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Por ANTONIO GARRIDO / Se acaba de celebrar la Asamblea de Colaboradores de la Fundación Estrategias que es el punto de salida para poner en marcha el III Plan Estratégico de la Provincia de Jaén que se coloca como meta el Horizonte 2030, cuatro años en los que necesariamente se tienen que delimitar prioridades y seguir en la senda de los dos planes anteriores, que no fueron milagrosos, nadie cuenta con una varita mágica para cambiar de la noche a la mañana el porvenir de la provincia, pero hay varios hechos que ponen de manifiesto la bondad de la iniciativa que en su día impulsó la Diputación. Por un lado que, rara avis, se ha conseguido nuclear en torno a este proyecto a todas las instituciones públicas y aunque unas se muestren en la práctica más comprometidas que otras en lo referente a inversiones para el territorio, porque obras son amores que no buenas razones, lo cierto es que se trata posiblemente del único instrumento que se vertebra en favor de Jaén y su provincia en el que existe un amplio consenso, de manera que está presente la representación de todas las administraciones públicas, a las que se unen diferentes colectivos y entidades de carácter público y privado. En esta oportunidad, como en los planes anteriores, primero y segundo, hay que hacer notar la importancia de la participación, no en balde en este momento se cuenta con la nada despreciable cifra de 200 colaboradores que están llamados a aportar iniciativas y sugerencias de cara a enriquecer la puesta en marcha de este ambicioso proyecto que pretende mirar al futuro con esperanza, con un sentimiento colectivo de no rendirse ante la dificultad y, por el contrario, convertir las dificultades en oportunidades. El acto de puesta en escena en la tarde del pasado miércoles fue un buen exponente de la firmeza con la que nace una nueva oportunidad para la esperanza y el despegue de Jaén.

Ya conocemos sobradamente el balance de los dos primeros planes estratégicos que propiciaron un diagnóstico muy fiable de la situación provincial en todos los aspectos posibles, de modo que no se puede esgrimir el argumento de que desconocemos, o desconocen las administraciones que tienen que actuar, cada una en función de sus competencias, para suplir todas las carencias que, por las mismas razones, conocemos muy bien. Visto el diagnóstico y en muchos de los casos conocido el tratamiento, la pregunta que surge en este momento es la siguiente: con estos mimbres, con esta voluntad política y de colaboración de la sociedad, con este clamor que en este momento histórico se percibe de que es la hora de Jaén y que hay que aprovechar las oportunidades, ¿esta provincia nuestra tiene futuro? Y la respuesta la tiene que dar el trabajo de la Fundación Estrategias, que además de las instituciones públicas cuenta, como no podría ser de otra manera, con una llamada a la participación, porque de lo que se trata es de diseñar el Jaén al gusto de todos, que responda a lo que globalmente deseamos que sea el conjunto de nuestra geografía cuando lleguemos a esa cota del año 2030, que no está muy lejana, por tanto no hay tiempo que perder y va a depender del dinamismo que se le imprima a la hoja de ruta a desarrollar para que funcione y en el plazo más breve posible se empiecen a notar sus efectos.

Para dirigir esta Estrategia 2030 se ha escogido a un  profesional muy capaz, el economista Sergio Berrios, que tiene tanto conocimiento como compromiso con su tierra, y que coge el testigo de quienes fueron referentes y pioneros, incluso activistas de esta causa, como Antonio Martín Mesa e Inmaculada Herrador. Por fortuna en la provincia, y dentro de sus principales instituciones hay muchas personas comprometidas con el futuro de Jaén y conocen perfectamente, todos participamos de esa sensación, que ya no estamos en tiempo de prolongada espera, al estilo Jaén, y que hay retos que o se consiguen en este plazo de cuatro años o colectivamente nos podremos sentir fracasados. Esta es la idea que hay que desterrar desde el principio. No se pueden obrar milagros, pero sí ser un permanente aguijón ante los poderes públicos, en todas las direcciones, porque de ellos depende en última instancia que la Estrategia 2030 termine siendo un éxito, que sería lo mismo que decir que esta iniciativa política y social ha cumplido todos sus objetivos o al menos un porcentaje muy elevado capaz de provocar satisfacción y valorar que se ha transitado por el buen camino.

Un motivo de confianza plena es que pilotando esta nave para el progreso estén las tres referencias sin las cuales no se entendería ningún plan destinado a transformar Jaén. Me refiero, lógicamente, a la Diputación Provincial, a la Universidad de Jaén y a la Caja Rural de Jaén. Con ellas al frente de la Fundación Estrategias ya se tienen las suficientes garantías de que al menos el trabajo y el compromiso están de sobra asegurados. Lo repetiré hasta la saciedad, este trío tan bien avenido, a Dios gracias, es el que por razones que se complementan, puede sacar a la provincia de una histórica situación de desamparo. Porque la ambición que pretende este nuevo Plan no puede nublar la objetiva realidad de que si es cierto que ha habido avances, es mucho más lo que queda por conseguir que lo ya logrado, y esto a pesar de que los planes estratégicos han sido beligerantes, exigentes, pero los proyectos y las inversiones dependen de los poderes públicos y no siempre actúan con Jaén a la velocidad deseada, la vertebración del territorio español y andaluz requieren sin  duda de ninguna clase mirar más por los territorios que por razones ajenas a nosotros han producido carencias, en algunos casos muy notables, no se queden atrás.

