Por ANTONIO GARRIDO / Este puede ser el balance de la jornada electoral de este domingo en la provincia de Jaén, que difiere poco de lo ocurrido en el resto de Andalucía, pero con algunos matices. Un cheque en blanco con todas las consecuencias, consciente, aunque creo también que más emocional que otra cosa, porque ya se veía venir por las encuestas y por el propio resultado de la calle, y en la democracia el pueblo nunca se equivoca, ni siquiera cuando el resultado nos pueda parecer poco razonable en función de nuestros legítimos intereses como provincia, pero esa es otra historia. En el voto emocional juegan a favor de los beneficiarios diversos razonamientos que se corresponden con méritos objetivos del elegido y los deméritos de los demás, esto, naturalmente, si nos referimos al común de la gente que no está directamente afectada por las siglas de un partido determinado, porque en esos casos, aunque también con sus excepciones, el voto es el resultado de un compromiso. Pero en comicios como los de ayer se ha podido ver de qué manera se producen vaivenes que son los que hacen subir y bajar a las formaciones políticas y a veces resultan sorprendentes. Es la democracia en estado puro, es verdad que también esta vez las encuestas han atinado bastante en el pronóstico, pero siempre queda alguna lección que extraer del recuento final.
No varía la representación parlamentaria que la provincia ha tenido en la anterior legislatura autonómica, seis representantes para el Partido Popular, cuatro para el PSOE y uno para VOX, somos además la única provincia junto con Almería donde solo tres partidos consiguen escaño, los mismos, porque en el resto han logrado meter la cabeza las dos formaciones a la izquierda del PSOE, Adelante Andalucía, que ha sido el boom, liderada por el gaditano José Ignacio García, que dicho sea de paso ha hecho una de las mejores campañas que se recuerdan, y Por Andalucía, un tanto desdibujada en esa pretensión de presentarse como un arco de diferentes marcas y con un Maíllo que esta vez no ha cuajado, y ha tenido enfrente o al lado a un líder peleón y con un discurso más fresco y rebelde. Vayamos por partes.
Jaén siempre fue históricamente, hasta hace pocos años, el bastión socialista, se decía de ella que era uno de los graneros de votos más seguros de Andalucía, hasta que en 2022 llegó el PP de Juanma Moreno y le arrebató ese privilegio, que ayer ha vuelto a revalidar, 148.273 votos para los populares (13.000 más que hace cuatro años) frente a los 92.526 del PSOE (6.000 más que entonces), aunque los dirigentes siempre se aferran al mejor dato reconocible, y en este caso es que nuestra provincia ha logrado ser la de mayor apoyo a las siglas socialistas, algo es algo. Vox se mantiene como la tercera fuerza política, con 46.025 votos (5.000 más que en 2022), que es un resultado de acuerdo con sus expectativas. Por Andalucía, supera en la provincia a Adelante Andalucía, y han recibido, respectivamente, 17.245 y 14.808 votos, en tanto que Jaén Merece Más le ha faltado poco para los 8.000 votos (7.961), muy lejos de la anterior incursión, más de 18.000. El partido de Alvise, Se acabó la fiesta (SALF) ha logrado en el territorio provincial 5.481 votantes, y el resto hasta las catorce opciones son cifras de menos envergadura. Todavía se sigue presentando FE de las Jons, esta formación residual ha sumado 389 votos, no se resignan a pasar página. Este es el escenario.
La diferencia entre los dos principales partidos se traduce en 55.747 votos, que es importante, de ahí que se entienda que aunque en bastantes municipios se ha mantenido la ya existente correlación de fuerzas, ha funcionado el efecto tsunami del Partido Popular, que mantiene su liderazgo en todas las ciudades importantes que domina y gobierna y el PSOE también se hace fuerte en algunos municipios, bien es cierto que sigue rebajando su nivel de influencia electoral. A título de ejemplo, Paco Reyes barre en Bedmar, su pueblo, pero Baeza Merece Más se estrella en la ciudad monumental, donde gobierna con el PP. De modo que en la provincia si bien es cierto que la representación parlamentaria es la misma, el apoyo logrado por el PP no admite la más mínima duda, domina el tablero.
Por lo que respecta al resultado andaluz, que Juanma Moreno considera un “sobresaliente”, en efecto aunque le falten dos escaños para la mayoría absoluta y durante toda la campaña se ha mantenido la duda de si se podría llegar a ella, al final no ha sido posible y aunque plantea un panorama diferente, porque Moreno Bonilla es alérgico al pacto con el partido de Abascal, parece que están condenados a entenderse porque VOX no está ahora por la labor de abstenerse o de dar facilidades, de modo que nos esperan unas semanas que no van a resultar fáciles hasta conseguir despejar esta incógnita.
