una de las grandes frustraciones de la política miunicipal, que deberían sumarse los buebos proyectos, sin tener en cuenta su procedencia. No se puede olvidar que el gobierno y la oposición, todos ellos, han sido designados por los vecinos con sus votos, y flaco favor se hace ignorando propuestas si sirven para sumar. Me gustaría que esta capital tuviera el valor y la voluntad política de dar vía libre al proyecto Jaén, ciudad literaria.

La crónica política también suma argumentos, empezando por la elección de Adolfina Martínez Guerrero, jienense de Pozo Alcón, como nueva consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, de lo que ayer les comentaba. Una desconocida, al menos en este momento, y por lo que se ve con muy escaso perfil político, por no decir ninguno. Esto no es un regalo para Jaén, porque el peso político es muy útil para mantener niveles de interlocución con las instituciones y la propia sociedad jienense. Lina García tampoco llegó con un bagaje político fuerte, pero en los seis años como consejera ha ido adquiriendo esa experiencia y le ha resultado útil. De modo que solo falta saber quién ocupará el cargo de delegado o delegada del Gobierno para que pueda asumir ese papel con cierta notoriedad. Estamos esperando a ver cómo juega sus cartas Juanma Moreno porque la Junta y Jaén no han conseguido hasta el momento, sobre todo en algunos temas estratégicos, estar en sintonía, y el primero de ellos, sin duda, es la Universidad y su futuro, que bajo ningún concepto se puede poner en peligro.

Juan Latorre, el presidente de la Diputación Provincial, y a la vez secretario provincial del PSOE, se está multiplicando, visita los pueblos, pero también viaja a los lugares donde puede mediar en los asuntos que afectan al territorio. Hace unos días vimos en las redes una foto en la que aparece con el ministro de Transportes, Óscar Puente, el mismo del que dependen todo tipo de comunicaciones, en especial el ferrocarril que tenemos de espaldas. Latorre dice que le trasladó todas las necesidades que existen, y no son pocas, pero la cara del ministro, por cierto ambos están de pie en la imagen, no me ha parecido que sea de “sí a todo”, yo me fiaría poco de él y en consecuencia estaría planteando una reivindicación permanente. El problema de Latorre es que todo el mundo dice que es buena gente, los primeros sus propios paisanos, pero también ha heredado de su padrino Reyes la adhesión inquebrantable, en este caso a Pedro Sánchez, al que todos guardan una veneración difícil de entender. Le ocurre a los dos partidos mayoritarios, un excesivo culto a los jefes, con lo fácil que debiera ser hacer compatible la lealtad con la razón de ser de cada político, responder ante sus votantes.

A Latorre, vía partido, se le ha presentado un problema con el que probablemente no contaba y es la candidatura para Linares en las próximas elecciones municipales de 2027. El propio secretario provincial en su calidad de presidente de la Diputación le ha concedido a Javier Perales la vicepresidencia segunda del ente provincial, con lo que de facto le estaba apoyando explícitamente. Pero ha surgido otra candidata, la actual diputada en el Congreso, Ana Cobo Carmona, con unas cartas credenciales que presenta en las que figura su paso por la Delegación del Gobierno de la Junta. Ella se cree en su derecho y confía en tener detrás a una buena parte de los afiliados y de los votos que los linarenses otorguen al partido, de modo que lo más probable es que se celebren primarias, que Juan Latorre no aconseja porque no es partidario de este tipo de luchas internas dentro de la formación, de modo que lo que ayer valía como procedimiento democrático, ahora se quiere solucionar vía acuerdo, pero dudo mucho que quien se ha echado para adelante de manera tan contundente esté dispuesta a rendirse, por lo que probablemente tengan que votar los militantes. Linares siempre fue una plaza complicada para el PSOE, además de Jaén, así que por el momento es una incognita. Dirigir un partido no es un paseo militar, ocasiona dolores de cabeza, Latorre ya ha tenido la oportunidad de experimentarlo.