Lo hemos repetido hasta la saciedad, no queremos ser más que nadie, pero tampoco menos, y hay casos en los que se observa, con enviada insana por nuestra parte, que existen administraciones que pasan de largo por Jaén, y este modo de actuar es el que tenemos que combatir, desde la Fundación Estrategias y desde la sociedad civil, porque este plan que nace con tanto empeño no puede pasar a ser como un bonito escaparate para que la sociedad perciba un modelo de buena convivencia y más optimista programa, lo que de verdad anhelamos, y, repito, es la hora de exigir con contundencia, es que en los diez ámbitos en que se han dividido las estrategias a seguir, dentro de cuatro años se les pida balance a las administraciones y la sociedad sea tan firme que exija explicaciones. Esta Estrategia 2030, al menos a mi modo de ver, no puede ser un brindis al sol, y por tanto, que cada palo aguante su vela. Ya sabemos, no es nada nuevo, que las administraciones, todas, a excepción de la provincial, que da ejemplo como ente inspirador, prometen más que cumplen, y con ellas se debe ser especialmente combativos, sí, combativos, para que no les dé tiempo a olvidarse de que Jaén existe.  

Las diez líneas estratégicas, dos más de las que hasta el momento venían operando, están referidas a la industria, el cambio climático, la innovación (de la que forma parte el Cetedex, la gran apuesta de este cuatrienio), cultura y educación, turismo, excelencia del aceite de oliva, la conectividad territorial y el progreso; la inclusión, igualdad, convivencia y bienestar social; reto demográfico y empleo y emprendimiento. En todos estos apartados se resume la ambición colectiva de la provincia por mejorar, como dice Sergio Berrios, un buen capitán para este barco que va a zarpar ya mismo, se trata de construir entre todos “la provincia que queremos en 2030”. Ni más ni menos.

Por lo que se refiere a las instituciones bandera, parece innecesario, pero conviene destacar sus fortalezas. La Diputación porque en su actuación diaria y en sus inversiones, en los proyectos que sistemáticamente ha puesto en marcha, es desde hace muchos años el adalid de las grandes causas de Jaén. Lo ha dicho el propio Francisco Reyes, como presidente de la Fundación y primer convencido de la ilusionante experiencia, que el organismo provincial se encuentra seriamente concernido desde la primera hora y sus inversiones y prioridades hablan por sí solas, aunque Reyes ha subrayado, la implicación de las diferentes administraciones y del tejido económico y social, porque ahora se trata de unir y no separar, de sumar en lugar de restar, bastante se resta ya en el día a día de la confrontación política. Un caso parecido ocurre con la Universidad, unida desde el primer día al experimento de salvación del territorio, y como ha señalado el rector, Nicolás Ruiz, que además es vicepresidente de la Fundación Estrategias, hay que aprovechar al máximo el punto de inflexión en el que nos encontramos, un momento de suma importancia porque se están estableciendo cambios acelerados, con lo que conlleva de dificultades, pero también de oportunidades. La Universidad de Jaén es pieza clave para el desarrollo provincial, lo está demostrando y su concurso es vital para el éxito final de la Estrategia 2030.

Esa otra institución del grupo de las tres que encabezan el proyecto transformador para nuestra provincia es la Caja Rural, insustituible, porque vertebra no solo la parte financiera sino porque en el día a día demuestra que está unida literalmente al progreso de Jaén, y se le reconoce la autoridad suficiente porque demuestra con hechos, no con palabras, de qué manera se puede empujar para que esta provincia avance, como ha señalado el director general de la entidad, Fernando Planelles, que además es jienense, lo vive y lo siente en su vida profesional pero también en su militancia ciudadana, y pone énfasis en lo que la consideración popular también percibe urgente, las infraestructuras y comunicaciones, el nudo gordiano en el sentimiento de frustración en que el poder de cada momento ha situado a esta tierra siempre en edad de merecer. El propio Fernando Planelles ha señalado, y con razón, que no solo hay que poner el foco en las administraciones, que por supuesto también, sino que este pacto por el futuro también implica al ámbito privado, a la sociedad civil, se trata de empujar todos y además hacerlo en la misma dirección.

En definitiva, que hay que transmitir un mensaje de felicitación y de adhesión a los patronos y a todos los estamentos y personas directamente vinculadas a Estrategia 2030 y los demás impulsores y colaboradores desde nuestra responsabilidad o simplemente desde la conciencia cívica, en la que tenemos la oportunidad de colaborar y empujar. Ahora es el momento de contribuir, tiempo habrá de expresar críticas, si es que hay lugar, que esperamos que no. La provincia ha pasado por momentos muy delicados y ahora, al menos por lo que respecta a esta herramienta, lo que conviene es alentarla, con una firme posición de apoyo, incluso, como se ha hecho una llamada al respecto, aportando ideas, sugerencias e iniciativas porque el Jaén de 2030, el futuro inmediato, tiene que ser la suma de la voluntad de todos y debe nacer desde el consenso. Normalmente soy muy crítico y escéptico con respecto a Jaén, sobre todo con el tiempo perdido y la deuda histórica pendiente por parte de las administraciones. Hoy me permito abrir un frente de esperanza, por lo pronto moderada, que debe ir variando en función de los acontecimientos, No me gusta que nos engañen ni que la política use y abuse de la galería para venderse a sí misma, pero como jienense me gusta pensar que mi tierra tiene futuro y que en efecto estamos en una oportunidad estratégica, valga esta palabra tan manida por razones obvias en este momento, porque si no lo logramos ahora, y esta es una llamada muy especial, casi un clamor hacia todas las administraciones, y fracasamos en el intento, entonces más que empezar otro Plan, tendremos que sentirnos fracasados. Eso no lo quiero ni para los protagonistas de esta historia tan prometedora, ni por supuesto para una provincia a la que ya le debe llegar su hora. Pues eso, ¡a trabajar!

Foto: La Estrategia 2030 nace con el apoyo institucional y con una red de 200 colaboradores para tratar de que la hoja de ruta se cumpla y despeje el futuro de Jaén.

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