FE PARA DAR Y REGALAR
Pasemos ahora a comentar el papel de los diferentes partidos que han concurrido en la provincia en esta batalla electoral, empezando por el PP, que ha sido el partido ganador. Una lista con sus principales referentes, en la que están desde la consejera del cupo de Jaén, Lina García, que ha sobrevivido a dificultades significativas, como la de los problemas de la sanidad y tras pasar por Medio Ambiente ahí la tenemos viva y coleando. Ha hecho una campaña un tanto plana, como casi todos los candidatos, pero a su favor hay que decir que ha mantenido el tipo, en la actitud he querido ver en ella a un comportamiento a la imagen y semejanza de su jefe Juanma. No se ha salido del guion establecido, y lo ha hecho con compostura, eso sí, un argumentario donde han usado y abusado a discreción de lo bien que le ha ido a Jaén con el PP en el gobierno, y al parecer los jienenses le han comprado a buen precio esa mercancía. Por cierto, los que están en algún puesto y los que aspiran a estarlo, se han dejado la piel, entre ellos, como el primero de los opositores, el ínclito Agustín González, que se lo ha currado haciendo méritos y repartiendo abrazos.
De modo que enhorabuena porque es verdad que se ha multiplicado para estar en todos sitios, ha planteado compromisos, pero en términos generales nada diferente a lo ocurrido hace cuatro años. Los jienenses otra cosa no tendremos, pero fe poseemos para dar y regalar. Las personas que acompañan a Lina García son todas de la primera línea política del PP, el presidente Erik Domínguez, Maribel Lozano y Jesús Estrella, ambos delegada y delegado del Gobierno, o la secretaria provincial y delegada de Salud hasta ahora, Elena González. El aparato se va entero a Sevilla, y en el sexto puesto aparece Manuel Bonilla, un trabajador a tiempo total de los que no pueden faltar en un equipo que se precie. En cuanto a Juanma Moreno, no voy a descubrirlo a estas alturas, su talante es su principal activo, hay quien dice que todo es impostura, pero no parece posible, eso es cosa de los adversarios, cuestión diferente, en esto sí coincido, es que si cumpliera todo lo que promete entonces en vez de sobresaliente podría obtener la matrícula. Pero lo veremos más adelante, riene cuatro años para subir nota.
EL ‘EFECTO MONTERO’
En cuanto al PSOE ellos ven lo que de entrada les beneficia más, muy humano, pero desde el primer momento partían con una candidata impuesta por Pedro Sánchez, no se sabe bien si para prescindir de ella, como antes ha hecho con otros dirigentes, pero todo el mundo sabía en la región, menos los afectados por la ceguera, desde el sentido común, que María Jesús Montero no podía ser la persona que pudiera hacerle sombra a Juanma Moreno, es más, tanto es así que podría dar la impresión de que la campaña socialista ha sido diseñada desde el propio PP, porque difícilmente podía encontrarse a otra cabeza de lista que le planteara menos esfuerzo a Moreno Bonilla para pasearse por todas las plazas y romerías andaluzas con ese aire de victoria. Montero ha protagonizado una campaña mala tirando a peor y le ha hecho un flaco favor a buenos candidatos que se han entregado por entero a la causa en la defensa de sus ideas. Ahora, al valorar los resultados, se le ha ido del rostro la sonrisa a mandíbula batiente que ha exhibido en la campaña, su rictus es de incredulidad y deceoción, y se ha aferrado a lo razonable en estos casos: unas veces se gana y otras veces se aprende.
¿La lista? Desde fuera se podrían hacer otras apuestas, pero visto lo visto, no se trata tanto de nombres sino de estrategia marcada desde lo alto y los socialistas jienenses han sido rehenes de esa situación. Mantener la representación parlamentaria, en estas condiciones, es casi un milagro, y con Paco Reyes, Ángeles Férriz y Víctor Manuel Torres, se incorpora en cuarta posición la actual concejal de Asuntos Sociales en el Ayuntamiento de Jaén, Ángeles Díaz de la Torre, que desde el congreso provincial en el que salió elegido secretario general Juan Latorre, se convirtió en una imagen reconocible a la que promocionar, y así se ha hecho, es más, en algún momento pensé que podía ser la candidata a la Alcaldía de Jaén.
Por lo demás el PSOE ha estado centrado en el apoyo a todo lo público, un mensaje loable, quién lo duda, pero que no ha calado en su justa medida, o hay cierta sordera social o es que el poder tiene la potestad de nublar los sentidos, sin restarle todo su mérito, que conste. El caso es que cada vez que han contado con Montero en Jaén o que han elogiado a Pedro Sánchez, más aún, cuando Reyes hizo unas declaraciones señalando que Pedro Sánchez pasaba por ser el mejor presidente de la democracia, le estaban cortando las alas a posibles votantes. Esto se puede discutir, pero cuando se habla con la gente de Jaén este es el idioma que utilizan.
