Skip to main content

Por ANTONIO GARRIDO / Con la llegada del último temporal, y no constituye ninguna sorpresa para nadie, ni para los políticos responsables ni tampoco para la ciudadanía, entre las diversas complicaciones y daños que se han producido, se encuentra en un lugar de referencia nuestro casco antiguo. No hace falta que venga una borrasca tan montaraz como las que hemos tenido, basta el día a día de un invierno cualquiera, con la presencia de la lluvia y el viento tan característico de nuestra ciudad, para que el tan deteriorado casco antiguo nos envíe avisos en el sentido de que se está cayendo a pedazos y no nos sentimos concernidos. Eso sí, se nos llena la boca invocando nuestra historia milenaria, llevamos a los visitantes a esos barrios tan hermosos como abandonados, y como se trata de una cuestión recurrente desde hace décadas, de vez en cuando aparece el clamor y suele durar poco tiempo, hasta la próxima ocasión.

Claro que cada vez con más frecuencia observamos con impotencia que es otra asignatura pendiente, y no la de menor importancia, en una ciudad que no dispone de medios, pero tampoco los ha buscado, y el casco antiguo ofrece una imagen de desolación, lejos del mimo con el que se cuidan en otras ciudades que sí saben respetar el legado recibido. Aquí, a lo sumo, le ponemos palabras bonitas cada vez que hay un acontecimiento que haya que vender, una tradición, un acto cultural, la visita de un político relevante…pero si te vi no me acuerdo. Lo he dicho hasta la saciedad durante medio siglo, el casco antiguo de Jaén simboliza la inacción de la política local con aquello que debiendo ser una prioridad se ha convertido en un lamento, sin más.

Hoy acabamos de saber que Jaén Merece Más, que ha llevado en estos años propuestas primero cívicas y después políticas al Jaén oficial, pretende que la ciudad tome conciencia de que no hay tiempo para la espera y propone una reunión a tres bandas con los máximos dirigentes del PP y del PSOE, en base a comprometer a los respectivos gobiernos, Junta de Andalucía y Administración central. La idea no es mala, pero para querer resolver un problema de la magnitud que tenemos con nuestro cacso antiguo, hacen falta inversiones, y además cuantiosas, y en esto han demostrado las dos administraciones que no están por la labor. Este deterioro progresivo de esa zona que es muy hermosa y que entre todos hemos hecho indigna, ha estado durante décadas en los programas electorales, en las mociones de los unos y los otros, pero a la postre siempre sirvió para hacer política, brindis al sol, y con lo que se ha ido haciendo, bastante poco por cierto, no hay ni para empezar. Es lo que tiene la dejadez, pasa el tiempo y se va degradando, no ha habido en ningún momento, y repito, en ninguno, una voluntad política suficiente para dar vida y futuro al casco antiguo, porque hubiera requerido, como se ha visto en otras ciudades de nuestras mismas características, un plan plurianual de inversiones, pero ejecutadas con regularidad y constancia, de esta forma, si se hubieran puesto a trabajar desde hace diez o más años, porque la situación no es nueva, hoy podríamos estar terminando de saldar una deuda con nuestro pasado.  

Tenemos que partir del reconocimiento, mal que nos pese, de que en Jaén capital desde hace muchos años, toda la etapa democrática podría decirse, no se han hecho a tiempo los deberes, y lo único que ha habido en los últimos tiempos no han dejado de ser gestos, que en una situación límite como es la ruina municipal, han de reconocerse, pero ya está. Hubo etapas de bonanza económica en las que tampoco se abordó a fondo una solución para el conjunto histórico de manera que pudiera haberse convertido en la principal seña de identidad de Jaén. Los que viajamos a otras ciudades podemos poner no pocos ejemplos de este patrimonio perfectamente cuidado y que no solamente es orgullo para quienes viven allí sino que queda en la retina de los visitantes. En Jaén también se admira, pero dista mucho de constituir una de nuestras fortalezas. Que le pregunten a las asociaciones de vecinos de las zonas del casco histórico, La Magdalena, San Juan, La Merced, etc., pero también a la Federación OCO, que con frecuencia saltan airadas en las redes sociales lamentando el abandono en muchas facetas, tanto que ellas mismas han caído en la desilusión y el desengaño de las vanas promesas. 

