Por MARTÍN LORENZO PAREDES APARICIO / Hoy el día ha empezado muy bien, pues ha sido el cumpleaños de mi hermana Maricarmen.
Ha sido un día tranquilo, un fin de semana en el que, por fin, hemos desconectado del apocalipsis de consumo que fue el periodo navideño.
Por primera vez, he dejado la lectura de El País para esta madrugada del domingo y no en la mañana del sábado, como hago de manera habitual, acompañado de un vermut. Ahora, en un rato, me enfrascaré en su lectura.
En estos tiempos tan convulsos, que estamos viviendo, es un placer leer los artículos de opinión de Antonio Muñoz Molina. Son alta literatura. Una vez que acabe este escrito, me pondré manos a la obra.
Muñoz Molina es uno de mis escritores favoritos, no sólo por la belleza de su escritura, sino también, por la clarividencia de su mensaje.
Creo que, actualmente, es la baza española más clara para obtener el premio Nobel de literatura. Ojalá que lo consiga.
Últimamente, estoy leyendo de forma compulsiva. Sobre todo, desde que trabajo por las noches. En tres madrugadas he acabado la última entrega del capitán Alatriste. En esta saga de Reverte hay mucha literatura, aunque se lea de manera fácil. Confundimos que si un libro se lee con comodidad no es buena literatura, y, ciertamente, no es así: ¿acaso la poesía de Machado era mala, pues se leía muy bien debido a su sencillez? Pues no, la poesía de Machado era tan alta como el sol, tan eterna como el universo.
Como he dicho antes, en el mundo en el que vivimos todo gira en torno al consumo. Todos los movimientos giran en torno a un dios que se llama dinero. Y esto no sólo lo vemos en la cotidianeidad del día a día, sino también, en las relaciones internacionales entre países, es decir, en la geopolítica, palabra que, por cierto, se ha puesto de moda.
El rubio de Donal Trump y su aparición ha supuesto un golpe de hacha a las normas internacionales. A la ya sabida intervención en Venezuela, se suma ahora, la posibilidad de anexionarse la isla de Groenlandia, de soberanía danesa. Si esto llega a suceder, dónde se meterán todos aquellos europeos que aplaudieron el golpe de estado en Venezuela.
La inacción es el principal enemigo de los estados, cuando ven a otro estado saltarse las normas internacionales y no son capaces ni siquiera de protestar.
La historia nos da muchos ejemplos. Acuérdense del nazismo alemán o del fascismo italiano. Que Dios nos coja confesados.
Foto: Muñoz Molina es uno de mis escritores favoritos, no sólo por la belleza de su escritura, sino también, por la clarividencia de su mensaje.