VOX, PENDIENTE DE SU UTILIDAD
El caso de VOX tiene escaso comentario. Posee su nicho de voto y da igual lo que digan o hagan. En esta campaña no han diferido de otras anteriores, de ahí que se hayan mantenido con un diputado y la cercana posibilidad de haber duplicado. El candidato, Benito Morillo, conoce la realidad de Jaén, porque no es nuevo en el oficio, ha participado en algunos debates, otros los ha orillado, y en el caso de que haya un acuerdo con el PP para la gobernabilidad de Andalucía su utilidad puede ser precisamente la defensa del territorio, temas como la sanidad, la dependencia, y muy especialmente la defensa presupuestaria de la Universidad de Jaén, pueden ser claves. Si logra cumplir con ese cometido y doblegar algunas de las posiciones cerradas que hasta ahora se han advertido en el seno del PP gobernante con mayoría absoluta, se le puede reconocer esa contribución. Es la hora de la verdad,
JAÉN MERECE MÁS, INVISIBLE
Y qué decir de Jaén Merece Más. Las redes sociales en las que junto a comentarios razonables aparecen mensajes de odio hacia esta formación, pero no de ahora sino desde hace tiempo, que han actuado de contracampaña y han logrado el propósito, presentarlo como apéndice socialista como antes decían que era del PP, en fin lo han desdibujado. El trabajo del candidato, Luis García Millán, ha sido encomiable, a pesar de las críticas inmisericordes, provenientes por lo general de los abducidos por los partidos, singularmente del PP, que no le han perdonado que pactara con el PSOE y desde entonces le han hecho la vida imposible. La verdad es que dieron un paso muy controvertido a la hora de convertir en partido político la que fue Plataforma Ciudadana que logró movilizar en su día a todo Jaén. En aquel momento era más entendible su discurso, a un lado y a otro del espectro, ahora tiene que asumir que forma parte del engranaje y que quiera o no quiera ha de asumir aciertos y errores, no se puede estar en política y al mismo tiempo pretender estar defendiendo neutralidad cuando a la hora de votar, aunque lo haga o lo pretenda pensando en Jaén, debe posicionarse. Jaén Merece Más languidece y no solo ha de mirar al exterior para exculparse, sino que también ha de hacer autocrítica. Hay fines que pueden ser muy nobles, pero si no llegan con nitidez a quienes debe llegar se convierten en agua de borrajas.
También se les reprocha cuando achacan su caída al “voto ideológico”, así lo llaman, entiendo que es un desahogo, pero creo que lo que pretenden señalar es que hay tal polarización y en estas elecciones ha jugado un papel tan decisivo por causas ajenas a Jaén Merece Más, que les ha dejado fuera de sitio. A nueve años de su creación, en este Jaén de nuestros amores y desamores, Jaén Merece Más debe hacer una reflexión y antes pensar en la sociología de la capital y de la provincia, y en el propio proyecto. Ellos hablam de seguir tirando del carro, pero salvo un milagro, y no existen, el camino es tortuoso. Como remate, ha sido el partido invisible, no solo no ha dispuesto de medios económicos como los grandes, sino que se le han cerrado puertas. Todo lo han tenido que hacer a pulmón, en un exceso de voluntarismo. Esta es la cara más amarga de la política. Y ver que los pueblos en los que cerraron pactos, como Baeza o Santiago de la Espada, los “merece” no son significativos, más bien todo lo contrario.
Ya está dicho todo sobre las otras dos fuerzas de la izuierda que tampoco han sacado representación, a pesar de que en los dos casos han hecho evidentes esfuerzos. En fin, ya solo queda hacer un juego que siempre suele plantearse, aunque sean hipótesis atrevidas, pero están tan cerca los próximos comicios tanto municipales como generales que tiene algo de lógica. Con estos resultados de ayer, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Jaén gobernaría el PP con una mayoría holgadísima, en la línea de la conseguida en su día por José Enrique Fernández Moya, se podría acercar hasta a quince concejales, el PSOE tendría que conformarse con seis, VOX con cuatro y Jaén Merece Más, en su caso, con dos. Si no es así exactamente, el juego de mayorías no creo que cambie, de modo que aviso a navegantes. Y en las generales para el Congreso de los Diputados, de cinco escaños en juego, 3 serían para el PP, 1 para el PSOE y 1 para VOX, este es el escenario, y puede cambiar en función de muchas variantes, porque la política no es ciencia exacta, pero estas elecciones sirven a modo de plebiscito de lo que se viene encima. El que debería estar preocupado es Pedro Sánchez, pero cualquiera sabe lo que se mueve en su cabeza, nunca se da por aludido y menos por vencido, se cree el único poseedor de la verdad absoluta, todos han perdido la razón menos él, e ignora los votos de castigo a los suyos porque no los pueden dirigir a su persona por la sencilla razón de que es incapaz de convocar a las urnas, siente miedo escénico. L´Etat, c’est moi (El Estado soy yo).
