Salarios como motor de la economía

Ignacio Villar Molina

11 Diciembre 2016

El consumo  se considera como uno de los motores más destacados  de la demanda interna  y tiene una repercusión trascendental  en la actividad  económica, es decir, en  el aumento de la producción de bienes y servicios de las empresas, redundando, finalmente, en la creación de más  empleo  y realimentando,  a su vez  potencialmente,   el crecimiento del consumo. 

Sin embargo  su pujanza está supeditada a una  serie de determinantes.  Me  estoy refiriendo  a  condicionantes  tan destacados como los niveles salariales,  el empleo y  la calidad del mismo,  la inflación, con especial significación de los precios del petróleo,  los tipos de interés, que liberan recursos  bien por reducir  las amortizaciones de los préstamos cuando  bajan,  o por   incrementar  la  retribución de los depósitos, cuando suben,  los niveles  reales de los impuestos,  la mejora del acceso al crédito, sobre todo de los hogares, todo ello sin olvidarnos del aspecto psicológico que juega un papel esencial en las decisiones de consumo. 

Si  cada uno de  estos elementos son trascendentes  el más  influyente  se centra  en la capacidad adquisitiva  de los salarios que, en general, representan  la mayor parte de las rentas de los hogares y cuyo  auge, por tanto, tiene una especial significación.

Recientemente   la Agencia Tributaria ha divulgado la estadística anual sobre  el “Mercado de trabajo  y pensiones en las fuentes tributarias”,  del ejercicio 2015. En este informe nuestra provincia figura, por noveno año consecutivo,  con el salario medio más bajo de todo el país, pues los ingresos  salariales  sólo alcanzan 12.141 euros, cifra que contrasta  claramente con la media de  Andalucía, cuyo registro es de 14.629, y, más ostensiblemente, con la media nacional, que se sitúa en 18.645 euros.

Salvando  los criterios utilizados para la elaboración de estos datos, cuya etiología  apenas  cambiaría los resultados, el informe detalla que en nuestra provincia existen 261.861 personas asalariadas, lo que supone una mejora del 0,9% respecto al año anterior, concentrados preferentemente en los sectores de servicios y agricultura, figurando sólo unos 20.000 en  el sector industrial.

Con independencia de otras lecturas que puedan realizarse de estos datos, en  ellos podemos encontrar , en  mi opinión,  la explicación de la actual atonía de la actividad económica de nuestra provincia, en comparación con  otras zonas del país dónde el  consumo está  recuperando el vigor necesario para impulsar el empleo, de forma más contundente,   gracias a las posibilidades que facilitan los salarios medios más elevados  y con crecimientos más significativos, en contraposición   con  los de nuestra provincia, que, como hemos señalado, son los más bajos  en  este ranking y  sólo han crecido un 1.73% respecto al año anterior,   registrando un  decrecimiento  del  10% si nos refiriéramos  a los datos  de  2008 a 2015.

Para finalizar  permÍtanme,  con independencia  de otras consideraciones, centrar un tanto la atención en que si aceptamos que el  consumo es fundamental para  impulsar la actividad económica, deberíamos ser conscientes de que centrar nuestras compras o servicios  en nuestra provincia contribuye a incrementar esta variable proporcionando más vigor a la actividad económica provincial,  ya que , aun respetando las decisiones personales de cada uno,  deberíamos pensar que cuando nos desplazamos a otras provincias más cercanas a efectuar nuestras  compras  les estamos regalando riqueza  de forma gratuita.

CONSUMA EN JAÉN Y PREFERENTEMENTE BIENES Y SERVICIOS ELABORADOS EN LA PROVINCIA. 

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