Por otro lado el desencuentro entre los parrtidos, cada vez más crispado, sobre todo porque el PP ha cogido el camino de la corrupción y cree poder sacar tajada con él, eso sí, mirando la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, mirando en exclusiva a la vista de la situación rozando al límite que estamos viendo en España, y que nos tiene a una legión de ciudadanos completamente avergonzados, también a la militancia, aunque algunos no sean capaces de reconocerlo, ha hecho que el ambiente, incluso en nuestra propia provincia, sea irrespirable, en cualqiuiera de las instituciones no solo se han perdido las formas, también el respeto y hay una lucha sin cuartel. El PP en la Diputación acaba de anunciar, por boca de su portavoz, Luis Mariano Camacho, que llevarán a la Fiscalía Anticorrupción “la presunta corrupción y el enchufismo en la Diputación de Jaén”, a lo que le ha respòndido la vicepresidenta primera, Pilar Parra, señalando que la representación de los populares en el organismo provincial son “campeones de la basura y de los bulos”. Este es el escenario. Es verdad que el enchufismo está a la orden del día. Hace unas fechas el Boletín Oficial de la Provincia publicó un decreto de designación de un buen número de asesores. Ha sido habitual que cargos orgánicos de los dos partidos mayoritarios cobren sus sueldos de la Diputación Provincial, algo que jamás he llegado a entender.

El PP va más allá, quiere sacar tajada de una denuncia vinculada a la famosa fontanera Leire Díez, según la cual una persona de la trama, una mujer, fue colocada en la empresa Resurja. Por supuesto que está bien la defensa de la transparencia, a la que tan enemigos son todos los partidos, porque difunden lo que les interesa pero todos se callan lo que no quieren que se sepa. Es verdad que hay mucho enchufismo, pero está bien extendido, lo que ocurre es que no hay memoria o se olvidan las causas propias. Es un mal de la política, en las administraciones de Jaén, no hay que ir más lejos, la nómina de asesores es muy abundante y aunque el PP está en su derecho de irse a la Fiscalía o a donde le parezca, tal vez sea una oportunidad para barrer la casa propia en lugar de pretender hacer sábado en la del vecino. De hecho hay denuncias, que unas prosperan y otras no, en la que el enchufismo se pretende hacer con luz y taquígrafos, es decir, con pruebas selectivas que en ocasiones están bajo sospecha. Qué falta hace la ejemplaridad, pero todo hace indicar que son incompatibles.

Cambiando por completo de asunto, esta semana ha sido ejemplar, esto sí, el acuerdo que han sellado la Caja Rural de Jaén y el equipo representativo de la capital, Real Jaén CF, recién ascendido a la Primera Federación. La Caja Rural es la primera entidad financiera de la provincia, que se ha ganado a pulso, con su decidida apuesta por el territorio, por ser Jaén una excepción en la exclusión financiera, y porque está presente en el día a día contribuyendo, precisamente con la buena administración del ahorro de los jienenses a hacer más grande nuestra tierra y contribuir de una manera decidida a su progreso y desarrollo económico, social y cultural. La Caja Rural es uno de nuestros grandes orgullos y si no existiera tendría que crearse porque se ha hecho verdaderamente imprescindible y sus rectores, empezando por su presidente, Juan Núñez y su director general, Fernando Planelles, son conscientes de la trascendencia de la gestión que realizan y del bien que hacen a la provincia. Y luego está el Real Jaén, actualmente presidido por Sebastián Moya, que como se ha demostrado tantas veces, las últimas con motivo de su centenario y últimamente con su ascenso de categoría, con todo Jaén en la calle animando a la institución deportiva, como en su día acuñó un gallito, ya viene demostrando que es mucho más que un club, que lleva el nombre de Jaén por todos los lugares que visita y que lo está dando todo para hacerse merecedor de apoyo, de hecho el número de abonados se está viendo aumentado considerablemente desde su última hazaña.

Pero esta alianza entre dos empresas de Jaén es enormemente significativa porque supone que Caja Rural agregue a sus prioridades el apoyo sin reservas al equipo que nos representa, de hecho, y como la mejor expresión de esta unión, en el estadio ya figura la inscripción de Caja Rural-La Victoria, para manifestar esta nueva identidad. Al mismo tiempo, para celebrar este favorable acuerdo se ha estrenado nueva equipación oficial, con el color blanco característico del histórico club, pero mejorado en su calidad, hecho demostrativo de la fortaleza de dos firmas de la tierra que adoptan la fieme decisión de sellar un compromiso. Un magnífico ejemplo a seguir. Felicidades a Caja Rural y al Real Jaén, por esta magnífica noticia. 

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