¿DÓNDE QUEDA JAÉN?
Por último y desde luego lo más importante de todo, es el escaso protagonismo que se ha otorgado a Jaén en esta campaña porque los principales partidos se han dedicado a su argumentario y los temas del territorio han pasado de largo, también en el PP, que es el que va a gobernar y por tanto el que debe asumir las responsabilidades. Nada que resulte especialmente ilusionante en la hoja de ruta, salvo la enésima promesa del tranvía, y de las Ciudades de la Justicia y Sanitaria, que forman parte del soniquete que venimos escuchando desde hace décadas por unos y por otros. No pongo en duda la victoria del Partido Popular, solo que me gustaría que a partir de este momento haga un verdadero pacto de compromiso para la legislatura, que sea verdad todo lo que ha salido en campaña y que no sigamos dando vueltas como si fuera una noria a todos los proyectos que llevan en algunos casos décadas en lista de espera y sin visos de hacerse realidad.
A Juanma Moreno hay que recordarle, por si se le ha olvidado, ya que cuando viene a Jaén lo hace en olor de multitud y a los jienenses con tantas muestras de cariño se le olvidan lo que nos debe la Junta, que cumpla con todos y cada uno de los asuntos pendientes. Que sea verdad que este mismo año, aunque solo sea por coherencia con la cuantiosa inversión realizada, veamos circular el tranvía por nuestras calles. Y que den respuesta a todas las peticiones que han recibido, como reconoce la propia Lina García, que en sus primeras palabras de agradecimiento, justo es señalarlo, ha usado un tono de humildad y de responsabilidad.
Pero sobre todo que se mejore la sanidad, que se proyecte todo lo público y que la Universidad, motor de la provincia, sea objetivo prioritario. Ya sé que a lo mejor pido imposibles porque este gobierno, por vía de los hechos, apuesta por lo privado, aunque al mismo tiempo se le llene la boca de lo público, pero es obligación de cualquier jienense exigir, reivindicar, clamar, que pasado el trámite de una campaña más política que programática, se pueda pasar a lo que debería ser una verdadera agenda de prioridades y la llegada de un gobierno al ejercicio de su responsabilidad, establecer un contrato con sus electores, es decir, con la provincia, lo que se pueda hacer en cuatro años, no más, pero perseguirlo y hacerlo, en lugar de ver pasar los días y los años a la espera de los manás. Ha recibido Juanma Moreno por parte de Jaén, como del resto de Andalucía, pero nuestra prioridad es nuestro territorio, un cheque en blanco para que haga y deshaga. De él depende aprovecharlo y ese cariño a Jaén que tanto transmiten lo conviertan al fin en hechos. Ojalá que algún día lo podamos felicitar y calificar la actuación no ya solo de «sobresaliente», como él se jacta, sino de matrícula de honor. Los jienenses podemos ser generosos, pero el poder debe empezar a dar ejemplo.
Querer a Jaén es ponerla en el centro de las actuaciones políticas, y ya no solo me refiero al gobierno, presidente y consejeros, sino a los representantes de la provincia que deben estar mandatados no solo para recibir órdenes sino para ser transmisores permanentes del latir de esta tierra, y no me olvido de los propios agentes sociales para que sean proactivos y no dejen espacios para la inercia. Volviendo a Juanma es de esperar que en estos cuatro años no nos trate a la provincia con resentimiento porque, como él mismo ha dicho, le ha impedido, junto con Huelva, la mayoría absoluta, en nuestro caso por 13.000 votos. Mejor que tome nota de que algo no se ha hecho bien, a pesar de los aduladores, la apuesta, etc. Les viene bien reflexionar y ponerse una penitencia.
Sinceramente, ya les he contado muchas veces mi militancia en el escepticismo, espero poco, pero deseo de todo corazón que la política sea capaz de sorprenderme. Siempre, siempre, lo que sea bueno para Jaén será bueno para mí. Esa es la apuesta por esta tierra a la que quiero tanto como me duele.
Foto: La candidata, Lina García, con otros miembros de la candidatura y activos del Partido Popular de Jaén, tras conocerse los resultados de la jornada electoral de ayer. (PP).


