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Por ANTONIO GARRIDO / Hecho. Ya se ha colocado la primera piedra por parte del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, del que será nuevo hospital de su Málaga, al que ya considera va a ser “referente de la sanidad andaluza”, una obra que va a costar alrededor de 600 millones de euros sin contar, según las informaciones que se están difundiendo, con 240 millones más que va a suponer la ampliación del metro. Hay que alegrarse por Málaga, porque es una gran ciudad de referencia en Andalucía y por su población y expectativas merece contar, no hay que dudarlo, de un nuevo centro de las características tan modernas de las que va a ser dotado el hospital que llevará el nombre de Virgen de la Esperanza. Tardará varios años en hacerse porque se trata de una infraestructura con todos los adelantos, una obra para muchos años y con un proyecto pensado para que sea realmente emblemático.

El problema no es ese, sino la Andalucía de las dos velocidades, unos que ven satisfechas sus reivindicaciones, aunque hayan tenido que esperar, y otros, que es nuestro caso, que nos encontramos en una situación complicada porque al habitual aplazamiento sine die de cualquier infraestructura, y la lista de espera es suficientemente conocida, se unen también dificultades técnicas que sirven muy bien para convencernos de que el nuevo hospital que venimos reclamando para Jaén no se hace por los problemas hídricos surgidos en los terrenos del paraje de Las Lagunillas, si bien para conformarnos están manos a la obra construyendo el edificio de la lavandería, que por cierto era una necesidad imperiosa por razones de funcionamiento, ya que históricamente la ropa de nuestros centros sanitarios se ha estado lavando en Granada.

Hace pocos meses el Colegio Oficial de Médicos de Jaén, al frente del cual se encuentra el doctor Gerardo Pérez Chica, decidió promover una campaña, que parece va muy en serio, para reivindicar la Ciudad Sanitaria, precisamente cuando se cumplen 25 años de que el entonces presidente de la entidad colegial, el doctor Antonio Luna Fantony, fuera el primero en reivindicar esa infraestructura, con la intención de unificar los servicios de la sanidad pública en un solo edificio, el gran centro hospitalario en lista de espera desde aquel momento, y que es otro de los proyectos estratégicos que la provincia ha venido reclamando al principio con el PSOE y desde la llegada al poder de los populares, antes en acuerdo con Ciudadanos y finalmente en solitario, pero en todos los casos y por decirlo de una manera clara y que se entienda, ambos gobiernos a lo largo del tiempo han seguido la misma tónica, el engaño permanente a Jaén. Se da el caso de que los socialistas tardaron en asumir la responsabilidad de este proyecto, pero en su día el propio Manuel Chaves lo comprometió, luego llegó la crisis económica de 2008 y el primer hachazo se cargó esta posibilidad, mientras se premiaba a otros territorios. No les cuento, porque lo he hecho en otras ocasiones, las sucesivas visitas de consejeros y consejeras, las promesas, las largas cambiadas, directamente las mentiras, y lo último, antes de la llegada al poder del PP, fueron unas curiosas declaraciones de la entonces delegada del Gobierno de la Junta y hoy diputada al Congreso, en las que señalaba que al asunto de la Ciudad Sanitaria había que darle una vuelta porque no estaba clara su necesidad.

Un jarro de agua fría después de tan prolongada espera y haber transmitido ilusión, bien es cierto que algunos jamás caímos en esa trampa, fueron muchos años en los que esta ilusión y por tanto esta inversión, dieron mucho que hablar, pero el gobierno de entonces, con tantos jienenses dentro, no daba muestras fiables de querer afrontar el reto, probablemente porque Jaén no merecería una inversión de ese nivel. Llegó el Partido Popular y como quiera que Juanma Moreno había dicho en campaña que lo primero que haría al llegar a San Telmo sería dar luz verde a la Ciudad Sanitaria de Jaén, nos las prometíamos con algo de optimismo, a pesar de que un consejero de triste recuerdo para esta provincia, el ínclito Rogelio Velasco, ya dijo en su momento que las promesas electorales estaban para no cumplirse. Que se lo digan a la Universidad, sobre la que dicho sea de paso, otro consejero que en su día fue considerado cuota de Jaén, Juan Bravo, responsable de Hacienda, negó la mayor al afirmar que no se iba a producir ninguna merma en el presupuesto de la UJA y llegó a comprometer, palabras textuales, que “si lo que digo es mentira, me voy”. Fue mentira, pero no se fue.

Lo cierto es que el gobierno popular con Juanma Moreno a la cabeza, no lleva cuatro días, sino unos cuantos años, desde enero de 2019, y a la Ciudad Sanitaria no se le ve color, nos han engatusado con el edificio de la lavandería, pero el gran hospital de referencia está lejos, a pesar de las declaraciones optimistas que de vez en cuando sueltan algunos dirigentes, si se les pregunta por el proyecto innombrable, porque más bien prefieren que no se hable de ello. Es una demostración palmaria del trato que el conjunto de las administraciones ha dispensado a Jaén, aunque en el caso que nos ocupa se trata de la Junta de Andalucía, desde siempre muy austera con el trato a la capital, nada de grandes inversiones como corresponderían a infraestructuras tales como la Ciudad Sanitaria o la Ciudad de la Justicia, otra que corre suerte pareja, y que ahora sí parece estar en línea de salida gracias a que se ha encontrado una fórmula de colaboración público-privada, si bien de todas formas no nos atreveríamos a poner la mano en el fuego afirmando que vaya a ser realidad en esta misma legislatura la colocación de la primera piedra.