Hay voces que llevan décadas, que parece que son siglos, como es el caso de Ángeles Estepa, conciencia viva de La Magdalena y que ella sabe lo que ha tenido que bregar con todos los ayuntamientos, por el maltrato histórico, y aún así tantos asuntos continúan en lista de espera permanente. También hay documentos de denuncia, vídeos, cortos, hubo un trabajo concienzudo, crítico, del Círculo Ánimas que era un SOS rotundo, pero no nos hemos dado por aludidos. No solo me refiero al patrimonio, obviamente llamo la atención sobre la vida en el casco antiguo, el abandono de familias, las casas vacías, el deterioro progresivo…

En el pasado se han aprobado normas y planes, el problema es que se han incumplido sistemáticamente. Y la política ha jugado, como siempre, un papel de muy escasa ayuda, más bien todo lo contrario, porque en su estrategia habitual, cuando han gobernado los unos le han exigido a los otros, y cuando lo han hecho los otros han reivindicado a los unos. Me refiero a la Junta, y unos por otros el casco histórico olvidado, al menos en las grandes actuaciones que se deberían llevar a cabo para dejarlo como una patena, sí, como lo están en Úbeda y Baeza, y tienen oportunidades de festejarlo. En la capital se han instalado algunas fechas del calendario y la verdad es que se agradecen jornadas como las de La Noche Jahenciana que tratan de exaltar los valores patrimoniales y situar a la capital del antiguo Santo Reino en el escaparate, pero necesitamos más. Una acción decidida para salvar el casco antiguo y que podamos presumir de él, es obvio que al menos en las actuales circunstancias no lo puede desarrollar en solitario el Ayuntamiento, ahí es donde tendría que entrar la Junta, pero con una inversión cuantiosa y en pocos años, para que no se eternice. 

Algunos planteamientos venían recogidos en el programa de gobierno de PP y Jaén Merece Más, las famosas y polémicas 100+1 medidas, entre ellos la actualización del PEPRI y la revitalización del casco histórico, pero se trataría de sacarlos de ahí y plantear un bloque homogéneo: salvar el casco antiguo. Ahora la gran oportunidad, aunque lamento ser tan pesimista, la ofrece el nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) cuando esté aprobado, porque el equipo redactor, y lo ha consensuado con Ayuntamiento y agentes sociales, plantea medidas muy concretas para revitalizar el casco antiguo, pero ya sabemos que no hay fórmulas milagrosas y que cualquier acción requiere de medios y de tiempo.

Lo lamentable es que la capital de Jaén tiene todos los atributos para estar en ese club selecto de lugares con encanto y con personalidad, pero para presentarla espléndida hay que ponerla primero en su sitio. Y en los tiempos que corren, más cuando la Junta parece que se planta con la excusa de que ha llegado al límite de su capacidad financiera, no puede cundir el optimismo. Cuando ha habido dinero no ha contado nunca Jaén, y en tiempos de dificultad la primera que corre peligro es también Jaén. No basta con que estemos satisfechos con lo nuestro, tenemos que presumir y al mismo tiempo dejarnos del estado de resignación permanente en que vivimos instalados para entrar en otro estadio más enérgico, ya no se trata de pedir, reivindicar, demandar, no, ahora lo que corresponde, al menos así lo veo, es pasar a la acción, exigir, y para ello habrá que crear una plataforma, o tendrán que movilizarse las fuerzas vivas de la sociedad. 

Hace meses ya señalé, al hacer un diagnóstico previo a la conmemoración del 1200 aniversario de Jaén como capitalidad, una oportunidad que estaba llamada a aprovecharla a fondo, que esta ciudad nuestra es un diamante en bruto, que todo lo tiene pero que, paradójicamente, tanto le falta. Esto lo dicen también los visitantes, que con lo bonita que es se trata de la gran desconocida, y que las administraciones deberían apostar por ella, porque llaman mucho la atención todos sus recursos, de hecho hay un motivo de peso para ponerse las pilas y es el aumento de los visitantes, el alza del turismo, del que tanto presumen los políticos. Pese a todo. ¿Qué sería presentar Jaén en su esplendor?

No cabe más alternativa que la de levantarnos, poner en marcha la rebeldía cívica y a partir de este momento no admitir más mentiras. Ya que la política no es capaz de asumir los grandes desafíos de la ciudad, no lo ha hecho y me temo que no lo hará, menos sin recursos económicos, y esta es una prioridad, creo que es el momento de plantarse y acabar con esa postura tan poco comprometida de la condescendencia. O salvamos entre todos nuestro casco antiguo, que es nuestra propia historia, o poco a poco se irá deteriorando el alma de Jaén y nos sentiremos responsables de haberlo permitido como se hizo en el pasado con otras joyas que nos robaron con nocturnidad y alevosía, mientras la política miraba hacia otro lado, caso del Teatro Cervantes. Invito a la acción y lo hago en esta ciudad a la que queremos mucho, pero una cosa no quita la otra, siempre fue, y sigue siendo, tan resignada e indolente.

Dejar un comentario