Si la Ciudad de la Justicia ha necesitado de tanto empeño, sobre todo del mundo de la Judicatura que lo ha reclamado de manera habitual, un clásico en los actos de presentaciones de la memoria anual, que daba pie a manifestar este clamor, con respecto a la Ciudad Sanitaria quienes deberían haber estado en permanente defensa no lo han hecho o no les han dejado, cualquiera de las dos situaciones son dignas de reproche, y por lo que se refiere a la propia profesión sanitaria también ha confiado en exceso en las buenas palabras. El doctor Luna Fantony, 25 años después, porque lo he hablado con él alguna vez, ya había perdido toda esperanza en el nuevo gran hospital de referencia y en las promesas de los políticos, tan acostumbrados a las frases grandilocuentes, a las medias verdades y a salirse por los Cerros de Úbeda. Esta provincia si algo ha aprendido en todos estos años de democracia, por no remitirnos a otros tiempos, que fueron más o menos lo mismo, es que confiar en la palabra de los políticos es tiempo perdido. La Ciudad Sanitaria es uno de los más elocuentes ejemplos, nos han engañado, han jugado con los jienenses con nocturnidad y alevosía porque se les ha votado en función de sus programas electorales, brindis al sol.

Ahora el Colegio Oficial de Médicos nos ha obsequiado con un importante gesto de coherencia y de dignidad para todo el colectivo y también para el universo sanitario de Jaén, con su campaña “Ciudad Sanitaria de Jaén: 25 años en lista de espera” y en un manifiesto se expresa con absoluta claridad al defender un proyecto que representaría una atención sanitaria moderna, eficiente y de calidad, que a día de hoy como todos sabemos no se pueden cumplir tal y como desearían los profesionales, que son los imprescindibles, puesto que los pacientes están en sus manos y en los medios de que dispongan. También me agrada que el Colegio tenga bien asumida la historia de la que es protagonista y recuerde hitos: cuando Manuel Chaves prometió en 2006 que colocaría la primera piedra; cuando María Jesús Montero, en 2007, informó en el Parlamento de la puesta en marcha del proyecto; la fecha de 2008 en que se incluyó como prioridad en el Plan General de Ordenación Urbana…y de la misma manera recuerda, que está muy bien para los que son excluyentes respecto a la memoria histórica, que en el periodo de gestión de Susana Díaz no hubo ningún avance, más bien todo lo contrario, se fue sepultando la aspiración, y ya con la actual Junta, el Colegio Oficial comparte el criterio de que la lavandería no resuelve esta necesidad histórica “y no puede ser la respuesta a décadas de falta de inversión y planificación en la Ciudad Sanitaria”.

Como consecuencia de todo lo señalado, los profesionales de la medicina, a través de su Colegio, exige al Gobierno andaluz “la inmediata ejecución de las obras, la presentación de un cronograma detallado y la asignación de los recursos necesarios para convertir este compromiso histórico en una realidad tangible”, y añade: “El tiempo de las palabras ha pasado. Los jienenses no pueden seguir esperando. La Ciudad Sanitaria no es un lujo, es una necesidad urgente para garantizar la equidad, la calidad asistencial y el futuro sanitario de la provincia”. Y termina con toda claridad y contundencia: “Exigimos la ejecución inmediata de este proyecto, sin excusas ni dilaciones. Jaén necesita obras finalizadas, no más anuncios”. Se puede decir más alto, pero no más claro. Pero, ¿saben cuál es el resultado? Mutismo total, una exigencia que ha caído en saco roto y el Colegio de Médicos, al menos hasta el momento no ha dado señales de que vaya a intensificar su campaña o a adoptar otro tipo de acciones.

El caso es que, como se indicaba al principio, Málaga promete una velocidad adecuada y seguro que en muy pocos años tendrá su tercer hospital en marcha. Se nos ha puesto delante, y empezaron a reivindicarlo mucho después que nosotros. Cierto que la primera promesa se produjo con los socialistas, en concreto con María Jesús Montero, a la que le ha gustado siempre mucho ir de rey mago por las ciudades, pero nada de nada. En 2015 el proyecto fue reivindicado por el Partido Popular en una campaña electoral y cuatro años más tarde, se iniciaron las actuaciones para su redefinición, porque después de tanta espera había aumentado la demanda de más camas y quirófanos. En Málaga lo han conseguido, y es porque están en la Andalucía de las dos velocidades y es evidente la profunda desigualdad en el trato. Por esta razón tan sencilla nos va a tocar esperar, mientras tanto parece que nos conformamos con repetir de manera recurrente, aunque nadie nos escucha, que no queremos ser más que nadie, pero tampoco menos que nadie. Mientras tanto, tan calentitos, los políticos que nos representan, dándonos la espalda, ya que en décadas no han sido capaces de exigir justicia inversora para Jaén.

Imagen: Recreación del tercer hospital de Málaga, para el que se acaba de colocar la primera piedra. (elEconomista).

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